ACTUALIDAD
Nick Pollack
—Quiero que la encuentren, ¡YA! —les grito a los hombres que me miran impávidos. Son unos malditos imbéciles que la dejaron escapar, ¿cómo pudo una mujer como ella, que no conoce los protocolos de seguridad escapar de tan grande operativo? "Me las pagarás, Kathy", la amenazo con mis pensamientos.
Giro alrededor de la oficina que antes fue de mi padre y antes de el mi abuelo, el fundador de todo esto empuñando mis manos, las palmas me arden de tanta fuerza que ejerzo con mis uñas sobre ellas. Me equivoqué, pensé que todo estaba bien entre nosotros. Fui muy claro con ella desde el principio, no iba a permitir que influyera en mis conductas, iba a hacer lo que quisiera a cambio de darle lo que ella necesitaba: estabilidad económica. Es lo que siempre le he dado, jamás se lo negué, hasta me ofrecí a pagar el tratamiento de su padre, aunque no haya sido suficiente. ¿Qué mas mierda quería que hiciera? ¿Que viviera solo para complacerla como ella quería? No. Ella me conocía, sabía adonde se metía cuando aceptó aquella primera vez en la que...me niego a recordarlo. ¡Maldición!, ¡la elegí a ella por encima de cualquier otra. No podía ser más malagradecida. He desaprovechado la oportunidad de estar con alguien que realmente valore lo que soy: guapo, exitoso, millonario. ¿Qué más quieren? ¿Qué mierda quiere ella? Con sus ideas retrógradas del amor y otras sandeces me tiene harto. Debería dejarla ir, así me ahorraría dinero, tiempo y mis nervios estarían más relajados que ahora. Pero no puedo. Me he propuesto que ella va a ser mía siempre, aunque no quiera. Y yo, Nick Pollack, jamás pierdo, jamás desisto. La encontraré, así sea lo último que haga.
Hace 15 años
Nick
—Vamos, cariño. No re arrepentirás... —me esta diciendo Leslie mientras se refriega por mi cuerpo sudado luego de la práctica de basquetball.
Miro el reloj que está en la pared. "Maldición, ¿ dónde está el ruso? Ya tendría que estar aquí". Solo debía investigar a la entrometida, nadie le dijo que se fuera. Lo necesitaba en el equipo y el entrenador tuvo que reemplazarlo por el inútil de Stephen. Se hizo demasiado tarde pero siempre tengo en que volver a casa. Mi auto estaba en el taller por un pequeño desperfecto, pero me asegué de llamar a Leslie para que me esperara cuando saliera. Lo había olvidado por completo pero ella se aseguró de recordármelo en cuanto me vió, se colgó de mi cuello intentando llegar a mi boca pero se le impedí. No estaba de humor, la verdad. Después de lo ocurrido con la pequeña entremetida mis pensamientos no estuvieron en la cancha; recibí varias veces la reprimenda del entrenador.
Y aquí íbamos a gran velocidad por la autopista teniendo que soportar la perorata de Leslie acerca de su fuckin día...o sea, ¿por qué ella creía que a mi me importaba? Nunca le di entrada para que ella tuviera esa experiencia. Y me acaba de invitar a su casa pues sus padres están, como siempre. de viaje por alguna isla afrodisíaca a la que van a gastar un poco del dinero que tienen. Su padre es socio del mío en la empresa de Pollack Inc. pero mi padre es socio mayoritario y no se toma tantas vacaciones como el de ella.
¿Que porque estamos aun metidos en este minúsculo lugar a pesar del dinero que posee mi familia? Fácil. Aquí mi bisabuelo sentó las bases de la empresa y puso como cláusula que siempre las oficinas centrales estuvieran en Montecristo aunque no impedía que hubiera sucursales en cualquier lugar del país o del mundo. Mi padre, fiel a las costumbres de los antecesores decidió continuar manejando él mismo la base central. Y yo odiaba todo esto, sentía que la ciudad me quedaba chica. Quería ir a la universidad, recibirme y que mi padre me enviara a una ciudad fastuosa, llena de luces y con vida activa toda la noche.
Estaba enloquecido por ver que había más allá. No quería quedarme como un hongo quieto en su lugar durante años y marchitarme. Necesitaba florecer y para ello estaba seguro de que mi lugar no era aquí.
Mientras continuamos en el descapotable de Leslie, voy sopesando las opciones que tengo. Lo decidiré luego de llamar al grandote.
Cinco, seis tonos, buzón. Maldigo por lo alto y guardo el teléfono. "El maldito ruso me va a escuchar".
—Está bien, preciosa. Vamos a tu casa. —decido a último momento y la risa tonta de esta chica que va con su cabello suelto ondeando al viento frío de la noche me hace olvidar por un momento por que estoy tan cabreado.
Llegamos a la mansión, nos bajamos y nos dirigimos directamente a la habitación de Leslie. Yo no hago preámbulos. Con ella tengo que comportarme fríamente si no quiero que haya problemas luego. Temo que se confunda en algún momento. Yo no me comprometo con nadie, menos ahora que me falta tan poco para terminar mi nivel y poder avanzar hacia otro. No iba a arruinarlo enganchándome con una chica como Leslie que tiene, sin dudas, unas tetas y un culo genial pero el cerebro se le fue de paseo un día para no volver.
Se nota que está muy necesitada. ¿Acaso su noviecito no la ha estado atendiendo?
—Ouououuuu, preciosa, un momento. Primero me ducharé, no sé si notaste lo sudado que estoy... —detengo sus embates intentando tomarme un momento para concentrarme en lo que debo hacer.
—Me encantas así, Nick. No tengo problemas —me dice mordiéndose los labios y respirando agitadamente.
—Pero yo si los tengo, Leslie. Estoy incómodo. Déjame usar el baño y enseguida estoy contigo. ¿Está bien?— por mí puede irse y dejarme solo pero lamentablemente ya accedía a "hacerle el favor" y no pienso echarme atrás. Además, hay otra mujer que no entiendo porque está ocupando mis pensamientos en estos momentos. ¿Acaso estoy preocupado por ella? Eso es imposible. Nick Pollack jamás se preocupa por nadie más que por sí mismo.
En fin, me ducho y lamentablemente, Leslie continúa firme esperándome con ansias. Se abalanza sobre mí apenas me ve salir solo con una toalla envuelta en mi cintura, me la quita y me mira pícaramente. No es que sea nuestra primera vez pero esta vez está...¿más intensa? No puedo adivinar que hay detrás de su expresión pero trato de apartar todos los pensamientos que podrían interferir en el asunto que me toca atender ahora. Finalmente, mi amigo reacciona como debe ser, como siempre lo hizo, levantándose con tanta fuerza, que hace que a Leslie le chorree un poco de saliva por el costado de sus labios. Espero que por otro lado también esté así.
Ella es la que arremete violentamente contra mis labios, apretando su bien formado cuerpo contra el mío y restregándose mientras mis sensaciones van intensificándose paulatinamente. Esto hace que olvide los pensamientos que tenía un segundo antes y se me va la curiosidad por saber donde mierda está el Ruso.