El chico de apellido Arrow no había descansado un solo segundo desde que se enteró de que los infiltrados ya se hallaban en tierras extranjeras, de modo que tenía al menos dos días sin dormir, solamente ideando y reproduciendo en su mente las cosas que podrían salir mal, las posibilidades que tenían de triunfar, entre otros detalles. Lo último que supo con exactitud de dos horas atrás fue que habían logrado infiltrarse con éxito y pasar desapercibidos como cualquier ciudadano del territorio, sin embargo, no tardarían en descubrir sus mentiras, así que el plan era actuar rápido, sin dejarse llevar por lo que pudiera salir mal. Ahí estaban los dos sujetos, teniendo pleno control acerca de sus acciones, defendiendo saber sobre el crudo casi como los mismos nativos, y en cierta parte, así er

