21

1691 Words

Astrophel miró a su hermano de reojo, soprendido por la cantidad, ya que no habían perdido tanto dinero en poco tiempo y por una secretaria que se les ocurrió contratar, que además vivía en un barrio vistoso y que presumía lo que tenía. Era peor cuando los tenía a ellos cuatro cerca. Ya se había acostado con Iah más de una vez, como con los socios que ellos tenían cercanos. —No podemos quedarnos sin alguien que maneje lo administrativo, Madow —agregó su hermano menor y el pelinegro lo observó en silencio, con los brazos cruzados. Estaba pensando y claramente Astrophel tenía razón. Ellos estaban demasiado ocupados haciendo otras cosas, lidiando con líderes más grandes que unos contrabandistas poco experimentados tratando de derribar un imperio sostenido por años. —Astrophel tiene razón,

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD