Wilson estaba en un bar, era un bar exclusivo para hombres, exclusivo para hombres con mucho dinero, allí en la barra había dejado caer un par de lagrimas, porque si, estaba cansado. Camila lo rechazo, le grito, lo saco de su vida y el no pudo hacer nada para evitar aquello, el dolor estaba calando hondo y aunque había intentado resolver todo, no podía hacer nada hasta que Ana no regresara de su exilio. Quería hablar con ella, porque con Sam muchas cosas ya estaba claras, y sabía que su hermano le apoyaría en todo, sin embargo entre los tres debían garantizarle a su madre que nada le fuese a faltar cuando su padre enloqueciera y los dejara sin nada. Inclusive a la mujer que tanto lo amo y tanto le soporto, porque Wilson sabía de primera mano todo el sufrimiento que su madre había pasado

