Capitulo 5 - No me subestimes bonito

1737 Words
Después de almorzar regreso a la oficina, hoy apenas es mi primer día y está siendo una tortura para mí, pero no le daré el gusto de marcharme, ¿pero hasta cuándo estarás así?, Me preguntó, lo asumo soy una mujer que toma retos y permanecer en esta empresa es mi mayor reto, aunque no perder la cordura cuando estoy cerca de ese hombre también lo es ¡Dios santo!, Es que solo por el hecho de recordar cuando se acercó a mí en el archivo hace que mi piel se erice, cosa nunca nadie había logrado, porque apenas salí de Texas le cerré las puertas al amor, es que no siquiera un gustito me he dado, por eso amén a Richard el día que me regaló uno de esos juguetitos que dan placer, sin duda mi adorado Flin ha Sido de gran ayuda, claro sé que un contacto físico es importante, pero eso es lo que hay y es por mi decisión, yo tengo el control de mi vida y si he decidido estar sola nada, ni nadie lo va impedir, ni siquiera un guapo CEO de ojos azules Suena el teléfono de la oficina y rápidamente lo atiendo, me habla una de las recepcionistas y me explica que está llamando una señorita que quiere hablar con el jefe, pero que de ninguna manera quiere decir su nombre, así que le pido que me pase la llamada — Buenas tardes, oficina del señor Miller, ¿en qué le puedo ayudar? — Buenas tardes, necesito hablar con su jefe— me dice una voz femenina — ¡Me dice su nombre, por favor! — Si te digo mi nombre él no me atenderá, así que comuníquelo lo ya— espeta furiosa Esto me huele a un lío de faldas, por un momento pienso en hacerle la maldad a mi jefecito, pero eso no sería ético, sería jugar sucio — Si no me dice quién es, no la puedo ayudar señorita — Eres una ineficiente, igual que todas — Entonces, que tenga buenas tardes señorita — Nooo, no me cuelgues, ¡por favor! — me dice en tono de súplica — Dígame su nombre, sino lamentablemente le colgaré la llamada, porque no puedo pasar la tarde hablando con usted — Lo sé, lo lamento, soy Chris Luisi, dígale a su jefe que me atienda, que me urge hablar con el — Muy bien, un momento por favor Coloco la llamada en espera y marco la extensión de mi jefe — ¿Dígame? — Señor, en línea tengo a una chica que me dice que le urge hablar con usted - ¿Cuál es su nombre? —me pregunto — Chris Luisi, me ha dicho que le urge hablar con usted — No se le va a pasar la llamada señorita, ¡Dios!, que mujer tan pesada — Perfecto, le diré que usted está reunido — Mejor dile que fui a Chica y no regresare en un buen tiempo — Vale, así lo haré El corta la llamada y yo respiro profundo, sé que me tocará convencer a esta chica — Señorita Chris, el señor Miller no puede atenderla en este momento, si gusta puede dejarle un mensaje y yo se lo hago saber — Maldito CEO, dígale que o me atiende la llamada o hago un gran escándalo en la entrada del lugar — Lo lamento, pero él no puede atenderla, está haciendo un viaje a China— miento y no sé porque me hace tantas gracias lo que él dijo — Usted es mujer debería ser más solidaria, ¿Acaso me cree estúpida? — Jamás creería algo tan terrible de usted — Llame a su jefe en este momento y dígale que estoy afuera de su empresa —grita furiosa Yo nuevamente coloco la llamada en espera y marco al teléfono del patán que está haciendo sufrir a la pobre chica — ¿Y ahora qué? — me pregunta de mala gana — La señorita Chris está furiosa y dice que si no le atiende el teléfono ella armara un gran escándalo a las afueras de la empresa — No pienso atender — Pero señor… — Para eso le pago resuelva la jodida situación y déjeme en paz Voy a contestar, pero el muy cretino deja con la palabra en la boca Pienso de qué manera quitarle a esa mujer de encima y nada se me ocurre, hasta que pienso en qué la mejor opción es decirle unas cuantas cositas que la hagan abrir los ojos y subir su autoestima, porque si ruega de esa manera la razón es simple, tiene la autoestima por el subsuelo 1-2-3 ¡Aquí voy! — Señorita, el señor se ha negado a atender — Ya se lo advertí, en este momento ese desgraciado va a saber quién soy, vuelva a llamarle — Mire señorita, ya me cansó, yo no tengo la culpa que usted se meta con patas que no sepan valorarla, es más se ve realmente ridícula suplicándole a un hombre que le atienda el teléfono, ¿Tan poco cree que vale o es que piensa que el vale más que usted?, aprenda a quererse y no haga locuras que después le puedan pesar— Ufff que descarga le he dado, espero lo entienda — Es que él es único y especial, siento que me he enamorado y él no quiere darme la cara— me responde ahogándose en llanto — Apuesto a que usted también es muy especial señorita, créame que no vale la pena sufrir, dele tiempo al tiempo y verá que todo sanará y al pensar en este momento se regañara así mismo, recuerde que antes de amar a alguien es importante amarse a uno mismo Ella se queda callada y apuesto lo que sea que mi mensaje le ha llegado — Tiene razón, yo merezco a alguien que me quiera, no a un hombre que solo me use para satisfacer sus necesidades — Así es, me alegra que lo haya entendido - ¿Cuál es tu nombre? — me pregunta con curiosidad — Yo soy Corina — Un gusto Corina y gracias — Ha sido un gusto Ella cuelga la llamada feliz y yo me siento por haberla ayudado, pienso que si las mujeres nos apoyáramos más los hombres no tratarían de manera distinta, coloco el teléfono en su lugar y escucho unos aplausos detrás de mí, me volteo rápidamente y el rompe corazones está detrás de mi — Bravo señorita, ¿No ha pensado que se equivocó de profesión? — me pregunta muerto de risa — Pues va a ser que no, todo lo que ha dicho ha sido por solidaridad femenina — ¡Oh!, me va a hacer llorar, señorita — Llorando estaba la mujer que usted sin ningún tipo de piedad le rompió el corazón— le respondo y su gesto cambia — Yo no rompo el corazón de nadie, siempre que tengo alguna cita les hago saber que no me interesa tener ninguna relación — La verdad tampoco, no lo parecía, pero me cuente su vida porque no me interesa Nuestras miradas se cruzan nuevamente y llega la terrible tensión que el provoca en mí, no puedo creer que en solo día este viviendo tantas emociones por culpa de este tipo, podría decir que días antes sentí que mi vida era totalmente aburrida, tal vez si me hacía falta tanta emoción — Ni a mí me importa contársela, de igual manera gracias por quitarme a esa insufrible de mi vida — Insufrible después que se la sigue—digo en voz baja — ¿Qué ha dicho? — Nada señor — Para mañana necesito que me ayude a preparar las carpetas para una junta de vamos a celebrar en dos días —Perfecto señor — Ya puede retirarse —me dice — Aquí está toda la información que me pidió— le digo y le entrego el dispositivo donde la guardó — Bien, por cierto, ya no lo necesito, recordé que ese trabajo ya estaba hecho y lo tenía guardado en mi portátil Ya lo sabía, el solo me había pedido eso para ponerme a trabajar como una loca, definitivamente yo no lloraría por él, más bien le arrancaría el cuello — ¡Oh!, Que bueno, igual lo guardare uno nunca sabe, los portátiles no son eternos, aunque sé que todo el trabajo que me dejó ha sido para molestarme— le contesto más que furiosa — Los de mi empresa si son eternos, la verdad pensé que no lo lograría — No me subestimes bonito — le respondo sin pensar — ¿Es ese su móvil? — me pregunta con desprecio, aunque creo que es más por olvidar lo que le he dicho Eso sí que no lo voy a permitir, a mi ningún imbécil me va a minimizar — Sí, ¿Algo que objetar? — ¿Siempre está usted a la defensiva? — ¿Con quién lo merece si, ¿Tiene algo en contra de mi teléfono móvil? — Si, ese teléfono es de la competencia, así que mañana pase al departamento de tecnología y pida un móvil que vaya acordé a su cargo — Señor, lamento no poder complacerlo y tener un teléfono de baja categoría, pero imposible que adquiera uno de los móviles de los que se fabrican aquí — ¿Por qué no puede hacerlo? — Por una razón muy simple, no tengo el dinero para pagarlo, se lo costoso que son y lamentablemente por el momento no puedo darme ese lujo — Lo que entiendo, pero aquí se dan las facilidades de pago — La respuesta es no y es mi última palabra —Le respondo de manera tajante — Es usted más terca que una mula, haga lo que le dé la gana, ¡Adiós! Voy a decir algo más, pero él se marcha rápidamente, ya veo que se le está haciendo costumbre dejarme con la palabra en la boca ¡Respira Corina!, no pierdas tu centro, me repito mientras me doy un suave masaje en los frontales de mi frente, cuando me logro relajar, abro mis ojos lentamente y comienzo a buscar mis cosas, miro la hora en móvil y aún es temprano, así que pasaré por casa de Richard, sé que le dije que se fuera a mi casa, pero mejor les daré la sorpresa, agarro mi bolso y me marcho del lugar
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