André apartó la mano del vientre de Elena, tan rápido como pudo. Elena sintió el rechazo como si le hubiesen dado un golpe seco y sordo, pero se negó a flaquear posiblemente esta sería la primera de muchas luchas que tendría que llevar a cabo. Sin embargo, desconocía lo que aquella verdad estaba provocando en André, su corazón latió fuerte dentro de su pecho, apretó su mano para evitar extenderla y buscar el vientre de Elena. Se sentía feliz y miserable al mismo tiempo. Pues sabía que difícilmente podría ver el rostro de su hijo. ¡Su hijo! Carne de su carne y sangre de su sangre, un hijo suyo y de la mujer que amaba. —No puede ser, ¿Cómo ha sucedido? —preguntó y a Elena no le ofendió pues ella misma se había visto sorprendida ante la noticia, porque ellos habían tenido cuidado durante su

