18. Reina bajo Ataque.

4558 Words
Sylvie salió del despacho más que convencida que a partir de hoy tenía y debía ser muy cuidadosa con cada movimiento que hiciera, pues la amenaza de Rachel era muy contundente y no podía darse el lujo de poner en riesgo todo por lo que trabajó por años. Sabía perfectamente que si Rachel la dejó ir sin insistir más era porque aún no podía discernir que fue lo qué en realidad paso entre ellos y dada la actitud durante su reunión era preferible que no lo supiera, pues seguramente enloqueceria, había convivido con ella lo suficiente para darse cuenta que era una mujer elitista y clasista que miraba por encima del hombro a cualquiera que no tuviera su posición y si siquiera llegaba a sospechar que tuvo relaciones con Hunter por placer, no queria ni imaginarse de lo que seria capaz, era preferible no darle ninguna pista que la pusiera sobre aviso, evidentemente a partir de este momento la mirada de aquella mujer estaría fija en descubrir la mínima indiscreción que permitiera confirmar alguna teoria. Y eso no era tan malo después de todo, si lo consideraba seriamente era un aliciente más que necesario para mantenerse alejada de Hunter, o por lo menos mantener las cosas en un terreno profesional hasta que acabara el convenio, esa era la otra parte complicada del plan, y era muy consciente de ello. Evidentemente en algún momento la terrible charla sobre lo ocurrido tendría lugar, no iba a poder eludirlo para siempre, de sobra sabía que esa fue la intención de Hunter apenas terminaron el desayuno y si no tuvo lugar fue gracias a la intervención de Rachel, sin embargo, lo único que pedía, justo ahora, era que el hombre le diera suficiente tiempo para pensar en qué podía decirle sin sonar hiriente o con algo de suerte armar un plan de acción. Para su desgracia no sería así, apenas había dado un par de pasos fuera de la sala rumbo a la cocina cuando Hunter salió de detrás de las escaleras a toda prisa interceptandola antes de perderla y parecía bastante preocupado. - Todo en orden?- Hunter la sorprendió con esa pregunta antes de que ella pudiera verlo haciéndola pegar un respingo. - Ahhhh!!- grito tocándose el pecho pero estaba tan metida en sus pensamientos que no reparó en la presencia de Hunter. Sin embargo, Sylvie no podía enfrentar otro innecesario interrogatorio, no sin antes poner en orden sus ideas por lo que lo miró tratando de recomponerse y parecer serena, como si la charla que acababa de tener con Rachel fuese algo habitual y sin importancia. - Me asusto! - Que ocurrió?!, qué quería mi mamá?!- Hunter ignoró por completo el susto que le provocó pues la necesidad de respuestas era primaria. - Nada......lo de siempre.....saber cómo está usted- respondió con el tono más impasible del que fue capaz y con un rostro totalmente inescrutable. Pero esa actitud, lejos de resultar tranquilizante, lo alertó más; hasta antes de entrar al despacho con Rachel, Sylvie estaba inquieta y agitada pero justo ahora la mujer que Hunter tenía en frente parecía otra totalmente, parecía alguien a quien le desagradaba su presencia y no se molestaba en ocultarlo. - Está todo en orden?- cuestionó el hombre nuevamente al notar como el inerte semblante de Sylvie no parecía una cruel mascarada. - No- y así de tajante fue la respuesta. Hunter la miró nuevamente con el ceño fruncido, evaluó de manera muy minuciosa los inexistentes gestos en ella, tratando de entender si la actitud de Sylvie tenía algo que ver con él y lo ocurrido la noche anterior o todo se debía a la intervención de su madre pero ni siquiera con ayuda de un experto en lenguaje corporal lo habría descifrado, así que su inquietud comenzó a atormentarlo con mayor ímpetu. - Todo está en orden?- repitió esperando obtener una respuesta mucho más reveladora. - Si señor, así es. - Entonces crees que podamos hablar. Sylvie no tenía intención de mantener esa conversación, al menos no por el momento, pero tampoco tenía una excusa lo suficientemente válida para negarse, de cualquier manera su única labor en esta casa era atender a Hunter, y hasta donde él sabía, su deber y obligación era estar a su servicio por lo que no tenía modo de negarse. - No puedo señor, debo prepararle la comida- y aún así Sylvie lo intentó. - Como lo mismo que mis padres a excepción de las ensaladas.....así que no veo que tanto tengas que hacer en más de 4 horas- reclamó Hunter, pues lo dicho por ella no le parecía más que un ridículo intento y para él la necesaria conversación ya era ineludible. Sylvie apretó los labios, ya no tenía otro argumento con que negarse y aunque era muy pronto para ella, tambien consideró que retrasarlo solo aumentaria la incomodidad entre ellos, tal vez era preferible resolverlo de una vez antes de que se confundieran aún más las cosas. - Uhum.....tiene razón- indicó con evidente resignación, señalandole a Hunter el camino hacia su recámara. El hombre la miró con los ojos entrecerrados, por toda su actitud y postura en verdad parecía que Sylvie se dirigía al cadalzo, y aunque Hunter no quisiera suponer nada, el frío comportamiento solo aumentaba las peores sospechas y temores en él. Aún así se obligó a mantener la calma suficiente para no atosigarla con incesantes preguntas, simplemente asintió para marchar rumbo a su habitación, al menos ahí estarían resguardados por la privacidad necesaria para que pudieran ser capaces de nombrar lo que ocurrió entre ellos. - Usted dira- indicó Sylvie apenas cerró la puerta detrás de ella y lo hizo como un cansado déjà vu que presagiaba el terrible final que también tendría esta conversación. Hunter la miró fijamente, tratando de encontrar las palabras correctas para abordar todo lo que tenía en mente, hay tanto que quería preguntarle y saber que todo parecía tan relevante e importante como insignificante, desgraciadamente para él, Sylvie seguia en esa actitud impasible que no hacía por menguar sus temores. - Primero dime que ocurrió con mi mamá, para qué te mando llamar?- Hunter optó por una apertura más simple que despejara el tablero para el tema principal que deseaba abordar. - Ya se lo dije.....cada mañana me llama al despacho para saber cómo se encuentra usted- otra fria respuesta de Sylvie que ahora incluso sonaba con fastidio. - Eso es todo, de verdad?- Hunter conocía a su madre lo suficiente para saber que la conversación que mantuvo con Sylvie más temprano, no tuvo como objetivo saber de su situación, y era evidente que sospechaba algo más. - Si. - En serio? - Si, no sé que más quiere que le diga. Él asintió un tanto frustrado, jamás creyó que después de su apasionado encuentro, la actitud que Sylvie tomaría sería justo esta, quizás entendía que se mostrara seria o incómoda, pero apática no lo creyó posible. - Bien......si es así......- Hunter guardó silencio mientras compartía una tensa mirada con Sylvie. Sylvie guardó silencio, esperando a que él rompiera la quietud con algo, cualquier cosa, que disipara el denso aire que se comenzaba a formar entre ellos, sabía que esta conversación era inevitable, pero prefería no ser ella quien la iniciara. Las palabras que podía ofrecer no serían un consuelo para él además de que podrían volverse en su contra; sin importar que Hunter mencionara que fue el mejor encuentro que había tenido, no dejaba de pensar que tal vez, para él, había sido solo un desliz, algo que no deseaba repetir, en cuyo caso prefería, entonces, dejarle el control de la conversación, aunque la espera la estuviera carcomiendo por dentro. Hunter, a su vez, sentía un nudo que oprimía su garganta cada vez que intentaba hablar, quería decirle tanto, pero las palabras parecían extinguirse en sus labios, atrapadas por la incertidumbre de no saber cómo ella las interpretaría, no podía permitirse ser demasiado directo, temía parecer brusco o incluso cruel, y sin embargo, la opción de seguir callado solo alargaba la incomodidad que había comenzado a crecer entre ellos; los suspiros de Sylvie y el incesante golpeteo de su pie le dejaron claro que su indecisión la estaba agotando, al final, incapaz de soportar el peso de ese silencio, tomó una respiración profunda, tragándose sus propios miedos, y decidió que debía dar el primer paso hacia aquella necesaria conversación. -Lo que pasó anoche... fue...-Hunter intentó decir algo, pero en ese instante descubrió que no sabía cómo definirlo, era muy consciente que le había gustado, de hecho, había sido uno de los encuentros más satisfactorios que podía recordar. Pero más allá de eso, era incapaz de precisar lo que sentía o lo que significaba; ni siquiera estaba seguro de sus sentimientos hacia Sylvie, y la única certeza que encontró fue en el silencio, que una vez más se alzó entre ambos. Sylvie bajó la cabeza, ocultando una sonrisa desanimada que luchaba por no hacerse evidente, no comprendía por qué le dolía tanto esa titubeante inseguridad de Hunter, quizás, habría sido más fácil soportar un rechazo claro o el peso de una confesión sentimental que lo volviera tangible, pero ese vacío en sus palabras la desarmó, dejándola atrapada en una amarga mezcla de expectativas no cumplidas y reproches sin fundamento. Apenas y levantó levemente su mirada buscando alguna señal en el rostro de Hunter, algo que le diera pistas sobre lo que él parecía reacio a decir, por un instante consideró que no quería sonar cruel al rechazarla, o temía parecer insensible al dejar claro que lo ocurrido entre ellos había sido algo sin compromiso, incluso podría estar imaginando que ella esperaba una propuesta más personal o que estuviera planeando ya una relación a largo plazo, algo a lo que él no estaba dispuesto a llegar o era inaceptable; en este punto de la inexistente conversación todo a Sylvie le parecía posible pero no deseaba seguir hundiéndose en ese mar de confusiones que se volvía más profundo con el andar del reloj, por lo que ahora sería ella quien tomara la iniciativa de concluir este insostenible encuentro. - Esta bien, no tiene que decir nada... sé perfectamente que lo de anoche fue un desliz inapropiado, fruto de la... charla tan personal que tuvimos- exclamó con incomodidad, esforzándose por sonar firme- créame, no me estoy haciendo ninguna idea extraña, no busco alguna retribución y no estoy esperando nada que lo comprometa......no tiene de qué preocuparse- y aunque su voz y todo su aspecto parecía impasible por dentro a Sylvie le dolía pronunciar esas palabras, sin embargo, sabía que era lo mejor para todos los involucrados. Hunter frunció el ceño ante la aparente indiferencia con la que Sylvie hablaba de su encuentro, y eso solo lo hacia cuestionarse si realmente había entendido el valor que aquel momento tenía para él o si, en su indecisión, había dejado escapar algo, por supuesto que no había planeado hacerle promesas ni iniciar una relación, no porque fuera insensible o incapaz de mantener un compromiso, sino porque, en realidad, ni siquiera él sabía con certeza lo que sentía, y se negaba a aceptar un final en el que ambos salieran lastimados, pero cuando le pidió que lo acompañara tampoco tuvo la intención de llegar al punto de restarle toda importancia, al contrario, había sido más significativo de lo que estaba dispuesto a admitir, y era esa misma importancia lo que ahora lo paralizaba, incapaz de decidir cómo dar el siguiente paso. Aunque la actitud distante de Sylvie lo desconcertaba, Hunter era consciente que no podía juzgarla, después de todo, debía asumir la culpa, era él quien la había traído hasta este punto, quien había iniciado esta conversación sin antes haber descifrado lo que le significó, y escucharla describir lo ocurrido como algo sin importancia, como un desliz casual, le dolió profundamente, pues no era así como él lo quería recordar ni mucho menos etiquetar, ese encuentro había significado más de lo que en este momento podía reconocer. - Lamento contradecirte.....pero no fue algo casual!- sentenció con amargura como si se sintiera usado por ella. Sylvie tragó grueso mientras elevaba su mirada, no creyó que la primera declaración que Hunter haría en respuesta a su aseveración fuera esa, por un instante pensó que estaría más que feliz y complacido por no tener que ser quien dijera tales palabras y le agradecería liberarlo de semejante compromiso, desgraciadamente, en este instante su semblante revelaba todo lo contrario, el dolor y la desilusión se reflejaban fehacientemente en sus ojos y rasgos, dejándole en claro que no era esa su intención. Y en cualquier otro momento o bajo cualquier otras circunstancias habría estado feliz por aquella reacción, pero bajo sus condiciones actuales no era la más propicio, y no solo porque la conversación con Rachel había dejado claro que cualquier acercamiento personal estaba fuera de los límites, sino porque Hunter desconocía completamente quién era ella en realidad y el verdadero motivo de su presencia, lo que implicaba muchos inconvenientes; el más importante, sin duda, era que él no sabía que lo ocurrido entre ellos, hasta antes de su encuentro s****l, fue producto de una responsabilidad laboral que no podía quebrantar; era demasiado como para no asegur que alguien terminaría irremediablemente lastimado, en cuanto la verdad saliera a flote. - Jum..... sé que no quiere ser grosero o desconsiderado, pero por mi no tiene que preocuparse.....ambos somos adultos, y ambos decidimos hacer....bueno, lo que hicimos....nadie abuso de nadie, nadie obligó a nadie y por supuesto nadie le debe nada a nadie- fue el contundente y claro mensaje que Sylvie le dió a Hunter, dejándolo aún más confundido. - Por qué crees que esa es mi intención?- y aunque ese no era el objetivo de la charla, él necesitaba entender que la estaba orillando asumir tal conclusión. - Me equivocó?- indicó ella, esquivando la pregunta hábilmente, rehusándose a decir nada que pudiera comprometerla. El hombre no tenía una respuesta, no podía afirmar que estaba equivocada o que tenía razón, aunque si sentía la necesidad de dejar muy en claro que lo ocurrido entre ellos no era algo que llamaría casual. - En realidad si te equivocas!!- refutó acercando su silla hacia Sylvie, para mirarla directamente. - Disculpe?!- la mujer dió un paso atrás con cierto nerviosismo que rápidamente encubrió, pero la sorpresa ya estaba tatuada en su mirada. Sylvie lo observó detenidamente con los ojos muy abiertos, no creyó que Hunter declarara tan abiertamente que su encuentro tenía un significado mayor para él. - A qué se refiere?!- solicitó con un poco de temor cuando notó que el hombre solo mantenía una sonrisa de lado en su rostro, como si estuviese disfrutando verla perder el control que tanto se había esforzado en mantener. Sin embargo, Hunter no respondió de inmediato, parecía estar eligiendo con cuidado cada palabra, consciente de que cualquier promesa en ese momento podría ser precipitada, sabía que había algo que necesitaba tiempo para desentrañar antes de decidir si podía ofrecerle algo genuino, pero al menos deseaba mantener la posibilidad de un acercamiento a futuro. - Debo ser honesto......- dijo con una seriedad que contrastaba con la expectativa en el ansioso rostro de Sylvie- no sé que significó realmente, no podría decirte cómo lo llamaría, pero si estoy seguro que no fue algo casual para mi.....y aunque no es mi intención obligarte a decir algo que no deseas, al menos espero que te des tiempo para considerarlo.... No era la conclusión que esperaba para esta conversación, aún había tanto que deseaba y necesitaba decir, pero era muy consciente que Sylvie se mantuvo a la defensiva todo este tiempo y, como un buen jugador de ajedrez, sabía que cualquier paso en falso podría costarle la partida y cerrar definitivamente el espacio que se había abierto entre ambos, un espacio lleno de posibilidades que aún resultaban inciertas. - No creo que haya nada que pensar- exclamó Sylvie muy tajante, para ella el tema debía terminar aquí y evitar que Hunter intentara un acercamiento peligroso- como ya le dije, lo que pasó anoche podría ser.....un momento de debilidad.....si acaso, algo que sucedió como consecuencia lógica de una muy íntima conversación......eso es todo!!- concluyó con tal firmeza que su intransigencia resultaba innegable. Hunter agachó la cabeza con pesar, sintiéndose un poco frustrado por la aparente indiferencia de Sylvie pero se negaba a aceptar que eso fue todo lo que significó, era simplemente imposible, tenía la suficiente experiencia con las mujeres para saber que su encuentro no fue producto de la "íntima conversación" que mantuvieron, no era posible, había algo mucho más profundo en esos apasionados besos y ardientes caricias que vivieron, y aunque se negaran a aceptarlo, era así, por lo que asumió que todo era un necesario acto, tal vez impuesto por la inoportuna intervención de Rachel. - Sé que no lo crees así...... solo te pido que lo pienses!- exclamó con tal ternura que las necesarias barreras en el corazón de Sylvie parecían derrumbarse obligandola a suavizar su mirada. Desafortunadamente, no podía darse ese privilegio, no cuando todo lo que resultaría ceder ante Hunter era caos y desgracias, así que otra vez se obligo a endurecer su semblante, mostrándose imperturbable. - No hay nada que pensar......por favor, entienda y no insista, no vuelva esto más complicado e incómodo......simplemente olvidemos que sucedió, por favor!!!- exclamó pero su tono de voz retumbo fuerte y claro con tanta severidad que dejó a Hunter perplejo- ahora si no tiene nada más que decir......debo retirarme- y sin darle tiempo a responder o intentar convencerla, dió media vuelta abandonando la habitación en el acto. Hunter se quedó con la palabra en la boca y sorprendido por la incomprensible conducta de Sylvie, nada en ella y su proceder parecía tener sentido. Por un lado los gestos, caricias, besos y ardientes gemidos que resonaron por las paredes de su habitación hace apenas unas horas no eran algo fingido, él lo sabía y podia asegurarlo, a pesar de que ella se negara a aceptarlo. Sin embargo, su conducta esta mañana resultaba inverosímil, nada que ver con la mujer que se entregó a él, ella lucía tensa, incómoda y resuelta a borrar ese encuentro pero al mismo tiempo su semblante y mirada reflejaban deseos totalmente opuestos a los que expresaban sus palabras. Y Hunter no estaba en mejor posición, había esperando el reencuentro ansiosamente mientras se preparaba esta mañana, anhelando saber, quizás, que fue tan significativo para ella como lo era para él, pero al verla visiblemente tensa se petrifico, pensando lo peor y asumiendo que todo fue un acto de compasión por su patética situación. Pero al recordar la agitada respiración y el imperceptible gemido que dejo escapar cuando narró lo sucedido, comprendió que Sylvie también lo había gozado incluso más de lo que deseaba admitir, y eso lo reconforto desgraciadamente la intervención de su madre había cambiado el juego, provocando que la joven se volviera ajena a todo de nuevo, obligándola a rechazar lo que su cuerpo se empeñaba en gritar. Y aún así todo era demasiado confuso, parte de él deseaba creer que Sylvie se estaba conteniendo por miedo o por la presión que ejercía Rachel, y que en el fondo, ella deseaba que tomara la iniciativa y le ofreciera algo más estable; pero sus palabras firmes y reiteradas dejaban otra impresión, quizá, no había sido más que un error, algo que preferiría olvidar. Si eso era cierto, entonces se le planteaba una nueva incógnita: ¿por qué había accedido a tener relaciones con él en primer lugar?, sin embargo, antes de perderse en las posibles y desalentadoras respuestas, Hunter debía enfrentarse a otra pregunta igual de inquietante: ¿por qué él mismo había deseado y disfrutado tanto ese momento con ella? Y para ello no tenía ninguna respuesta, simplemente no había nada, no había ni siquiera una teoría, una posibilidad que arrojara luz sobre su dilema, sí, había estado con Sylvie porque la deseaba, eso lo tenía claro, pero esa razón no bastaba para explicar su nerviosismo, su inquietud, su angustia contenida, ni la expectativa, anhelo o frustración que lo invadían con demasiada intensidad que no lograba comprender. Conforme los minutos pasaban y seguía sumiéndose en sus pensamientos, las preguntas no hacían más que agolparse en su mente, todas en busca de una justificación que fuera más allá de un simple impulso físico, se negaba a aceptar que el deseo carnal había sido su única motivación para sucumbir a aquel apasionado momento, sabía en el fondo de su corazón que existía algo más fuerte, algo especial que le daba a ese encuentro un peso diferente, algo que no podía comparar con ninguna otra experiencia previa. Aunque eso no lo hacía sentir mejor, en realidad, considerar este encuentro como el más especial, solo aumentaba su tortura, quizás en este punto habría preferido asumir que fue algo trivial, un simple desliz necesario, consecuencia de su estado físico, tal vez de ese modo podría quitarle el peso que le estaba significando y no cargar con ese absurdo cumulo de emociones que lo estaban orillando a un estado insoportable. Y no era el único, Sylvie estaba en peor situación que él, la joven había corrido a encerrarse en su habitación refugiándose en la seguridad de su cama en donde finalmente pudo darle rienda suelta a su desesperación y frustración a través del llanto; para ella todo resultaba no solo confuso sino riesgoso, todo lo que implicaba el encuentro s****l seguía incesantemente retumbando en su cabeza. Sabía y era muy consciente que fue algo que no debía suceder y aún así se odiaba por tener que asumir esa postura, en el fondo de su corazón lo gozó como nunca antes y deseó que la actitud de Hunter fuera un poco diferente, no podía negar que se sentía desilusionada por el aparente silencio que no expresó una propuesta, aunque supiera que esa propuesta debía ser rechazada. Se odió a si misma por haber pronunciado las frías e indiferentes palabras que no expresaban cabalmente lo que su corazón sentía, pues temía que fueran asumidas por Hunter de tal manera que cualquier posibilidad se perdiera para siempre; aunque fuera lo mejor para todos, no dejaba dolerle, a tal grado que envuelta en su desesperado llanto pensó en volver a la habitación a retractarse de lo que había dicho con la esperanza de alentarlo a expresar al sus verdaderos sentimientos. Pero había tanto que la obligaba a detenerse y eso ahora también incluía a Rachel, quien había dejado muy claro que jamás permitiría que algo entre ellos surgiera, no quería desatar una guerra en la que terminaría enfrentando a madre e hijo y en la que, su verdadera identidad quedaría al descubierto si con eso la mujer se aseguraba que no tuviera la mínima posibilidad, no quería ni imaginarse la desilusión y el dolor que provocaría en Hunter, era algo que no podría soportar. De pronto, el llanto se desató con mayor fuerza, Sylvie finalmente comprendió que todos sus temores giraban en torno a una sola verdad: más allá de lo éticamente cuestionable de su proceder, en cual había estado escondiéndose, estaba el miedo al rechazo y al odio de Hunter. La pobre chica se levantó de su cama con tal rapidez que casi cae al piso, pero el descubrimiento que acababa de hacer era algo que la golpeó de frente y con demasiada fuerza para eludirlo. - Me enamore de Hunter?!- se cuestionó como si aún existiera la posibilidad de que su cerebro le estuviera jugando una mala broma- no....no....no....no....no es posible.....no....no.....por supuesto que no, eso fue.... fue....fue....fue solo el impulso del momento, nada más.....fue por pena, él necesitaba esto y como su terapeuta s****l, tuve que hacerlo- se argumentó intentando convencerse de que las verdaderas razones por las que había accedido a tener relaciones con Hunter, nada tenían que ver con sus sentimientos. Y dicho argumento hubiera tenido alguna validez de haber olvidado lo que sintió al estar con él, sus gemidos y el goce que experimento eran difíciles de borrar de su memoria, pues tan solo pensar en ello le despertaba una agradable sensación que recorría todo su cuerpo. Sylvie soltó el aire contenido mientras se dejaba caer sobre la cama intentando tranquilizarse, ya podía sentir como sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas, pues de todas las posibilidades, creer que se había enamorado de Hunter era la menos aceptable, eso implicaba más problemas de los que podía manejar y de los que necesitaba en su vida. La joven intentó contener la ansiedad que amenazaba con desbordarse mientras trataba de convencerse de que había actuado impulsada por lástima, aunque aquella idea le resultara un tanto cruel, era más fácil lidiar con esa versión que enfrentar lo que significaría aceptar otros sentimientos más profundos, sin embargo, una parte de su mente se resistía a ceder ante esa explicación, lo que aumentaba aún más su inquietud. Afortunadamente, el argumento que necesitaba para terminar con la agotadora lucha interna llegó en el momento en que el teléfono en su mesa de noche comenzó a sonar, recordándole que aún debía enfrentar a alguien más. Y no era otra persona que de la doctora Cohen, que como cada semana se comunicaba para conocer los avances del caso de Hunter, por supuesto que la llamada no llegaba en el mejor momento pero si en el necesario para recordarle todo lo malo que implicaba conceder que se había enamorado. - Si- contestó de inmediato tratando de parecer serena y en calma, como habitualmente sucedía. - Sylvie, buenos días...... espero que estés muy bien y ya sabes para qué me comunico. - Doctora..... buenos días.....estoy.....bien... y espero que usted también......- dijo Sylvie tragándose su malestar, haciendo acopio de todas sus fuerzas aunque sonaba un poco mecánica. - Por supuesto que si......y qué noticias me tienes?, cómo va tu caso? - Va......bien, bueno igual que la semana pasada, no ha habido mucho avance, aunque ya pudimos tocar el tema...... más directamente- exclamó con un poco de sarcasmo al pensar lo directo y cercano que fue el contacto. - Entonces ya pudiste empezar con el protocolo? - No del todo.....en realidad, anoche apenas pudimos hablar al respecto......se abrió un poco más, eso fue todo- obviamente no fue todo pero decírselo a la doctora Cohen implicaba una reprimenda segura, además de que cortaría el contacto, sacándola de la casa Rosenthal de inmediato, eso sin mencionar que, muy seguramente, la daría de baja de la clínica y levantaría el debido reporte perdiendo su cédula y permiso para ejercer, y aunque no le importaba mucho, aún era muy pronto para perderlo, sobre todo porque sus futuros planes no se concretaban todavia. - Llevamos más de un mes sin concretar el protocolo, eso está tomando demasiado tiempo...... pero no te culpo, es lo lógico cuando se rompen los lineamientos más básicos......y crees tener alguna posibilidad o damos por terminado el caso? Esas palabras provocaron en Sylvie una súbita descarga de adrenalina, era una oportunidad única para cortar con todo, de una vez y para siempre, sin enfrentar consecuencias que pusieran en riesgo todo por lo que había luchado tanto, sin embargo, también trajeron consigo un dolor profundo y una tristeza indescriptible, como si esa decisión representara un sacrificio enorme, uno del que sabía iba a arrepentirse por el resto de su vida. - Qué piensas? - Yo......creo que......
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