Una salida al centro comercial

1280 Words
Al despertar, bajé a desayunar. Divisé a Ruby junto a mi padre, muy acaramelados, en la cocina. Sentí ira en mi interior, pero la ignoré. Me senté, y Jishu estaba comiendo pollo frito. - Buenos días, sobrina.– Sonrió. - Buenos días.– Contesté sin más. - ¿De nuevo amargada? – Hizo un puchero. Rodé los ojos. Suerte que estoy de vacaciones y no me toca universidad, porque el estrés me mataría. - Padre, hoy viene Rosie a quedarse.– Le dije, mientras mi mirada se posaba en su mano entrelazada con la de Ruby. Ambos se dieron cuenta, ya que se soltaron rápidamente. - M-muy bien.– Sonrió, mientras volvían a la mesa.– ¿A qué hora vendrá? - Llegará en unos minutos.– Sonreí. Rosie es lo único bueno de éste día. - ¿Quién es ella? – Preguntó la chismosa de Jishu. - Nadie.– Contesté rodando los ojos. - ¿No soy nadie para tí, mi amor? – Se escuchó a Rosie en la entrada. Ella tiene llaves. - ¡Dios, que susto! – Exageró Jishu mientras se ponía una mano sobre el pecho.– ¿Cómo ha entrado? – Preguntó. - ¿Quiénes son ustedes? – Dijo Rosie mientras arqueaba una ceja. - Un gusto, hermosa. Me llamo Kim Jishu.– Le sonrió coquetamente, mientras tomaba una de sus manos y la besaba. Rosie quitó su mano y me miró. - Es la hermana de la novia de papá.– Dije con ironía. - Ya veo...¿Y la doña? – Sonrió. Apunté a Ruby, quién sonreía nerviosa y tímida. Rosie me miró, y luego a Ruby, y finalmente a papá.– ¡Viejo verde!.– Mi padre escupió el jugo que estaba tomando. - ¡Rosie!.– La regañó. Yo reí, porque por lo menos tenía una compañera. Ruby me miró y bajó la mirada. - Dios, no puedo creerlo.– Rosie se frotó la sien.– ¿Vamos a la habitación, preciosa?.– Me dijo, y yo asentí. Al subir, Rosie me hablaba sobre una chica que conoció por internet, por medio de un videojuego online. Al parecer le ha gustado, no sólo el juego, sino la chica. Le conté de todo lo que había pasado con Ruby, desde la primera impresión, hasta la cena. - ¿Entiendes, Rosie?.– Dije. - Vaya...Lo único que entiendo es que te gusta tu madrastra.– Rió.– No debes, Lili. Es la novia de tu padre.– Me miró preocupada. - No me gusta.– Fruncí el ceño.– Es más, soy heterosexual.– Aclaré. - ¿Seguirás con eso?.– Rodó los ojos.– Lili, tienes algo que las mujeres no tenemos, un pene. Deberían interesarte las chicas, porque para eso es tu cuerpo. - Eso es bastante retrógrada, y más viniendo de una lesbiana. - Me miró dándome la razón.- No amo a ninguna chica. Excepto a ti.– Me miró con picardía. Reí por su broma. - Entonces, intenta conmigo.– Se tiró sobre mí y se acercó lentamente. - ¿Lili? – Dijo Ruby. Rosie se quitó de encima, y la quedó mirando seriamente, al igual que yo. - ¿Qué necesitas? – Dije mientras me acercaba a ella. Lo único que quería era que se fuera. Ella alzó una ceja y miró a Rosie, luego volvió a mirarme. - Tu padre ha dicho que Jishu y yo debemos dormir con ustedes, por hoy. Para conocernos.– Abrí mis ojos y miré a Rosie. Ella miraba con el ceño fruncido, y me dirigió la mirada mientras se encogía de hombros. - Dile que eso no va a poder ser, porque yo y Rosie vamos a... ahacer cosas...cosas de amigas.– Me dí un facepalm mentalmente por la estúpida mentira que dije. Rosie lo hizo físicamente, ya que se escuchó un palmazo. - Está decidido, lo lamento.– Dijo mientras se iba. Me quedé en mi lugar, parada y sin hacer ningún movimiento. - ¿Ella estaba... - ¿Celosa? – Finalizó Rosé.– Eso parecía. Pero debe ser nuestra imaginación. - Es peligroso dormir con ellas, Rosie. Tengo algo que se llama "erección mañanera". ¿Entiendes? Me parece muy raro que mi padre haya hecho eso, sabiendo lo que tengo.– Dije con la duda. - Tienes razón...– Dijo Rosie mientras se tomaba el mentón.– Mejor dejémoslo así. Dormirás conmigo en el piso, y ellas en la cama.– Dijo decidida. - ¿Por qué ellas en la cama? – Fruncí el ceño. - Es humildad, idiota. No la pierdas.– Rodé los ojos. - Bien. ¿Salgamos? Falta mucho para la noche aún.– Ella asintió con una sonrisa.– Podemos comprar cosas para ésta noche, y vemos una película.– Nuevamente asintió. - Me parece perfecto. De paso, pasamos al mall, porque quiero comprarme el último videojuego.– Sonrió. Yo asentí, y nos dirigimos a la salida. - ¿A dónde van?.– Preguntó mi padre. - Al mall.– Respondí, tomando mi gorra y acomodándola sobre mi cabeza. - ¿Pueden llevar a las chicas?.– Preguntó con una sonrisa. Miré a Rosé para que respondiera ella. - Si, claro.– Dijo incómoda. Nos miramos y esperamos. Cuándo ya estuvimos todas listas, nos dirigimos al mall. Con Rosie pasamos a ver la ropa, y Ruby con Jishu esperaban. Luego nos dirigimos a los videojuegos. Lo que más me sorprendió es que Jishu casi corrió hacia el mismo juego que quería Rosie. Ambas se miraron. Era el último. - Es mío.– Dijo Jishu mientras lo tomaba de un lado. - Yo lo ví primero.– Decía Rosie mientras tomaba el otro extremo. Estuvieron forcejeando hasta que Ruby les quitó a ambas el videojuego de las manos. - ¡Ja! Es mío, ¿Cierto hermana?.– Dijo mientras miraba a Ruby. Ésta la miró con el ceño fruncido. - No es de nadie. Se ponen de acuerdo, o nadie lo compra.– Me pareció bastante justo. - Bien...dáselo.– Dijo Rosie mientras rodaba los ojos. Me miró con un puchero mientras se acercó y me abrazó. Acaricié su pelo y besé su mejilla. - No te preocupes, te tengo uno en casa. Es el regalo por nuestro aniversario.– Sonreí. Ella me miró con la emoción de una niña de cinco años al ver su paleta de dulce. - ¡¿Te acordaste?! – Sonrió y dió pequeños saltitos.– Te amo.– Me abrazó nuevamente. Le sacó la lengua a Jishu, y yo pude ver un pequeño sonrojo en sus mejillas. Me pareció raro, pero preferí evitarlo. - ¿Aniversario? – Dijo Ruby con una ceja alzada. Rosé asintió con una sonrisa. - Quince años para ser exactas.– Respondió. - ¡¿Quince años?! – Pareciera que se fueran a salir los ojos a Ruby.– ¿C-cómo le hicieron para durar tanto? – Preguntó. Se veía un poco molesta. - Confianza, honestidad, y amor.– Respondió Rosie. Ruby me miró de una forma rara, cómo si estuviera...Decepcionada. - ¿Son novias? – Preguntó Jishu. Rosie y yo nos miramos y reímos a carcajadas. - ¡Claro que no! – Dijo Rosie.– Es más, a ésta ni le van las chicas.– Me apuntó con el dedo pulgar. - ¡Oye! – La regañé.– Que a tí te vayan, no significa que también yo sea torta.– Rodé los ojos. - Pues deberías.– Sé en qué sentido lo dijo. - ¿Te gustan las chicas? – Le preguntó Jishu a Rosie. Ella asintió. Nos quedamos en silencio unos momentos... Miré a Ruby, quién por alguna extraña razón se encontraba ruborizada.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD