17. Bloqueo de Reina.

4861 Words
Al día siguiente todo pareció despertar con normalidad aunque no era imposible que pasara desapercibido un extraño y enrarecido ambiente que se vivió en la mansión desde muy temprana hora. Sylvie era la prueba viviente de ello, la joven que cada mañana parecía despertar fresca y rozagante además de contagiar su buen ánimo, ahora parecía estar enferma y demacrada, no saludó con su habitual alegría y lucía bastante seria, incluso se podía llegar a asegurar que estaba enojada, y aunque en realidad no lo estuviera, la noche para ella no transcurrió como hubiese deseado, al contrario, prácticamente no durmió debatiéndose entre sus reproches y su deseo, solo pasó gran parte dando vueltas por la cama sin ser capaz de conciliar el sueño. Por supuesto todo aquello, aunado a sus constantes e interminables pensamientos de indecisión, reproche, enojo, castigo, desesperación además de la incertidumbre por lo que tendría que enfrentar esta mañana terminaron por cansarla más de lo necesario. Para ser honesta, este momento fue el que más estuvo deseando que no llegara, no tenía intención de enfrentar a Hunter y lo que estuviera creyendo o pensando que significó lo que tuvieron anoche, era muy consciente que todo se volvería un poco extraño, por no decir bastante; en realidad anoche despues de lo ocurrido el ambiente entre ellos era algo pesado e insostenible y si eso fue escasos segundos de acabar, esta mañana sería aún peor y no quería siquiera imaginarlo. Y aunque le pesara admitirlo, ese era justo su mayor temor y no por las razones que ella estaba creyendo, en el fondo tenía miedo de escuchar las habituales excusas que dan los hombres cuando desean salir bien librados de un deliz: No eres tu soy yo, en este momento no estoy preparado, lamento lo que ocurrio yo debí detenerme a tiempo, debí ser más precavido, lamento si te confundiste pero jamás quise aprovecharme de ti, etc., etc., etc., frases que seguramente Hunter conocía y muy bien y no hacía más que verlo para sospechar que en algún momento de su vida usó varías, sino es que todas. Y escucharlo tan directamente, le confirmarian que todo el desvelo, los reproches, el tormento, el llanto y desasosiego no significaban nada para él y que fueron una total perdida de tiempo para ella, eso era a lo que verdaderamente le temía, aunque no era capaz de reconocerlo. - Sylvie.....hey..... Sylvie......Sylvieee, Sylvie niña!!- la joven mujer apenas y escuchó el llamado del ama de llaves, quien ya estaba frente a ella agitando su mano prácticamente en su cara intentando hacerla volver a la realidad. - Ehmm.....ahh, lo siento. - En dónde tienes la cabeza niña?- reclamó el ama de llaves al notar los gestos de confusión de Sylvie. - Lo siento. - Despabilate por favor, que el servicio ya va a comenzar, el joven ya se encuentra en el comedor, hoy decidió acompañar a sus padres en el desayuno, así que apresúrate. Sylvie volteó con violencia a ver a la empleada que ya se encontraba disponiendo todo para el servicio, pero el hecho de que Hunter estuviera en el comedor no hacía por aminorar la situación, absurdamente creyó que lo atendería en su habitación en donde, en completa privacidad, podrían tratar de conciliar sobre lo ocurrido, pero al contrario de lo que esperó, ahora tendría que vivir el incómodo primer encuentro frente a Rachel y George, para quienes tendría que disimular una inexistente normalidad. - Qué?!- casi gritó sobresaltando al resto de las empleadas que no dudaron en voltear a verla con confusión. - Qué te ocurre hoy, eh?, no es como que el joven no haya desayunado con sus padres antes, tú lo has atendido en más de una ocasión en el comedor así que no entiendo cuál es tu sorpresa ahora?- y al parecer el ama de llaves compartía la incredulidad de las otras jóvenes. En verdad el comportamiento de Sylvie era muy inusual en ella, empezando por su ausencia mental, su confusión, su sorpresa, su sobresalto y la sutil torpeza, algo que resultaba un tanto increíble para alguien que siempre fue puntual, atenta, precisa, comedida y muy responsable, así que el hecho de que todas las miradas estuvieran sobre ella tenía mucha razón de ser. - A trabajar todas!- exclamó el ama de llaves aplaudiendo mientras se acercaba a Sylvie, lo que hicieron de inmediato aunque entre susurros y risillas- esta todo en orden?, el joven se puso loco otra vez?- le cuestionó por lo bajo con una sorpresiva comprensión, pero para nadie era un misterio que Hunter era un poco arrebatado y tal vez a eso se debía el extraño proceder. - No, no, no.....no- aunque hubiera preferido que así fuera, se dijo Sylvie para si. - Entonces?! - Solo que no es..... bueno.....no me lo esperaba. El ama de llaves sonrió asumiendo que todo este espectáculo matutino se debía a que Sylvie ya comenzaba a conocer y ser víctima de los arranques de Hunter. - Entonces prepárate para más sorpresas.....el joven amaneció de muy buen humor, sonriente y amable..... incluso llegó al comedor antes que sus padres- indicó el ama de llaves de lo más tranquila como si aquello calmara el inestable estado de Sylvie, desgraciadamente el saber que Hunter se encontraba de ese ánimo solo agravaba su incomodidad. - De verdad?!- cuestionó la joven con un semblante absurdamente desencajado. - Jhum.....si, y yo tuve la misma reacción de sorpresa que tú cuando me lo tope en el comedor y me saludó de lo más amable. Sylvie intentó sonreir ante la divertida afirmación que hizo la empleada, pero a ella no le parecía nada divertido y si muy estresante, sin embargo, salir huyendo no era una opción, por lo que no tuvo más alternativa que continuar con sus labores como si nada estuviera pasando. Desgraciadamente el temblor y sudor en sus manos complicaba un poco la tarea, eso sin mencionar que conforme los segundos pasaban, y el inminente encuentro con Hunter se acercaba su boca se sacaba más, completar esta tarea sería un total suplicio para ella. Y el temido momento finalmente ocurrió,ncuando el ama de llaves salió rumbo al comedor acompañada de dos empleadas anunciandole a Sylvie que sus temores estaban por cristalizarse frente a sus ojos; miró a su alrededor esperando encontrar un milagroso escape que evidentemente no existía. No tuvo más remedio que suspirar profundamente y salir con el mejor gesto que gritara "Estoy bien y hoy es simplemente otro día más", aunque si se hubiera visto en un espejo habria sabido que no lo logró. - Bue....uhu.....buenos días- apenas y saludó Sylvie con una voz tan chillona y baja que llamó la atención de todos en el comedor. Para ser exactos de todos aquellos que no esperaban su llegada, pues Hunter estuvo muy atento al momento en que Sylvie hiciera acto de presencia frente a él, con la mirada fija, esperando y anhelando saber en que estado se encontraba, pero el latente nerviosismo que pudo vislumbrar lo puso ligeramente tenso. - Ay esa voz!!!- exclamó Rachel con desagrado- te ocurrió algo? - Nnn....uhu....jhum.....no- respondió de nuevo con el mismo tono de voz, pues su estado ya empezaba a ser latente en su comportamiento. En realidad, si alguien, aparte de Hunter, le hubiera prestado más atención se habría dado cuenta del estado de Sylvie, tan solo su pecho subía y bajaba con cierta agitación, no dejaba de tragar saliva y sus labios se los mordía constantemente, eso sin mencionar que de haber guardado el más absoluto silencio en el comedor quizás habrían escuchado el acelerado latido de su corazón. Hunter se limitó a observarla, algo que hizo muy directamente, solo para tratar de distinguir entre sus múltiples gestos algo que le hiciera saber con exactitud a qué se debía tal agitación. - Se encuentra bien?- cuestionó George al ver como Sylvie parecía cada vez más dispuesta a salir corriendo. - Ejem....ghum....ejem....si señor- respondió ahora si con un tono de voz normal. Casi todos los ahí presentes parecieron conformarse con la respuesta de la joven, para su desgracia el único que no estaba convencido de que en verdad se encontrara bien era Hunter, él no la había perdido de vista ni un solo segundo, tenía su penetrante mirada fija en ella, una mirada que Sylvie parecía eludir conscientemente. La mujer había mantenido la cabeza agachada, en la comida, en la mesa, en sus manos, en el cabello de Rachel, en cualquier otro punto lejos de Hunter, por lo que él no tuvo más opción que desviar su mirada, pues era evidente que la estaba incomodando y en ese estado probablemente no terminarían por solucionar su situación. - Ya puedes servirme mi desayuno por favor!- pidió Hunter acomodándose la servilleta, aparentemente indiferente aunque la seguía mirando de reojo. Pero aquella petición la dejo petrificada al instante, el servir el desayuno para Hunter implicaba prácticamente estar cerca de él, a un costado para ser preciosa, y esa cercanía era lo que menos necesitaba su confundida mente y su agitado corazón. Todos los presentes notaron la falta de respuesta, algo bastante imposible, dado la prontitud con la que solía responder. - Mi hijo te está hablando!!- reclamó Rachel con enfado, pues si algo detestaba era que Hunter no fuera atendido como debía mientras volteaba a ver a la inerte Sylvie que no era capaz de mover un solo músculo- te estan hablando!!!- repitió aún más fuerte pero en ese instante se percató las tensa mirada que Hunter y la joven mujer compartían, haciendola sospechar que la inexistente reacción tenía otro trasfondo- ocurre algo?!..... ocurrió algo?!- le pregunto directamente a su hijo. Hunter fue consciente de que su madre había notado un extraño comportamiento en la mujer y si ahora él no respondia la sospecha no iba a hacer más que aumentar, atormentandolos a ambos con incansable necedad hasta descubrir el misterio ocultó. - Nada, solo que anoche.....- comenzó con su explicación provocando que los ojos de Sylvie se abrieran casi al punto de creer que en cualquier segundo se saldrían de su orbita, y su reacción era justificada, creyó que Hunter estaba muy dispuesto a relatar lo ocurrido, por lo que de inmediato comenzó a negar con la cabeza con la esperanza que el hombre guardará silencio- anoche.....anoche fuí un poco grosero con Sylvie, y naturalmente ella está molesta conmigo- mintió devolviéndole el alma a la pobre mujer. - Un poco?- cuestionó con sarcasmo George. - Uhu..... bueno algo más.....intenso de lo que debí, quizás- pero lo dicho por Hunter ahora si escondió un mensaje oculto que logró erizarle los bellos de la espalda a Sylvie. - Entonces supongo que le debes una disculpa- afirmó George. - Es así?!- le pregunto Hunter a Sylvie con una disimulada picardía, pues después de los desesperados gestos e inagotables gemidos que emitió, estaba muy seguro que lo disfrutó tanto como él- debo disculparme por lo de anoche? Sylvie levantó su mirada finalmente hacia Hunter, pero el escalofrío solo aumento, y aún así sabía que no podia, no debía actuar como una adolescente nerviosa y tímida, ya era una mujer de casi 29 años y más importante, era una terapeuta, todo lo que vino a hacer a esta casa tenía un objetivo y un pago, por lo que controló su absurdo nerviosismo, soltando un hondo suspiro. - No, no debe disculparse, lo de anoche no tuvo la menor importancia- replicó acercándose a la mesa como si de pronto otra mujer hubiese tomado control de su cuerpo. El semblante de Hunter cambió de inmediato, la traviesa sonrisa que mantuvo tan disimulada se desvaneció en el acto, en tanto su ceño se fue frunciendo con obvia confusión, pero tampoco pudo evitar sentir una punzada de dolor en su corazón con una respuesta tan tajante, no era eso lo que quería escuchar y menos después de lo satisfecho y feliz que lo dejo aquel encuentro, pero al parecer no era el caso de ella. - Jum.....ya ves.....no tuvo la menor importancia!- sentenció con un escondido dejo de tristeza, aunque su semblante contaba una historia diferente, los gestos de Hunter se volvieron tensos y serios al instante. Y ahora fue el turno de Sylvie de sentir desilusión, no entendía muy bien por qué pero la respuesta de Hunter no era lo que ella esperaba; y ese cambio logró enrarecer aún más el ya tenso ambiente. El comportamiento y actitud de ambos cambió de inmediato, por un lado Hunter estaba molesto, su cuerpo se notaba tenso y la amenazante mirada que le dirigía a Sylvie y cada uno de sus movimientos solo lo corroboraba, aunque en ellos también había un dejo de tristeza que se asomaba tenuemente; por otro lado, ella se hizo pequeñita, su porte altivo y elegante se volvió el de una anciana que caminaba con la cabeza agachada y la espalda encorvada, desgraciadamente sin importar que no quisiera lucir asi, no pudo evitarlo, pues la vorágine de sentimientos que no lograba desenredar la tenían al borde del llanto. No fueron los únicos que experimentaron este cambio, todos los presentes, tanto los padres de Hunter como el poco servicio que aún se encargaba de ayudar se sintieron muy incómodos, todos se miraron entre si con confusión e incertidumbre antes de dirigirles una escondida mirada a la pareja que actuaban como si se repelieran. La única que mantuvo su vista fija en cada uno de los movimientos que hacían era Rachel, por supuesto que la excusa de que su hijo se había portado grosero con Sylvie no la convenció, lo conocía lo suficiente para saber que era muy posible si, pero también fue testigo de la contundencia con la que ella afrontó ese comportamiento con anterioridad así que la excusa de Hunter le parecía muy poco realista. La mujer era sumamente astuta y más cuando se trataba de su hijo, por lo que creía debía prestar atención pues no estaba dispuesta a permitir que alguien incomodara a Hunter, que algo inapropiado ocurriera, o peor, que él ya estuviese al tanto de quién era en realidad Sylvie lo que suponía muchos problemas para ellos, sin embargo, antes de inclinarse por alguna opción y cometer un error debía saber que podría ser aquello que los tenía tan tensos, y no tuvo el menor reparo en averiguarlo. - Y...... exactamente que ocurrió anoche para que ambos estén......bueno así?- preguntó Rachel con un aparentemente desinteresado ademán que los señaló a ambos. Sylvie miró de reojo a Hunter, la idea de decir que fue grosero y que eso la molestó fue de él, por tanto dejaría que él se encargara de solucionarlo, ella ya tenía suficiente con sus propios problemas. Hunter se limitó a levantar las cejas ante el contundente silencio de Sylvie, y aunque en este momento no se encontraba muy inclinado a dar la cara por ella, conocía a su mamá para saber que no se calmaría con lo que la chica pudiera decirle. - Solo.....me alteré un poco en el ajedrez, me.....no estaba muy concentrado y casi pierdo.....aunque tal vez perdí- explicó, pero la última parte fue estrictamente para él y la mujer que estaba a su lado. - Eso suena como algo que tú harías- sentenció George con cierta burla, intentando relajar el tenso ambiente que la pareja tenía y la inquisitiva vigilancia que su esposa mantenía sobre ellos- y qué pasó? Hunter se limpió la comisura de los labios, por supuesto que los interrogatorios con sus padres no eran tan sencillos, lo sabía perfectamente, aunque para su fortuna desde pequeño aprendió cómo salir bien librado de dichas situaciones, solo tenía que dar la suficiente información para dejarlos tranquilos sin entrar en muchos detalles pero a la vez ser convincente. - Nada del otro mundo... -empezó Hunter, con una sonrisa misteriosa- comenzamos con una apertura italiana, una jugada clásica, precisa, donde ambos dejamos que las piezas tomaran sus posiciones sin prisa, como si fuera un juego de estudio, casi perfecto, ella avanzó su peón a e4, y yo respondí con e5; una apertura bien equilibrada, pero con una tensión oculta en cada movimiento, los primeros desarrollos fueron controlados, una estrategia en la que ambos nos medíamos, calibrando cada intención de forma casi artística....con fluidez, sin embargo, apenas entramos en el medio juego, el ritmo cambió, mi caballo en c6, el suyo en f3, sus alfiles tomando posiciones estratégicas, ambos nos acercábamos al centro del tablero sin dar demasiado espacio, ni mostrar demasiado de lo que teníamos en mente, las piezas comenzaron a avanzar y los movimientos se tornaron más rápidos e intensos, y las barreras que parecían establecidas al principio pronto fueron cayendo una tras otra. Hunter hizo una pausa, dejando que el recuerdo lo embargara, sus ojos comenzaron a oscurecerse un poco al recordar el apasionado encuentro de anoche, casi como si lo hubiera transportado al tablero de ajedrez, pero la partida aún no concluía, y con un tono de voz bajo y profundo, continuó. - Fue en el medio juego cuando la partida se volvió más… intensa, Sylvie lanzó un gambito inesperado en d4, y entonces supe que había algo más profundo detrás de sus movimientos- en este punto ella ya era muy consciente que Hunter no hablaba del ajedrez y aunque parecía no decir nada inapropiado, también comenzó a revivir el encuentro, su cuerpo se sentía diferente y un tanto agitado mientras que su intimidad empezó a palpitar muy sutilmente a la par de los latidos de su corazón- empezamos a desplegar un juego más arriesgado, como si supieramos, de antemano, los movimientos del otro, mis piezas atrapadas en una estrategia planeada con precisión mientras sus alfiles apuntaban hacia mis flancos y su reina avanzaba amenazadora, supe que no podía quedarme a la defensiva, así que decidí contraatacar......intercambiamos piezas con pa......precisión......uhu..... y llego un momento en que, fue imposible distinguir si el control estaba de mi lado o del suyo, pero ambos estábamos....... decididos a llevar la partida hasta sus últimas consecuencias. Hunter esbozó una sonrisa apenas contenida, deteniéndose un momento, con la mirada perdida como si pudiera ver las piezas en movimiento, dejando que Sylvie sufriera los efectos de esa sutil, sensual, magistral e intensa manera de narrar, cargada de una pasión ante la que no podía evitar sucumbir, sintiendo cómo cada jugada descrita resonaba en su interior; desde luego que él sabía muy bien el impacto de sus palabras, la casi imperceptible y agitada respiración que emanaba era una confirmación suficiente y no podía estar más satisfecho. - Y finalmente, cuando solo quedaban unas piezas restantes en el tablero y nuestros reyes expuestos, nos encontramos en ese punto de equilibrio perfecto, su reina frente a mi rey......directamente enfrentados y dispuestos a concluir, sin intenciones de jaque mate......pero habíamos llegado al limite.....habíamos cruzado el limite......y juntos acabamos, al mismo tiempo.....acordamos una especie de tregua, en la que ambos cedimos terreno sin perder de vista el juego.....fue una partida........única....- repuso con anhelo y emoción- en la que cada sacrificio, cada peón y cada maniobra fueron.....fueron perfectos......creo que ha sido el mejor juego de mi vida!!- concluyó en un tono de voz tan profundo e intenso que provocó un gemido en Sylvie que, afortunadamente, solo fue audible para Hunter, lo que le causó cierta satisfacción. El silencio en el comedor fue absoluto, todos quedaron cautivados y extasiados por el elegante relato de Hunter, la sensación en el lugar era indescriptible casi como si una especie de hechizo cayera sobre ellos contagiándolos de esa satisfacción que parecía exudar cada palabra, cada silaba y cada frase que fue descrita. - Wow hijo, eso fue poético!!- sentenció George quien había quedado mudo por la manera en que su hijo describió lo que él creía era un partido de ajedrez. - Vaya!!!- indico Rachel pero en ella, el tono de voz parecía más de desagrado que de satisfacción- quién lo diría?!- cuestionó mirando fijamente el agitado cuerpo de Sylvie. La joven apenas pudo levantar la cabeza ligeramente cuando el peso de los penetrantes ojos de Rachel se clavaron con reclamo sobre ella, la madre de Hunter parecía haber visto más allá o tal vez, hasta era muy posible que incluso entendiera el significado real de las palabras de su hijo; por lo que Sylvie se obligó a controlarse y parecer serena, ofreciéndole una cordial sonrisa pues en este momento lo que menos necesitaba es que surgiera la mínima sospecha o rumor que amenazara con llegar a oídos de la doctora Cohen. - Quién diría qué?!- debatió Hunter atrayendo la atención de su madre hacia él, pues había notado como su recelosa mirada no había abandonado a Sylvie. - Que el ajedrez pudiera ser tannnn...... literario!!- exclamó con retintin. - Claro que lo es..... el ajedrez ha inspirado a poetas, escritores y filósofos a lo largo de los siglos, personas que han encontrado en este juego una metáfora profunda de la vida, el amor, y el intelecto humano.....tal vez nuestro hijo es uno de ellos, tal vez Hunter sea como Borges, Lorca o quizás como Kasparov o Karsov.....- concluyó con orgullo y señalando con ambas manos abiertas a su hijo. - Jajaja.....jajaja.....- la estruendosa carcajada que Hunter soltó de forma tan genuina y alegre por fin llamó la atención de todos con sorpresa, sacándolos de sus propias cabilaciones- jajaja.....ay papá!!, siempre has sido un poco generoso con mi capacidad..... no creo que sea para tanto, solo que.....el juego de anoche fue el mejor que he tenido.....y no me agrado la forma en que acabó. Pero la aparente indiferencia de Sylvie no se calmó, es más, volvió tan fuerte como repentinamente, gracias a la contundente afirmación que Hunter acababa de hacer y no es como que ella fuera muy consciente de su reacción, sin embargo, algo que si no podía negar, ni aunque quisiera hacerlo, es que, el saber que su encuentro de anoche fue tan bueno y satisfactorio para él como para ella la hizo muy feliz, al punto de sentir un indescriptible orgullo. Y esa sensación fue suficiente para levantar la cabeza y retomar su altiva postura, aunque eso, lejos de calmar la inquietud de Rachel solo la avivó aún más, no sabía muy bien qué o por qué pero intuía que entre ellos ocurrió algo más de lo que su hijo decía y eso bastó para que supiera que no podía ni debía dejar la situación en el olvido, de alguna manera intentaria conseguir las respuestas que tanto anhelaba. Y aunque el resto del desayuno pareció transcurrir en total normalidad, al menos tres de los presentes seguían sumidos en sus propios pensamientos, por un lado Hunter intentaba discernir que le ocurría respecto a Sylvie, en tanto ella seguía envuelta en sus constantes reproches y cuestionamientos que le provocaban sus sentimientos tan encontrados; finalmente Rachel era incapaz de perder de vista cualquier movimiento incriminatorio en la pareja que le diera un atisbo de lo que realmente les ocurria. - Bien.....eso estuvo delicioso- indicó George cuando acabó de desayunar, completamente ajeno a todas las miradas que se intercambiaron en aquel comedor- pero es hora de ir a trabajar- y acto seguido se levantó de su asiento, dejando que el servicio se encargara de recoger mientras que el resto de los comensales también hizo amago de retirarse. - Creo que yo también me retiro......- aclaro Hunter girando su silla en dirección a Sylvie con toda la intención de pedirle que lo acompañará, desgraciadamente Rachel se le adelantó. - Sylvie......ven conmigo al despacho- pidió la mujer con tal seriedad, adelantándose en dirección al despacho y solo dejó a su esposo e hijo compartiendo su confusión a través de una mirada. La joven acató de inmediato, siguiendo a Rachel escasos pasos detrás, para ser honesta prefería sufrir con ella que atravesar angustiosos minutos de incomodidad a lado de Hunter mientras ambos intentaban afrontar lo que ocurrió entre ellos sin ser demasiado agresivos con la otra persona, al menos, con la mujer sabia que podía enfrentarla y responder sin nerviosismo o culpa. - Cierra la puerta.....con seguro!- pidió Rachel con tal seriedad que fácilmente podría pasar por una directora de escuela católica muy conservadora. Sylvie soltó un hondo suspiro antes de acatar la orden con una amable sonrisa, y en cuanto cumplió, caminó de regreso al escritorio con aparente tranquilidad. - No te sientes!!- indico Rachel con una tajante seriedad cuando se percató que Sylvie tomó el respaldo de la silla. De nuevo la mujer se limitó a sonreír ante la pose de villana que la madre de Hunter tomó, pero no discutió, simplemente la miró de forma muy directa pues no estaba dispuesta a dejarse intimidar. - Usted dira- sentenció cuando notó como lo único que Rachel hacía era verla fijamente con molestia, intentando, tal vez, amedrentarla. - Uhum....... qué avances has tenido con mi hijo?- y aunque las intenciones de la mujer eran iniciar un cruento interrogatorio sobre lo que realmente pasó la noche anterior, consideró más prudente actuar sigilosamente acechando el mínimo descuido o error en ella, pues aunque le pesara admitirlo, no estaba muy segura de hacía dónde inclinar sus teorias. - Hemos..... hemos establecido una relación.....cercana- dijó con oculto sarcasmo, dado que después de lo de anoche era evidente que ya eran muy cercanos. Desgraciadamente, para Rachel eso no significaba nada, no era algo que no hubiese deducido por su cuenta además de que no arrojaba nada de luz sobre el asunto que más le interesaba y por supuesto no era la respuesta que deseaba escuchar. - Y?- cuestionó al notar el silencio en el que Sylvie cayó. - Es todo lo que le puedo informar. - Es todo?!......jum...llevas más de un mes aquí y eso es todo lo que has logrado?!- pero la agresiva manera en que lo menciono, a pesar de su calma, le dejó en claro a Sylvie que esta conversación no sería muy cordial así que se puso en alerta. - Lo lamento pero la situación es complicada. - Eso no fue lo que dijo la doctora Cohen.....ella claramente aseguró que estas intervenciones no suelen tomar mucho tiempo. - Efectivamente así es. - Y entonces?!- de nuevo el agresivo tono de voz hacia acto de presencia enmascarado en calma y seriedad. - Suele ser así, con pacientes que buscan y son conscientes del tipo de intervención que nosotros ofrecemos...... pero lamento informarle que la forma en que usted y su esposo me pidieron que llegara a esta casa ha atrasado el logro de esos objetivos. - El que no hayas podido cumplir con tu trabajo es mi responsabilidad? - Por supuesto que no..... pero es difícil que su hijo confíe y se abra con una empleada, o acaso usted suele conversar con sus empleadas sobre sus problemas personales?- y sin importar que el cuestionamiento parecía muy agresivo el tono de Sylvie era sereno y hasta amable, sin embargo, eso no evitó el malestar en su interlocutora. - Claro que no!!!- respondió con tal arrebato que parecía que Sylvie le acababa de hacer el peor insulto. - Y cree que su hijo sea capaz de hacerlo? Rachel la miró fijamente una vez más pero en esta ocasión ese gesto estuvo acompañado por el obvio desagrado expresado en lo mucho que apretaba y fruncía la boca, pero por más que tratara de debatir los tajantes argumentos, sabia que Hunter nunca fue muy sociable con el servicio y a raiz de su accidente ese comportamiento solo empeoró, así que una relación estrecha con Sylvie representaba todo un reto. - Solo espero que no estés atrasando conscientemente tu trabajo solo para recibir más dinero.....tu jefa no parecía ese tipo de persona y no me agradaría descubrir que son unas estafadoras o peor aún que estes usando tusssss..... conocimientos con intereses más ocultos, porque eso tampoco te convendría.....debes saber que tengo amigos muy poderosos, amigos que les darían muchos problemas Sylvie no necesito más para entender que efectivamente Rachel sospechaba que su relación había tomado un rumbo no previsto, y si seguía ahi era porque no tenía pruebas suficientes para respaldarlo, por lo que era preferible no seguir alimentando esas suposiciones. - Por supuesto que no, somos muy profesionales y con mucha trayectoria.....y sé que eso lo averiguaron con anticipación- indicó Sylvie sabiendo que las personas poderosas como los Rosenthal nunca hacían nada sin investigar lo suficiente, e ignorando conscientemente la velada insinuación. - Efectivamente- dijo Rachel con soberbia- pero aún así espero que seas profesional y cumplas estrictamente con tu labor...... sin ningún otro interés de por medio...... porque no lo voy a permitir. Sylvie no respondió nada, se limitó a sonreír mientras asentía con una aparente inocencia, ya la habían amenazado y eso solo reafirmaba la idea de que lo ocurrido con Hunter fue un completo error. - Así lo espero......ahora retirate y recuerda que esta conversación también es confidencial- Rachel no tenía pruebas fehacientes que confirmaran que algo más allá de lo que contaban estuviera pasando entre ellos, por lo que, muy a su pesar, tendría que dejar el tema por la paz; al menos hasta que tuviera las pruebas suficientes para comprobar que alguna de sus suposiciones tenían fundamento y por supuesto que iba a conseguirlas, pues su instinto materno no dejaba de alertarla de un inminente peligro.
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