Sara Habían pasado unos días desde que se descubrieron los documentos que Arturo tenía, donde decía que la mayoría de la empresa me pertenecía. Alejandro se había encargado de poner todo en regla; Jason estaba a su lado en todo lo que necesitaba. Yo había intentado trabajar en casa, pero no lo había logrado. Si no me sentía cansada, tenía demasiado sueño; no comía. Escucho que tocan a la puerta, pero ni siquiera tengo ánimos de levantarme y sé perfectamente que se trata de Eloisa, así que solo le digo que pase. Cuando ella abre la puerta, ingresa con una bandeja llena de comida y me sonríe. —Mira lo que te he traído, cariño, y no quiero un "no" como respuesta. No has comido casi nada y eso te puede hacer daño. Estoy por contestar cuando siento muchas náuseas. Me levanto corriendo de la

