19. Defensa en Apertura.

4111 Words
- Sylvie?!- cuestionó la doctora ante el inminente silencio que pareció extenderse más de lo conveniente. - Yo....ah.....creo que....... quiero quedarme a terminar- repuso antes de siquiera ser consciente de las palabras que había pronunciado. Pero en cuanto lo hizo abrió los ojos con exceso, sorprendida por su propia respuesta que, aunque le doliera, no pensaba tomar. - Eso es algo que siempre me ha agradado de ti, tu ética y compromiso con cada paciente..... sé que el trabajo fue poco ortodoxo pero tú has sido una gran terapeuta que sabe manejar perfectamente los casos más complejos y sé que este no sera la excepción. Sylvie cerró los ojos con pesar, sintiéndose aún peor consigo misma, escuchar los halagos de la doctora Cohen no hacían más que acrecentar su malestar, haciéndola sentir más despreciable de lo que ya creía, pero era muy consciente que de esa intachable ética de la que hablaba ya no quedaba nada y de su comportamiento tan irreprochable solo queda la frase, ella había cruzado todas las barreras y ya era un castigo suficiente saberlo como para sumarle el haber defraudado a la mujer que confiaba en ella. - Doctora, discúlpeme!- exclamó inconscientemente, pero su consciencia necesitaba confesar su culpa. - Por qué?, qué ocurre?- la preocupación en la voz de la doctora Cohen fue evidente, Sylvie jamás había parecido tan contrariada como en este momento y debía ser de gravedad para que la siempre controlada joven desapareciera de ese modo. - Yo.....yo.....- sin embargo, toda la convicción que hasta hace un momento había encontrado desapareció, ante el inminente panorama del castigo que iba a enfrentar- yo....yo.....no he.....no he.....dado los resultados que debería y no sé si sea la persona correcta para este trabajo- se excusó con una temblorosa voz, creyendo que la doctora tomaría la decisión que ella temía afrontar, liberandola de cualquier remordimiento. - Por supuesto que eres la indicada, no tengo duda que lo lograras, sé que el caso es más complejo de lo que regularmente hemos trabajado pero ya lograste el primer avance con el paciente, el que sabemos es el más difícil y después solo es cuestión de tiempo- explicó la doctora Cohen más tranquila al creer que el estado anímico de Sylvie era consecuencia habitual de no estar logrando el avance en el tratamiento- pero si alguien va a lograr concluir exitosamente el caso eres tú, no tengo la menor duda. Sylvie apenas y soltó un pesado suspiro que retumbo en la línea, sabía que difícilmente iba a concluir el caso y mucho menos lo haría con los resultados que todos estaban esperando y si decidió continuar fue únicamente por su necesidad de no abandonar a Hunter, sin embargo, era muy consciente que este pueril acto no tardaría en caerse a pedazos frente a ella. - De cualquier manera no olvides subir tus reportes para monitorear el avance del paciente y de ser necesario considerar cambiar el tratamiento. - Por supuesto que no. - Bien, estamos en contacto y si necesitas apoyo o consejo sabes que puedes llamarme..... cuídate mucho. - Igualmente, doctora...... adiós- la llamada concluyó dejando a Sylvie en peor situación de la que ya se encontraba. La pobre chica soltó las lágrimas que hasta hace unos momentos había logrado contener magistralmente, pero ahora no era un llanto de dolor sino de coraje y rabia, por todo lo que un simple momento de placer estaba provocando. Para ella no había justificación suficiente que avalara lo que había hecho, la confianza que la doctora había depositado en ella se quebró y aunque no fue capaz de confesarlo, era consciente que tarde o temprano tendría que encarar la verdad frente a todos. Una verdad en la que solo ella terminaría perdiendo, el tener relaciones sexuales con Hunter salió de todo protocolo que la doctora Cohen impuso para el caso, lo cual no dudaría en reprocharselo y castigarla por ello, y no que pensar en lo que haría Rachel al enterarse, probablemente emprendería acciones legales y con justa razón, y aún más importante, le dolía pensar en lo que causaría en él, pues aunque fue algo consensual, Hunter no sabía quien era ni lo que vino a hacer, así que ante los ojos del mundo, él también sería una víctima. Por primera vez se dió cuenta que lo ocurrido, más allá de corromper su ética y la confianza de la doctora Cohen, implicaba perderlo absolutamente todo, si la verdad salía a la luz la llevaria a enfrentar terribles consecuencias, tal vez era egoísta, pero ese pensamiento la orillo a aceptar que mantener esto en secreto era lo mejor, si nadie se enteraba nada pasaría y nadie la culparía por lo que hizo, y a pesar de que también se reprochó caer en tan bajo nivel, también supo que, definitivamente, era lo mejor. - De ahora en adelante debes mantener tu distancia!- se indicó con firmeza aunque eso no la hizo sentir bien. Sylvie soltó un hondo suspiro antes de caminar hacia el espejo que se encontraba arriba de su cómoda; las lágrimas aún recorrian sus mejillas y el maquillaje se había desvanecido con tan violento llanto dejando manchas negras debajo de sus ojos mientras que su nariz se tornaba tan roja que delataría, sin dudar, el verdadero estado de ánimo que estuvo experimentando; debía recomponerse, de alguna manera, debía obligarse a parecer indiferente a cualquier situación, por lo que rápidamente comenzó a limpiarse el rostro con tal severidad en sus rasgos y movimientos que no dejaba lugar a dudas de su férrea convicción Estaba terminando cuando el teléfono en su bolsillo volvió a sonar, este día no parecía ir de lo mejor y su estado de ánimo ya se encontraba suficientemente alterado como para necesitar otra llamada de la doctora Cohen o de algún paciente que requiriera su atención así que violentamente lo sacó, contestando de inmediato y con mucho enfado, ya ni siquiera le importaba que fuera su jefa. - Qué?!- prácticamente gritó. La línea se quedó en silencio por escasos segundos mientras la otra persona trataba de procesar tal arrebato. - Uy..... parece que no estás de humor- repuso una masculina voz al otro lado de la línea. Sylvie soltó un suspiro, sintiendo culpa por cómo había respondido pero todo era consecuencia de lo que estaba enfrentando, y no era el mejor panorama para ella. - De haber sabido ni marco...yo solo quería hablar contigo!!! - Lo siento Samuel- se disculpó soltando otro pesado suspiro- pero justo hoy parece que todo el mundo quiere hablar conmigo. - Es por tu nuevo caso? - Honestamente.....ufff.....si. - Es tan complicado que te tiene en ese histérico estado? - No- gritó de nuevo, conteniendose a tiempo- no digas eso.....sabes que odio ese término. - Y entonces que término debo usar para tu amable estado de ánimo?- cuestionó Samuel con sarcasmo. - Hoy solo.....solo estoy algo molesta...... así que llamemosle un mal estado de humor. - Yo lo llamaría pésimo....pero tú eres la experta.....y entonces que te tiene tan alterada? - Sabes muy bien que no puedo decírtelo!!- indicó recordando que nadie podía enterarse de lo que realmente la tenía así, ni siquiera alguien tan cercano como Samuel - Pero es algo bastante serio, supongo? - Para que llamaste?- cuestionó eludiendo la pregunta. - Jajajaja......nunca he logrado embaucarte, sin duda eres muy buena en tu trabajo......- admitió contagiando ligeramente a Sylvie de su alegría- en realidad, solo llamaba para saber cómo estás y cómo va todo con tu paciente...... Sylvie se mordió el labio inferior mientras su ceño se contraía, este día parecía ser el peor y el más largo para ella, cada persona que la llamaba, aparentemente, quería recordarle sus errores, resultaba como un cruel castigo impuesto por un ente más poderoso que al menos deseaba hacerla pagar por su silencio. - Bien.....es solo otro caso!- dijó para no entrar en un terreno donde le sería difícil eludir la realidad. - Y te escuchas tan animada!- mencionó con sarcasmo. - Es un caso difícil con un hombre.....- Sylvie recapacitó deteniéndose de inmediato, acababa de llamar a Hunter un hombre y ante sus ojos él debía ser simplemente un paciente, era la primera vez que cometia ese error y aunque no era un gran consuelo, agradecía que no ocurrieta con la doctora Cohen- con un hombre en silla de ruedas......y es algo complicado....y eso es todo lo que diré- se excusó de su error con rapidez. - Y no es el primero.....pero parece que ese hombre te tiene bastante excitada- Samuel sentenció imprudentemente, ignorante de lo que aquella palabra significaría para Sylvie. - No digas eso!!- le reclamó muy molesta, pero no quería escuchar semejante palabra en algo que involucraba a Hunter. - Uyyy, lo lamento...... parece que si estás bastante exaltada!!! - Qué quieres Samuel?- Sylvie no necesitaba seguir hablando de Hunter y lo que le provocaba, no cuando su estado de ánimo era tan frágil, así que optó por desviar la conversación y no terminar desquitandose con alguien inocente. - Se que no estás de humor, pero ya te lo dije.....solo queríamos saber cómo estas pero ya obtuve mi respuesta así que creo que ahora necesitas un terapeuta. - Hum.....y qué vas a hacer por mi? - Lo que siempre he hecho.....te voy a ayudar a relajarte..... paso por ti mañana a las 6? Sylvie sintió cómo un peso invisible comenzaba a disiparse de sus hombros al escuchar la propuesta de Samuel, tal vez no era exactamente lo que había estado buscando, pero era justo lo que necesitaba en ese momento caótico de su vida, la calma que le ofrecía fue tan inesperada como oportuna, y le recordó que incluso en medio del tambaleo de su mundo, todavía existían manos dispuestas a sostenerla y debía agradecerlo. - A las 6 está perfecto!- exclamó con un ánimo ligeramente más renovado aunque no del todo aliviado. - Perfecto, a las 6 será..... mándame la dirección y prepárate porque voy a sacudirte ese mal humor!!! - Jajaja.....eso espero.....y gracias- dijó con tal alivio como si de verdad esta llamada hubiera sido un regalo de ese cruel ente que la había estado torturando. - De que, pero prepárate.....te amo! - También te amo, hasta mañana!! La llamada terminó y a diferencia de las otras conversaciones que tuvo esta mañana, esta le brindó a Sylvie una sensación de calma y esperanza, que le permitió salir de su apocalíptico estado de ánimo, dándole la fuerza necesaria para sobrellevar el resto de su día. A partir de ese momento Sylvie mantuvo totalmente la calma, actuando como si nada de lo sucedido desde la noche anterior hubiese pasado, cumplió con sus funciones de manera tan normal e indiferente que hasta Hunter comenzó a dudar que su encuentro en realidad había tenido lugar. Él no pudo negar que se sintió un poco extraño y preocupado al ver como Sylvie se encargaba de atenderlo de lo más casual pero también fue consciente de la vigilante mirada que Rachel comenzó a tener sobre ellos en todo momento, así que a pesar de todas las interrogantes que lo comenzaron a asaltar, consideró que lo más prudente por ahora era dejarlo pasar y darle tiempo a ella, el necesario para que ambos aclararan su mente, aunque no estuviera muy cómodo con ello. A la mañana siguiente, tal como lo prometió, Sylvie se levantó más temprano de lo habitual y se alistó rápidamente, justo a tiempo para salir a esperar a Samuel en la entrada del jardín trasero. Ella lucía bastante emocionada cuando vió acercarse al atractivo hombre, caminando con tal porte que parecía una escena de película que se matizaba con la animada sonrisa que se dibujo reflejando el miel de sus ojos; él también parecía bastante feliz y en cuanto divisó el efusivo movimiento de mano que lo llamaba, corrió al encuentro de Sylvie. - Preciosa!!!- exclamó encantado cuando la levantó ligeramente del piso para girar con ella en brazos- cómo estas? - Ahhhh!!- gritó Sylvie por la sorpresa, pero se aferró con entusiasmo a los brazos de Samuel, besándolo fervientemente en la mejilla. - Y......estás lista?- cuestionó alegremente en cuanto la bajó pero aún con sus manos sujetándola de la cintura. - Nací lista..... deberías saberlo!!!- y acto seguido Sylvie empezó a trotar por el pequeño sendero que rodeaba la enorme propiedad de los Rosenthal. - Entonces así será!!!- Samuel la imitó de inmediato, iniciando así su mañana de ejercicio. La feliz pareja recorrió los hermosos senderos que rodeaban las majestuosas mansiones y que eran destinados para que los acaudalados habitantes pudieran hacer ejercicio con total libertad y privacidad, y lo hicieron entre risas y recuerdos que parecían rememorar su pasado con satisfacción, logrando que por un instante Sylvie olvidara todos los problemas que no dejaban de atormentarla. Incluso el recorrido y el tiempo fueron mayores de lo que ella pensó, pero necesitaba alejarse de la asfixiante casa de los Rosenthal y de la ineludible presencia de Hunter que la llevaba a recordar el encuentro que con tanta necesidad se esmeraba en olvidar. - Eso fue....ahhhh....muy refrescante!- exclamó Sylvie con renovado ánimo cuando finalmente se detuvieron en el mismo lugar donde todo inicio más temprano. - Auh....auh...me hiciste correr en serio....incluso creí que tratabas de huir de alguien- y Samuel no estaba muy alejado de la realidad, pues Sylvie si iba corriendo de todo lo que le aguardaba en la casa de los Rosenthal. - Solo creo que necesitaba.....esto. - Ya en serio- Samuel caminó hasta colocarse frente a ella y la tomó de los hombros obligandola a verlo directamente- qué te ocurre?, y no me salgas con que el caso es muy complicado, te conozco y nunca antes has estado así. Sylvie hizo un puchero de desilusión, de algún modo creyó que nadie había notado su verdadero estado anímico pero, al parecer, no fue tan buena para fingir y menos con Samuel, que sin duda, era quien más la conocía. - Andá, dime..... - No puedo contarte nada, lo sabes.....lo único que te voy a decir es que hice algo que no debí......y quizás tenga que enfrentar graves consecuencias!!- admitió Sylvie con pesar. - De verdad es tan grave? - Aún no lo sé..... pero es complicado.....y ahora tendré que remediarlo definitivamente. - Y eso te preocupa o te entristece? Sylvie levantó la mirada un tanto sorprendida por la pregunta de Samuel, no sabía muy bien la razón de su cuestionamiento o qué lo hacía pensar que se debatía entre dos sentimientos. - Por qué lo preguntas? - Tonta!!!...... es obvio que sabes que debes resolverlo pero parece que la solución no te hace para nada feliz. Y la sorpresa invadió plenamente a Sylvie, dejandola incapaz de responder ante lo que parecía un argumento irrefutable, pero jamás considero que tomar la decisión de mantener distancia con Hunter y evitar el contacto s****l le pesaba, ella había estado segura que su posición era firme y con la suficiente convicción para llevarla a cabo sin el menor titubeo, aunque aparentemente no era de ese modo. - Jajaja..... pareces confundida, y creo que deberías pensarlo mejor!- la invitó abrazándola fuertemente. Sylvie se refugió en los brazos de Samuel, escondiendo la cara contra su cuello y asi permanecieron un largo rato, hasta que el reloj indicó que debía regresar a la casa para cumplir con sus funciones, por lo que no tuvo más remedio que despedirse de su acompañante. La joven regresó a casa justo a tiempo para darse una necesaria ducha y salir a la cocina en donde el servicio ya comenzaba con los preparativos para el desayuno, sin embargo, su labor requería primero, averiguar si Hunter desayunaría en su recámara o en el comedor junto a sus padres, y de poner manos a la obra, se encamino hacia allá. No podía negar que sentía una extraña sensación invadiendo todo su cuerpo al tener que volver a estar frente a Hunter, no sabía cómo la recibiría después de su frío comportamiento y aunque esperaba que él entendiera su posición y no insistiera en perseguirla, eso no menguaba la excesiva sudoración en sus manos, acompañado de un sutil temblor mientras su corazón comenzaba a latir con mayor fuerza conforme se acercaba a la puerta de la recámara. No quería reaccionar de ese modo pero su cuerpo era incapaz de seguir los dictados de su cerebro, sabía que si él notaba cualquier titubeo, por mínimo que fuera, no dudaría en confrontarla respecto a sus sentimientos y dada sus condiciones no era lo más propicio, así que de nuevo tuvo que hacer acopio de todas sus fuerzas y soltando un hondo suspiro, tocó un par de veces en la puerta esperando escuchar esa profunda voz. Sin embargo, la respuesta nunca llegó lo cual resultaba un poco extraño, a esta hora de la mañana, regularmente Hunter ya se encontraba listo para que lo ayudaran a terminar de arreglarse, Sylvie repitió la acción tocando un par de veces más pero el resultado fue el mismo, nadie respondió al otro lado, lo que por supuesto no era común, así que con un poco de temor decidió entrar creyendo que tal vez se había quedado dormido. Pero Hunter no estaba en la cama, en realidad esta se encontraba completamente desordenada, y la silla de ruedas no estaba donde debería, Sylvie frunció el ceño, nadie le había informado que Hunter hubiera salido, ni que sus padres hubieran bajado a ayudarlo, estaba por dirigirse al baño, cuando de repente un estruendo rompió el silencio. El ruido provenía del interior del baño, Sylvie contuvo el aliento; todo indicaba que Hunter estaba ahí, pero, antes de que pudiera relajarse, el estrépito fue seguido por una serie de sonidos más alarmantes: objetos cayendo, estrellándose, siendo lanzados con furia o desesperación. La preocupación la invadió por completo, y sin pensarlo más, se apresuró hacia la puerta, con su corazón latiendo con mayor fuerza mientras se preparaba para lo peor, topándose con una deprimente escena que jamás imaginó. Hunter yacía en el suelo del baño, la silla de ruedas volcada a un lado, con una de las ruedas aún girando lentamente como testigo del reciente impacto, él se encontraba completamente desnudo, su piel marcada por ligeras abrasiones que resaltaban enrojecidas bajo la luz del sitio; a su alrededor, el caos era aún más evidente, las botellas de jabón y champú estaban desperdigadas, algunas abiertas y vertiendo su contenido en charcos resbaladizos que se mezclaban con el agua que brotaba sin control de la manguera de ducha tirada en el suelo, los rozos de papel higiénico mojado se adherían al azulejo, completando el escenario de un accidente desesperado. Pero lo que más golpeó a Sylvie fue el rostro de Hunter, el llanto trazaba caminos por sus mejillas, mezclándose con las gotas de agua que le empapaban la cara mientras que sus ojos, hablaban de un dolor que iba más allá de lo físico, toda su cara estaba enrojecida, no solo por el esfuerzo o la vergüenza, sino por la profunda rabia que sentía contra sí mismo, remarcado por el leve temblor en su mandíbula, como si luchara entre el orgullo herido y la necesidad de desahogarse, en tanto sus manos, aún húmedas, buscaban desesperadamente, cómo levantarse. Hunter ni siquiera se había dado cuenta, o quizás no quería hacerlo, de la abrupta entrada de Sylvie, no fue ni siquiera capaz de levantar la mirada cuando el sonido de los pasos contra el mármol se acercaron con premura, parecía atrapado en su tormenta, pues la imagen de su caída aún resonaba en su mente, mientras la impotencia lo torturaba, dejándolo completamente destrozado, rodeado por el caos, como un reflejo de su estado interior. - Qué ocurrió?- preguntó Sylvie con una voz cargada de angustia, mientras se acercaba hacia él. Cada detalle del caos a su alrededor hacía que su pecho se contrajera más, pero nada comparado con la imagen de Hunter, ahí tirado en el suelo, rso si la afectó de una forma que no comprendió. - Lárgate!- rugió Hunter con una voz rota, aunque el tono áspero y lleno de rabia no logró ocultar el temblor que lo atravesaba; y aún así fue capaz de levantar el brazo apartándola bruscamente, un gesto desesperado que no tenía la intención de lastimarla, pues su mirada permaneció fija en el piso, incapaz de soportar la lástima o la compasión con la que temia encontrarse. Sylvie se detuvo por un momento, pero la punzada en su corazón, producto de verlo tan quebrado, la empujó de nuevo hacia él. - Déjame ayudarte... - rogó, y su voz se quebró en un murmullo, sabía que él estaba sufriendo, que su orgullo herido le impedía aceptar cualquier gesto de apoyo, pero no podía simplemente retroceder. Hunter soltó un áspero suspiro, cargado de impotencia que descargó golpeando el suelo, repetidamente, con el puño cerrado, resonando como un eco de su frustración, remarcada por lo mucho que su pecho subía y bajaba, frustrado por su evidente incapacidad. - No necesito tu ayuda!- gritó, pero la fuerza de sus palabras se desmoronaron al final, dejando entrever la vulnerabilidad que tanto deseaba ocultar, - Hunter... esto no tiene que ser así- insistió Sylvie mientras se arrodillaba frente a él con las lagrimas abandonando sus ojos, reflejando el dolor que Hunter sentía. La habitación quedó en silencio por un momento, salvo por el constante goteo del agua y la respiración entrecortada de ambos, hasta que él fue capaz, finalmente, de levantar la mirada, pero en sus ojos había algo más que rabia: había dolor, vergüenza, y una tristeza tan profunda que Sylvie sintió que la aplastaba. - Por qué estás aquí?- susurró Hunter, con una voz casi inaudible pero llena de dolor. La joven no respondió de inmediato, sus manos temblorosas se extendieron una vez más, esta vez tomándolo por los hombros con precaución. - Porque me importas- contestó, y aunque sabía que esas palabras no curarían las heridas de Hunter, eran todo lo que podía ofrecer en ese momento. - De verdad te importo?!- la pregunta salió de sus labios cargada de incredulidad, como si no pudiera creer en esa posibilidad, Hunter alzó ligeramente la mirada con sus ojos aún vidriosos, con una mezcla de dolor y desesperación, mientras su voz volvía a quebrarse- de verdad te importo?- repitió agotado. El hombre dejó caer su torso contra la pared, rindiéndose al peso de su propio dolor, sus hombros se hundieron mientras apartaba la mirada, incapaz de sostener el contacto visual con la joven por más tiempo, pues el mero acto de preguntar lo había drenado por completo. Sylvie sintió que algo se rompía dentro de ella, verlo tan expuesto, tan perdido, le desgarraba de una manera que no sabía cómo reparar y justo ahora las palabras parecían inservibles ante el dolor tan grande que compartían, pero necesitaba hacer algo para sacarlo de ese estado y como su única respuesta se acercó un poco más. - Acaso lo dudas?- murmuró con un tono suave, pero lleno de firmeza, mientras alzaba su temblorosa mano para acariciar el rostro de Hunter. Sus dedos rozaron su piel con delicadeza, en ese gesto, trataba de transmitir lo que no podía con palabras, que él le importaba más de lo que probablemente ambos podían entender y mientras lo hacía, sus dedos secaron algunas de las lágrimas para intentar borrar un poco de su sufrimiento. Hunter cerró los ojos ante el contacto, un gesto involuntario que lo traicionaba, delatando cuánto anhelaba la cercanía de Sylvie, pero de un momento a otro, su mandíbula se tensó, su cuerpo entero parecía debatirse entre aceptar su consuelo o alejarla definitivamente. - Es difícil creerlo... después de todo has estado evadiéndome- murmuró finalmente, con una voz llena de frustración. Sylvie dejó que sus dedos descansaran unos segundos más sobre su mejilla, sintiendo la calidez de su rostro mezclada con la humedad de las lágrimas. - Hunter... sé que no lo entiendes- dijo con una temblorosa voz, dejando que sus ojos buscaran desesperadamente los de él, intentando encontrar un punto de conexión en medio de tanto caos- pero es lo mejor. - Es lo mejor?- repitió con ironía, Hunter necesitaba entender los acertijos de Sylvie y dejar de sentirse usado o perdido. - Ahora no es momento...... primero tienes que levantarte- la joven se enderezó para acomodar la silla y que Hunter pudiera reincorporarse. Pero Hunter no se movió, en lugar de obedecer, la observó fijamente, con los ojos llenos de una mezcla de incredulidad y enojo, quería entenderla, quería darle sentido a las palabras y acciones de Sylvie que parecían tan vacías e inservibles, sin embargo, cuanto más intentaba descifrarla, más sentía que era un simple peón en un juego que no comprendía.
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