—Entonce tu sabes de administración, ¿tienes algún título? —preguntó el hombre que estaba frente a mi. Vestía un poco formal, era calvo y parecía tener más tatuajes de cosas satánicas en su cuerpo, que vida. —Lo está estudiando en este momento —respondió Christian. —Cierra la boca, Christian. ¿Eres su abogado o algo?, ¿Ella no habla? —miró severo a mi amigo y él torció la boca. —Si —interrumpí el momento—. Estoy estudiando administración, sé sobre el tema y... —Conoce la mercancía —se metió de nuevo Christian y el hombre se paró enojado, sacando un arma sorpresivamente y me eché hacia atrás al mismo tiempo que el castaño, que corrió hacia la salida sin mi—. ¡Me voy, me voy! —levantó las manos, para calmar a su jefe. Mi corazón estaba latiendo a mil por hora, después de haber pensado q

