Al día siguiente; todo, por arte de magia, estaba bien. Mi madre no parecía recordar nada, estaba normal. Hell parecía pagado de si mismo, estaba muy contento. Cuando llegué a casa, noté que la puerta estaba asegurada; en otras palabras eso significaba que estaba sola. Sola con un vampiro. - tú madre no esa en casa- era una afirmación, no una pregunta. -si, de eso puedo darme cuenta.- murmuré mientras tiraba el maletín en la sala. Hell me tomó de la mano y me llevó hasta la cocina. -¡pero mira que hay en la nevera!- exclamó con simulada sorpresa.- ¡una nota de tu madre! ¿Por qué no la lees? Lo fulminé con la mirada. ¿Qué tramaba? Él desvió la mirada y empezó a silbar suavemente despreocupado. Quité el imán que sostenía el papel color rosa en la nevera. Sin duda era la letra de mi

