Estaba soñando, no logré recordar que era; cuando sentí que unos dedos fríos, más ligeros que el aleteo de una mariposa, me acariciaban la piel; ese agradable roce recorría mi rostro, mis brazos, mis piernas. Entreabrí los ojos y lo vi. Él, se asustó al verme despierta. -dispénsame – dijo apesadumbrado mientras quitaba sus dedos de mi pierna. Medio dormida le dediqué una sonrisa. -no te preocupes.- dije mientras Bostezaba. Me acomodé de nuevo, noté que estaba en mi cama. -no volverá a suceder- dijo él mientras me cubría con una frazada. Cerré los ojos y me dormí. Al día siguiente Hell y yo fuimos juntos al instituto. Él no llevaba uniforme, iba con una camisa tipo polo color azul cobalto y unos vaqueros negros. De camino hacía el salón, yo le pregunté por qué el viernes se había id

