Fue un año infernal para ella, quien con mucha paciencia, ternura y dedicación, hizo todo lo posible por ayudar a su marido, pero él no quería ser salvado. Continuó trabajando en películas de alto presupuesto, miniseries y obras de teatro. Todo con tal de mantener la mente ocupada. Esa noche le tocaba asistir al estreno de su nueva película, en Londres. Esa que grabó junto a Marcus Ward. Marcus se convirtió en toda una sensación en el mundo del espectáculo, pues con la ausencia de Corbin Windsor, el agente de Ward ganó ventaja para que su cliente llegara a ser el más solicitado por los grandes directores. Sonrió y saludó. No le quedaba otra opción, aunque la tristeza estuviera arraigada en su corazón. La función debe continuar, era lo que le decía Sean Byrne cada vez que la veía cabizbaj

