Narrado por Valeria
Si me hubieran dicho que una coincidencia podía sacudir tanto mi tranquilidad, habría pensado que exageraban. Pero aquí estoy. Sentada en la mesa de la cocina con mi laptop abierta, viendo la pantalla una y otra vez, sin poder creerlo.
Otra historia. Distinta portada. Mismo título. Mismos nombres de personajes.
¿Destino o mala broma?
—¿Estás bien, amor? —me pregunta Sebastián desde el sofá, donde está revisando unas notas para su clase.
Levanto la mirada. —Creo que alguien me plagió.
Él deja los papeles a un lado y camina hacia mí. —¿Cómo? ¿Dónde?
—En w*****d. Acabo de ver una historia que se llama igual que la mía. “Bajo el mismo cielo”. También los protagonistas se llaman Gabriel y Elena. Pero… no sé. Empecé a leer y no es igual. O sea, no literalmente. La trama es distinta… pero me dejó helada.
Sebastián frunce el ceño y se sienta a mi lado. —Déjame ver.
Le paso la laptop. Él lee en silencio por unos minutos. Yo me muerdo el labio.
—Es diferente, Vale —dice al fin—. La estructura, la forma de narrar, los conflictos… es otro estilo. Sí, hay similitudes, pero esto no es plagio. Son dos almas escribiendo desde lugares distintos.
Suspiro, confundida. —¿Pero no es raro? ¿Qué probabilidad hay?
Él sonríe. —La misma que la de dos músicos componiendo canciones sobre la lluvia el mismo día. La creatividad es un río ancho, no exclusivo. A veces se cruzan las aguas. Lo importante es que tu voz es única.
Narrado por Bianca
—No me vas a creer esto, Emi —le digo a mi esposo mientras cierro de golpe la laptop—. Hay otra historia en w*****d con el mismo nombre que la mía. ¡Y con los mismos nombres de personajes! Te juro que no copié nada, ni siquiera sabía que existía.
Él se acerca con su mate en la mano y se sienta frente a mí.
—¿Me mostrás?
Le abro el perfil de esa tal “Valeria Romano” y le muestro la historia. Él lee con atención, mientras yo me revuelvo el cabello, ansiosa.
—Esto no es un plagio, Bi —dice tranquilo, luego de unos minutos—. Ni de tu parte, ni de la de ella. Es… casualidad. Coincidencia. Pero cada historia tiene su alma. Esta chica escribe distinto. Tiene otro tono. Es más introspectiva, vos sos más visual.
Lo miro, aún incrédula. —¿Y la gente qué va a decir? ¿Qué pasa si me acusan?
—La gente que juzga sin saber no entiende cómo funciona la inspiración. Hay temas universales. Hay nombres que resuenan. Hay frases que se repiten. Pero lo que nadie puede imitar es tu voz. Esa manera que tenés de hacer sentir con cada línea. Eso no se copia.
—¿Y si ella cree que yo la copié?
—Tal vez ella piensa lo mismo. Y ninguna lo hizo.
Me quedo callada, mirando el cursor parpadear. La historia que tanto amor me costó escribir… ahora cuestionada por algo tan fuera de mi control.
Narrado por Valeria
Decido escribirle. Pero no sé si hacerlo. ¿Y si cree que la estoy acusando? ¿Y si se pone a la defensiva? Aunque… tal vez ella se siente igual que yo. Confundida. Expuesta. Vulnerable.
—¿Qué harías tú? —le pregunto a Sebastián.
—Le escribiría. Sin acusar. Solo hablar. De autora a autora. No como enemigas, sino como creadoras que compartieron una chispa sin querer. Tal vez descubras que tienen más en común de lo que creés.
Narrado por Bianca
Empiezo a escribir en una hoja:
"A veces, la inspiración es un viento que sopla en dos direcciones al mismo tiempo. Y llega a dos escritoras con un título parecido, con nombres similares, pero con almas distintas. No todo es plagio. A veces, es pura sinfonía cósmica."
Miro a Emi. —Tal vez debería escribirle yo también. Antes de que esto se convierta en una batalla sin sentido.
Él sonríe. —Eso te honra más que cualquier defensa. Y puede que sea el inicio de algo más que una coincidencia.
---
Narrador Obniciente
Ambas, sin saberlo, esa noche escriben mensajes muy similares.
Dos mujeres, dos países, dos voces, un mismo título.
Y un mismo deseo: ser entendidas, no juzgadas.