CAP 1.- ✠YURI KATSUKI, EL HIJO PERFECTO✠
La gran y poderosa familia Katsuki esconde un gran secreto sobre su hijo menor Yuri, el cual les podría costar su privilegiada posición arrebatándoles todo, dejarlos en la ruina y totalmente exiliados, es por eso que a sido guardado tan celosamente desde hacía años, un secreto que solo lo sabían los 4 integrantes de la familia y su único amigo Phichit sucesor de la mafia tailandesa, un secreto del cual el mismo Yuri trataba de proteger con todo su ser.
Sobre una silla yacía un hombre bastante golpeado un alfa de bajo estatus, el cual ocupaba una posición al centro de por lo menos 11 alfas imponentes bien vestidos en trajes negros muy costosos, su rostro hinchado carecía de forma alguna, todos y cada uno de sus dedos estaban rotos por los castigos aplicados a manos de alguien más, alguien ajeno a esos 11 sujetos, era su verdugo que se encontraba parado frente a él, un alfa joven, su olor era fuerte, solía perderse en ocasiones pero sabía cómo hacerse respetar
-NO!! Por favor no señor Katsuki, yo-yo solo trataba de....de....
Con una expresión de tranquilidad el joven alfa pelinegro tenía en sus manos un pañuelo que pese a las manchas de sangre daba a notar que había sido blanco en un inicio, con el limpiaba su nudillera de color plateado que había retirado unos segundos atrás de sobre sus guantes negros de piel.
-Que estúpida escusa pretendes darme Daichi? –replico de forma fría el chico de ojos color avellana- enterado estabas de cuál es el castigo a los soplones, te atreviste a filtrar información sobre nuestro negocio el cual se echó a perder, no soy como mi padre, yo no tengo paciencia y mucho menos perdono ese tipo de traiciones, no estoy dispuesto a perder ganancias por un culpa de un pedazo de mierda como tú.
El pelinegro extendió su mano a un costado, de forma silenciosa y haciendo una reverencia se le acercó un alfa de menor rango era unos años mayor, coloco en la palma de su jefe unas pinzas de corte de índole industrial
-Yuta ya sabes que hacer, Akiyama sujétale la cabeza.
Ambos se inclinaron primero en señal de respeto a su líder y sin decir una sola palabra se acercaron al que respondía al nombre de Daichi, Akiyama hizo que abriera la boca, y con ayuda de unas pinzas Yuta saco la lengua del pobre hombre que estaba más que aterrado, su rostro se encontraba bañado en lágrimas en sus ojos se veía el horror, el pánico y temor, sabía que su momento había llegado.
-esto lo voy a disfrutar escoria traidora.
Entre tenues luces se veía como el joven nipón sin ningún tapujo colocaba las pinzas de corte sobre la lengua de aquel pobre desgraciado cercenándola totalmente, gritos retumbaban por toda la bodega, jadeos de dolor llegaban a los oídos de los presentes.
-bien sabias cual es el castigo y aun así te atreviste a hablar de mas, mi padre te acogió, te dio un techo, comida, te protegió y como le pagaste? Entregando información muy valiosa a nuestros enemigos.
Al piso fue a dar la lengua ya mutilada, las pinzas le fueron entregadas a Yuta que a su vez paso a otro hombre que se encargó de limpiarla, Yuri metió su mano en su saco, con el otro tomo el rostro de su víctima, lo hizo mirarlo a los ojos.
-sayonara Daichi rata bocona.
Lo último que Vio el pobre sujeto fue el tubo del cañón del arma personalizada del que fue una vez su jefe que se posiciono justo en medio de sus cejas.
Un BANG!! Estremeció las paredes, un sonido seco y claro, tan distintivo que era imposible de confundir.
- Desháganse del cuerpo, envíen la lengua a los que les dio la información con un cordial saludo de Katsuki Yuri, limpien el lugar, no quiero rastro alguno de lo que paso aquí.
Colocándose unos lentes oscuros, y entre inclinaciones marcadas por las otras alfas en muestra de respeto hacia el joven pelinegro, camino hasta un lujoso Mercedes S 65 AMG color n***o de vidrios polarizado que se encontraba estacionado junto a un par de autos también de lujo.
Uno de sus subordinados con una reverencia bien pronunciada le abrió una de las puertas traseras para que pudiese entrar su jefe, cuando se aseguró de que esté ya se encontrara en posición cerro la puerta para subir al asiento detrás del volante, segundos después se le sumo en el lado del copiloto otro más de sus seguidores, se pusieron en marcha siendo escoltados por uno de los coches que llevaba en su interior a 3 hombres.
Durante el trayecto a su destino sonó la alarma de su reloj, después de revisar las hora tomo una botella de agua de un compartimiento y de entre su saco obtuvo un pequeño contenedor redondo con varias divisiones, abriendo una de ellas vertió de su interior a su palma una pequeña capsula redonda la cual se llevó a la boca seguida de un trago de agua, -que era esa pequeña esfera que su jefe tomaba dos veces al día a la misma hora? Era la pregunta que se hacían sus guardaespaldas cada vez que lo veían hacerlo, pero la verdad era que ninguno se atrevería a preguntarle si es que querían seguir respirando, por que el cuestionar a su jefe y el meterse en asuntos personales del hombre eran unas de las prohibiciones que les tenían impuestas a todo aquel que trabajara para él.
Para el japonés la vida eran solo negocios y alianzas, la lealtad era lo más importante en el estilo de vida que llevaba, ofrecía protección a quien le era fiel, pero aquel que le traicionaba la historia era otra.
Era ya entrada la noche cuando se escucharon tres golpes a la puerta de la oficina del Kumicho jefe de la familia dominante de la mafia, un –adelante- fue la respuesta que dio el hombre de edad haciendo una reverencia llena de total respeto, se paró frente al escritorio el menor de los Katsuki que veía a su padre con devoción y gratitud
-padre, me llamaste?
El alfa de 54 años le sonrió a su hijo
-veras hijo, el negocio de la familia está creciendo y las alianzas también, tendremos una reunión muy impórtate en Moscú, quiero que vayas conmigo, serás quien tomara mi lugar en un par de años, por lo que quiero que te involucres más en los negocios, saldremos a media noche, así que prepárate
El pelinegro sonrió alagado al saber que su padre lo llevaría con él a una reunión tan importante
-si padre, me preparare, estaré listo en unos momentos
el hombre se puso de pie y camino hasta su hijo, puso una de sus manos en la mejilla del alfa joven
-hijo estoy orgulloso de ti, eres el hijo perfecto no podría perder un mejor hijo porque no existe, gracias por ocuparte del problema con el bastardo de Daichi, no puedo creer que nos haya traicionado
El joven le sonrió a su padre, llenarlo de orgullo, dar lo mejor de él para contrarrestar el defecto que tenía era su mayor deseo, no había nada que deseara más que ser el hijo perfecto.
se dio la media noche cuando los dos barones de la familia Katsuki abordaban un jet privado acompañado de una cantidad considerable de hombres que se encargarían de la seguridad de los dos alfas de alto rango, uno de los hombres de más confianza de Yuri Katsuki que siempre estaba a su lado es un joven de su edad, un rubio con mechón rojizo , su nombre es Kenjirou Minami, un alfa que había demostraba varias veces ser merecedor de su lugar estrella junto a su joven jefe.
Después de unos minutos el jet despego iniciando su vuelo hasta Moscú donde se verían con la familia más poderosa de toda Rusia, las horas pasaron, mientras el alfa mayor dormía en la recamara del avión el joven se encontraba sentado en un cómodo sofá limpiando sus dos armas, fueron un regalo de su padre, se había convertido en un gran tirador, tenía excelente puntería, incluso el mismo había ejecutado a varios objetivos como francotirador, le gustaba meterse en el negocio familiar.
Las horas pasaron la noche transcurrió, el joven alfa descanso pues en la mañana llegarían al hotel que ya era resguardado por más hombres del clan Katsuki que habían sido enviados antes, llegarían, se prepararían para su reunión y tomarían camino.
cuando por fin aterrizo el jet todos abordaron camionetas negras cerradas, con dirección al hotel, al llegar Yuri decidió tomar un baño, al salir sonó la alarma de su reloj, nuevamente tenía que tomar una capsula idéntica a la del día anterior, minutos más tarde tocaron a la puerta del nipón, era su hombre más fiel, Minami que le informaba que estaban listos para salir, este salió de su habitación colocándose sus guantes negros eran una parte importante de su personalidad, no le gustaba ensuciarse las manos cuando tenía que realizar algún trabajo, no le gustaba mantenerse al margen, él era más bien de los que pensaba que si querías que las cosas se hicieran bien tenías que hacerlas tú mismo.
-vamos entonces Minami
Las cosas transcurrieron con normalidad durante el movimiento de su hotel a la mansión donde se encontrarían con la familia que harían acuerdos de alianza, al llegar a su destino, bajo primero el alfa joven abrochando su saco al bajar, después el hombre mayor, en la puerta de la mansión había cuatro hombres a la espera de ellos, por todos lados se veían hombres resguardando el lugar con armas totalmente a la vista, cuando se acercaron a la puerta uno de los alfas les comunico que tendrían que dejar sus armas, para lo que Yuri no pudo evitar reír
-eres idiota? Tu jefe está loco si cree que entraremos a su casa totalmente desarmados
- lo siento señor pero son nuestras órdenes
El hombre extendió su brazo en dirección al líder de los Katsuki, Yuri sin pensarlo y de manera veloz había sujetado al extraño por la muñeca y tenía el cañón de su arma en la cien del mismo
-ni se te ocurra tocar a mi padre imbécil
El joven alfa soltó sus feromonas amedrentando a los presentes, pero no era normal la fuerza con la que contaba el olor del hombre, eran fáciles de captar incluso desde lejos
-hijo, baja el arma y suelta al pobre chico, él solo cumple ordenes-de forma inmediata hizo lo que su padre le ordeno
-no permitiré que entremos ahí sin estar protegidos, no somos estúpidos, así que dile a tu jefe que entraremos tal cual llegamos
Un chico de alrededor de 16 años, con un tenue olor alfa llego a toda prisa indicándoles que se había dado el permiso que entraran de esa forma, Yuri acomodo su saco y guiados por el chico llegaron hasta una gran puerta doble, esta se abrió dejando entrar a los Katsuki acompañado de Minami y otros tres guardaespaldas.
-Bienvenidos a la mansión Nikiforov, yo soy el líder del clan, Víctor Nikiforov
Con una voz fuerte, clara y llena de seguridad hablo un hombre joven de cabello plateado, de piel clara y unos hermosos ojos, junto a él estaba un chico rubio, delgado, alto y con una cara de pocos amigos, el señor Toshiya se acercó seguido de su hijo, haciendo guardia en la puerta estaban los 4 acompañantes, Minami no perdía de vista a los presentes, su trabajo era proteger a sus jefes, y eso es lo que haría, el peli plata se puso de pie saliendo de detrás de su escritorio, unas piernas largas, tenía complexión atlética y un rostro bello, el ruso extendió la mano al mayor el cual la estrecho, Yuri por su parte no perdía de vista las manos del anfitrión , si intentaba algo él estaría ahí para proteger a su padre
-Mi nombre es Katsuki Toshiya líder de la familia Katsuki, y él es mi hijo Yuri Katsuki.... Hijo acércate
El menor de forma inmediata cumplió la petición de su padre, el ruso le tendió la mano
-un placer- en cuanto sus manos se juntaron el ruso sintió un escalofrió recorriendo su espalda, el joven desprendía un olor diferente, muy extraño a su parecer
-Yuri Katsuki.... Permítanme presentarles a mi hermano, Yuri Plisetski.... Dos Yuris....creo que hermano tendrás que cambiar tu nombre
-por qué mierdas tendría que cambiar mi nombre? Me llamo Yuri y como Yuri se queda- de forma inmediata el rubio replico de forma agresiva, pero ninguno de los japoneses se inmuto, no se sentían intimidados, incluso Yuri solo vio de reojo al que acababa de levantar la voz para segundos después regresar la vista a Nikiforov
-le pediré amablemente señor Nikiforov que el tono al que se dirigen a mi padre sea controlado, no permitiré que se le falte al respeto al hombre que más respeto-
El rubio avanzo de manera imponente hasta el nipón
-vaya que tienes bolas para venir y hablar de esa forma a la casa de otros- de forma veloz Minami ya se encontraba junto a Yuri Katsuki, pero Víctor llamo la atención de su hermano
-Yura, tranquilízate se amable con los invitados- el chico que parecía tener un humor de poca paciencia se tranquilizó y chasqueo la lengua, se recargo contra una pared cruzando los brazos sobre el pecho.
-Minami retrocede- hablo de forma tranquila el pelinegro, el chico hizo una leve reverencia y camino de regreso a su lugar junto a la puerta
- tomen asiento, hablemos de negocios que para eso están aquí – el ruso mayor camino de regreso a su silla detrás del escritorio, los dos hombres Katsuki caminaron hasta los sofás que se encontraban frente a su anfitrión.
-disculpe que pregunte- dijo el anciano- porque tienen apellido diferente si son hermanos?- hablo de forma tranquila
Víctor giro a ver al ruso menor el cual solo desvió su mirada a la ventana, después el hermano mayor regreso su mirada al frente – nosotros somos medios hermanos, por eso llevamos diferente apellido, pero compartimos los mismos genes- sonrió de manera tranquila, había algo que no le gustaba a Yuri de esa situación, parecía un hombre amable, relajado y eso era lo que no le gustaba, era más que obvio que esa no era la personalidad real del ruso, en su mente cruzaba solo una idea, solo una cosa que se repetía a si mismo
"Yuri cuídate de Víctor"