Capítulo 14

1345 Words
A Manolín no se le iba de la cabeza el hijo de la Maloles y eso que aún no le conocía, no quería pensar en cómo sería cuando le conociera, terminaría tragándoselo. Mientras cepillaba el pelo de la criada vajillera, su mente iba de un pensamiento a otro. Ya estaba imaginando cómo sería el día de la boda: iría completamente vestido de blanco inmaculado, con un gran velo y una cola gigante, las campanas de palacio repicando, las lágrimas de su madre llorando de la emoción, la cabeza agachada del rey avergonzado...pero, sobre todo, lo que más ilusión le hacía era ver el arroz como le caería encima del público asistente. Miró a la criada y se había dormido completamente. Tenía la boca abierta y empezaba a roncar como una cerda. Manolín empezó a zarandearla con fuerza sobre la silla: - Despierta que tienes mucha vajilla aún por delante ¡Vaga! ¡Eres una vaga! Así no se levanta un país. La criada abrió los ojos asustada: - He tenido una pesadilla, no sé donde estoy, quién eres tú... musitó mientras se desperezaba abriendo los brazos lentamente, sin prisa, como si el trabajo no fuera con ella. El Príncipe la asió y la levantó de la silla en peso: - Estás en mi peluquería clandestina y tienes que irte ya, aún tengo cuatro criadas más para peinar, tintar, moldear, maquillar...hoy tengo mucha faena. La criada con los ojos entreabiertos se despidió y salió de mala gana. El Príncipe miró a las criadas que esperaban sentadas su turno y ni se habían dado cuenta que la criada vajillera ya no estaba, leían con la boca concentradas las revistas del corazón. El Príncipe salió de puntillas de la peluquería sin que se dieran cuenta y las dejó allí olvidadas, recluidas. Fue en busca de su madre a su dormitorio que ahora le había dado por no salir de allí, era de manías raras. Llamó a la puerta suavemente y se oyó una voz en el interior de la habitación: - ¿Quién es? ¿No serás el Rey verdad? - No madre, soy tu hijo, el Príncipe Manolín-dijo en voz baja para que no le oyeran ¿Te acuerdas que tienes un hijo no? - Entonces pasa si eres mi hijo. No hay problema siempre y cuando no seas el Rey, que me lo han prohibido expresamente-dijo la muy tonta. El Príncipe abrió la puerta de par en par y entró. Maloles se dio la vuelta de nuevo hacía la ventana dándole la espalda. - Madre si que te ha gustado el paisaje, no sé cuantas horas llevas ya contemplándolo, empiezo a olvidar tu cara...Es hora que mires ya al interior ¿No crees? - Hijo estoy analizando minuciosamente hijo los prados, las vacas, los árboles...hasta las chicharras y lo que me queda aún...hay mucho prado. He notado que me relaja, me quita el estrés y el hipo. Por cierto, ahora que caigo ¿Querías algo? ¿En que te puedo ayudar? ¿No estarás malo verdad? Ay, no me asustes Manolín que no estoy yo para sustos. El Príncipe notaba a su madre hablar de manera muy extraña y a eso además, había que sumarle que llevaba ya varios días sin dar la cara: - A ver si lleva la cara quemada como un tomate y le da vergüenza que se la vea-pensó. Ni que fuera yo un paparazzi o lo mismo se ha hecho una cirugía estética que está de moda ahora y le da miedo que no la reconozca. Pero no se atrevió a decirle nada porque ante todo había que guardar las formas que para eso estaban en un palacio: - Madre he pensado lo del hijo de la Maloles, si, eso que dijiste de que nos conozcamos y tal y me hace mucha ilusión hacerlo. He venido a pedirte un favor y no es que metas el culo al fregador ¿Por qué no le mandas un wasap a Maloles para que lo organice todo y nos vemos su hijo y yo? Necesito salir de estas paredes de palacio, conocer otras vidas distintas a la mía. - O sea lo que tú quieres es una cita con él ¿Me equivoco? - También putear-pensó pero no se atrevió a decirlo. El Príncipe negó con la cabeza. - Exacto eso es lo que quiero, una cita con él y si fuera romántica sería lo más. Maloles sonrió, afirmó con la cabeza que lo haría y sacó inmediatamente el móvil del bolsillo. Pero se le cayó al suelo detrás de ella. De cuclillas y palpando el suelo con las manos por detrás, lo cogió con dificultad. - A este lo cazo yo-pensó Maloles. Como mi hijo lo rechace lo guanteo entero de arriba a abajo. El Príncipe comenzó detrás a aplaudir y a bailar loco de alegría cómo una Drag Queen. Maloles abrió el wasap y buscó el contacto de su hijo. Con la otra mano tapó la pantalla del móvil para que el Príncipe no pudiera leer lo que escribía: "Wilt el hijo de la Reina quiere conocerte, es mi oportunidad para ser suegra consorte. Tienes que decir Sí o Sí" Le dio a enviar wasap. - Ya le he escrito a Maloles para que se lo diga a su hijo, seguro que hay suerte y todo sale bien. El móvil vibró al segundo, era un nuevo wasap de Wilt contestando: "Si o sí" - Hijo es Maloles, dice que se lo ha dicho a su hijo y le ha dicho ¡Qué sí y además doble sí para que no haya duda! Pensaba que iba a dudar más por ser tú un Príncipe... pero mira sorpresas que te da la vida, estaba yo equivocada. El Príncipe fue hacía las espaldas de la Maloles y la abrazó por detrás. Maloles estiró los brazos hacía atrás y lo atrajo hacía ella con fuerza. El Príncipe le dio un beso en la peluca, se despidió y salió del dormitorio. La Reina Manoli continuaba detenida en el rellano de la escalera temerosa de entrar en esa vivienda que no tenía puerta, le daba mucho respeto hacerlo. Lamentó no haber llevado una navaja. Se armó de valor y se aproximó al marco de la puerta que era lo único que quedaba: - ¿Hay alguien ahí? gritó mirando hacía un largo pasillo en penumbra ¿Se me oye? 1,2,3 probando ¿Se oye? Hubo un silencio y al instante apareció un chico joven vestido en pantalón n***o de deporte y una camiseta blanca Adidas a juego con unos deportivos blancos también de la misma marca: - Madre... ¿Y para que me mandas un wasap si estabas aquí ya? ¿No tenías espera? Estaba con viendo mi serie favorita, no me acuerdo ahora cómo se llama-le dijo Wilt con cara de póker. Con lo poco que utilizas tú el wasap que del "ok" no pasas nunca. Has escrito hoy más que en toda tú vida... La Reina le miró detenidamente mientras hablaba. Era realmente guapo, moreno, ojos negros, piel tostada por el sol y una sonrisa Profiden. - No sé qué dices hijo-atinó a decir. Wilt puso cara rara: - Qué me acabas de enviar un wasap diciéndome que el hijo de la Reina Manolín me quiere conocer, que poca memoria tienes últimamente. La Reina se acercó más a él: - ¡Ah si? - Mamá ¿Cómo qué ah si? ¿Qué te pasa? Parece que te hubieras tomado algo. - Ojalá hijo... que diga que me muero por un vaso de agua, tengo una sed...¡Ah! Sí ya recuerdo el wasap, es que esta calor me hace perder memoria...la menopausia. La Reina no entendía porque coño Maloles le había enviado ese wasap a su hijo Wilt, qué líos llevaba ya, se cambiaban una simple peluca y se creía ya que era la madre de Manolín también, le quería quitar a su hijo para ser ella Reina. - Hay que bajarle los humos a esta criada-pensó. Lo voy a hacer a escobazo limpio.
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