Ninguno de los dos sabían por qué habían llegado a este punto pero no les importaba, en la cama yacían simplemente dos amantes completamente desnudos, que se besaban con necesidad mientras recorrían sus cuerpos con pasión; era innegable la entrega que se estaban profesando, alejados de todas las miradas, todos los reproches, los cuestionamientos y los problemas, solo eran ellos dos dejándose llevar por los sentimientos que habían estado conteniendo.
Los besos que comenzaron siendo suaves y tímidos, pronto se convirtieron en una urgente necesidad que se impuso sin remordimientos, el contacto se volvió más profundo cuando Hunter entrelazaba sus dedos con los de ella, sosteniéndola con la misma fuerza con la que reclamaban sus sentimientos.
- Sylvie...- susurró y su voz fue una caricia que le recorrió cada rincón de la piel- estás segura?- preguntó con la voz quebrada por la emoción, apartándose apenas para buscar su mirada.
- Ya es algo tarde para pensar en eso- le respondió acariciándole levemente el rostro.
Pero ella ya no quería pensar o cuestionar si lo que estaban haciendo estaba bien o no, Sylvie solo quería sentir esa entrega de la que no pudo olvidar desde aquella primera vez, solo quería entregarse a Hunter y confiar que todo saldría bien, era todo lo que deseaba; afortunadamente él estaba en la misma sintonía y ante esas palabras, regresó de inmediato a reclamar los suaves labios de la joven.
Lentamente los besos de Hunter comenzaron a viajar hacía el cuello y la clavícula de Sylvie, dejando que sus manos acariciaran los agitados senos que reaccionaban frenéticamente a su toque, liberando suaves gemidos en medio de su entrecortada respiración.
- Sylvie.....quiero probarte- repuso Hunter con ternura cuando sus labios llegaron a rozar el inicio de sus senos.
Ella bajo rápidamente su mirada para encontrase con esos traviesos ojos que le suplicaban en silencio que accediera, no es como si no supiera lo que se hacía en estos casos pero con él, era ligeramente diferente y eso implicaba estar en una posición en la que nunca se imaginó.
Sylvie enmudeció por un momento, no sabía si estaba segura de lograrlo, por supuesto que no dudaba de entregarse a él sin mínima reserva, pero era la primera vez que se sentía de ese modo y no deseaba contenerse; sin embargo, aquello era más de lo que alguna vez imaginó, pues debería exponerse a Hunter directamente y sobre él.
- Yo nunca... he....
- Lo sé- interrumpió su explicación- y no te lo pediría de no ser por.....- y con un gesto leve de cabeza señalo sus inmóviles piernas.
Sylvie se sonrojó considerando lo que esa petición implicaba, pero la simple idea la llevó a una nueva dimensión de excitación que no creyó posible, el calor acumulado entre sus piernas creció, provocándole leves palpitaciones que corroboraron que también lo deseaba, así que sin más demora se levantó y caminó lentamente hacía la cabecera, en donde la cabeza de Hunter descansaba, y con algo de vergüenza se detuvo frente a él.
A él encantó verla y tenerla tan dispuesta, casi instintivamente besó la húmeda intimidad de Sylvie, provocándole un poderosa corriente que recorrió su cuerpo, obligándola a sujetarse de la suave cabecera estilo capitoné diamante, para no desfallecer pues gracias a los constantes movimientos sus piernas comenzaron a temblar y su cuerpo experimentó suaves e incontrolables sacudidas que dificultaban su misión, Hunter la sostuvo, entonces, de los redondos glúteos solo para mantener ese agridulce contacto del cual estaba bebiendo hasta la ultima gota.
- Aghhh...ahhhh....ehhh...agggg.... Hun...ahhh...Hunter.....ahhhh......si tu madre nos viera!!!- sentenció Sylvie en medio de su éxtasis, pues aunque no estaba totalmente consciente, sí recordó la charla que mantuvo con Rachel esta mañana y lo mucho que enfatizó su negativa a que algo más pudiera ocurrir entre ellos, y no pudo evitar imaginar el aterrorizado semblante que pondría de descubrirlos.
- Estás pensando en mi madre, en estos momentos?!- cuestionó con una mezcla de diversión y confusión mientras inclinaba ligeramente su rostro hacia arriba.
- Por qué estas hablando?!- le reprochó, pero no necesitaba que se centrara en nada más que en devolverla al inigualable placer que le estaba otorgando.
Hunter soltó una gran carcajada que provocó que la joven convulsionara levemente, al sentir su aliento estrellarse contra su intimidad; pero estaba muy sensible y cada minúscula caricia la acercaba más a ese necesario orgasmo que no deseaba perder, por lo que lo sujeto suavemente dirigiendo su rostro hacia donde permanecía oculto apenas segundos atrás.
La orden que pareció muy clara y directa fue acatada de inmediato, Hunter volvió a hundir su boca en la tibieza escondida entre sus piernas retomando el ritmo de sus caricias hasta que el fuerte gemido acompañado de un extasiado grito marco la llegada del inminente orgasmo que obligó a Sylvie a caer de rodillas frente a su amante.
- Estas bien?!- cuestionó Hunter sujetándola de la mejillas para elevar su sonrojado rostro que dibujaba un delicioso cansancio- porque aún no terminamos- la contundente afirmación le devolvió algo de cordura a Sylvie que lo miró compartiendo esa picardía- él esta listo- y con sus ojos señaló como su m*****o ya estaba hinchado de placer y rogando por ella.
Sylvie se levantó, solo para acomodarse en dónde aquel poderoso intruso palpitaba de deseo y recargando sus manos contra el torso de su amante, levemente, casi de forma tortuosa, se deslizó sobre la larga longitud hasta llegar a ese delicioso límite.
Hunter tomó sus manos, entrelazando sus dedos mientras compartían un breve instante antes de que el cadencioso vaivén de las caderas de Sylvie comenzara.
- Ahhhh...... Hunter!!- exclamó en un erótico susurro cuando su cuerpo le reclamó sentir más, así que comenzó con suaves movimientos de atrás hacia adelante apretando con mayor fuerza las manos de su hombre.
Hunter no fue inmune a los sensuales gestos que comenzaban a apoderarse del rostro de Sylvie, era aún más perfecto que la primera vez, o ese le parecía, pues ahora era más consciente de lo que sentía por ella.
- No hay nada más perfecto que tú en este momento.....- exclamó apartando el pequeño mechón de cabello que cayó sobre el rostro de Sylvie.
Los ojos de la joven se llenaron de un especial brillo ante tan sentidas palabras que le hicieron creer que, lejos de tener un simple encuentro s****l, ellos estaban haciendo el amor; un acto en el que no quería limitarse por absurdas y ridículas inhibiciones, y aunque él no podía hacer mucho aún quería tomar acción por lo que la tomó de la cintura atrayendo su cuerpo con ligera violencia para reclamar sus labios y permitirle a sus ansiosas manos acariciar esos suaves glúteos que no paraban de golpear.
El contacto con sus labios aumentó el placer en Sylvie, que aceleró el movimiento de sus caderas cuando la intrusa lengua de Hunter ingresó a su boca para recorrer cada centímetro de su interior, los acelerados besos les dieron la libación momentánea que necesitaban, sin embargo, la necesidad de aire en ella y la urgencia por liberar sus gemidos la obligaron a soltar sus labios.
Hunter llevó su boca a degustar los suaves senos que se irguieron frente a sus ojos, besándolos y succionándolos, acrecentando los gemidos de Sylvie que estallaban, rebotando con fuerte eco en los muros de la habitación.
- Hunter....me encanta..... Hunter ohhhh sigue.....por favor.....te necesito.....ahhhh.... ohhhh!!- gimió y gritó sin el mínimo control o sin temor alguno que los escucharán, eran solo ellos dos y nadie más.
El encuentro parecía no tener fin, sus cuerpos apenas recubiertos por una fina tela de sudor no perdían el contacto, se acariciaban entre si con ansiedad y desesperación, desatando los más fuertes y dulces gemidos en ella mientras que en Hunter resonaban los más excitantes rugidos de placer.
- Ahh....ahhh...aghhh!!!- Sylvie gritaba incansablemente al ritmo de, sus cada vez más, frenéticos movimientos, pero el momento culminante estaba llegando, muy a pesar de ambos y mientras se sujetaba con fuerza al cuello de Hunter, el estallido llegó en un dueto de voces casi agónicas- Hunter!!!!!- gritó con excesiva fuerza, dejando que su cuerpo experimentara las últimas sacudidas de placer que su hombre intentaba contener entre sus brazos- ahhh....ahhh....ahhh.... Hunter!- lo llamó una última vez cuando dejó caer su cabeza en el hombro de su amante.
Los fuertes ruidos que habían acompañado al encuentro poco a poco fueron desvaneciéndose en la habitación, mientras ellos intentaban recuperar el aliento, dejando que sus corazones siguieran latiendo al mismo ritmo.
Para él había sido el encuentro más maravilloso que pudo imaginar, Sylvie era una imagen de perfección absoluta digna de admirar, todo en ella era inigualable; sus gestos, sus gemidos, sus sonrojos, sus pechos agitados y balanceándose con cadencia, hasta el suave movimiento de sus caderas que provocaba esos gloriosos orgasmos, sin duda era la imagen que deseaba ver el resto de su vida y estaba muy seguro de ello.
- Estás temblando- exclamó acariciando la suave piel de la espalda de Sylvie con mucha ternura- será mejor que entremos a las cobijas- pidió, depositando un amoroso beso en el hombro desnudo.
La joven volteó a verlo de inmediato con una mezcla de preocupación y asombro, no entendía si Hunter de verdad le estaba pidiendo que se quedara a dormir, sin embargo, era una posibilidad muy arriesgada.
- No puedo quedarme....- explicó con pesar.
- Te vas a marchar?!- pero el tono de voz de Hunter delataba la tristeza que sintió ante la evidente negativa.
- No puedo quedarme..... si alguien nos descubre, no tendríamos cómo justificar mi estadía- y a pesar de su convicción para no pasar la noche con él, Sylvie mantenía un tono de voz dulce y le procuraba una caricia en la mejilla con la promesa de que su encuentro no era otro simple arrebato.
- No tendríamos porqu.....- Hunter quería debatir, dejarle en claro que no tendrían porque sar explicación alguna, pero recordó a Rachel, ella probablemente era el problema ante Sylvie y no podía culparla- solo quédate!!- fue lo único que pudo decir antes de tomarla por la nuca para pegar sus rostros con la esperanza que su cercanía fuera un argumento lo suficientemente convincente.
- Hunter, de verdad......no podemos.....es mejor..... será mejor que me vaya!- dijo juntando sus labios tanto como pudo para susurrarle la frase en su boca.
- Por favor!!- pidió aferrándose a ella, no quería que Sylvie se marchara, quería pasar el resto de la noche a su lado.
- Es....lo siento.....es lo mejor.....por favor!!- y consciente de que pasar más tiempo a su lado terminaría por convencerla, optó por levantarse, no sin antes dejar un pequeño beso en sus labios.
- No te vayas!!- Hunter se aferró a su mano aún cuando ella ya estaba de pie.
- Es necesario!- y con toda la poca voluntad que le quedaba, logró zafarse de su agarre- no podemos dejar que nos descubran....tu madre enloqueceria y me echaría de aquí.
- Ella no puede hacer nada!- desgraciadamente, Hunter sabía que eso no era completamente cierto y solo buscaba la forma de que Sylvie se quedara.
- Hunter......sabes que no es así.....solo deja que me vaya!
- Quédate!!
- Lo siento!- fue la última respuesta que dió antes de comenzar a vestirse para después encargarse de Hunter.
Sin embargo, esta última tarea fue la más difícil, él no dejaba de besarla o acariciarla, aferrándose a cualquier parte de su cuerpo con la única misión de lograr que se quedara, Sylvie no podía negar que era tierno y, aunque no quisiera, terminaba correspondiendo a cada gesto sin importar que retrasara su huida, hasta que finalmente, y muy en contra de Hunter, logró irse, despidiéndose con un último y apasionado beso.
Sylvie abandonó la habitación como un pequeño ladrón, asomándose a cada lado y cada pasillo por el que pudiera ser descubierta, se escondía detrás de los muros y avanzaba en puntillas solo después de corroborar que nadie la pillara.
El trayecto hasta su recámara, que regularmente hacia en escasos minutos, ahora le tomó cerca de 10 minutos, en los que para su fortuna, nadie se dió cuenta de su tardío regreso, y no fue sino que cerró la puerta que se sintió a salvo, soltando todo el aire contenido.
Sylvie recorrió su habitación convencida que tomó la mejor decisión, pero a pesar de los constantes intentos de su mente, no lograba sentirse complacida, más bien liberaba una lucha con su deseo de volver a los brazos de Hunter.
Aún así, con toda convicción empezó a prepararse para dormir pero su ansiedad constantemente la llevaba a voltear su rostro hacia la puerta; incluso se acostó muy segura que en cuanto pusiera su cabeza en la almohada se perdería en un profundo sueño, desgraciadamente por más vueltas que daba no logró ni siquiera cerrar los ojos, tenía una extraña sensación de incomodidad y vacío, como si algo le hiciera falta.
Probablemente duró cerca de media hora dando constantes vueltas sobre la cama, intentando muchas posiciones para conciliar el sueño sin conseguirlo, y aunque le pesara admitirlo, sabía que esta noche no quería pasarla sola en su habitación, y en contra de toda la lógica que le dictaba su cerebro, al fin cedió al deseo de su corazón.
Se levantó sin más consideraciones, tomando su celular, salió de su recámara rumbo a la de Hunter de la misma manera sigilosa y misteriosa en la que más temprano había hecho ese recorrido, aún era consciente que en cualquier momento podría arrepentirse, por lo que sin pensarlo, y sin siquiera tocar la puerta, la abrió con lentitud para no despertarlo si es que él ya había conseguido conciliar el sueño, afortunadamente para ella, Hunter seguía recostado contra la cabecera de su cama mirando fijamente hacia las cortinas ligeramente abiertas.
Sin embargo, en cuanto escuchó el leve rechinido de su puerta giró su rostro para descubrir a la hermosa mujer ingresando con vergüenza, aunque con una gran sonrisa en el rostro.
- Solo hasta las cuatro de la mañana, después deberé regresar a mi recámara para que nadie nos descubra!- aclaro Sylvie concierto nerviosismo.
Hunter sonrió feliz, levantando las cobijas a su lado para darle la bienvenida.
- Si eso es todo lo que tengo......es perfecto- repuso con tanta felicidad que ella no evitó sentirse dichosa.
De inmediato corrió hacia la cama, cayendo encima de Hunter para llenarlo de besos por toda la cara, hasta que la detuvo, sujetandola por la mejillas para reclamar los suaves labios de los que nunca se iba a cansar y Sylvie correspondió feliz, era todo un sueño hecho realidad, él era todo un príncipe y ella deseaba ser su princesa para siempre.
No se detuvieron en saciar sus labios en los labios del otro, aunque quisiera negarlo era evidente que se necesitaban, y se necesitaban con desesperación, hasta que finalmente se recostaron, Sylvie recargó su rostro contra el torso desnudo de Hunter mientras él la abrazaba por los hombros con fuerza, como si en cualquier momento pudiera desvanecerse.
- Sylvie.....quieres ser mi novia?!- cuestionó sujetándola con más firmeza pues aún temía ser rechazado.
Los ojos de Sylvie se llenaron de lágrimas, jamás pensó escuchar una propuesta como esa de los labios de Hunter, sabía que estaba mal y era consciente de todo lo que implicaba, sin embargo, quería vivir esto por el tiempo que durase, y sin prestarle atención a su odiosa conciencia, asintió rápidamente, dándole a él la calma que por por un instante perdió.
- Sylvie..... Sylvie!!- repitió una y otra vez depositando suaves besos en su cabeza.
- Pero tendrá que ser un secreto- le advirtió con mucha severidad, tal vez resultaría un poco incomprensible para él, sin embargo, era necesario al menos hasta que tuviera el valor suficiente para confesarle la verdad.
Hunter se enderezó mirándola con el ceño bastante fruncido, no quería considerar alocadas teorías sobre la necesidad del secretismo, desgraciadamente no lograba entender las razones de Sylvie.
- Tenemos que encontrar la manera en que se lo diremos a tu madre- la joven comprendió las dudas que surgieron en Hunter pero no tenía una excusa creíble que terminara por convencerlo, así que recurrió al único argumento del que por el momento podía echar mano- si se entera ahora me echará de la casa y probablemente no deje que nos volvamos a ver, yo no quiero eso.... no ahora, no en este momento- para su fortuna, él sabía que esa era una posibilidad que tampoco deseaba enfrentar, no en este momento.
- Si, si lo sé...... pero no será por mucho tiempo, porque no quiero ni deseo esconderme y ella tendrá que aceptarlo- refutó muy convencido de no dejar que Rachel le arrebatará esto.
Sylvie sonrió feliz, a pesar de que probablemente nada resultara tan fácil, al menos por esta noche no deseaba ni quería pensar, solo disfrutar un amor que se estuvo negando a vivir, y dándole rienda suelta buscó los labios de Hunter, otra vez.
La pareja se acostó finalmente después de un largo y cadencioso beso, muy dispuestos a dormir, sujetándose en un cálido abrazo, desgraciadamente para Hunter aún había un tema pendiente que no había querido mencionar antes por no incomodarla o alejarla, pero ahora que ya tenía todo el derecho, lo iba a cuestionar.
- Sylvie..... quién era ese tipo?!- desde luego que no había olvidado la horrible escena que presenció esa mañana en dónde su ahora novia parecía muy feliz al lado de otro hombre y deseaba saber que no la compartiría.
Sylvie de inmediato sintió como el cuerpo de Hunter se tensaba, pero dadas las circunstancias en las que se encontraban merecía una explicación.
- Samuel, es mi hermano.....mi hermano mayor!- aclaró con una sonrisa de satisfacción, pero los celos de Hunter habían sido la llave para vivir este momento, y debía agradecerlos pues sin ellos difícilmente él se habría dado cuenta de sus verdaderos sentimientos.
- Qué?!- el hombre enderezó ligeramente su cabeza bastante sorprendido, en realidad parecía más bien asustado, gesto que no pudo pasar desapercibido para ella, sobre todo cuando la aterrada mirada de Hunter se reflejo en sus ojos- mierda!!!- exclamó dejándose caer de golpe contra la cama cubriendo su rostro con ambas manos en clara señal de vergüenza.
- Hay algo que deba saber?!- cuestionó Sylvie, confundida por su reacción.
Sin embargo, Hunter no respondió, se golpeó contra la almohada un par de veces mientras solo repetía "mierda, mierda" una y otra vez.
- Hunter.....- Sylvie lo llamó, apartando sus manos del rostro.
- Lo siento...... pero.....mierda.....lo denuncié con la policía de la zona.....- confesó avergonzado.
- Qué?!- gritó la joven enderezándose solo para ver de frente al apenado hombre- que hiciste qué?
- Lo siento pero te ví con él en la mañana y no me pude controlar..... estaba celoso, estaba muy celoso y mierda lo denuncié con la policía...... hasta les dí una fotografía que tomé con mi celular- admitió con pesar, pero en su defensa jamás imaginó que se trataría de su hermano y si de un pretendiente o un novio- solo quería evitar que se te volviera a acercar.
Sylvie cerró los ojos mientras su boca se abría con sorpresa, si, había disfrutado de los celos de Hunter pero este era un nivel que salía de toda logica, aunque no podía culparlo, probablemente si ella hubiera estado en su posición habría hecho algo más arriesgado.
- No lo van a detener o si?!- ya lo único que le interesaba averiguar era en qué posición dejaría esto a su hermano.
- No, no, no.....te prometo que en la mañana a primera hora, lo arreglo.....te lo juro- Hunter la sujeto de las mejillas y con una carita de cachorro arrepentido, pues no quería alejarla tan pronto.
- No quiero que lo detengan!!!- sentenció con mucha firmeza.
- Te juro que no sucedera.....nadie tocará a mi cuñado, lo prometo- afortunadamente para Hunter, el llamar a Samuel como su cuñado le jugó a su favor, provocando que Sylvie se sintiera tímidamente feliz.
- Lo arreglaras a primera hora.....entendiste?!- exigió señalándolo con su dedo índice para hacerle ver la firmeza de su petición.
- Si,si, si....te juro que mi cuñado no tendrá ningún problema.
- Eso espero!!
- Te lo prometo mi caballito n***o!
- Caballito n***o?!..... pensé que sería tu reina!!- exclamó Sylvie fingiendo enojo.
- Lo eres..... siempre serás la Reina, pero al igual que el caballo, tienes un movimiento especial y único, fuiste la única capaz de romper con mi rutina, desafiandome en muchas formas, te volviste un apoyo constante, siempre presente en mis momentos críticos......y aunque, aparentemente, el caballo no es la pieza más poderosa, su importancia en el juego es indiscutible...... así eres tú, indiscutiblemente importante.
Para cuando Hunter acabó su explicación, las lágrimas de Sylvie ya habían mojado sus mejillas, pero fue algo simplemente inevitable, las palabras del hombre estaban colmadas de ternura y amor que la hicieron sentir muy dichosa.
- Eres indispensable para el rey..... tanto como la reina que eres.....
- Y por qué soy el caballo n***o?!....eso me pone en desventaja!!
- Inicialmente si, pero tienen un potencial sorprendente, siempre enfrentan las adversidades con valentía.
Sylvie levantó su rostro con una enorme sonrisa que enmarcaba a la perfección su indiscutible felicidad, y sin dudarlo, depositó un suave y profundo beso en los labios de Hunter.
- Eso fue hermoso, lindo oso!- dijo desatando una enorme carcajada en Hunter, pero él no necesitó preguntar, recordaba perfectamente las razones por las que lo nombró Oso y le agradaba el apodo.
Y continuaron besándose por un largo rato, hasta que al fin el sueño y el glorioso cansancio, por lo que habían hecho más temprano, los venció; pasaron parte de la noche abrazados sin alejar sus cuerpos, simplemente disfrutando ese agradable calor que compartían hasta que el celular de Sylvie sonó, cerca de la 4:30 de la madrugada, hora en la que debía regresar a su habitación antes de que la habitual rutina iniciara en la casa.
Se levantó con mucho cuidado debido a que Hunter aún permanecía dormido, rápidamente tomó la sudadera con la que llegó y se la colocó en el más absoluto sigilo antes de salir.
- Te vas a ir sin darme un beso?!- reclamó el hombre con una adormilada voz.
- Deberías estar dormido.....en un par de horas nos volveremos a ver!!- repuso acercándose para acariciarle la mejilla y aunque quería fingir que no, accedería a su petición.
- No sin mi beso de las buenas noches- y aprovechando la cercanía, Hunter la sujeto firmemente por la cintura para presionarla contra su pecho.
- Hunter!!- exclamó mientras peleaba con los fuertes brazos que la sostenían con mucha determinación- Hunter..... suéltame, debo irme!- desgraciadamente su voz no sonaba convencida y si bastante divertida.
- No sin mi beso!
Pero Sylvie sabía que si quería marcharse y evitar la temprana confrontación con Rachel, debía acceder a la petición de Hunter así que depositó un par de suaves besos rápidos sobre sus labios, creyendo que eso sería suficiente, desgraciadamente para ella, el hombre no estaba en posición de querer soltarla y lo único que consiguió fue que él se aferrara con más fuerza a su cintura.
- Hunter, basta....debo irme- pidió de nueva cuenta pero ahora sí con firmeza.
- No sin mi beso!!- reclamó como si en verdad no hubiera accedido a su petición.
- Hunter.....no....ya debo irme.....- sin embargo, Hunter no se inmuto, siguió abrazado a ella mientras depositaba traviesos besos por toda su cara, causándole una ligera risa que Sylvie intentaba contener.
La pareja comenzó a forcejear juguetonamente, mientras los minutos seguían pasando peligrosamente y aunque parecían inmersos en un idílico sueño, Sylvie era muy consciente que no podía retrasar más su huida, así que como último recurso accedió a darle un beso muchísimo más profundo significativo y apasionado, que esperaba si fuera suficiente para que al fin la dejara marcharse.
Quizás Hunter notó que ya comenzaba a inquietarse por lo que sin más remedio accedió a soltarla, aunque no con mucho convencimiento pero era muy pronto para enfrentar a su madre.
- Te veo en un rato- exclamó el hombre presionando una última vez sus labios contra los de Sylvie, queriendo dejarle el gesto grabado hasta que pudieran reencontrarse.
- Vuelve a dormir!
Sylvie salió de inmediato, no sin antes revisar todo a su alrededor; pero en esta ocasión, debido a la hora, decidió que era más prudente correr directo a su habitación, ya no se detuvo ni se ocultó, era más prudente hacerlo de esa manera antes de que alguien de la familia la descubriera.
Afortunadamente llegó a salvo a su refugio, en donde pudo descansar un par de horas más antes de levantarse y empezar con sus actividades cotidianas.
Así que no tardó en regresar a la habitación de Hunter pero ahora en un plan más profesional, al menos ese era su objetivo, desgraciadamente en cuanto él la vio entrar a su recámara puso en marcha su silla, y sin la mínima consideración, la tomó de la mano obligando a sentarse en su regazo.
- Para.....nos pueden ver!!- reclamó Sylvie entre risas mientras lo abrazaba por el cuello, por lo que cualquier convicción en sus palabras era evidente que se trataba de una mentira.
- Entonces no deberías sucumbir tan fácilmente ante mí- exclamó Hunter con arrogancia.
- Es difícil no hacerlo...... parece que me tienes bajo alguna especie de hechizo.
Hunter sonrió exageradamente feliz ante tan genuinas y halagadoras palabras que le estaban devolviendo la esperanza que ya había perdido, pues por primera vez, en más de un año, sentía que no todo estaba perdido.
- Eres tan hermosa, no puedo creer que seas real..... y que seas mía- Hunter tomó a Sylvie por las mejillas, solo para juntar su frente con la de ella mientras cerraba los ojos, dejándose llevar.
Desafortunadamente, un par de golpes en la puerta los obligaron a volver a la realidad, Sylvie se levantó de inmediato, alisándose la ropa, antes de alejarse de Hunter lo suficiente para no llamar la atención.
Él en cambio soltó un molesto bufido al tener que obligarse a actuar de la misma indiferente forma que ella, pero había prometido ser paciente y era lo mejor, pues eso le daba el suficiente tiempo para ir preparando el terreno antes de anunciarérselo a Rachel.
- Adelante- exclamó sin mucho ánimo.
- Cariño!- y la efusiva voz de su madre ingresó a la recámara antes que ella, y venía con una alegre sonrisa de satisfacción que, adelantaba, ya había fraguado un plan.
Pero en cuánto Rachel notó la presencia de Sylvie en la recámara de su hijo, ese gesto se apagó, sus rasgos se volvieron tensos y su mirada delataba una mortal aversión que no pasó desapercibida para la joven, sin embargo, no estaba en posición de agrietar más la relación con la madre de su ahora novio así que se limitó a sonreírle y continuar con sus supuestas actividades.
- Buenos días, necesitas algo?- cuestionó Hunter para romper el tenso ambiente que se generó.
Pero Rachel no despegó su mirada de Sylvie, había algo en su interior que le gritaba debía seguir muy vigilante de la joven y su intuición como madre nunca le había fallado.
- Necesitas algo?- repitió adelantándose a su madre para evitar que siguiera con esa fría mirada hacia Sylvie.
- Lo lamento, si cariño..... en realidad te traigo excelentes noticias a ti......y a Sylvie- indicó, aunque esto último con enfado- sé que ha estado muy ocupada contigo y casi no ha tenido tiempo libre..... empiezo a sentirme mal por ella, así que tomé la decisión de contratar a un enfermero que se encargue de atenderte exclusivamente a ti, así Sylvie ya no tendrá que pasar tanto tiempo contigo- exclamó con arrogancia como si hubiera obtenido algún triunfo- mira!!- y de inmediato regresó un par de pasos solo para traer consigo y presentar al joven enfermero.
Todos guardaron un extraño y confundido silencio, Hunter trataba de entender por qué ahora su madre intervenía de esta forma cuando Sylvie ya cumplía esa función, sin embargo, lo que no sabían es que Rachel comenzaba a jugar su propio juego e iba por la reina con toda la intención de ganar.