--Tienes tantos misterios, Lee.--…--Ronroneo a medida que pasaba su lengua por el abdomen plano del menor.— --C-como todos….--…--Suspiraba sin poder tranquilizarse. Héctor sabía exactamente donde hacer sus caricias.--…--No soy ningún caso especial.— Kim subió de nuevo para juntar su boca con la del pelinegro, besándolo sin querer terminar el beso que encendió mucho mas el fuego que los quemaba por dentro y los inspiraba a tener mucho más. Las expertas manos del mayor toqueteando los brazos del menor, volviendo a su torso descubierto y atrapar sus pezones con ambas manos, presionándolos un tanto rudo haciendo que Minying se arqueara en busca de más contacto con el desalmado hombre que yacía encima de él. Héctor mordió el labio inferior del menor para estirarlo como si de u

