*OLIVER* Sus progenitores nos observaron con esa inquietud de quién desea preguntar, pero no se atreve. Tal vez pensaron que era una discusión de pareja. Quizás imaginaban celos o estrés preboda. Si lo supieran, pensé de nuevo. Salimos al porche. Cerró la puerta detrás de nosotros, nerviosa. Caminó unos pasos alejándose de la casa antes de voltearse a enfrentarme. —¿Estás loco? ¿Vienes aquí? ¿Qué pasa si lo descubren? La miré en silencio unos segundos. Mis pensamientos eran un torbellino, pero mi voz salió firme. —Ya da igual si lo descubren o no, Jade. Lo que importa ahora… es lo que va a salir a la luz. Y créeme, no serás la única que quede expuesta. Ella frunció el ceño, se cruzó de brazos con fuerza, en una postura que pretendía seguridad… pero sus ojos no mentían. Estaba tembla

