Las últimas palabras de Raymond Ward, siguen repitiéndose en mi cabeza sin parar. Hasta ahora no había querido presionar a Rachel para que me contara lo que pasó la noche en la que su casa se incendió, pero ya no pienso seguir esperando. Necesito saberlo para poder protegerla. ―¿Estás lista para hablar? Asiente en respuesta. ―Sí. Lamento haber tardado tanto tiempo para contártelo. Inhalo profundo. Inclino mi cara y la beso en la cima de la cabeza. No ha dejado de llorar desde que abandonamos el hospital. No me gusta verla en este estado. Sobre todo, ahora que está más sensible que nunca a causa del embarazo. Hubiera dado todo cuanto tengo para evitarle más sufrimientos. ―Soy todo oídos, cariño. Me preparo para escuchar uno de los episodios más terribles de su vida. ―Aquella noche

