Capítulo 7

1032 Words
CAPÍTULO 7 ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Ya era miércoles. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Llevo apenas una hora en el trabajo. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Noah no ha dejado de quejarse por un dolor de cabeza, y no sé cómo ayudarlo. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Estoy sentada en el sofá del salón. El pequeño apoya la cabeza en mi regazo, aferrado a su osito de peluche como si fuera lo único que le diera consuelo.‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Acababa de ver uno de sus dibujos animados favoritos cuando, de repente, empezó a llorar desconsoladamente. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ —Isa... Me duele —sollozó entre lágrimas, llevándose las manitas a la cabeza con desesperación.‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Sentí un nudo en la garganta. También a mí me dolía, no la cabeza, sino el corazón, de verlo sufrir así. Supongo que es eso que llaman instinto maternal, o simplemente humanidad. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Lo subí a mi regazo, buscando calmarlo. Noah apoyó la cabeza en mi hombro y, poco a poco, su llanto se fue apagando. Su respiración se volvió más lenta, más profunda... Hasta que se quedó dormido. Lo miré de reojo. Tenía las mejillas húmedas y la frente algo caliente, pero su expresión ya no era de dolor. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ No quería molestarlo, pero me preocupaba demasiado, así que decidí llamar a Liam. Al menos para preguntarle si tenía algún analgésico infantil en casa.‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ Respondió después de dos tonos. ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ ‎ —¿Isa? ¿Pasa algo? —preguntó de inmediato, con ese tono que usan los padres cuando saben que algo no está bien. —Sí, de hecho... Desde que llegué, Noah ha estado quejándose de dolor de cabeza. Ahora está dormido, pero no creo que sea por mucho tiempo. ¿Tienes algún analgésico para niños? —No... —dijo, con la voz tensa—. Intentaré volver a casa lo antes posible. Escuché murmullos al fondo y el sonido claro de papeles moviéndose con prisa. Seguro estaba reorganizando algo para poder salir. —Aquí te espero —respondí, y colgué. Miré al pequeño dormido en mis brazos. Estaba tan indefenso, tan vulnerable. No sé en qué momento me encariñé tanto con él. Hace unas semanas habría pensado que esto era una locura… pero ahora, la idea de pasar un solo día sin Noah se me hace imposible. Noah se despertó unos minutos antes de que Liam llegara con la medicina. De camino, compró un jarabe infantil para el dolor de cabeza. Los dos agonizamos para conseguir que Noah se lo tomara. Como último recurso, Liam le prometió un nuevo juego de lego. Para cuando quise irme a casa, de hecho, ya estaba vestida en la puerta e intercambié algunas frases con Liam, con un tono cordial. El salón se llenó de Noah, que, al verme lista para irme, se echó a llorar. Por supuesto, su padre no tardó en responder, cogiéndole de la mano y preguntándole qué pasaba. A su vez, como ignorándole, se volvió hacia mí. —No te vayas... —habló entre lágrimas—. Quédate —extendió las manos en mi dirección. Por supuesto, mi corazón, como de costumbre, se ablandó hasta el límite, así que no creo que sorprenda a nadie diciendo que me quedé. Quitándome las capas de ropa recién vestida, miré a Liam, que, en lugar de decir nada, se limita a sonreír. Me doy cuenta de que hace esto a menudo. Unas horas más tarde, pasé todo el día con Noah y su padre. Me senté allí hasta bien entrada la noche. El niño se durmió a eso de las 23:00, cuando quise irme, Liam comenzó a conversar conmigo y así, sin más, no llegué a casa hasta pasadas la una y media de la madrugada. A pesar de todo, no oí el sonido de los mensajes de texto que entraron a mi celular esa noche. De: Fredy ¿Qué tal el Sr. "Me escabullo de ir al zoo sólo para pasar tiempo contigo"? De: Fredy Ahh, estás tan ocupada que ni siquiera me contestas. ¿Dónde te ha llevado ahora? ¿A un parque de atracciones o a un circo? De: Fredy El puto Blake te conquistó, sólo que ahora la pregunta es cuál de los dos Blake. Para: Fredy Te pasas, En cuanto al zoo, fui allí por Noah, ya te dije que sentía debilidad por él. De: Fredy Si es así, ese man y su hijo están en connivencia. Para: Fredy Vete a la cama ahora, ¡porque estás soltando estupideces! Escribí un último mensaje tras el cual pude concluir con seguridad que Fredy era anormal, aunque, de hecho, lo sabía desde hace mucho tiempo.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD