Capitulo 4

4590 Words
Al día siguiente   —Lárgate, no quiero verte por aquí—Le dice el hombre con desdén, mientras le quitaba el collar a Jared, para después tirarle  una muda de ropa, para que se vistiera.   Jared sintiéndose algo débil, principalmente porque la comida de gatos siempre le afectaba el estomago, coge la ropa que le daba su dueño, la cual consistía en una sudadera vieja, y un par de jeans  igual de desgastados, porque aunque su gatito llegaba desnudo a la mansión, este siempre cargaba consigo alguno de los  maltrechos atuendos de Pinky, para que su mascota regresara con algo que cubriera su cuerpo, el cual ahora tenía más moretones que antes. Principalmente en el área de los glúteos y piernas. Jared con lentitud se visitó, sabiendo que siempre que todo terminaba él debía irse por su cuenta, con mil dólares en sus bolsillos, dinero que recibía por ser torturado sexualmente durante un día y medio, por su dueño.   Por supuesto, ese dinero lo administraba Aris, el mayor de los tres hermanos, al igual que los pocos dólares que Jared hacia en la semana vendiendo drogas. Cuando el chico ya estaba listo para salir, no pudo despedirse debidamente de su dueño, porque este simplemente aborrecía verle como “un chico normal”, es por eso que sin decir una sola palabra, y con la vista baja, Jared se marchó de esa “habitación del terror” para finalmente ir a otro infierno, que era su hogar. Con lentitud y tocándose el estomago, el chico caminaba, deseando llegar pronto para comer algo decente y dormir, porque por lo menos, sus hermanos le permitían tener el lunes libre, sin trabajo ni castigos, como compensación de los mil dólares que ganó el fin de semana. Estando en los jardines de la mansión, Jared restregó su rostro pálido, sintiéndose algo mareado, sin embargo eso le importó poco y continuó caminando, sabiendo que su dueño, siempre le daba un dinero extra para que pudiese irse en transporte público.      Por otro lado, Seth había llegado hace poco a la mansión, después de haber hecho un buen trabajo “silenciando” a los soplones la noche anterior, ahora, la única razón del porqué estaba allí, era para cobrar el resto de su dinero, que muy merecido se los tenia. Según los trabajadores, le informaron que el jefe no estaba de humor para atenderle en esas horas de la tarde,  es por eso que simplemente uno de los empleados le dio el dinero restante, y él que tampoco deseaba hacer ningún tipo de conversación trivial, le encantó esa rápida transacción, motivo por el cual, luego de recibir su paga, salió tranquilamente, directo al estacionamiento de esa enorme residencia, para ir directo a su auto. Dentro del vehículo, Seth con una sonrisa victoriosa dibujada en sus labios, comenzó a contar su dinero para ver si no sobraba o faltaban billetes. Por supuesto, todo estaba completo, y el joven sabiendo esto, con un suspiro reconfortante enciende su auto dispuesto a marcharse.   Cuando Seth se encuentra en el enorme portón, esperando para que lo abran, observa que en área de peatones, un chico descalzo de apariencia andrajosa, y de cabello rosa espera que le abran.  Así mismo, el jovencito habla con el portero, y este de inmediato le abre la puerta de transeúntes. Seth no tuvo que ser demasiado detallista, para darse cuenta que ese chico era el drogadicto que supuestamente se llamaba Jared.   —¿Qué hace aquí? —Se pregunta Seth, pensando que siempre imaginó que ese niño era un simple vendedor de baja categoría, por ende no se suponía que estuviera inmiscuido, con “las grandes ligas” de los capos de la droga.   Luego que el chico de cabello rosa sale, abren el portón, y Seth rápidamente sale para alcanzar al dealer, el cual estaba caminando lentamente de una manera bastante lastimosa.   —No me siento bien…—Piensa Jared mientras se toca su estomago, pero luego, repentinamente tras él alguien comienzan a  tocar fuertemente la bocina de un auto.   —¡Hey! Dealersito ¿Qué haces aquí, reabasteciéndote de mercancía? He de suponer que vienes por los restos que quedan de las ollas donde cocinan las drogas, porque lo que vendes es de pésima calidad —Bromea Seth conduciendo lentamente, cuando finalmente queda frente a Jared.   Por un instante, Jared no recoció a Seth, pero cuando le vio ahí frente a él montado en un Jeep n***o, ni siquiera pensó el porqué ese chico se encontraba saliendo de la mansión de su dueño, este lo único que recordó, fue en la golpiza que le dio su hermano Aris, cuando descubrió el billete falso que ese tal Seth le entregó. Al tener eso en mente, ocasionó que Jared se llenara de rabia, e incluso olvidara su malestar general, para dedicarle todo su odio a ese joven que, muy sonriente, parecía burlarse de él.   —¡Muérete, y ya no me hables! Eres… eres de lo peor ¡El otro día me engañaste, y me diste un billete falso!—Exclama Jared, deteniendo su paso, notando como Seth hizo lo mismo, luego de lanzar una carcajada.   —¡Oh, vamos! ¿Es que acaso no tienes sentido del humor? Supongo que no, porque me pides que me muera—Pregunta, logrando que la rabia de Jared pasara a decepción, porque era obvio que ese joven no parecía tener sentimientos, igual como todos los de a su alrededor.   —Solo déjame en paz… —Murmura, esta vez con una mirada triste que decidió ocultar, cuando bajó su atención a sus pies.   Seth miró como el dealer una vez más, se mostró con esa actuación de vulnerabilidad, esto provocó que él comenzara a reírse a carcajadas, porque realmente le parecía muy gracioso ese chico, y su afán por fingir ser un niño bueno.   —¿Estas llorando, pequeño drogadicto? —Pregunta con un mohín en sus labios, fingiendo empatía—¿Quieres que te lleve? Esta haciendo bastante frio, y tu ropa no es de invierno. Al parecer esta noche nevará ¿En serio cuando piensas comprarte unos zapatos? —Pregunta y propone, viendo como esta vez Jared alzó su mirada, y le observó con el ceño fruncido.   —Ese no es tu problema. Vete de aquí… o si no… le lanzaré una piedra a tu lindo auto—Amenaza Jared, sacando fuerzas de donde no sabía que tenía, mientras que Seth lo miró por un segundo, volvió a reírse por observar esa cara de “malvado” que se gastaba el dealer, luego de profesar sus infantiles amenazas, y simplemente prefirió dejarlo ahí.   —Bien, como quieras, congélate el culo.  Solo quería ser amable. Adiós…—Se despide acelerando, viendo por el espejo retrovisor, como Jared se mantuvo en su lugar viéndole marchar.   Cuando Seth finalmente le dejó en paz, todo el malestar corporal que sentía Jared regresó con furia, haciéndole sentir terriblemente mal, al punto que comenzó a tener arcadas, hasta el punto que sin previo aviso, comenzó a vomitar lo poco que tenía en su estomago, que era esa asquerosa comida de gatos.  Luego de vomitar su nauseabundo desayuno y almuerzo, Jared comenzó a sentir como sus piernas comenzaban a perder fuerzas, hasta el punto que tuvo que irse a uno de los grandes muros de la mansión para recostarse, y dejarse caer poco a poco. Se sentía muy mal, eso era normal luego de las sesiones con su dueño, siempre terminaba sintiéndose enfermo, pero esta vez el malestar era más intenso, principalmente porque su amo antes de salir, le dio una pastilla para el dolor ¿Qué tenía esa pastilla? Pensó Jared sintiendo como el mundo comenzó a darle vueltas, hasta el instante que todo a su alrededor se tornó azul, y luego la oscuridad total.   Seth por otro lado, vio toda la escena por el espejo retrovisor, observó cuando Jared vomitó, y luego como prácticamente se arrastró para tirarse en el suelo ¿Estaría sufriendo una sobredosis? Pensó el muchacho, debatiéndose si era buena idea ayudarlo o no. Aunque Seth no tenía demasiado interés por las vidas de otros, sentía “algo” por el dealer, principalmente por su apariencia física vulnerable, ya que este era bajito de estatura, demasiado delgado para ser saludable, y además esa cara aniñada que tenia,  Seth aseguraba que posiblemente la utilizaba como una ventaja para engatusar, y en este caso, logró “capturarlo” a él.   —Maldición… no debería hacer esto pero… ya que demonios importa—Refunfuña Seth, mientras conduce en reversa, para recoger a Jared.    El sicario ya planeaba que si lo encontraba muerto, podía encargarse de enterrar su cuerpo en algún bosque decente, y así le estaría haciendo un favor. De esa forma, Seth bajó de su auto sin mucho afán, caminando directamente hacia el chico, estando frente a él, se colocó de cuclillas para detallarlo, al mismo tiempo que extendió su mano para tocarle el cuello, y así medirle su pulso. Acto seguido, comparó el pulso del chico con el suyo, y al parecer estaba normal, eso significaba que Jared solo se había desmayado.   —Que despierte, y se marche al basurero donde supongo que vive… antes del anochecer—Murmura Seth, debatiéndose entre sí llevarlo a su casa o no, porque ciertamente, parecía que con cada minuto que transcurría, los grados de temperatura en el ambiente bajaban, pero luego, mientras observa al chico, recuerda algo importante—¿Dónde tendrá la mercancía? —Agrega en susurros, entre tanto se acerca más para revisarle los bolsillos.   El joven con una expresión divertida en su rostro, comienza a revisarle los bolsillos del pantalón a Jared, incluyendo el bolsillo delantero que tenia la sudadera, esperando encontrar drogas, pero lo que se encuentra es un fajo de billetes de 50 dólares. Seth coge el dinero, le quita la liga que lo unía y comienza a contarlos rápidamente.   —Ganas bien  para lucir tan mal…—Murmura alternando su vista entre Jared, y el dinero que tenía en sus manos. Por un instante pensó en robarlo, pero él ya tenía suficiente, como para quitarle las ganancias a ese dealer—De acuerdo, te llevaré a casa. Pero te daré esto cuando despiertes, vamos a divertirnos un rato—Agrega, cargando con mucha facilidad al jovencito.     Dos horas después   Seth se encontraba en su casa, esta aun continuaba destruida por la vez anterior, pero a pesar que las paredes, y los muebles estaban arruinados, el lugar se encontraba limpio. Cuando llegó, lo primero que hizo fue dejar a Jared en el sofá, para esperar hasta que se despertara. Al joven le sorprendió que el chico continuara inconsciente, pero luego al llegar a su casa y dejarlo acostado ahí, le escuchó roncar, eso significaba que el dealer pasó de estar desmayado, a estar profundamente dormido en un abrir y cerrar de ojos. Seth no tenía idea si eso era posible, pero al parecer ese día lo descubrió.    El tiempo transcurría y el sicario mientras Jared dormía, tomó un baño, pidió comida a domicilio, atendía llamadas a posibles nuevos contratos, hasta incluso tomó una corta siesta, y al levantarse, fue rápidamente hacia su sala notando que el chico continuaba ahí, esta vez encogido entre el sofá, con su dedo índice y medio metido en su boca, chupándoselos como un chiquillo, verlo de esa forma le hizo reír.   —Estúpido dealer, mi casa no es un hotel. Debería levantarlo para que se largue—Dice en voz alta, encaminándose para levantarlo, pero lo vio tan cómodo, que en el instante que ya estaba listo para agitarle un brazo, se detuvo—Mejor espero hasta que se levante… igual no me está molestando—Piensa  yendo hacia su habitación para buscar una cobija, y al encontrarla, la utiliza para cubrir a Jared.   Luego de haber hecho dicha tarea, Seth toma asiento en el sofá que estaba frente a Jared. Y así, de esa manera,  el sicario mientras veía a Jared, sacó de su bolsillo un cigarro junto con el encendedor para fumar un rato.   —Quien sabe que estabas haciendo en esa mansión… nada bueno, de eso estoy muy seguro—Piensa Seth, sin dejar de fumar.   Al día siguiente   Jared poco a poco comienza a despertarse, sintiendo que su cuerpo parecía estar en una nube, porque se sentía muy cómodo. Sabiendo esto, y sin aun abrir sus ojos, él suponía que aun continuaba soñando, pero a pesar de ello, abre sus ojos lentamente sintiendo un fuerte resplandor impactar en su rostro. Por inercia, cubre sus ojos con una de sus manos, volviendo a cerrarlos, percibiendo un fuerte olor a cigarros ¿Así no olía la habitación de su amo, y mucho menos la casa de sus hermanos?    Al comprender eso, Jared de inmediato abre sus ojos, con su mente muy enfocada en recordar todo lo que él cree que sucedió hace unos instantes: vomitó, luego se sentó en el suelo, y se desmayó. Aun sin percatarse en su totalidad en el lugar donde se encuentra, Jared baja su mirada viendo que una manta lo estaba cubriendo. Al ver eso se la quita rápidamente, y con nerviosismo, comienza a tocarse sus bolsillos, sintiendo que el dinero no estaba donde lo había dejado.   En cuestión de segundos, su respiración comienza a agitarse, mientras decide ver con mayor detalle su entorno: ventanas con persianas destruidas, paredes blancas con escritos obscenos hechos con aerosol rojo, y ese mullido sofá lleno de cuchillazos. Al recordar ese lúgubre lugar, Jared siente como todo su cuerpo comienza a temblar, y su inhalación se agita tanto, que debe abrir su boca para ayudarse a respirar.   —E-El dinero… ese chico… esta es su casa ¿Dónde está el dinero? No puedo ir a casa sin el dinero… mis hermanos me asesinarán —Piensa Jared, viendo de lado a lado, mientras su cuerpo no para de temblar del miedo que siente en ese instante, el cual se intensificó, cuando vio que en la mesita que estaba en el medio de esa horrible sala, reposaba un arma—¡Ahh! —Exclama casi sin pensarlo, cubriéndose rápidamente la boca con ambas manos.   Jared retrocedió en el sofá, viendo con terror esa arma de fuego. El dueño de esa casa, es decir, Seth, era un asesino, seguramente esa no era la única pistola que se encontraba en ese lugar, pensaba Jared con mucho temor. Si daba un paso en falso, podía asesinarle…  sin embargo sabiendo esto, el jovencito cogió el arma entre sus temblorosas manos, y sin saber exactamente cómo usarla, decidió tenerla consigo para sentirse más seguro, a la hora de pasearse por esa casa, en la búsqueda de su dinero.   Seth por otro lado, tenía casi 1 hora que se había levantado, en ese instante, se encontraba en el baño, y pudo escuchar el pequeño grito que dio ese chico, al parecer se había despertado, es por eso que salió del baño con el cepillo de dientes en su boca, notando que efectivamente el dealer estaba muy despierto con la pistola que dejó a propósito en la sala, en una de sus manos.   —Si no despertabas hoy, iba a pensar que estabas en coma—Comenta Seth, regresando al baño, para escupir la pasta dental que aun tenía en su boca. Y Jared por otro lado cuando le escuchó, de inmediato le apuntó con el arma, temblorosamente.   —¿Q-QUE HAGO AQUÍ? ¡DEVUELVEME MI DINERO, O SI NO… O SI NO TE MATARÉ! —Grita Jared sin acercarse al baño, donde aún continuaba Seth, el cual se tomó un minuto más para terminar de cepillarse, y cuando salió, vio la escena del dealer apuntándole con su arma.   —¿Cuál dinero? No sé de qué me hablas—Miente Seth, solo para ver la expresión que formó Jared en su rostro, la cual tenía una mezcla que rallaba entre el pánico y tristeza.   —¡MI DINERO! ¡DAMELO AHORA MISMO, O SI NO…!   —¿O si no me matarás con esa arma sin balas? Ya deja eso ahí, vamos a desayunar. Ayer vomitaste hasta tu alma, debes tener el estomago pegado al espinazo—Responde Seth, acercándose lentamente a Jared, el cual retrocede sin dejar de apuntarle.   —No… n-no te acerques… —Pide Jared al instante que Seth de un solo manotazo, le quita el arma de las manos, solamente para apuntarle en la cabeza, y después dispararle  sin ocurrir nada por supuesto, porque como el había dicho, el arma estaba descargada.   Jared temblando más que nunca, mira completamente pasmado a Seth, quien sin dejar de mirarle arroja la pistola en el sofá, sintiendo como en esta ocasión, Jared extendió su mano empuñada con toda la intensión de golpearle, pero Seth le sujetó la mano con la que pretendía lastimarle.   —¿En serio, dealer? ¿En serio quieres pelear conmigo? —Pregunta Seth, viendo como Jared tragaba saliva.   —No… no me quedaré mucho tiempo, solo dame mi dinero, y me marcharé… y ya no me llames “dealer”… m-mi nombre es Jared—Susurra, pretendiendo ser valiente, pero esa mirada asustada, no podía engañar a Seth.   —Oh ¿Entonces si soy tu cliente, a pesar de que te pagué con un billete falso? Eso me halaga a decir verdad—Comenta el sicario, viendo como Jared se mordía el labio inferior.   —No eres mi cliente… pero…—Se detiene para desviar su mirada al suelo—No me gusta que me digan dealer. Tengo muchos apodos… a veces me gustaría que me llamaran por mi nombre, eso es todo—Susurra en un hilo de voz.   —Pero decirte “dealer” no es un apodo,  eso es lo que eres. A eso te “dedicas”. Es como si un sastre, detestara que le llamaran costurero—Explica Seth, arqueando una ceja, observando que Jared no parecía tener intensiones de responderle—Ayer dormiste el resto de la tarde…—Agrega, para tratar de cambiar el tema, e ignorando las anteriores palabras del chico que, abrió un poco sus ojos por la sorpresa.   —¿Qué? —Pregunta Jared alejándose un poco del sicario.   —Ajá… hoy es lunes, y son más de las nueve de la mañana—Responde con fastidio, revoloteando sus ojos, observando que Jared ahora lucia asustado.   —¡Tengo que irme, por favor entrégame mi dinero! —Exclama acercándose a Seth, el cual asume que seguramente el dealer trabajaba para alguien más, y por eso estaba tan desesperado por irse.   —Relájate, si eres útil para ellos, no te asesinarán. Desayuna primero y luego podrás marcharte con lo que tanto necesitas—Comenta Seth, encaminándose hacia la cocina, sabiendo que esta vez Jared no escaparía, porque necesitaba ese dinero.   Jared muerde su labio inferior, notando como ese chico llamado Seth se dirigía a la cocina ¿Por qué ahora fingía ser tan amable? Pensaba Jared sintiéndose desesperado y muy nervioso, porque era inevitable no pensar en el castigo que recibiría, por no haber llegado a casa ayer. De solo pensar en eso, el chico sintió nauseas por la preocupación que se enseñoreaba por todo su cuerpo.   —¿Qué desayunaré? —Pregunta Jared en un tono de voz bajo, pensando que por lo menos, disfrutaría de algún tipo de alimento decente antes de su irrefutable castigo. De esa forma, el jovencito se dirige a la cocina, solo papara ver lo que Seth hacia, y cuando vio que este metía varios pedazos de pizza en el microondas, su interrogante se respondió por sí sola.   —¿Cerveza o agua?—Ofrece Seth ahora abriendo su refrigerador, mostrando que eso era lo único que tenia dentro, un montón de envases de agua, y varios sixpacks de Heineken. Jared se sorprendió un poco—Nunca cocino, siempre pido a domicilio…—Responde, asumiendo que el dealer se hacia esa pregunta.   —Agua …—Susurra Jared, con cierta vergüenza.   —Está bien, yo tomaré cerveza—Aclara Seth, escuchando el sonido del microondas que le indicó que ya su desayuno estaba caliente.   Así mismo, sacó los 4 pedazos de pizza, y con el cartón de la misma caja, le hizo un plato a Jared, en el cual le colocó dos pedazos de pizza. El joven con el desayuno en ambas manos, los llevó a la mesa, mientras le pidió a Jared que llevara las bebidas. El chico de cabello rosa dejó la cerveza y el agua en la mesa, viendo como Seth ya estaba sentado comiendo, al contrario de él, que prefirió coger rápidamente su alimento, yéndose a un rincón y en posición de cuclillas, Jared comenzó a devorarse ambos pedazos con desesperación, bajo la mirada sorprendida de Seth, quien no comprendía porque ese chico comía de esa forma.   —¿Qué mierda haces, eres loco o qué? Pareces un animal, ven y siéntate en la mesa como una maldita persona normal—Exige Seth, mirando con asombro a Jared, el cual ya había terminado de comer, o mejor dicho, de tragarse los pedazos de pizza, y ahora lo que hacía era chuparse los dedos.   —¿Me podrías dar mi dinero? —Pide Jared, sin dejar de lamerse las manos.   —Cálmate con el tema de tu dinero, te lo daré pronto ¿Quieres otra pizza? —Pregunta Seth, asumiendo que ese chico seguía hambriento, juzgando por la rapidez que devoró esos dos pedazos.   Jared luego de escuchar la proposición de Seth, se mantuvo en silencio por un instante, por supuesto que deseaba comer más, pero tenía que rechazar la invitación porque no deseaba tener uno o varios huesos  fracturado al día siguiente, es por eso que con la vista baja niega con la cabeza.   —No. Ya no quiero…—Miente sin ver cara a cara a Seth—¿Cómo te pagaré la comida que ya me diste? —Agrega, esta vez viendo de reojos al chico, asumiendo que ese desayuno no era gratis. Nada en la vida lo era, pensaba Jared.   Seth comenzó a reírse, mientras comía.   —Me debes mucho. Pasaste la noche durmiendo en mi casa, y ahora te doy el desayuno… déjame pensar de qué forma podrás pagarme — Miente Seth, formando una dramática expresión pensativa en su rostro, observando que el dealer, al parecer creyó su invención, porque este ahora lucia asustado—¡Ya sé cómo me pagarás! —Exclama, haciendo estremecer a Jared.   —¿Cómo? —Murmura el de cabello rosa, encogiéndose de hombros en su rincón.   —Con sexo…—Responde, con una sonrisa seductora en sus labios. Al contrario de Jared, que emitió un respingo e hizo una expresión de preocupación en su rostro, que indignó mucho a Seth, y no necesariamente por el evidente rechazo que el dealer exteriorizaba a simple vista—¿Por qué pones esa cara? ¿No quieres tener sexo conmigo como paga por el desayuno y la estadía? —Pregunta con un indudable tono malhumorado.   —Yo… no…   —¿O es que te duele el culo, por tanto que te follaron en la casa de ese narco? —Pregunta Seth, interrumpiendo las palabras de Jared— ¿Cuántos fueron, 5, 10, 20 depravados? Porque para ganar mil dólares, debieron ser muchos… no tienes el aspecto de un prostituto caro, he de suponer que se la chupaste y te dejaste hacer mierda, por unos 40 malditos,  creyendo que cobres por follada 25 dólares. He de suponer que no pides más que eso… —Sospecha, ahora levantándose de la mesa, para ir hacia donde se encontraba Jared, quien le miraba con una expresión que mostraba ofensa.   —Yo…   —¿Acaso te he ofendido, pequeño putito? —Cuestiona Seth, volviendo a interrumpir a Jared —Anoche mientras dormías, se me ocurrió husmearte un poco, levantándote esa sudadera, y bajándote los pantalones. Estabas tan rendido que ni cuenta te diste—Se detiene para reírse— ¿Sabes? Soy el menos indicado para juzgarte, pero tienes que poner límites. Al parecer te rebajas demasiado por esto—Dice Seth, arrojándole el dinero en la cara a Jared, el cual de inmediato lo cogió, metiéndoselo en el bolsillo de su pantalón.   —Yo no soy…—Susurra Jared, deteniéndose a medio camino —Cállate, tú no sabes nada— Agrega en susurros, temiendo que por decir aquello, ese chico ahora intente arremeter en contra de él.   Con mucho temor, Jared se pone de pie, viendo que Seth no se movía de su lugar. “Te rebajas demasiado por esto…” ¿Qué sabia él acerca de su vida? ¡Ese chico no sabía nada! Si fuera por él, si en su vida realmente tuviese oportunidad de elegir, él jamás hubiese escogido ser la mascota humana de un degenerado. Pero en su mundo él no tenía demasiadas opciones, o por lo menos, eso era lo que le hacían creer sus hermanos, desde que su padre murió hace 10 años atrás. Luego de aquel deceso, ningún familiar reclamó su custodia, lo que le hizo pensar años atrás, que simplemente, estaba solo en medio de ese infierno. No tenía a donde ir, y si escapaba, temía que sus hermanos le encontraran, si es que su dueño, no lo mataba primero. En pocas palabras, Jared asumía que su vida era un callejón sin salida, donde la única forma de huir era con la muerte, la cual un día de estos llegaría.   —Vete, estaba bromeando cuando dije que tendría sexo contigo. Debo confesar que me gustan los chicos, pero tú sinceramente das asco. A mí no me engañas, eres un pervertido como tus clientes, seguramente te encanta que viejos asquerosos te traten como mierda, y te atraganten con sus p***s dentro de tu boca— Dice Seth, observando como Jared en esta ocasión alzó su mirada para verle, con un gesto que mostraba sorpresa y tristeza entremezclados.   —N-No volverás a verme…—Musita Jared, segundos después que se dirige rápidamente hacia la puerta, para salir corriendo sin mirar atrás.   Seth permite que Jared se marche, quizás fue muy rudo al decirle aquellas palabras, un juicio que no era del todo cierto, porque a pesar de que el chico lucia sucio, no quitaba el hecho que le encantaba su fisonomía y rasgos físicos, incluso, ya se había acostumbrado a ese cabello rosa pálido, y a la perforación en la lengua que ahora tenía. No obstante, a pesar de su atractivo físico, a Seth realmente le molestaba la actitud que ese chico tenia.    Era claro que estaba corrompido como todos los que habitaban en los bajos mundos, pero al parecer este se negaba en admitirlo, actuando como un niño asustado e indefenso ¡Por favor, esa actuación no se la creía ni el mismo Jared! Asumía Seth con mucha certeza, yendo hacia la puerta para ver por dónde iba el dealer, y al salir sintió como un intenso frio se coló directo a sus huesos, mientras todo a su alrededor ya estaba cubierto de nieve.   —La tormenta estuvo bastante fuerte anoche—Piensa, entre tanto se cruza de brazos, viendo en dirección hacia donde se había ido Jared—Ahora ese chico…  no tiene zapatos, se va a congelar los pies… en fin, no me importa—Agrega Seth en pensamientos cerrando la puerta, mientras trataba de ignorar el hecho de que aquel chico, no tenía la vestimenta adecuada para ese tipo de clima tan frio.
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