Ella El timbre suena a las diez de la mañana. No debería sorprenderme, pero lo hace. No esperaba a nadie. Noah no viene hoy. Nadie viene hoy. Estoy en esa clase de día suspendido, donde el cuerpo funciona por inercia y la cabeza se mueve en círculos lentos, como si pensar demasiado pudiera romper algo. Me toma unos segundos reaccionar. Cuando abro la puerta, Brianna está ahí. Yo estaba en medias, con una taza de té tibio entre las manos y el celular boca abajo sobre la mesa, ignorándolo desde hacía horas. No tenía hambre. Me dolía la cabeza, no fuerte, apenas lo suficiente como para estar presente. El cuerpo me venía hablando desde hacía días y yo elegía escuchar lo justo. Dormí mal, pensé. Estrés. Cambios hormonales, me dije sin profundizar. En cambio mi amiga estaba con la campera

