*JADE* Y mientras nos fundíamos en un abrazo apasionado, mientras el eco de nuestros jadeos resonaba en la oscuridad de la noche, supe, con una certeza inquietante, que esta no sería la última vez. Que la llama que habíamos encendido esa noche, por efímera que fuera, seguiría ardiendo en algún rincón de nuestros corazones, atrayéndonos inevitablemente el uno al otro, como dos imanes destinados a encontrarse una y otra vez. —Déjalo… —me susurró. Pero no estaba en mis planes. —No puedo… Oliver, lo nuestro es pasajero… —le dije entre gemidos, él accionaba más salvaje como si quisiera dejar su marca en mí. Pero yo estaba obsesionada con Grayson. El silencio después fue insoportable. Oliver dormía a mi lado, con el brazo extendido sobre la cama, su respiración tranquila… como si nada hubi

