"Se mi chico malo, se mi hombre, se mi amante de fin de semana, pero no seas mi amigo." - {Cascada ♥BadBoy}
Demian
— ¿Cuál es el diagnostico?— le pregunté a Ryan mientras me mordía el labio inferior con preocupación.
—Está en las ultimas, Demian, no creo que aguante otra más— responde, negando con la cabeza.
—Mierda— gruñí enojado — ¿Cómo paso esto?
—Bueno, para empezar, tu "bebé" tiene más de 4 años, y no le has cambiado el motor en 4 años. ¡Corres a toda velocidad! Esta hecho mierda Demian— él dijo. Si, tal vez debería haber comprado un nuevo motor para mi moto, pero ¡Es un clásico por el amor de dios!
— ¿Cuánto?— pregunté mientras le miraba preocupado.
—Unos 600— dijo Ryan, finalmente.
—A la mierda— dije —Eso es demasiado— me revolví el pelo frustrado y Ryan se encogió de hombros —Pero lo pagare.
— ¿Tienes aquí el dinero Demian?
—Sí, yo...—comienzo a palpar los bolsillos de mi chaqueta. —yo lo tengo aquí.
—Bien. Solo tienes que ir a buscar el motor donde Lenny y yo te lo instalo aquí, gratis— él dijo mientras se limpiaba las manos con una pañoleta sucia con grasa.
—Gracias Ryan, no sé qué haría sin ti hermano— le di un pequeño golpe en la espalda —Ya vuelvo—avisé.
Salí del taller de Ryan para poder ir a buscar a Lenny y comprar el maldito motor. j***r, mi bebé estaba muriendo, no sé cómo mierda pero el motor murió y eso me preocupa. Esa moto es especial para mí, no puedo perderla. Tiene un terrible pasado que debe cargar conmigo...con ella.
Es cuando voy saliendo que lo escucho. Montones de gritos y vociferaciones se pueden oír desde el callejón en donde se celebran las carreras clandestinas. Son las 4:48 de la tarde, por lo que se supone que esa zona debería estar sin ninguna alma, hasta que llega la noche.
Me acerco al lugar para averiguar de dónde proviene todo ese escándalo. Es cuando veo a Dean, y no sólo a él, sino que también puedo ver a Debby. Ambos discuten.
— ¡Mierda Dean! Necesito el dinero ¡Lo necesito!—ella grita y luego lo empuja. Parece bastante desesperada y molesta.
—Vete a la mierda Debby, ¡No te daré ningún puto dinero!—Dean le grita de vuelta. Me escondí detrás de una pared para poder escuchar mejor.
— ¡Tú me lo prometiste! ¡Tú lo dijiste! Que ganaría mucho dinero en esas carreras si apostaba por ti ¡Y no! ¡Perdiste! ¡Porque eres un maldito perdedor!— Debby le grito molesta. Muy molesta. Dean se acercó a Debby furioso en la tomo de los hombros y la empujo haciendo que ella callera al piso.
— ¡No me llames perdedor, perra!— el vociferó. Salí de mi escondite y fui hacia donde estaba Dean. Lo toque en la espalda, él se volteó y le propine un golpe directamente en su mandíbula, haciendo que perdiera el equilibrio y cayera el piso. j***r, no puede tratar así a una chica, ya lo ha hecho dos veces.
Me giré hacia Debby y le dije: — ¿Estas bien, Debby?— y le tendí mi mano para ayudarla a pararse pero ella la ignoro y me miro con desprecio.
—Mierda Demian, ¿Por qué tienes siempre que aparecer? ¡Estas arruinándolo todo!— ella me grito. Sus ojos estaba dilatados y su ropa estaba sucia por haber caído al suelo. Llevaba una polera negra a mangas cortas y un pantalón militar.
Dean se paró con dificultad y pude ser que su labio inferior tenía una fisura que sangraba debido a mi golpe.
—Que él te pague tu dinero de mierda— le dijo y se dirigió hasta su auto. Cobarde.
Debby se paró del suelo y corrió hasta el auto de Dean que ya había entrado y encendió el motor de su camioneta.
— ¡No, Dean! ¡El dinero!— ella patio su auto mientras este avanzaba — ¡Mierda!— ella grito desgarrada — ¡Todo esto es tu culpa!— se dirigió hasta mi — ¡Si tu no hubieras llegado él no se hubiera ido y podríamos haber solucionado esto! ¡Es tu culpa!— ella grito muy fuerte y de un momento a otro ella estaba llorando — ¡No!— ella lloro mientras le lanzaba al suelo y tomaba su pelo —No...— sollozo son todas sus fuerzas.
Me acerque lentamente hacia Debby. Estaba destrozada. Nunca la había visto tan...vulnerable...
Lloraba sin cesar y las lágrimas caían de sus marrones ojos, que ya estaban dilatados y rojos. Sollozaba desgarradoramente. Me incline a su lado y acerque mi mano para acariciarle el pelo. Odio ver a las mujeres llorar. Por muy machista que esto suene, pero verlas llorar cuando quizás no se lo merecen, simplemente saca el lado sensible fuera de mí. Odio esa mierda.
—No me toques, Demian— ella dijo, aun llorando.
—Lo siento Debby... yo no sabía, pero él te empujo y no podía dejarlo pasar— le dije, porque era verdad.
—No... no era tú problema Demian. —me observa por un segundo y luego agacha su cabeza. —van a matarme, Dios, van a matarme— ella lloraba ya muy mal. Su pequeño cuerpo tiritaba y no podía hablar muy bien porque estaba muy congestionada a causa de las lágrimas. Me mataba verla así, no porque realmente me importase, pero...era una chica que se mostraba tan fuerte... y este lado de ella, realmente no me gustaba...
Seguí mirando como ella se desmoronada en frente de mí y maldecía y maldecía —Van a matarme Demian, enserio van a hacerlo y... no puedo hacer nada— la capa de pelo cubría su rostro mientras ella estaba sentada en el suelo, con una de sus manos apoyadas en la tierra y la otra tapando su rostro.
— ¿Por qué es tan importante ese dinero? —decidí preguntar.
Debby levanta la vista y me mira. Su rostro manchado de lágrimas sucias, y aun así lograba verse verdaderamente hermosa.
—Ese dinero...—comienza. —Lo conseguí de la peor persona que en esta tierra pueda existir—dice, su voz irradia miedo y temor.
—Debby yo...
—Solo vete Demian, solo déjame— ella dijo.
Me quede en mi lugar, pero ella insistió. Sin decir nada más, decidí ponerme de pie y marcharme, pero entonces escuché otro sollozo y no pude contenerlo. No puedo dejarla llorar por ese hijo de puta, ni tampoco creía lo que estaba a punto de hacer.
Mire a mi alrededor y encontré justo lo que estaba buscando. Una piedra. Fui a recogerla y luego saque el dinero que tenía en el bolsillo. Me acerque hacia ella y volví a hincarme al lado de Debby.
—No sé si...esto te sirva pero...es todo lo que tengo— deje el dinero en el suelo y luego arriba de él la piedra. Me puse de pie, la miré por un segundo y me fui.
Devolví mis pasos hacia el taller de Ryan.
—Hey Demian, volviste tan pronto— él dijo y luego me miro extrañado — ¿Y el motor? ¿Lenny no estaba?
—No voy a poder comprarlo— le dije y luego suspire.
—No me digas que ese gilipollas lo tiene a mayor precio. Si quieres puedo prestarte dinero— ofrece y niego con la cabeza.
—No tengo el dinero Ryan, lo compraré en otra ocasión. — le digo y me apoyo en un auto.
— ¿Qué? ¿Pero qué paso con el dinero? Dijiste que lo tenías.
—Lo sé, solo...— chasquee la lengua —Lo doné— dije finalmente.
— ¿Lo donaste? ¿En serio?— me mira sorprendido.
—Sí, Ryan, lo done, también hago cosas por la caridad ¿sabes?— me reí.
—Estás loco, Demian, yo no te entiendo— negó con la cabeza.
—Sabes Ryan...yo tampoco.