Hunter había llegado a un punto crítico, no tenía intención de sumergirse en un extraño juego, para él ya todo estaba claro y necesitaba escuchar una respuesta por parte de Sylvie y ya no le importaba ser totalmente directo.
- Sylvie, necesito sab...
- Ahora no!, no es el momento- lo interrumpió rápidamente, sabiendo que la prioridad era asegurarse de que estuviera a salvo antes de cualquier conversación.
- Tiene que ser ahora!- reclamó Hunter, con un tono de desesperación pero había soportado demasiado como para seguir permitiendo que los pensamientos lo devoraran; necesitaba respuestas, aunque fueran dolorosas.
- No po...
- Hunter, cariño!- el grito de Rachel desde la habitación resonó con fuerza, interrumpiendo a Sylvie.
Ambos se quedaron inmóviles mirando hacia la salida a la recámara, aunque ninguno de los dos dijo nada, sabían perfectamente que si Rachel lo encontraba en el suelo del baño, las preguntas y reproches serían interminables; por lo que de inmediato y muy a su pesar, Hunter aceptó la ayuda de Sylvie para que pudiera reincorporarse y evitar el tenso espectáculo que su madre armaría.
- Hunter, cariño!- lo llamó de nuevo, esta vez más cerca por lo que la joven tuvo que salir apresuradamente.
- Señora!- indicó con una fingida sonrisa, cerrando la puerta con fuerza detrás de ella para impedirle el paso y con ambas manos se aferró al pomo con firmeza, bloqueando el ingreso.
Rachel se detuvo en seco, mirando fijamente a la joven con una mezcla de irritación y desconfianza.
- Y mi hijo?- preguntó, pero su tono de voz ya no era amable, sino frio y lleno de molestia, mientras su mirada se clavó en Sylvie con una intensidad que dejaba claro que no estaba nada contenta con su presencia.
- El joven....está....- Sylvie vaciló, girando ligeramente la cabeza hacia atrás, buscando desesperadamente una excusa convincente que evitara la indeseable intervención- ... está a punto de bañarse, señora y no está de buen humor.
Rachel entrecerró los ojos, examinándola como si intentara descifrar si lo dicho era una mentira o una excusa vana para lo que en realidad ocurría, sin embargo, ya no pensaba ser tan indiferente ante la presencia de Sylvie, su misión a partir de ahora sería conocer cada paso que diera, hasta no saber cuales eran las verdaderas intenciones de la joven.
- Qué quieres decir con que no está de buen humor? - preguntó, con un obvio escepticismo.
Sylvie tragó saliva, sintiendo la presión de los segundos, pero no podía darse el lujo de mostrarse vacilante, no ahora, cuando todo su futuro y por lo que trabajo por tantos años pendía de un hilo.
- Simplemente se despertó de mal humor, señora, eso es todo......pero no necesita preocuparse, yo me encargaré de que esté bien- respondió con una aparente calma que apenas lograba sostener.
Instantáneamente la expresión de Rachel se endureció aún más, a pesar de que ella propuso la contratación, la presencia de Sylvie ya no le resultaba muy agradable.
- Me parece curioso que tú siempre estés "encargándote"- respondió con un tono cortante, dejando claro que su paciencia hacia ella estaba llegando al límite.
Sylvie mantuvo su posición firme frente a la puerta, pero no pudo evitar que su corazón latiera con fuerza, Rachel no solo estaba molesta; estaba empezando a desconfiar y eso complicaría aún más las cosas.
- Para eso me contrataron.....lo olvida?- exclamó intentando sonar profesional, pero no pudo evitar que un matiz defensivo se colara en su voz, provocando en Rachel una sonrisa fría y de desagrado.
- Claro que no lo olvido, pero me parece que te estas tomando con mucha severidad el "encargarte de mi hijo"- indicó con un tono cortante, mientras cruzaba los brazos y la observaba de pies a cabeza, como evaluándola.
Sylvie apretó el pomo de la puerta con más fuerza, resistiendo la tentación de dar un paso atrás ante la penetrante mirada de Rachel.
- Como siempre lo hago con cada paciente, señora.
- Y eso involucra no dejarme verlo?- obviamente Rachel notó el comportamiento de la joven, lo que no hacía más que avivar sus sospechas
- Por supuesto que no, pero el joven no se encuentra de buen ánimo y me pidió que le diera un poco de espacio, no ha sido una mañana fácil para él- explicó, intentando mantener la calma, aunque sabía que cada palabra que decía era como pisar un campo minado.
Rachel alzó una ceja con incredulidad, haciendo que su expresión se endureciera aún más, sabía que Hunter tenía ese tipo de arranques, muchas veces ella los experimento, pero justo ahora ya no le resultaba tan convincente.
- Difícil?- repitió, dejando que la palabra se quedara flotando en el aire, demostrando su ironía- me pregunto qué tan difícil puede ser su mañana cuando tiene a una empleada tan... diligente como tú?
El comentario la golpeó como un látigo, Sylvie sabía que su posición frente a Rachel era frágil, pero fue hasta este momento que comprendió el verdadero peligro que se cernía sobre ella y aún así tenía que mantener la compostura lo suficiente para lograr una salida digna de la vida de los Rosenthal.
- Solo hago mi trabajo de lo mejor posible- contestó, midiendo sus palabras, consciente de que cualquier desliz podría empeorar las cosas.
Rachel inclinó ligeramente la cabeza, como si estuviera considerando su respuesta, sin embargo, no dudó en acercársele, invadiendo su espacio personal.
- Eso espero, Sylvie.......porque, de lo contrario, podría parecer que estás cruzando ciertos límites que no te corresponden- dijo Rachel con una voz baja y llena de veneno.
Y a pesar de lo sutil de la declaración, no había duda que Rachel acababa de hacer una amenaza, ante la que Sylvie no pudo evitar reaccionar, sintiendo como el nudo en su estómago se tensaba aún más, y sin embargo, no le desvió la mirada.
- Nada más allá de mis responsabilidades, señora, estoy aquí por el bienestar de su hijo, lo olvida?- replicó con firmeza, mientras sonreía con aparente tranquilidad.
Rachel dejó escapar una risa breve, sin rastro de calidez, dando un par de pasos hacia atrás, solo para revisar la habitación en busca de alguna prueba que finalmente corroborara sus sospechas.
- Bienestar?....muhu...... otro termino que curiosamente has interpretado a conveniencia, me parece......solo no olvides que estás aquí porque yo te contrate- advirtió, antes de regresar su mirada hacia Sylvie como si intentara crear una fisura en su fachada.
Pero ella no le daría el gusto de verse vulnerable, no cuando Hunter todavía estaba detrás de esa puerta, en condiciones poco favorables para sustentar su mentira.
- Como ya le dije, tengo muy claras las condiciones de mi trabajo, señora.....ahora si me disculpa, necesito atender al joven- respondió, manteniendo el tono neutral pero con la suficiente firmeza para cerrar la conversación.
Rachel la observó en silencio con mayor detenimiento, quería encontrar algo, por mínimo que fuera, que delatara un secreto más profundo, y quizás comprometedor, pero solo encontró una amable sonrisa que la dejo ciertamente desencajada.
- Espero que así sea- murmuró, alejándose con pasos muy firmes y calculados, dejando un rastro de tensión que parecía llenar toda la habitación- eso espero- repitió antes de salir por la puerta, cerrándola tras de si con un estruendoso jalón.
Y fue hasta ese momento que Sylvie finalmente se permitió respirar, el peso de la interacción aún la oprimía, pues sabía que la tensión con Rachel estaba lejos terminar, por lo que acabó de convencerse, que mantener su distancia con Hunter era la única alternativa viable para evitar problemas e innecesarios enfrentamientos, que complicarían su situación.
Así que antes de regresar al interior del baño, soltó un hondo suspiro y colocando su mejor cara de póker, volvió con una imperceptible sonrisa.
- Ya se fue?- cuestionó Hunter acercándose a la puerta con la intención de asomarse levemente hacia su recámara.
- Ya.
- Lo lamento, mi madre suele ser un poco intensa- se excusó, levantando su mirada hacia Sylvie con la esperanza que los absurdos comentarios de Rachel no hicieran mella en ella, reforzando la barrera entre ellos.
- Es su madre.....no podría ser diferente- Sylvie eludió cualquier mirada y de inmediato comenzó a recoger el tiradero del baño.
Y así las sospechas de Hunter se confirmaron, había sido Rachel quien, con su intervención, estaba alejándola pero ahora más que nunca estaba convencido necesitaban tener esa postergada charla.
- Sylvie, tenem....
- Ahora no- debatió ella con mucha severidad- su madre acaba de irse y no lo hizo muy convencida.....si se demora en llegar al comedor no va a dudar en regresar.....lo mejor para todos será que mantenga las apariencias......y la distancia, desea que lo ayude a bañar?- preguntó Sylvie colocándose junto a la puerta del baño, ocultando el temblor de sus manos que se escondían tras su espalda.
- Sylvie....nec....
- Desea que lo ayude en algo más?- y de nuevo el impasible tono de voz hacía acto de presencia.
Hunter apretó la mandíbula, odiaba esa fría actitud que no lograba más que confundirlo, en este momento lo único que quería era una respuesta que lo sacara del abismo en el que se encontraba, cualquier tipo de respuesta, aunque fuese desagradable y cruel, sin embargo, entendía el malestar que la presencia de Rachel causó y también sabía que Sylvie tenía razón, de demorarse más su mamá no tardaría en volver, y aunque en estos momentos no tenía intención de estar en su presencia, deseaba aún menos su incansable intervención, por lo que con algo de pesar negó, dándose media vuelta para ingresar a la ducha.
Sylvie salió del baño más tensa, ya no sabía por qué o por quién, pero no pretendía averiguarlo, para ella la única alternativa era poder encontrar una salida al asfixiante embrollo en el que se había metido y tal vez, aunque le pesara admitirlo, lo mejor para todos era salir de esta casa para siempre y olvidarse que alguna vez conoció a Hunter.
Así que el resto del día, agradeciendo que Rachel se empeñó en pasar cada segundo a lado de su hijo, Sylvie comenzó a planear como boicotear el protocolo impuesto por la doctora Cohen, por supuesto que no era lo mejor ni lo más ético, dado que ella siempre cumplía cabalmente con el tratamiento, sin embargo, ante la posibilidad de ser despedida, demandada, echada de la asociación, perdiendo su licencia y su prestigio; el ser retirada por incapaz no parecía tan malo además era una salida un poco más digna
Y en cuanto a Hunter, sabía que también debía encargarse de cortar cualquier esperanza, ilusión que aún albergara o lazo que los uniera; y para ello tenía que mantener aquella conversación que había estado eludiendo conscientemente, de cualquier manera él seguiría insistiendo hasta conseguirlo, era preferible acabar con todo ahora que recién iniciaba a que se convirtiera en una victima más de su imprudencia. Y el mejor momento sería después de la cena, aprovechando que lo ayudaría a preparase para dormir, tendrían el tiempo y la privacidad suficiente para conversar, largo y tendido, ya solo esperaba que Hunter lo comprendiera para que no tuviera que llegar a ser innecesariamente cruel.
Y con esa firme convicción llegó hasta la habitación del hombro cerca de las 10 de la noche, justo a tiempo para toparse de frente a Rachel y George que acababan de salir de ahí, pero fue la mujer quien le regaló una amenazante mirada, con la única intención de hacerle saber que debía tomar muy en serio las palabras que se pronunciaron durante su conversación de la mañana, pero Sylvie ya no tenía duda al respecto y con toda la fortaleza de la que pudo echar mano, ingresó fingiendo su sonrisa más indiferente.
- Buenas noches, necesita que lo ayude a cambiarse?- cuestionó pues no sabía si sus padres ya se habían encargado de dicha tarea
Hunter volteó de inmediato su silla para verla directamente y sin el menor titubeó clavó sus penetrantes ojos en el rostro de Sylvie, provocándole un extraño escalofrío.
- No, necesito que hablemos- fue la contundente respuesta que le dió para hacerle saber que ya no iba a postergar más la conversación.
Sylvie soltó un hondo suspiro, mientras asentía con desanimo, sintiendo cómo de pronto el aire se espesaba en la habitación, pero todo acababa aquí y ahora.
-De acuerdo- respondió, preparándose para lo inevitable.
- A dónde fuiste esta mañana?- fue el primer cuestionamiento que Hunter lanzó, sorprendiendo a Sylvie, quien confundida, frunció el ceño, pues lo que esperaba era que la conversación caminara en otra dirección.
- Qué?, de qué está hablando?
- Te vi, Sylvie......te ví esta mañana, te ví con ese tipo..... lo vi todo, vi cómo le sonreías, cómo te tocaba, cómo se abrazaban- la voz de Hunter adquirió un matiz más tenso, mientras comenzaba a mover su silla lentamente hacia ella, haciéndola retroceder con incomodidad y sorpresa.
- Qué está diciendo?.....de qué esta hablando?!.....no sé.....- refutó Sylvie muy confundida.
- Ah, no?- Hunter la interrumpió, con un destello de enojo en sus ojos- vas a negarlo?, vas a negarme que saliste con otro y dejaste que te tocara?- reclamó, pero fue tan directo y con un toque de celos que la tomó desprevenida.
- No estoy entendiendo nada, qué es lo qu......
- Solo quiero saber!!!- gritó un poco más fuerte- quiero saber.....quién es él y por qué sales con él!!!- reitero tratando de menguar su tono de voz.
Pero más allá de sus palabras, ella descubrió el enojo y la molestia que desprendía en este momento su intimidante cuerpo, si bien Hunter estaba postrado en una silla de ruedas, no dejaba de sentir su fuerte presencia acorralandola.
- Vas a seguir negandolo?, me vas a negar que saliste con otro y que además dejaste que te tocara?!
- Estas celoso?!- replicó con incredulidad, como si no creyera que fuera posible, aunque no pudo evitar que una extraña satisfacción se filtrara en su voz.
Hunter guardó silencio, mientras la miraba fijamente, tal vez en otro momento habría sido incapaz de responder o negarse a hacerlo pero esta mañana cuando fue testigo de la animada reunión de Sylvie con ese atractivo hombre y lo mucho que le sonreía, permitiéndole ser tan íntimo, no pudo evitar la furia que lo invadió con tal fuerza que negar sus celos le resultó inútil, evidenciando que lo que sentía por ella era más profundo que una simple atracción.
- Si.....si lo estoy.....estoy muy celoso porque no quiero que ningún otro hombre te toque, no quiero que le sonrías a nadie más.....y no puedo soportar la idea de que exista alguien más en tu corazón.
Una tenue e inconsciente sonrisa apareció en el rostro de Sylvie, ella no pudo hacer nada para controlar el gesto, como se suponía debía hacerlo, pero en cuanto Hunter confesó sus sentimientos de esa manera tan directa, posesiva y varonil, simplemente la felicidad se apoderó de todo su cuerpo, incluyendo su cerebro.
- Por qué?- preguntó en un susurro casi seductor, lleno de anhelo.
Hunter tomó aire, como si las palabras fueran una confesión que había intentado reprimir durante demasiado tiempo pero que ahora necesitaba expresar.
- Porque eres mía, Sylvie......- su voz se volvió más baja y más íntima mientras sus ojos se tornaban temerosos- y no quiero compartirte con nadie más, quiero que tu cuerpo sea solo mío, que tus labios no besen a ningún otro hombre, quiero que mi cuerpo sienta solo tus manos... y que tu corazón lata solo por mí.
Sylvie quedó sin palabras, cada declaración de Hunter era como un golpe directo al muro de indiferencia con el que había decidido vivir, pero su confesión no solo era posesiva, sino profundamente emocional y de una vulnerabilidad que la desarmó por completo.
Sus palabras eran aún más significativas, pues no solo la reclamaba como un simple deseo, ahora también le dejaba en claro que lo que sentía por ella era aún más fuerte; y por un breve instante Sylvie fue feliz, por un breve instante, el mundo se detuvo para ella, dejándola sentir esa ola de felicidad que no pudo controlar; jamás en su vida habría imaginado que un hombre como Hunter, atractivo, inteligente, noble, y pese a todo, increíblemente humano, estaba expresando su deseo de tenerla y de pertenecerle también, era algo que no podía ni quería ignorar.
Desgraciadamente, una sombra cruzó su mente, este momento, tan perfecto en apariencia, llevaba consigo una innegable carga que podría aplastarlos a ambos si no era manejado con cuidado, y aunque no quisiera hacerlo, ese pensamiento comenzó a teñir su felicidad de preocupación que crecía con cada segundo.
- Si me vi con alguien......fue en mi tiempo libre- y toda la alegría y felicidad que sintió tuvo que morir con la frialdad con que expresó aquellas palabras.
La sonrisa que comenzaba a formarse en el rostro de Hunter se desvaneció, por un breve instante había creído que esta conversación podría llevarlos a un entendimiento, pero la frialdad e indiferencia de Sylvie lo devolvió a su cruda realidad.
- Él es tu......- y aunque Hunter quería saber más, el dolor en su corazón le hizo imposible acabar la pregunta.
- Discúlpeme.....pero eso no es de su incumbencia- esa cruel respuesta apenas y pudo ocultar el dolor que Sylvie estaba experimentando con tanta fuerza que en cualquier instante la haría romper en llanto.
El cuerpo de Hunter se volvió pequeño cuando se hundió en su silla, totalmente abatido; era la primera vez en un año que abría su corazón de esa manera y aún así volvían a lastimarlo como ya era costumbre.
- Por qué Sylvie?......es por mi condición?, por qué jamás podrás hacer una vida normal conmigo?, es por eso?- preguntó con su voz cargada de dolor.
Y ella quería responder, quería gritarle que su condición no tenía nada que ver pero ya no podía y no solo era porque no debía hacerlo, sino porque todo su cuerpo se revela, al punto de que las palabras que necesitaba pronunciar no podían salir de sus labios sin demostrar su dolor.
- Dime!!!- gritó Hunter, sin importarle nada ya- dime!!!.....es por mi....maldita condición?!.....es porque nunca podré salir a correr contigo, como ese tipo?......porque te avergonzaría salir con alguien como yo?- Hunter lanzó una pregunta tras otra pero la desesperación que sentía era demasiado fuerte para ignorarla.
Cada palabra era como una daga para Sylvie, pero no podía ni debía, así que consciente que en cualquier momento cedería ante él, retrocedió, conmocionada por la intensidad de su arrebato e intentando marcar una linea entre ellos, que no iba a cruzar.
- Por qué yo puedo......yo aún puedo.....- exclamó mientras intentaba levantarse de su silla.
Hunter recargó sus manos con mucha fuerza en el descansabrazos para elevar su cuerpo en un desesperado intento de demostrar que aún era un hombre completo y capaz, sin embargo, sus piernas no le respondian para ayudarlo a ponerse en pie, y lo único que consiguió fue caer violentamente de nuevo en la silla, provocando que se tambaleara; mientras Sylvie lo observaba con los ojos llenos de lágrimas y fue en ese instante que entendió los verdaderos motivos del accidente que tuvo esa mañana.
- Por favor detente!!- suplicó la joven adelantandose hacía él, al ver los constantes e infructuosos intentos que hacia- por favor detente!!!
- Aún puedo....- repitió dejando que su voz desfalleciera al final.
- Por eso te caiste esta mañana?!, intentaste levantarte?- Sylvie preguntó, dejando que las primeras lágrimas abandonaran sus ojos.
- Quiero ser un hombre completo para tí- pero esa respuesta solo acentuó más el dolor en el corazón de la joven.
- No tienes que hacerlo!....Hunter, no es por eso que.....- comenzó a explicar, con un tono suplicante, pero él no la dejó terminar.
- Dime por qué!- exigió, con una voz quebrada por la desesperación- entonces dime por qué?, por qué me siento así, Sylvie?......por qué siento que nunca voy a ser suficiente para ti?
Hunter soltó un fuerte golpe con el puño cerrado sobre el descansabrazo, y es que la silla de ruedas bajo él parecía ser un recordatorio constante de sus limitaciones, un símbolo que lo encarcelaba tanto física como emocionalmente.
- No entiendes lo que es... - murmuró, bajando la mirada hacia sus piernas inmóviles- no entiendes lo que es querer ofrecerle todo a alguien... y saber que no puedes....que nunca podrás.
Sylvie sintió que el nudo en su garganta se hacía más fuerte, caminando directamente hacia él, y sin importar que Hunter la mirase con una mezcla de ira y vulnerabilidad, no se detuvo hasta tenerlo frente a ella.
- Hunter, esto no tiene nada que ver con....- dijo al fin, aunque su voz sonaba frágil- tú no eres el problema, nunca lo has sido.
Pero sus palabras no parecían alcanzar a Hunter, quien respondió dejando escapar una risa amarga.
- No soy el problema, verdad?- repitió, con sarcasmo- entonces, por qué siento que no seria más que un peso en tu vida?....por qué no quieres estar conmigo?- sentenció dejando que su abatido rostro decayera con desilusión.
La crudeza de su confesión hizo que Sylvie se arrepintiera de cada palabra que había dicho y en su desesperación se inclinó hacia él, tomándolo por las mejillas para obligarlo a mirarla a los ojos.
- Deja de castigarte de esta forma, Hunter.... esto......-hizo un gesto señalandolos a ambos- no tiene nada que ver con tus piernas, ni con esta silla.
- No hasta que me digas por qué!!- insistió, confundido por el volátil comportamiento de Sylvie- dímelo, porque ya no lo entiendo.
La joven cerró los ojos por un instante, buscando la fuerza para responder, sin embargo, todo lo que intentaba, tan desesperadamente, ocultar seguía atascado en su pecho, sofocándola.
Hunter, por su parte, desvió la mirada hacia la ventana, había esperado encontrar respuestas en esta conversación, pero lo único que sentía era el eco de su propia frustración rebotando en la habitación, pero ella no podía permitir que se hundiera de esa manera, no cuando verlo en ese estado era un castigo tan grande para soportarlo y aún en contra de esa constante vocecita en su cabeza que no dejaba de repetirle lo inapropiado de la situación, acercó sus labios a los de él, besándolo con devoción como la única forma que tenía para demostrarle que su negativa no se debía a su condición.
Él no dudó ni un segundo en corresponder al beso, rápidamente llevó sus manos a sujetarla de la cintura atrayéndola para que la distancia, que parecía separarlos, se acortara permitiéndole a sus corazones latir a un mismo ritmo.
Pronto cualquier rastro de conciencia que quedara en Sylvie terminó por desaparecer, y en un incomprensible arrebato se sentó de nuevo en el regazo de Hunter dejando que las caricias fluyeran entre ellos sin el mínimo recato, en tanto sus miradas se encontraron llenas de una intensidad que acabó por derretir cualquier barrera entre ellos
Lentamente el temblor que sus cuerpos habían experimentado, gracias al dolor y al llanto, fue reemplazado por uno proveniente de la más absoluta excitación, mientras sus labios se hundían en un desesperado beso lento y cálido, que poco a poco se transformó en una necesidad distinta, más apasionada y que no deseaban terminar.
Las manos de Hunter comenzaron a explorar el contorno del cuerpo de Sylvie, a través de la fina tela de su ropa, sus dedos trazaban tiernos caminos que ocasionalmente se detenían con la intención de grabar cada detalle en su memoria.
Y contrario a lo que imaginó, Sylvie correspondió profundizando el beso, inclinándose hacia él, acercando su cuerpo tanto como fue posible, mientras su respiración acelerada entraba en sincronía con la de Hunter, sellando la complicidad que los unía.
- Te deseo Sylvie.....te necesito!- exclamó cuando el beso terminó gracias a la imperiosa necesidad de aire, juntando su frente con la de ella mientras su mano recorría la tersa piel de su rostro.
- Ahhhh.....yo también te necesito!- respondió totalmente inconsciente de lo que palabras podrían significar para él pero no quería, no deseaba seguir negando lo que su corazón pedía a gritos.
Hunter sonrió, antes de reclamar otra vez la suave boca de Sylvie, dejando que sus manos emprendieran la ardua tarea de deshacerse de la estorbosa ropa que le impedia disfrutar de la suavidad de su cuerpo.
- Ya le pusiste los frenos a la silla?- indagó Sylvie cuando los besos del hombre llegaron a su cuello mientras le acariciaba su frondosa cabellera.
- Vamos a la cama.....- solicitó aún consciente que su desempeño no sería el más destacado, pero no quería entregarse a ella en la incomodidad de la silla.
Sylvie sonrió mordiéndose el labio y después de regalarle un tierno beso en la punta de la nariz, comenzó a caminar lentamente hacia la cama mientras se soltaba su largo cabello de la cola alta que lo sujetaba, y sin quitarle los ojos de encima.
Hunter sonrió al verla tan coqueta y dispuesta, Sylvie comenzó a gatear sobre la cama hasta llegar al centro dónde empezó a quitarse la ropa con sensuales movimientos que despertaron al hombre, obligándolo a poner en marcha su silla de ruedas.
Sin embargo, contrario a lo que pensó, Hunter no se dirigió a la cama, fue directamente hacia la puerta solo para ponerle el seguro, ante lo que Sylvie sonrió.
- Esta noche somos tú y yo.....- sentenció Hunter con una profunda voz que erizo la piel de Sylvie, concentrando el calor entre sus piernas.
Y efectivamente, en ese instante, no existía nada más que ellos, compartiendo algo más profundo que la pasión, una entrega total y absolutamente libre, compartiendo una calidez que creció hasta convertirse en un fuego que logró reconstruirlos, sanando las grietas que el deber y el miedo habían creado.