Abro la puerta y salgo disparada hasta mi puesto, no sé cuánto tiempo pueda aguantar a esta imbécil cara bonita
En la oficina Robert estaba entre la rabia y la risa, ¿Qué le pasaba con esa chica?, aparte de hermosa, era una total pesada, eso sí se notaba que tenía un carácter del demonio, no sería mala idea tratar de domar a esa fierecilla, pensó para sus adentros, lo que no sabía es que Corina no era un hueso fácil de roer, ella no se deslumbrar de manera muy fácil, por el contrario siempre se perderá lejos de los hombres como él, podría ser el CEO más deseado y conquistaría a más de una, pero con ella todo sería muy diferente
Busco a la tal Luciana y es una mujer de unos treinta y cinco años, con cara de bonachona
— Buenos días, ¿Es usted Luciana? — le pregunto
— Buenos días señorita, sí, soy yo, ¿En qué le puedo ayudar?
— Soy la nueva asistente del CEO y él me ha pedido que la busque, para que me indique todo lo referente al archivo
— Muy bien, ¡un gusto!
— El gusto es mío, señora
— Puedes llamarme Luciana, el termino señora me hace sentir algo mayor, jajaja
— Vale, entonces tú también me puedes llamar por mi nombre, soy Corina
Estoy hablando con la señora, ¡Perdón!, Estoy hablando con Luciana cuando se acerca a nosotras un hombre bastante atractivo
¡Dios mío! Voy a pensar que ha enviado a todos los hombres guapos de este mundo a esta empresa, sencillamente hay muy buen colirio para los ojos
- Señor, ella es la nueva asistente personal del señor Miller—Corina él es el señor Dimas Ferguson, es el vicepresidente de la empresa
- Un gusto señor, yo soy Corina Román
- El gusto es mío señorita, ¿Qué tal te ha tratado el ogro? — me pregunta con picardía
- Bien, el señor Miller ha sido muy cordial— Miento para que luego no le vayan con el chisme al insufrible del cara bonita
- Ohh, déjeme decirle que usted es una mujer con suerte señorita
De repente siento unos pasos tras de mí y al voltear es mi jefe quien está detrás de mí, no sé porque vuelvo a sentir esa sensación tan extraña en mi cuerpo
— ¿Hablando mal de mi Ferguson? — Le pregunta de manera muy seria
— Si, cómo siempre jefe— le responde este
Yo estoy a punto de intervenir cuando los dos se sueltan una risotada y se dan un fuerte abrazo, es increíble ver la camarería que tienen estos dos, va a ser que el cara bonita si tiene dientes para reírse
— ¿La hemos asustado señorita? — me pregunta el vicepresidente
— No señor, para desgracia de muchos yo no le temo a nada
— ¡Oh! eso sí es una respuesta
— A veces es mejor temer señorita — Me dice el CEO con una mirada bastante intimidante
— Se equivoca señor, es mejor no temer, ¿A caso no ha escuchado que el miedo no es el mejor consejero? — su cara se transforma y sé que está a punto de mandarme a la mierda
— Vamos Dimas, debemos trabajar en el contrato con los españoles— le dice al que apuesto es su amigo y pasa totalmente de mi
Veo la cara de susto de la pobre Luciana y me causa mucha gracia, creo que no había visto antes que alguien se enfrentará a su jefe de esa manera, sé que debo respetarlo por la figura que ocupa en este lugar, pero no sé porque me gusta hacerlo enojar, volverlo y ver esa cara de perdonar vidas que pone
— Ufff, no sé cómo el señor Miller no te dijo nada cuando le respondiste de esa manera, en otro momento te había echado de aquí
— Tal vez está de buen humor hoy, pero te promete controlar mi lengua cuando esté cerca de el
— Ja, ja, ja, está bien, ahora vamos al archivo para que te pongas al día, ¿Qué te ha pedido exactamente? — pregunta Luciana
Le repito las cosas tal cual el me lo ha dicho y ella se queda pensativa
— ¿Te sucede algo? —Le preguntó
— Se me hace raro, ese trabajo ya estaba hecho, pero si te lo ha pedido lo mejor es hacerlo de nuevo, tal vez había algo malo
Me hierve la sangre al escuchar eso, ya veo que todo forma para de un plan, ¡Que desgraciado!, Pero ya le voy a demostrar que estoy hecho, pobre iluso no sabe con quién se está metiendo, si algo me gusta en la vida eso son los retos
— Si tienes razón, vamos
Caminamos un poco y ella me explica que en esta área solo puede entrar el personal autorizado, que la entrada es justo por dónde pasar, pero que desde la oficina del CEO también se puede pasar
El lugar es enorme y todo está organizado de manera meticulosa, hay unas cuantas computadoras dónde se puede ingresar y tener acceso a todo, pero en digital, está increíble, me gusta, Luciana me explica cómo conseguir casa archivo y yo aprendo rápidamente, ella se me sorprende dice que la otra chica era un poco más lenta, cómo no me gustan las comparaciones yo solo asiento
— ¿Tienes alguna duda Corina?
— No, ya lo entendí perfectamente
— ¿Te puedo hacer una pregunta?
— Ya lo estás haciendo, así que soy todo oídos, Jajaja
— ¿Por qué si tienes una carrera universitaria completa has buscado trabajo como asistente? — Me pregunta con curiosidad
— La razón es muy sencilla mi querida Luciana, por ser mujer se me complica mucho más ejercer mi carrera, es un campo bastante complicado y por lo general se contratan hombres
— ¡Qué fuerte!
— Si lo es, no creas que no lo intente antes de llegar aquí, pero siempre me decían “para esa área requerimos un profesional masculino”
— Increíble escuchar eso en pleno siglo XXI
— Muy increíble, pero aún vivimos en una sociedad muy machista, lamentablemente
— Aquí te aseguro que tendrás muchas oportunidades, el señor Miller no es tan malo como parece
— Eso espero, sino que ya vendrá algo mejor
— ¿Eres casada? — yo pregunto
Al escuchar eso me tenso un poco y sé que ella lo nota, la palabra “casada” está en mi papelera de reciclaje
— Soy viuda — le respondo
— Oh, eres tan joven
— Si lo soy y no es un tema que me toque tocar
— Lo entiendo, disculpa mi indiscreción, sé que debe ser muy doloroso para ti
— Si, dame un momento que debo enviar un mensaje por el móvil
Busco mi móvil y para quitarme la carga de encima de ser una viuda sufrida, le escribo un mensaje a Richard, sé que debe estar esperándolo toda la mañana, pero mi día ha sido tan extraño que no me ha dado tiempo de comunicarme con el
<Hola cariño, todo bien en el trabajo, ¿Cómo está Rocío? >
corina
Escasamente han pasado dos minutos cuando mi teléfono móvil emite un sonido, lo reviso y es Richard que me ha respondido
<Hola bonita, me alegro por ti, mamá igual con sus dolores, ¿Te han tratado bien? >
Richard
Desde el día que él me ayudó sin duda se convirtió en un ángel, a partir de ese momento se dedicó a cuidar de mí y por ningún motivo permite que alguien con malas intenciones se acerque a mi
<Espérame en casa y te contaré todo >
corina
Vivimos bastante cerca, aunque él es un flojazo y prefiero llevar su auto
<¿Debo preocuparme?
Richard
<Todo está bien, no comas ansias, sabes que se defenderme muy bien, te quiero >
corina
<Está bien, también yo >
Richard
Guardo mi móvil y sé que Luciana está pensando que estoy hablando con alguna conquista, la verdad me vale lo que pienso, desde hace mucho tiempo deje de dar tantas explicaciones
— Listo, ya podemos seguir, aunque creo que con lo que me ha explicado es afectado
— Está bien, entonces voy a mi sitio, si me necesitas avísame y te ayudo
— Gracias, eres muy amable Luciana
Ella sale del archivo y yo comienzo con la tediosa tarea que me ha puesto el arrogante de mi jefe
No sé cuánto tiempo ha pasado, pero siento que mi trasero está dormido de tanto estar sentado, al revisar la hora veo que son las dos y treinta de la tarde, con razón mi estómago está haciendo tanto ruido, voy a recoger mis cosas cuando una puerta que está detrás se abre y si efectivamente es mi jefe quien ha entrado a supervisar lo que hago
— ¿Ha terminado el trabajo señorita? — me pregunta de manera sarcástica
— Si señor he terminado y lo mejor de todo es que adicional le busque también lo referente al año dos mil diecisiete
Su cara se convirtió en un poema completo, así que achine un poco mis ojos y le regale una gran sonrisa, por lo visto no me creía capaz, estoy disfrutando mi momento cuando mi estómago hace un ruido bastante fuerte
— debería marcharse a comer, porque el dragón que lleva por dentro ha despertado
Mi cara se pone de un tono rojo y es por la vergüenza, más de una vez me ha pasado, pero este era mi momento de triunfo
— No llevo ningún dragón por dentro y si señor estoy muriendo de hambre
Él se acerca a mí y yo doy un paso hacia atrás, pero llegó un momento choco con un escritorio que está aquí
— ¿Y entonces que es lo que tiene por dentro? — Me pregunta de manera insinuante
— No le gustaría saber y por favor le pido un permiso, voy a tomar mi almuerzo
Como puedo me le escabullo, paso por debajo de su brazo y el muy canalla sonríe, cuando estoy llegando a la puerta me habla nuevamente
— Creo que escuché decir que el miedo no es un buen compañero
Lo odio, él sabe cómo usar muy bien eso de que “todo lo que digas será usado en tu contra”
Salgo del lugar, busco mis cosas y sé que él se siente ganador con lo que acaba de pasar
En el archivo Robert sonreía y al mismo tiempo estaba admirado porque ella había logrado hacer lo que él le había pedido de manera tan rápida
— Está fierecilla al parecer tiene mucho más que una cara bonita, — dijo en voz baja y luego regresó a su oficina.