Jack se dio la vuelta y caminó hacia un perchero que se encontraban al final de la sala y me hizo una señal con su mano para que me acercara. Obedecí en el acto y me enseñó los trajes que tenía a disposición. Uno de color n***o, otro azul oscuro y uno gris claro. Los tres eran de Armani. —Me agrada el gris —le indiqué sin pensarlo mucho. —¡Caramba! Sí que tienes buen ojo. No lo vas a creer, pero fue el traje que Giorgio dijo que ibas a elegir —dijo Jack, extendiendo su mano para sacar algo del bolsillo de la chaqueta—. Fue confeccionado en exclusiva para ti. A tu medida —agregó y me entregó una tarjetita donde decía: Lúcelo como solo tú sabes hacerlo. Giorgio. —¡Wow! Esto sí que no me lo esperaba —confesé. Jacovich me mostró una serie de accesorios para acompañar tan excelente traje. U

