-despierta- susurró una voz seductora en mi oído. -déjame dormir un rato más- murmuré aletargada. -tienes que despertar- sentí unos labios fríos y húmedos, un hormigueo sobre mi cuello. Recordé de quien era esa maravillosa voz. Abrí los ojos y allí estaba él; con su rostro a escasos centímetros del mío, quedé sin aliento era más hermoso de lo que podía recordar; nunca podría acostumbrarme a su desconcertante belleza. -buenos días- dijo él. Sentí su dulce aliento en mi cara. -buenos días- le respondí. -tienes que ir al colegio- me dijo. -¿no podemos quedarnos aquí todo el día? -No- esbozó una sonrisa juguetona. En un abrir y cerrar de ojos; Hell se levantó de la cama. Lo observé ya estaba listo para ir al colegio. -te esperaré abajo- dijo él. -pero… Desapareció antes de que yo

