Capítulo 2: Primeras palabras

458 Words
Narrado por Valeria Abrí la ventana de mensajes directos de w*****d con el corazón latiendo como tambor. Leí tres veces el mensaje antes de enviarlo. No era una acusación. No podía serlo. Era solo una conversación. Una puerta abierta. > Hola, Bianca. Me llamo Valeria. Sé que quizás esto te sorprenda, pero acabo de notar que nuestras historias comparten el mismo título y nombres de personajes. Leí parte de tu obra y me di cuenta de que son distintas. Solo quería hablar contigo, con respeto y de escritora a escritora. A veces el universo nos hace escribir cosas parecidas sin siquiera saberlo. Si tenés ganas de charlar, acá estoy. Hola Valeria, gracias por escribirme. La verdad, yo también lo noté hace poco. Me sorprendió mucho. Pensé que quizás alguien me iba a acusar de plagio, cuando no fue así. Leí tu historia. Es hermosa. Y completamente distinta a la mía. Qué loco cómo la creatividad puede cruzarse sin copiarse. Me alegra que podamos hablar. De veWattpadp> Le escribí a Emi apenas cerré el mensaje. —Le contesté. Y fue amable. Educada. Dulce incluso. Él sonrió. —Viste. Dos escritoras que entienden lo que significa crear desde el corazón no se destruyen. Se escuchan. Narrado por Valeria Sebastián me abrazó por detrás mientras yo releía la respuesta de Bianca. —¿Y ahora qué vas a hacer? —Voy a seguir hablando con ella. Me gustaría conocerla más. Saber cómo escribe, de dónde viene su inspiración. —Me encanta eso de vos. Que no temés encontrar humanidad donde otros solo ven conflicto. —Es que… escribir es desnudar el alma —le respondí bajito—. Y si alguien tiene el valor de hacerlo, merece ser respetado. Le envié otro mensaje a Bianca: > ¿Te gustaría hacer una videollamada un día de estos? Siento que podríamos aprender mucho una de la otra. No como rivales, sino como colegas. Narrado por Bianca Cuando leí su propuesta, sonreí. Emi me miró desde la cocina. —¿Qué pasa? —Me invitó a hacer una videollamada. Dice que podríamos aprender una de la otra. —¿Y qué le vas a decir? Lo miré a los ojos. —Que sí. Porque estoy harta de ver cómo las redes enfrentan a las mujeres cuando podrían unirlas. Porque si nosotras no nos respetamos, ¿quién lo va a hacer? Le respondí: > Me encantaría. El viernes a la tarde estoy libre. ¿Te va? Narrador Obniciente Y así, sin querer, sin buscarlo, dos escritoras que empezaron esta historia en tensión, dieron el primer paso para cambiar no solo su narrativa, sino también la de muchos que leerán su historia. Porque a veces, la valentía no está en defenderse. Está en tender un puente.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD