El Heredero Capítulo 4 "La Muerte del Señor Dushen."

1686 Words
Anteriormente en El Heredero Thomas decide vengarse de su padre así que decidió hacer algo que le causaría muchísimo dolor al señor Dushen sin embargo Thomas no contaba el grado de daño que le había causado su padre. Thomas sonrío en su interior al ver a su padre estallar de ira y levantarse de su asiento para luego golpear la mesa, pero su expresión cambió de inmediato al ver cómo su padre tomándose el brazo izquierdo cayó al piso retorciéndose de dolor, sus hermanos se levantaron de inmediato para levantar al señor Dushen pero Thomas hijo se encontraba congelado, pasmado por lo ocurrido, un estado de shock se apodero de él, Esmerada muy desesperada al ver a su hermano inmovilizado le gritó: —¡Hermano debemos hacer algo! —¡Thomas ve por el médico! — añadió Andrés. Entonces Thomas despertó de su letargo y salió disparado del comedor hacia la entrada de la casa frente a esta se encontraba su auto estacionando Thomas subió al vehículo encendiendolo rápidamente de manera muy hábil y saliendo a gran velocidad hacia el pueblo en busca del médico. El señor Dushen se encontraba en el piso, casi sin poder moverse el dolor no se lo permitía su mirada borrosa no le permitía ver bien a sus hijos, de sus ojos brotaban lágrimas sentía como su vida se le escapaba y no podía hacer nada un rayo de luz blanca con fondo muy iluminado escandilo su cara, de éste salía una bella mujer caucásica con ojos color café y un largo cabello n***o, la silueta de su esposa fallecida se dejaba a medio ver, el señor Dushen muy confundido no podía creer lo que estaba viendo entonces exclamó: —¡Elizabeth! , ¡mi amor! , ¿Eres tú? La extraña figura le respondió: —¡Thomas! , ¡No tengas miedo! ¡Ven! , ¡Vamos! , ¡Ven conmigo! Ya no luches más mi amor al fin estaremos juntos de nuevo y para siempre. —Thomas Dushen padre exhalaba como si fuese a consumir todo el oxígeno en aquella gran habitación levanto su mano intentando alcanzar a aquella hermosa mujer quien también extendía sus brazos para alcanzar tomar las manos del señor Dushen. La mujer veía a los dos jóvenes y sonreía levemente. Esmeralda sostenía en sus piernas la cabeza de su padre mientras lloraba y gritaba: —¡Padre! , ¡Padre! , ¡No me dejes! A su izquierda Andrés, aquel pequeño adolescente con lágrimas en sus ojos llorando decía: —¡Papá! , ¡Tu puedes! , ¡Vamos! Sin embargo ya era muy tarde para aquel anciano que solo alcanzó a decir: —¡Thoooomaas! En ese momento el señor Thomas Dushen tomando la mano a su amada dejo para siempre este mundo, su cabeza se movía hacia la derecha cayendo levemente, sus ojos quedaron fijos llorosos mirando hacia el horizonte su boca a medio cerrar. Esmeralda gritaba desconsolada sus gritos podían escucharse en todo el lugar. —¡Papaaaaaaaaaa! , ¡Nooooooo! —¡Papiiii! , ¡Papitoooooo! Andrés corrió hacia la entrada de la casa María, Melanei y Fabio venían de regreso con dos hombres para ayudarles, sin embargo solo pudieron ver a Esmeralda de rodillas en el piso llorando sobre el cuerpo de su padre que ya estaba sin vida... —¡Señor Jesús pero que ha pasado aquí! —exclamó la señora María cubriendose la cara con las manos. —¡Niña Esmeralda su padre! —grito Melanei —¡Mi patróncito! Fueron las palabras de Fabio que llevaba toda su vida trabajando para el señor Dushen. Thomas hijo iba en su coche a toda velocidad por su mente solo se preguntaba ¿Que sería de su vida si a su padre le ocurría algo? Entonces recordaba lo que había escuchado detrás de la puerta aquella mañana: —Lo que no puedo entender ahora mismo cuál es tu preocupación de querer colocar a tu hijo Andrés como único heredero en el testamento ahora mismo. —Yo entiendo perfectamente que quieras proteger el patrimonio familiar y bueno ya no pretendo cuestionar más tu decisión sobre que Andrés sea el heredero de la fábrica, de las tierras y de la empresa. —Henry te equivocas ¿Cómo crees que voy a dejar a toda mi familia en la calle? Las cosas no son así me estás malinterpretando. —¡Soy un idiotaaaaa! —gritó Thomas golpeando el volante. La brisa azotaba la cara de Thomas justamente antes de llegar al pueblo la lluvia que llegó cómo un relámpago cayó sobre él mojandole de pies a cabeza ya que el encapotado de su convertible no se activó como si el mecanismo se hubiese dañado. —Bueno y ahora para colmo me estoy mojando ¡Maldición! —exclamaba Thomas. Al llegar al módulo del pueblo Thomas bajó brincando por encima de la puerta de su auto sin abrirle corrió hasta la puerta del edificio esta se hallaba cerrada así que comenzó a gritar. —¡Ayudaaaaa! , ¡Auxilio! —¡Dígame señor! —respondió una enfermera desde adentro. —¡Le ruego que me ayuden mi padre se encuentra inconsciente —dijo Thomas! La mujer de la puerta le permitió pasar y le llevó con un doctor de guardía. —¡Joven está empapado se va a resfriar! —exclamó el médico. Thomas temblaba de frío por haberse mojado ya que el encapotado de su combertible le había fallado. —¡Doctor se trata de mi padre! — exclamó Thomas. —¿Hijo en dónde está tu padre? —pregunto aquel el médico bastante anciano. —En la hacienda La Esmeralda, doctor yo soy Thomas Dushen hijo del señor Thomas Dushen mi padre ha sufrido un fuerte dolor en su brazo izquierdo lo que le arrojó al piso apenas lo vi caer salí a gran velocidad para acá, le ruego que vaya conmigo para que le atienda está en mi casa —reitero Thomas. —¡Entiendo joven! ¿Tiene usted un vehículo? —¡Claro doctor! —¡Entonces saldremos de inmediato! El viejo doctor cogio sus instrumentos de trabajo y su bata médica sin embargo ya era un hombre viejo y lento por lo que Thomas se desesperaba. —¿Doctor disculpe ya está listo? —¡Si hijo vamos saliendo! A Thomas le pareció una eternidad el tiempo que tomó el médico para salir desde el edificio hasta la calle, aquel anciano apenas vió el auto completamente mojado por dentro dijo: —¿Ay muchacho tienes algo para no mojarme cuando me siente? —¡Sí claro que sí! Thomas fue hasta el maletero del vehículo sacó una chaqueta y la colocó en el asiendo del copiloto el doctor abrió la puerta del auto con mucha lentitud y se sentó encima de la chaqueta, Thomas salto dentro de su auto le encendió el motor y salió disparado nuevamente para La Esmeralda. En La Esmeralda dos hombres que fueron a la ayuda del señor Dushen y su mayordomo intentaron levantarle del piso: —¡Joven Esmeralda permítame ayudarle! —exclamó Fabio. —Vamos levántese del piso señorita Esmeralda —le dijo Melanei. Entonces Esmeralda ascendido a levantarse del suelo y le dió paso a los dos peones y el mayordomo para que levantaran el cuerpo sin vida del señor Dushen. Andrés solo lloraba desesperadamente sin poder entender la muerte de su padre los dos hombres y Fabio llevaron el cuerpo del señor Dushen hasta su habitación, en su recamara guardaba hermosas reliquias entre ellas un cofre con las cenisas de sus amada ubicada en una mesita de noche a un costado de su cama, aquella cama aterciopelada que durante muchas noches le permitió descansar al finalizar del día ahora era el reposo de su palido cuerpo sin vida. Andrés se ubicó en la entrada para esperar a su hermano y darle la terrible noticia en menos de lo que Andrés pensaba el convertible de su hermano Thomas había regresado de vuelta con un médico. Thomas bajo del auto diciendo: —Por aquí doctor. —¡Thomas! , ¡Lo siento! —exclamó Andrés. —¿Que te ocurre? Andrés —preguntó Thomas. —¡Se ha ido hermano! —¿De que hablas Andrés? —preguntó Thomas casi a punto de llorar. —¡Hermano el viejo nos ha dejando para siempre! —dijo Andrés rompiendo en llanto. —¡Nooo hermano! Dime qué no es cierto ¡Te lo ruego! En ese momento Thomas cayó de rodillas llorando desconsoladamente. El médico ingresó a la vivienda para seciorarse del fallecimiento del señor Dushen. Andrés se agachó para abrazar a su hermano que no podía levantarse el corazón de Thomas se había roto para siempre no había manera ni forma de ayudarle todo su dinero y fortuna eran inútiles. —¡Buenas tardes! —dijo el doctor al entrar. —¡Doctor ya no hay nada que hacer! —dijo la señora María la Nana de los hermanos Dushen. —Hágame el favor de llavarme con el difunto para examinarle. —¡Claro que sí doctor siga por acá! Al llegar a la habitación el doctor pudo verle tendido boca arriba en su cama, Esmeralda su bella hija le besaba en el rostro constantemente el médico le dijo: —¡Señorita mi más sentido pésame! ¿Me permite examinar a su padre? El doctor le observó al cuerpo sin vida del señor Dushen de arriba abajo comenzó a examinarle muy minuciosamente con cada uno de sus instrumentos. En la habitación se quedó el mayordomo luego de unos minutos el doctor dijo: —Efectivamente el señor Dushen se encuentra sin vida. —¡Doctor que le ha ocurrido! —pregunto Fabio el Mayordomo. —Por lo encontrado y el estado del cadáver todo indica que ha sido un infarto fulminante —dijo el médico muy seguro. De pronto lo que comenzaba como un gran día con la llegada de Thomas hijo de la capital se convirtió en un ambiente de dolor y desesperanza que cubrió toda la hacienda La Esmeralda y sus alrredores.
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