2.-"E.T"

1501 Words
Odio las mentiras. En realidad hay muchas cosas que odio en la vida, por ejemplo, las cosas a base de fresa, las películas basadas en libros, los malos guiones, la música country, el teatro, la ópera, el pelo de los animales en la ropa, pero lo que más odio en el mundo es cuando sé que me están mintiendo, lo detesto más que enterarme después de la mentira misma. Jimmy dice que soy malhumorado y amargado. A ella también le había dicho que lo odiaba, pero supongo que no me puso atención, o tal vez no le importaba, no es la primera mujer que trata de engañarme. Joder parece chiste, pero desde que llevo en el mundo del espectáculo, es la “novia” número ocho en usar la misma técnica barata. Las lágrimas son algo nuevo, se lo reconozco. — ¿Cuál es el maldito afán de las mujeres en utilizar sus vientres como grilletes? — Preguntó cruzándome de brazos sobre el torso, ella levanta la mirada húmeda, el delineador corrido y manchado deja dos líneas negras sobre sus mejillas, definitivamente se veía mucho mejor de rodillas y manos, la cola arriba… — ¿Qué? – Pregunta ella atónito — E.T, ¿No pensarás que te estoy mintiendo? ¡Llevamos meses saliendo!, ¡Me hice una prueba de sangre! Cierto, por eso estamos aquí, qué lástima, tenía un buen culo. — Si bueno, te recomiendo que busques al padre luego, si es que realmente recuerdas quién es. — Señalo con diversión. — ¡¿Disculpa?! — Dios… Mujeres, la capacidad que tienen para llevar sus embrollos hasta el final, es impresionante. Ella pasa una mano por sus largas hebras castañas, se limpia las mejillas con el dorso de las manos, yo me acomodo mejor en el sofá de mi sala, cruzo un tobillo sobre otro con las piernas extendidas y acomodo mis manos detrás de mi nuca, ella desliza su mirada caliente unos segundos por mi abdomen desnudo, pequeña zorra… Sus ojos vuelven rápidamente a mi cara. Bueno, una cosa es clara, ese culito ya no me esta disponible, no me mal interpreteis, no es que piense que una mujer por embarazarse deja de ser sexy, Joder no… Es impresionante la sensualidad que ganan, nunca deja de sorprenderme, pero Roselin no es una mujer independiente, segura de si misma que casualmente esta embarazada y busca una noche de buen sexo, o tal vez lo último si, pero todo lo anterior… Lamentablemente no. Esta es una jodida arpía que busca utilizar ese vientre con el cual no tengo nada que ver, para amarrarme de los huevos. No en esta maldita vida. —Déjate de drama Roselin, no creerás que no sé qué te jodes a medio Londres cada vez que voy de gira — Señalo ya aburrido — Tu culo está en al menos tres de mis grupos de w******p y no he sido yo el distribuidor. — Río con burla, veo como la rabia enciende sus mejillas y sus ojos — coges bien, eso no lo voy a negar, sería estúpido ir contra algo de conocimiento público… Cierro los ojos cuando me lanza el agua del vaso que me había pedido que le trajese… Solo era una pequeña broma… Suspiro y tomo uno de los cojines para secarme el rostro y el pecho. Ella se ha puesto de pie, en su diminuto vestido rojo, tacones del mismo color, sus manos tiemblan de rabia. — ¡No tienes el derecho de llamarme puta! ¡Tú eres …! — Tus palabras, no mías, dulzura. — Mantengo la sonrisa y le guiño un ojo, ella gruñe molesta. — Lo hemos hecho sin condón E.T., no puedes estar seguro de que no sea… — Lo estoy — La interrumpo sabiendo lo mucho que lo detesta, me encamino hasta la puerta de la entrada — Ahora largo. Ella abre la boca realmente sorprendida, le toma un par de segundos darse cuenta de que no estoy jugando, toma su bolsa y se acerca a mí, veo la rabia, la ira, levanta la mano y la detengo rápidamente, apretando su muñeca con fuerza, centímetros antes de que impacte con mi mejilla. — ¡Suéltame! ¡Maldito infeliz! ¡Te voy a demandar! La jaló con fuerza hasta que su cuerpo se apoya contra el mío, bajo el rostro hasta quedar a su altura, sus alegatos cesan inmediatamente, nuestras miradas conectaron y ella se estremece. — Hazlo, demándame, averigua cuánto soy capaz de joderte Roselin, ese bastardo que llevas en el vientre no es mío. — Susurró — ¿Sabes por qué estoy seguro? — E.T., suéltame… Me haces daño… — Yo no puedo tener hijos, me aseguré de ellos, para que las malditas trepadoras, como tú, no se crean más de lo que son, una buena follada y ya. — Sin más la suelto y ella da dos pasos hacia atrás, casi tropezando. Me da una mirada llena de rabia y se marcha rodeando la piscina. — ¿No piensas que fuiste algo duro? — Jimmy aparece apoyado en el marco de la puerta, con dos cervezas, me extiende una. Se la recibo mientras vuelvo al interior de la casa, hastiado y agotado mentalmente, el reloj marca las tres de la tarde — El que odies a los niños no significa que puedas tratar a sus mamás como zorras. — Le doy una mirada dura que lo pone a reír. — Es una broma, se lo merecía. Pero ya en serio, ¿Por qué odias a los niños? — No odio a los niños. — Me defiendo volviendo a caer sobre el sofá, los ventanales están abiertos y la brisa veraniega entra suavemente. — Los respeto, odio a las mujeres que los utilizan para conseguir sus caprichos egoístas. — ¿Sabes que no todas las mujeres son así, no? — Pregunta dejándose caer en el sofá de enfrente. — Mi experiencia no dice lo mismo… — Jimmy ríe. — Eso es porque siempre buscas el mismo prototipo de mujer. — Señala y yo bajo mi cerveza para mirarlo. — Superficiales, gustosas de salir, regalos caros, todas son mujeres con las cuales no tienes absolutamente nada en común. Mujeres con las cuales no te arriesgas a hacer una conexión emocional y en cuanto pasas a la segunda cita, les dejas tajantemente claro que no tienes relaciones exclusivas. Abro la boca a punto de defenderme, decirle a toda mierda que está equivocado, cuando, decido cerrarla. Porque tiene toda la razón, con una mueca vuelvo a dar un sorbo largo. — Ellas se divierten, yo me divierto, ¿Cuál es el problema? — Pregunto en vez, incapaz de admitir la vergonzosa verdad. — No es un problema, pero luego entonces no te quejes de que “Todas son unas desgraciadas” ¡Tú las eliges! — Señala antes de acabarse la cerveza de un solo sorbo. — Dime, ¿cuándo has elegido a una chica porque te guste en serio, no más allá de su cuerpo? ¿Cuándo te has permitido ser vulnerable con alguien además de mí?, casi en un coma etílico, por lo demás. Nunca. — No necesito un jodido cuento de hadas, tú eres el caballero de armadura brillante. — Defiendo — Busca tu princesa y … — Cobarde. — ¿Qué? — Enmarco una ceja con diversión. — ¿Me estás llamando cobarde? ¿A mí? — ¿No lo eres? ¡Demuéstralo! — ¡Que te den, Jimmy! — ¡Vamos, Don cobarde! — Le lanzo mi lata vacía y él la agarra en el aire con una sonrisa triunfante porque sabe que ha logrado cabrearme. — Eres muy arrogante, piensas que ninguna chica se te puede resistir y que son todas iguales… — Lo son. Eres tú el que no quiere verlo, mi pequeño Iluso. — Contradigo. — Bien, demuéstramelo. — señala lanzándome otra cerveza. — ¿Todas las rupturas que he tenido no han sido suficientes? — Pregunto. — No. Si tú tienes razón, y todas son iguales, entonces no tendrás problemas con una chica que elija yo y que actúes bajo mis términos. — Señala. Hago rodar mis ojos, pero lo dejo continuar — Bien, a la chica la elegiremos mañana, en la fiesta de inauguración del festival, en L.A.…. — No debes conocerla de antemano. — Señalo y él lo piensa un segundo. — Hecho, pero comenzarás a salir con ella, no le dirás que no eres exclusivo, dejarás que las cosas fluyan y si tu relación dura más de un mes, deberás abrirte con ella… — Jimmy — Advertí. — Solo le dirás al menos tres cosas sobre ti y tu familia, cosas importantes, tu eliges qué. — Concluye él con las manos en alto. — ¿Solo tres cosas si duramos más de un mes? — Exacto, ¿no puede ser tan difícil para alguien como tú, no? — Pegunta. — Hecho. Pero si yo gano, no volverás a joderme con esto de las relaciones. — advierto. — Hecho.
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