Capítulo 2

1528 Words
A veces quisiera dormir y nunca despertar a esta pesadilla, si antes pensaba que tenía la cuerda al cuello me equivoqué; ahora sé lo que es tener algo en mente que quita las ganas de dormir y comer. No puedo no pensar en otra cosa que no sea eso. Dias después. Conseguí un trabajo extra en las noches de camarera en otro restaurante, pero aun así, no podré reunir tanto dinero. Por suerte mi padre pudo conseguir un trabajo como conserje, y ha dejado de beber y de drogarse en estos pocos días. Solo tenemos hasta mañana para reunir todo el dinero y apenas tenemos 3,000 dólares. —Hija, ten cuidado no olvides llamarme cuando salgas del trabajo.— asentí, tomando mis cosas para ir hacia mi nuevo trabajo nocturno, me despedí de mi padre y al abrir la puerta principal mi corazón se aceleró a tal punto que mis piernas se pusieron como gelatina al ver a Declan. —Hola preciosa morena— observé alrededor y noté que esta vez no vino solo, hay unos cuántos hombres alrededor de la casa armados, di unos pasos hacia atrás asustada y el aprovecho y entró a la casa con unos 4 hombres más detrás de él. —Declan!— exclamó mi padre al ver a dicho hombre. —Buenas noches, vine a buscar lo que es mío— dice con una sonrisa. —¿Que?— pregunté alarmada —Pero es hasta mañana y... — me quede sin palabras, sea hoy o mañana no habrá diferencia, no puedo conseguir casi 6 mil dólares en unas horas. —No tenemos todo el dinero, danos unas semanas más Declan por favor, solo tenemos 3 mil—habló mi padre y el mencionado hombre con tatuajes ríe. —O todo o nada— dijo burlesco sacando su arma al igual que los 4 hombres y mi padre me abrazó protegiendo mi cuerpo. —Para que vean que no soy tan malo haré un trato con ustedes, bueno más bien te haré una propuesta— me dice viéndome— Si te entregas a mí, no mataré a esta escoria y la deuda será saldada— ¿Entregarme a él? niego rápidamente con lágrimas en los ojos. Los nervios y la desesperación se apoderaron de mí, no quiero que maten a mi padre, pero tampoco quiero entregarme a él. Es un mafioso, un hombre peligroso y yo soy solo una niña, no quiero hacer tal cosa. —Por favor te vamos a pagar, por favor danos tiempo, mírala es una niña.— habló mi padre desesperado. —¿Niña? eso no lo decías o no lo pensabas cuando te ibas a beber y drogarte y la dejabas sola en esta casa. Por lo que sé, es ella que te mantiene y dices que es una niña— En eso tiene razón, y hasta ahora mi padre se da cuenta, lo sé por su mirada o siempre lo supo y nunca quiso aceptarlo. Declan le hizo una señal a los hombres y estos se acercaron a mí separándome de mi padre. —No— supliqué al ver lo que querían hacer, le apuntaron a mi padre con una arma en la cabeza. —Por favor es lo único que tengo, no lo hagas por favor— supliqué y lágrimas de impotencia se hicieron presente, mi padre lo único que hacía era verme con los ojos aguados y en ellos veía arrepentimiento. Quería acercarme, pero el agarre de los 2 hombres me lo impedían. —Lo haré — grité sin pensar. —Haré lo que quieras, pero por favor no lo mates— una risa de satisfacción se hizo presente en el rostro de Declan al oír mis palabras. —No hija. No tienes que sacrificarte por mí, yo he sido un maldito contigo no tienes que hacerlo. Perdóname hija, Perdóname princesa— había visto a mi padre en ese estado tan triste y vulnerable en mi vida., el día que nos abandonó mi madre y... hoy. —No dejaré que te pase nada papa.— susurré llorando viendo a mi padre sufrir. —Suéltala— ordenó el tatuado y los dos gorilas que me sostenían obedecieron de inmediato. Rápidamente corrí a los brazos de mi padre y lo abracé fuerte. Los hombres que también tenían sostenido a mi padre lo soltaron y el abrazo se profundizó más. Teníamos años que no nos dábamos un abrazo y con tantos sentimientos encontrados. —No tengo toda la noche para esto, es hora de irnos— me separé de mi padre para verle la cara. —¿A dónde te la llevas?— pregunto mi padre. —A un lugar donde no la vas a ver por un largo tiempo— ¿qué? Pensé asustada. —¿Largo tiempo? ¿Que6 quieres decir con eso? - le pregunté confundida, nerviosa y asustada. —Lo único que tienes que saber es que... - se acercó a mí hasta quedar a mi frente con unos cm de distancia. —Me perteneces.— Sus palabras me asustaron más de lo que estaba, todo él asusta. Sus facciones son duras, su mirada es tan profunda que puede llegar a intimidar a cualquiera. —Nos Vamos— cogió mi mano bruscamente y me sacó de la casa casi arrastra. Me subió a un vehículo en el asiento de copiloto, rodeó el auto y empezó a manejar a gran velocidad. Ni siquiera dejo que me despidiera de mi padre. Las manos me sudaban, estaba tan asustada que creía que me daría algo, mi corazón latía a mil y me sentía muy indefensa —Puedo escuchar tu corazón acelerado— dijo y no respondí. —No me tienes que tener miedo, lo peor que te puedo hacer es matar a tu papá, pero si lo hago no te podré chantajear— no dije nada y una lágrima resbaló por mis mejillas. —¿No vas a decir nada?— preguntó. —Se supone que lo que dijiste me haría sentir mejor?— pregunté en un susurro. —Pues sí, deberías — dice poniendo su mano derecha en mi muslo izquierdo alterandome un poco por su toque —¿Eres virgen? - pregunta aún con su mano en mi muslo. —Si— susurré bien bajito, tanto que dudaba si me habría escuchado. —Seré amable-— dice después de un rato, dándome a entender que sí escuchó mi respuesta. (...) Desperté desorientada en una cama matrimonial bien cómoda, me quedé dormida en el coche mientras veníamos a lo que parece ser la casa de Declan. observé en la estancia que me encontraba y era todo lujo, era una habitación enorme. Observé mi cuerpo y no tengo mi ropa sino una camisa que no tengo que adivinar de quien es. Mi parte íntima no duele por lo que no me ha hecho nada mientras dormía. Al mirar la hora en un reloj que colgaba en la pared volví a recostarme, 4:44am. Cubrí mi cuerpo con las sabanas y quedé dormida en fracción de segundos. Volví a despertar, pero está vez espantada, creí que tenía una pesadilla pero no era así, estaba en la cruda verdad de lo que estaba pasando. —Buenos días— volteé mi cara a donde provino la voz, Declan acababa de salir del baño con solo una toalla en su cintura dejándome ver su cuerpo tatuado y esbelto. Tiene más tatuajes en su cuerpo de los que se puede adivinar una persona. Salí de mi trance cuando se sentó a mi lado. —¿Te gusta lo que ves?— niego alejándome un poco. —Das miedo— es mi respuesta sincera y él ríe. Una risa amarga. —Es hora de comer, en el closet hay ropa. Tienes 15 minutos para estar lista.— al parecer le molestó mi comentario. Me puse de pié luego que él se parara de la cama. Mientras él estaba en el vestidor yo no iba a entrar a buscar la ropa por lo que fui al baño a ducharme y lavar mis dientes. Al terminar respiré profundo antes de abrir la puerta, estoy en toalla y no quiero encontrarlo en la habitación. Abrí la puerta y por mi mala suerte él está en la cama recostado punchando su teléfono y seguí mi camino hacia mi destino, que era El closet. Entre h rápidamente cerré la puerta corrediza y empecé a buscar mi ropa. —¿Por qué duras tanto?— preguntó desde afuera. No respondí, estaba poniéndome unos tenis que casualmente encontré de mi size. La puerta fue abierta brutalmente asustándome, see acercó a mí y me cogió por los antebrazos. —¿Por qué no me respondes?- preguntó enojado. —Estaba por terminar— dije rápidamente. —¿Que creiste que iba a escapar por un closet? Ni que sea el closet de la película de narnia. - recibí una calletada que hizo que casi cayera al suelo. Unas lágrimas salen de mis ojos y acaricié la zona afectada. —Cuando yo te hable me respondes y punto. No quería hacerlo, pero pondré reglas que si la rompes estarás en graves problemas.— amenazo.
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