Cap 3. Me odia

1786 Words
Paso saliva, sus respuestas son frías se nota el resentimiento hacia a mí, sé que lo merezco, pero duele, nunca soñé volver a verlo, pero tampoco creo que su manera de tratarme sea la correcta. Miranda – Claro si tienes alguna sugerencia, me gustaría escucharla, aunque como veras el último mes tuvimos un crecimiento del ochenta por ciento, si seguimos como vamos estoy segura que al final de este mes lograremos un crecimiento del noventa y… Armando – Un ochenta o un noventa, no me sirven – Me corta la palabra, con esa respuesta la cual me deja helada, Natalia, tenía razón este no es para nada el Armando, que recordaba – Quiero un cien y que la expansión siga. Miranda – Entiendo, pero no es fácil, hay una gran crisis económica por todo el mundo y a pesar de eso hemos logrado no solo no estancarnos, sino crecer, se abrirán cuatro sucursales más, gracias a las estrategias que hemos estado manejando – No me contengo y le refuto, porque si el estará en ese plan, pues yo también tengo que defender lo que he logrado en estos últimos años. Armando – El objetivo de que yo esté aquí, al igual que los nuevos ejecutivos no es para lograr pequeños crecimientos del ochenta por ciento y cuatro sucursales, el objetivo es reventar las ventas, expandirnos por todo el país y posteriormente a más países – Casi me grita, se levanta y comienza caminar por la sala. Miranda – Entiendo, solo te estaba exponiendo el cómo hemos estado trabajando, sé que el objetivo es crecer más, pero también creo que lo que hemos hecho no ha estado mal – Le contesto firme. Armando – No dije que estuviera mal, solo que necesitamos mejorar – Suspira, baja la voz y vuelve a tomar asiento. Miranda – Bueno, creo que ya pudiste ver la manera en que hemos trabajado y tendrás tus propias propuestas, para que logremos reventar las ventas como dices, yo me retiro y quedo pendiente a tus indicaciones – Le contesto lo más profesional que puedo. Armando – Gracias, conociéndote estoy seguro que esto ya lo tenías preparado, lo seguiré analizando a detalle junto con lo que los demás ejecutivos me entreguen – Me levanto de la silla, dispuesta a salir. Miranda – Ok, con permiso, nos vemos – Camino hacia la salida y de repente siento que alguien toma mi brazo, es él, que me detiene. Armando – Espera, no te vayas aun, no me has dicho ¿como has estado? – Se acerca a preguntarme, el roce de su mano me genera descargas eléctricas, su cercanía acelera mi pulso. POV ARMANDO. Regresar a mi país, es algo que pensé nunca pasaría cuando salí de él fue con toda la intención de no regresar, no quería volver no después de todo lo que pase, en ese lugar se quedaron mis grades amores, pero también mis grandes decepciones, me fui con el corazón destrozado y ahora se presenta una gran oportunidad para mi crecimiento profesional. Después de tantos años creo que no será mala idea, ya todo debe estar cambiado, no es que llegare al mismo lugar, la casa de mis padres la vendí, así que optare por aceptar la oportunidad y buscar un lugar lejos de ahí, iniciar de nuevo, digo carajo es una ciudad muy grande como para que vuelva a toparme con la gente de la cual me fui huyendo. Todo ha sido tan rápido, llegara a mi país es una sensación extraña, es como si todo volviera a mí, los recuerdos, no solo los malos si nos los momentos felices que viví aquí me llenan de nostalgia, estuve posponiendo mi llegada aquí, hasta que fuera de último momento, es sábado y ya el lunes me tengo que presentar en mi nuevo empleo, apenas si tendré tiempo de acomodarme en el departamento que rente. A decir verdad, me llena de ilusión emprender algo nuevo, que todo mi esfuerzo y por lo que he trabajado tenga frutos, me contactaron por mi gran desempeño y quieren que venga apoyar, es una empresa con una gran proyección. Me siento algo nervioso, hoy será la presentación conocer gente nueva siempre me ha dado nervios, he trabajado en mi timidez la cual me llevo a muchos problemas, por siempre ser el callado el temeroso de decir las cosas, por eso me vieron la cara. La presentación fue muy emotiva, me echaron muchas flores, no esperaba un recibimiento así, la que será mi jefa es una mujer muy hermosa, a decir verdad, se le nota que es una mujer firme y con mucho talento, aparte de que creo que no le soy indiferente. Al final tendré una reunión con mi equipo de trabajo, me quedare en la casa matriz y estaré con el equipo que ha logrado llevar a esta empresa a su expansión, por lo que me han dicho la gerente y la ejecutiva que más tiempo lleva aquí han hecho un gran equipo y logrado grandes cosas, lo cual me alegra sé que con ellas lograre grandes cosas. Comienzo mi presentación con mi equipo y estoy ansioso por conocer a los genios de la empresa, por lo cual sugiero que sea la gerente la primera en presentarse y posteriormente nuestra ejecutiva estrella. Casi me da un infarto al ver quien es la gerente, pero es que no puede ser, esto es una muy mala broma del destino, que sea ella, su amiga y cómplice en lo que me hizo, no puedo creerlo, llegue aquí pensando que sería imposible siquiera saber algo de ella y lo primero que veo es a su cómplice, con la cual tengo que trabajar. Le di un saludo lo más cortes posible, pero la vida me tenía otra sorpresa de bienvenida, ya que al terminar con ella y pedir que nuestra ejecutiva estrella se presente, juro que morí, fui y regrese del infierno, porque ella, ella está aquí, se ve tan hermosa, tan radiante y mi pecho vuelve a doler. No sé cómo actuar, es una mezcla de odio, rencor, dolor y a la vez me di cuenta que mi corazón es todo un traicionero, porque casi que se me sale del pecho por la emoción de tenerla de nuevo frente a mí. No sé cómo tomar esta situación, tengo el impulso de votar todo y salir huyendo de nuevo, pero me contengo, yo no tengo porque, ella es la que debería estar avergonzada, es ella la que debería irse no yo. La reunión con su cómplice fue un total fracaso, de ahí no salió nada bueno, esta mujer pensaba que la trataría con pétalos de rosa, después que fue cómplice de tal canallada, sé que debería separar las cosas, pero ¿como hacerlo?, no cuando se presentan de nuevo en mi vida de esa manera tan sorpresiva. Mi día no puede ser peor, esperaba que los reportes que pedí, los ejecutivos me los entregaran mañana, pero al entrar Teresita, mi secretaria me dice que ya está la primera ejecutiva para entregármelo, le pregunto quién es y escuchar su nombre, se me revuelve el estómago, no pensé lo que pasaría al pedir esos reportes, no tome en cuenta que tendría que reunirme a solas con ella, me siento estúpido por solicitarlo así. Le indico a Teresita, que la haga pasar a la sala de juntas, yo trato de tranquilizarme y respirar profundo para enfrentarla. Entro y ella está parada de espaldas a la puerta, no sé qué hace ahí y porque no ha tomado lugar, le pregunto y con su dulce voz, esa que siempre me desarmo, me dice que no sabe dónde, mi rencor me hace contestarle de mala manera, veo que eso le causa malestar, pero sigo en mi posición. Reviso su reporte y no me sorprende siempre fue muy brillante, puedo ver que en verdad es un genio en las ventas, tiene todo bien estructurado, me sorprende que, a pesar de ser la principal impulsora del crecimiento, no esté en un cargo mejor, es para que ella ocupara mi puesto o sin duda es para que mínimo fuera gerente. El estar analizando y viendo eso, me distrae y es hasta que ella me interrumpe, para saber mi opinión, que la observo, veo sus lindos ojos y quisiera felicitarla y decirle que es brillante, pero luego vuelven a mí el recuerdo, de todas esas noches que la pase llorando por ella, como baje al infierno por su canallada, estuve al borde de la muerte por el dolor que me causo y ella se ve tan feliz, tan radiante, mientras yo me hundía, ella estaba aquí triunfando y eso me llena de rabia, por lo cual le hago ver que es todo lo contrario, que no es la gran estrella que se cree que es. Me altero un poco y casi le grito, ella me refuta tan segura de sí, se ha convertido en una mujer con firmeza de eso me he dado cuenta y aunque una parte de mí se alegra, otra siente que la odia y por eso me altero y la contraataco. Ella baja la mirada ante lo que le digo, veo que de verdad mis palabras la afectaron, veo su mirada triste y eso siempre ha sido mi debilidad, su mirada, ver esos lindos ojos entristecerse, me mata y trato de tranquilizarme y ser más profesional, no tengo porque castigarla con su trabajo por algo personal. Ella, sigue siendo profesional ante mis duras palabras, sé que por alguna razón sabe que esto no es por su trabajo y eso me hace sentir un canalla. Se despide y está por salir, pero como dije mi corazón es un traicionero y en un impulso la detengo y le pregunto cómo ha estado, por dios, no sé porque hice eso, la tengo sostenida de su brazo y su cercanía, solo me provoca besarla. MIRANDA. No sé qué contestar a su pregunta, no sé cómo actuar, ¿Qué le digo? ¿Que todos estos años solo me he pasado pensando en él, que estoy bien, pero que casi muero cuando se fue? Miranda – Bien he estado bien. Armando – Claro – ríe – Se nota que has estado muy bien cómo si nada, ¿no? – me suelta bruscamente. Miranda – No, como si nada no – Se me sale decirle – Solo que ya han pasada muchos años, no es algo que tenía presente. Armando – Si claro, seguro pensaste que nunca volvería, ¿eso hubiera sido lo mejor verdad?, pero pues aquí estoy y creo que no te quedara de otra que soportarme, ahora si ya te puedes ir. Miranda – Esta bien, con permiso – Definitivamente me odia.
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