Cuando sus labios volvieron a encontrarse, fue como si cada beso encendiera algo aún más profundo, una urgencia que ya no podían controlar, sus manos comenzaron a acariciarse lentamente, como si cada centímetro de piel fuera un territorio que necesitaban explorar y conquistar.
Hunter deslizó sus dedos por el delicado cuello de Sylvie, descendiendo hacia sus hombros, deteniéndose a acariciar la curva suave de su clavícula, sus yemas trazaron pequeños círculos en su piel, provocándole un leve estremecimiento que se reflejaba en la forma en que sus labios se movían más rápido, con una mezcla de deseo y anhelo.
Ella no se quedó atrás; sus manos encontraron el camino hacia la espalda del hombre, donde sus dedos se aferraron con fuerza, sintiendo la tensión de cada músculo bajo su toque, poco a poco, sus caricias se volvieron más decididas, permitiéndole a Hunter envolverla con sus brazos, acercándola hasta que sus cuerpos quedaron completamente unidos, compartiendo el ritmo de sus aceleradas respiraciones y rápidos latidos.
A medida que el beso se profundizaba la calidez que se desprendía de ambos se volvió casi palpable, las manos Hunter comenzaron a descender lentamente por la curva de su espalda, deslizándose por su cintura, dibujando trazos que hacían que cada poro se encendiera, obligándola a sucumbir casi instintivamente bajo a toque, obligando a Sylvie a rodearlo por el cuello, enredando sus dedos suavemente en su cabello, sujetándolo con fuerza en un intento de retener la intensidad de ese momento.
Las caricias empezaron a volverse más ansiosas y urgentes, Hunter apretaba con anhelo por dónde transitaban mientras llevaba sus besos hacia la línea de su mandíbula y luego el suave hueco de su cuello, donde ella exhaló un suspiro que paulatinamente se transformó en un imperceptible, pero poderoso, gemido que parecía contener toda la vulnerabilidad y el deseo acumulados entre ellos.
Fue ese gemido lo que los obligó a detenerse solo un momento, entrelazando sus miradas como una silenciosa pregunta y una muy contundente respuesta; los dedos de Hunter aún descansaban en la agitada cintura de Sylvie, trazando patrones lentos que lograban erizarle la piel aún a pesar de la ropa, y aunque no necesitaban palabras, ambos sabían que había algo irrevocable en lo que acababa de ocurrir, cada caricia se convirtió en confirmación de lo que ambos deseaban.
Sylvie lo miró fijamente, él lucía tan atractivo y varonil, como todo un hombre con quien deseaba hacer el amor, poco importaba que esto no fuera parte del plan y menos importaba lo cuestionable que era, solo quería sentir lo que era estar con alguien como él así que volvió a buscar los labios de Hunter con mayor deseo, con un beso tan profundo como prolongado, dejando que sus manos se deslizaran lentamente por su torso agitado sintiendo el contorno de sus músculos tensos bajo la odiosa camisa.
Para Hunter, el roce de sus manos fue una aceptación, una invitación a la que él respondió permitiéndose recorrer su cuerpo con más libertad, conscientemente llevó sus manos con ternura hacia su cintura, deslizándolas con lentitud hacia su prominente pecho, atrapándolos con delicadeza pero sin titubeos, la agitada mujer dejó escapar un suspiro que se transformó en un gemido ahogado cuando él llevó sus labios hacia su cuello, besándolo y succionándolo con demasiada lentitud, deleitándose en cada centímetro que era tocado, erizando su piel al mismo tiempo que cada poro de su cuerpo se llenó de anticipación.
Su respiración se tornó más errática cuando las manos de Hunter encontraron el camino hacia su redondo trasero, dónde se volaron por debajo del vestido descubriendo una sensual braga de encaje, por supuesto que no perdió oportunidad de deleitarse en ellos con descaro, sus fuertes manos apretaron con tanta firmeza que dejó a Sylvie a merced de esa oleada de placer.
Fue entonces, que en vano intentó ahogar los impetuosos gemidos que empezaron a agobiarla y su única alternativa fue buscar los labios del hombre, pero el contacto ahora fue mucho más ardiente, y ella sintió cómo su cuerpo se moldeaba al suyo, a esas fuertes y deseosas manos, en este punto ya no había la menor duda de que los dos compartían el mismo calor y deseo que parecía consumir cada rincón de sus pensamientos.
Hunter, comenzó a desabrocharle lentamente los botones del uniforme en tanto ella respondía atrayéndolo más hacia su cuello; sus movimientos estaban cargados de una mezcla de ansiedad y ternura, como si el momento no pudiera ser menos que perfecto.
La ropa comenzó a desaparecer de sus cuerpos, aún eran eran incapaces de desprender sus labios lo que provocaba movimientos torpes pero urgentes, como si cada segundo lejos de la piel del otro fuera un desperdicio; la camisa de Hunter fue la primera en caer al suelo, dejando al descubierto su torso firme y marcado, Sylvie lo miró, mordiéndose los labios al ver los músculos tensos y llenos de vida bajo su toque, con una mezcla de deleite y determinación, sus manos recorrieron cada rincón de su pecho, disfrutando cómo él se estremecía en respuesta a sus caricias.
Las prendas restantes fueron cayendo una a una, dispersándose sin rumbo por la habitación, y con cada capa eliminada la conexión entre ellos se volvía más poderosa, envolviéndolos en una mezcla de anticipación y deseo, hasta que Sylvie quedo apenas cubierta por la lencería de encaje, los ojos de Hunter recorrieron su hermoso cuerpo con una pasión latente, anhelando explorar cada perfecta curva.
El hormigueo en sus dedos ya no pudo comtenerse así que dejó que sus manos dibujaran suavemente las curvas de su figura sin recibir el menor rechazo, la extasiada mujer se limitó a cerrar sus ojos, mordiéndose el labio inferior, deleitándose con las caricias que su cuerpo estaba experimentando, pero ya no eta suficiente y casi inconscientemente bajó sus manos hacia el pantalón del hombre y con una increíble desesperación comenzó a desabrocharlo, sabiendo que a partir de aquí ella tendría que ser quien guiara el encuentro.
-Estás segura?- cuestionó Hunter en medio de su agitada respiración, mordiendo levemente el lóbulo de la oreja de una casi convulsa Sylvie.
Pero su respuesta fue una sutil caricia por encima de la tela del pantalón, provocando en él una complacida risa que lanzó un poco de aire sobre el sensible cuello de Sylvie, lo que provocó se electrizara cada vello de su cuerpo, obligándola a pegar su torso contra el de Hunter; sus respiraciones se entrelazaron, y la piel desnuda que ahora compartían ardía de deseo y vulnerabilidad que hacía cada toque más profundo y cada beso más ardiente.
- Creo....que deberás ayudarme con eso!- exclamó Hunter con una extraña mezcla de placer e incomodidad, consciente de que probablemente el encuentro resultara muy exigente para ella, aunque eso no evitaba que deseara verla frente a él encargándose del resto de su ropa, mientras disfrutaba de ese sonrojado rostro que tenía los gestos más tímidos y hermosamente excitados que recordaba haber visto en alguna otra mujer.
Y de nuevo, la respuesta que obtuvo fue el absoluto silencio pero apresuradamente Sylvie se levantó tomando el control con una mezcla de timidez y ardor que lo tenía completamente cautivado, hábilmente comenzó a bajarle los pantalones y el bóxer, pero cada movimiento, desde el temblor leve de sus manos hasta el rubor que encendía sus mejillas, hacía que ella luciera aún más irresistible.
Sin embargo, Sylvie no pudo prestar atención a la intensa mirada que cernia sobre ella, toda su atención y determinación se encontraba en despojarlo de las últimas barreras que le impedían admirarlo en plenitud, no comprendía por qué, pero lo deseaba así que no ceso hasta que logró sacar completamente la ropa lanzándola lejos y con una fugaz mirada no pudo evitar la acalorada anticipación que atacó su intimidad.
Su rostro se elevó lentamente, recorriendo el atlético cuerpo hasta que su mirada se encontró con la intensa y hambrienta mirada de Hunter, aunque por un instante se sonrojó y hasta se sintió timida, su anhelo era aún más fuerte, Sylvie mantuvo sus ojos intensos y llenos de deseo fijos en los de su amante y con una irreconocible sensualidad se inclinó hacia él, recargando sus manos sobre el descansabrazos de la silla solo para besarlo con fervor mientras se sentaba en su regazo a horcajadas, las manos de Hunter, recorrieron el sonrojado rostro, acariciándolo hasta llegar al cabello, el cual soltó de esa horrible cola alta, dejándola caer en total libertad sobre sus hombros.
Así ella lucía aún más hermosa, más natural y provocativa, era simplemente perfecta, por lo que la sujetó de las mejillas para volver a besarla, con más pasión, su lengua encontró refugio en la boca de Sylvie, encontrandose en un desesperado baile, en tanto sus manos descendieron hasta el límite del sostén en su espalda, desabrochandolo en el acto, sufriendo el mismo irremediable destino que el resto de las prendas, sin embargo, en ese momento la silla se balanceó levemente hacia atrás obligándolos a abrazarse con más fuerza.
- Ahh!!- gritó Sylvie con diversión- olvidamos ponerle el freno!- dijo bajando su mano hacia el freno de mano, colocándolo en su sitio antes de volver a besar con necesidad los labios de Hunter, ignorando completamente todas las oportunidades que al parecer el universo le estaba dando para detener este encuentro.
Pero negar que lo deseaba tanto como él sería una mentira, en algún punto de esta incomprensible situación se olvidó de todo lo correcto, ético y prudente que debía ser su comportamiento y solo pudo pensar en lo mucho que lo deseaba, en lo mucho que necesitaba sentir ese poderoso y palpitante m*****o dentro de ella.
Y las ardientes caricias de Hunter, que ahora se estaban concentrando en sus carnosos glúteos, no la ayudaban a pensar con lógica o racionalidad, apenas y pudo abrazarse a él dejando que sus manos recorrieran cuanto quisieran de su cuerpo y sus labios se saciaran en sus erguidos senos.
- Hunter!!!!- gritó Sylvie con sorpresa cuando sintió que la braga fue arrancada de su cuerpo sin la mínima consideración sacándola de su éxtasis.
Él solo sonrió con picardía y sin el menor rastro de culpa; mientras ella intentaba reprenderlo por lo abrupto que fue la acción, la mano del hombre descubrió ese peligroso y secreto camino desde su trasero hacia su intimidad, acariciándolo con una agotante firmeza, logrando que cualquier palabra que Sylvie desease expresar terminara ahogada en un gemido, mientras frotaba su cuerpo contra el de Hunter incansablemente.
Los gemidos de Sylvie se intensificaron al ritmo de las poderosas caricias que su v****a experimentaba, él ya había encontrado ese pequeño botón que desató un increíble placer que recorrió todo su cuerpo, obligándola a aferrar sus dedos desesperadamente a los hombros de Hunter con una mezcla de fuerza y delicadeza para evitar caer de espaldas, dándole al hombre total libertad de degustar con plenitud los hermosos pezones que apenas y se balanceaban frente a él.
- Quiero estar dentro de ti!!- exclamó Hunter en medio de sus jadeos, soltando su cálido aliento contra la parte superior de los senos de Sylvie.
Ella ni siquiera lo dudó y de inmediato lo abrazó por la cabeza asintiendo a su petición con una tierna premura, dejándose caer lentamente sobre el palpitante m*****o que comenzaba a llenarla de un desconocido placer casi salvaje.
- Ahh...ahhhh....ahhhh....ahhhh!!!- comenzó a gemir con más fuerza al sentirse casi invadida.
- Carajo!!!- exclamó Hunter con un indescriptible alivió mientras la sujetaba por las caderas, obligándola a llegar al limite.
Ya no hubo marcha atrás, cuando Hunter la sujeto de los glúteos con anhelo, marcando el movimiento de las impacientes caderas de Sylvie.
- Diablos....ahhh....maldición....ahhhh Hunter....ahhhh dios....no te detengas....no lo hagas!!!
El hombre sonrió divertido, no era él quien debía continuar, era Sylvie quien estaba marcando el movimiento pero negar que le encantaba la forma en que se balanceaba encima de él sería la mayor mentira de su vida, no podía siquiera describir lo mucho que estaba gozando, sentir sus deseosos glúteos en sus manos mientras sus labios degustaban el valle de sus senos, lamiendo, mordiendo y succionando cada centímetro era una completa locura.
- Ohh....Sylvie.....eres increíble!- sentenció antes de chupar con fuerza uno de sus pezones, lo que desato una oleada de gemidos aún más fuerte que la anterior.
- Aghh!!!- gritó con tanta fuerza que ambos se sorprendieron.
Ella tuvo que cubrirse la boca con ambas manos cuando Hunter repitió el gesto en su otro pezón, pero él había descubierto la enorme excitación que aquello le provocaba por lo que empezó a repetirlo continuamente entre ambos pechos.
En este punto ya estaban más allá de cualquier lógica y simplemente se dejaron llevar, los sentidos amplificados en cada toque, cada beso y cada suspiro parecía no tener fin, el encuentro había escalado a una intensidad que ninguno de los dos había conocido antes, llevándolos a un nivel de éxtasis donde cada roce y suspiro se volvía más imprescindible, Hunter no podía apartar sus manos del cuerpo de Sylvie, que comenzaba a desprender suaves gotas de sudor gracias a la creciente velocidad de sus movimientos, pero ya no deseaba reprimirse, necesitaba llegar al orgasmo, el cosquilleo en su v****a se le suplicaba.
- Aghh.....ahhh....aghhh....ahhh....es...
aghh.....ahhhh..... es increíble.....oh....por Dios.....
- Mierda Sylvie!!!...me encantas, no te detengas!!! sigue.....diablos, sigue así!!!
Sylvie se abandonó completamente al placer, dejó de contener sus gemidos, que ahora escapaban de sus labios sin reservas, mientras elevaba las manos a su cabello en un gesto de desesperación, arqueando el torso ligeramente mientras se movía con un ritmo frenético sobre él, provocando un balanceo demasiado sensual en sus senos que hipnotizó a Hunter dejandolo incapaz de admirar nada más, ella era una imagen de pura perfección, algo que no había visto en nadie más y que incomprensiblemente deseaba atesorar.
Todo a su alrededor se desvaneció hasta no ser más que una borrosa y lejana imagen de fondo, solo existía el vaivén rítmico y apasionado de sus cuerpos en perfecta sintonía, el calor en su interior creció inevitablemente anunciando el irremediable clímax, los gemidos aumentaron sin control y las manos se aferraron a sus cuerpos con urgencia, hasta que un rugido casi animal proveniente de Hunter sentenció la inminente explosión en el contraido y punzante interior de Sylvie.
- Hunter....ahhh.... Hunter......ahhh!!!- exclamó con un desfallecido tono de voz, cayendo sobre el marcado hombro de su amante intentando encontrar el ansiado aire y la necesaria cordura.
- Oh....que locura.....que maldita locura!!!- repuso Hunter totalmente extasiado mientras la abrazaba con ternura, pegandola a su torso, disfrutando de la embriagante aroma que desprendia.
El cuerpo de Sylvie seguía contrayéndose entre los brazos de Hunter, pero sonreía satisfecha, el sexo que acababa de tener fue el mejor que recordaba y ya no podía negar que el hombre aún funcionaba y muy bien, además.
Lentamente encontró un sensación tan reconfortante en medio de aquel abrazo que comenzó a cerrar los ojos abandonándose al dulce cansancio que estaba experimentando, feliz se habría quedado prendada de él descansando en su regazo toda la noche, desgraciadamente, conforme el adictivo placer descendía la cordura también empezaba a invadirla, aunque no quisiera darle un significado a lo que acababan de experimentar y simplemente hubiera querido disfrutarlo en plenitud, algo en su interior comenzó a traerla de vuelta a la realidad.
Con pesar comenzó a incorporarse, tratando de alejarse de los fuertes brazos que la sostenían casi con devoción, solo para encontrarse con los profundos ojos de Hunter que brillaban acompañado a un pícaro y satisfecho semblante que sutilmente le pedía repetir la gloriosa experiencia.
Por un instante volvieron a compartir en silencio esa mirada cómplice que intentaba descifrar un inexplicable mensaje, era difícil darle nombre pero en sus ojos había algo profundo y único, algo que iba más allá de la pasión y las caricias que acababan de vivir.
- Ya....ya.....es....es..... será mejor......tengo que irme- dijo Sylvie con un extraño pesar, aún intentando no perder la calidez de los ojos de Hunter.
Él apenas y abrió la boca para responder, sin embargo, no sabía que decirle, no quería que se marchara pero pedirle que se quedara, quizás, resultaría muy intenso para ella, así que no tuvo más remedio que apretar sus labios dejando que su corazón y su mente liberaran la batalla hasta que alguno se impusiera.
Sylvie sintió una horrible punzada en su corazón, tal vez en el fondo esperaba que le pidiera quedarse, desgraciadamente era muy consciente de que tampoco estaba lista para dar una respuesta, por ahora era mejor dejar todo como estaba, de cualquier forma, llegar a este punto no era parte de su trabajo.
Y ya que ninguno pudo decir más, no tuvo otro remedio que levantarse del regazo de Hunter, con evidente pesar, buscando su ropa apresuradamente pues el nudo que se formó en su garganta amenazaba con hacerla llorar, apenas y alcanzó a vestirse siempre bajo la atenta mirada del hombre que no deseaba verla partir.
- Quiere.....necesita que lo ayude a.....vestirse?- cuestionó Sylvie, tratando de disimular la desilusión que la invadió.
Hunter hizo de nueva cuenta el intento de hablar, pero toda intención moria en sus labios debido a que no sabía que decir sin resultar un cobarde aprovechado o un intenso desesperado.
- Señor?- lo llamó otra vez, apretando su vestido.
Él la miró directamente, tratando de encontrar en su semblante la respuesta a la angustia que estaba experimentando, esperaba hallar en ella la clave para pedirle que se quedara o entender que este hermoso momento que acababan de compartir era simplemente un desliz, pero Sylvie parecía totalmente impavida e indiferente, al menos en la superficie, como si lo que acababa de ocurrir fuera una simple charla sobre las cortinas o el clima, Hunter no pudo negar que aquella inexistente reacción le causo dolor, sin embargo, no había nada que pudiera hacer sin agobiarla más.
- Sol.....uhum...solo pásame un pantalón deportivo del armario por favor......- indicó agachando la mirada, ocultando su tristeza.
Sylvie asintió y de inmediato fue por la prenda apretando fuertemente los dientes para contener la ola de sentimientos que la estaban atormentando; ayudó a Hunter a vestirse en el más absoluto silencio y sin más abandonó la recámara a toda prisa.
Prácticamente corrió hasta su habitación, soltando todo el aire contenido mientras se recargaba en la puerta que acababa de cerrar tras de si, no era consciente de lo que le estaba pasando, aunque su respiración agitada era prueba suficiente de que no se encontraba bien.
- Qué hice?!- fue la primera pregunta que se hizo mientras las lágrimas comenzaban a acumularse en sus ojos, Sylvie estaba verdaderamente desencajada y trataba de procesar como es que llegó al punto que ni siquiera le importo nada más que tener sexo con Hunter- Dios....Dios..... Dios..... qué hice?....esto no.....yo nunca cruce la línea.....por qué ahora?......por qué?
Sylvie comenzó a dar vueltas en su recámara, las emociones contenidas comenzaron a desbordarse, su cuerpo empezó a temblar y su llanto se descontrolo sin que pudiera hacer nada para contenerlo, quería darse una explicación, necesitaba una explicación comprensible para lo que acababa de aceptar con tanto placer, pero no había nada que le resultara convincente.
- Yo no, nunca.....nunca..... siempre fuí muy cuidadosa ... jamás cruce la línea.....Dios mío, qué hice?.... qué hice?..... qué hice?- se repetía una y otra vez, mirando a su alrededor con desesperación mientras comenzaba a hiperventilar.
Finalmente la ansiedad la invadió, sintiendo unas crecientes nauseas que la obligaron a salir corriendo al baño, devolviendo prácticamente todo lo que cenó, mientras su sudor se mezclaba con sus lágrimas.
Sylvie se dejó caer junto a la taza del baño con el sabor amargo en su boca que expresaba cabalmente cómo se sentía en su interior y no era por el acto en si, sino porque no podía entender qué la poseyó para sucumbir con tanto beneplácito.
En más de 4 años de trabajo como terapeuta jamás había cruzado la linea, había trabajado como Sustituta s****l como un medio para obtener recursos cuando su situación económica no era muy optima, y durante ese tiempo siempre mantuvo una ética irreprochable y un comportamiento incuestionable, si bien había hecho ejercicio de penetración con solo dos pacientes no pudo decir que aquello fuese agradable, al contrario, de alguna u otra manera se sintió despreciable y como una prostituta, a pesar de que sabía muy bien lo que su trabajo implicaba, por ello siempre evitó llegar a ese límite de su profesión, sin importar que nunca involucró su propio placer, sin importar que no buscó una paga por ello y que todo formó parte de un plan muy bien estructurado, siempre lo evitó.
- Por qué?.....por qué lo hice?.....yo nunca fuí capaz.....no lo entiendo, no lo entiendo..... Dios, qué hice?!..... qué hice?
Había llegado hasta aquí, a tener intimidad con un hombre que apenas conocia, con quien ni siquiera había establecido la confianza suficiente para iniciar un tratamiento o con quien ya hubiera un plan de acción, no había nada lo suficientemente válido, terapéuticamente hablando, que justificara su proceder y eso solo significaba que había querido hacerlo, muy a su pesar, y aunque no quisiera reconocerlo así había sido.
No supo cuánto tiempo pasó, llorando sentada junto al inodoro, haciéndose una y otra vez las mismas preguntas, aunque no obtuviera ninguna respuesta, quería aferrarse a la idea que con el tiempo tal vez obtendría una respuesta lo suficientemente buena y plausible que la hiciera sentir menos culpable, así que dejó caer sus lágrimas con la esperanza que aliviarán su ansiedad pero era imposible, no podía encontrar ese necesario alivio, y para su desgracia, conforme los minutos seguían pasando sus reproches solo aumentaban.
No fue hasta que su cuerpo comenzó a quejarse que tuvo que levantarse, aún con las lágrimas rodando incansablemente por sus mejillas, se levantó, se lavó los dientes y se preparó para acostarse, el tema y las inexistentes razones para justificar lo que hizo seguían presentes, rondando en su mente, sin que pudieran brindarle consuelo.
Cansada de todo decidió irse a dormir con la firme convicción de que con un poco de descanso, tal vez al día siguiente vería todo desde una perspectiva diferente, aunque su llanto no había cesado durante este tiempo, al menos ya no era tan intenso como al principio, solo las silenciosas lágrimas que rodaban por sus rosadas mejillas.
Pero el apagar las luces no cambió su estado, Sylvie se acomodó y cerró los ojos muy dispuesta a dormir, y solo consigo dar vueltas en la cama, su mente era incapaz de darle un poco de tregua.
- No fue tan grave o sí?..... quizás para él no significó nada..... probablemente así fue porque no me pidió quedarme......pero que estas diciendo!!- se reclamó en voz alta abrazándose a su suave almohada mirando a través de la entreabierta cortina de la ventana- no te debería importar que no te pidiera quedarte!......- se reprendió mientras su cara se contraía con un puchero de tristeza- de cualquier manera no pensabas quedarte o si?, por supuesto que no.....eso estuvo mal.....no somos una pareja....no tenemos una relación de pareja.....no empieces a crearte historias, esta mal, esta mal, esta mal, no debió pasar....fue un error....un error que te puede costar todo por lo que has luchado!!, si la doctora Cohen se entera......- Sylvie cerró los ojos dejándose caer de espaldas contra la cama- entonces por qué te gustó tanto?..... por qué me gusto?- y sin darse cuenta su respiración comenzó a agitarse en tanto sus manos acariciaron sus húmedos labios con anhelo por los apasionados besos que Hunter le regaló.
Poco a poco sus manos descendieron hacía su cuello y después a la parte alta de su pecho, el cual recorrió de extremo a extremo con lentitud y delicadeza, recordando, no solo las hábiles y sensuales caricias, sino también el cálido aliento de Hunter sobre su cuerpo que ante la simple memoria aún electrificaba cada centímetro de su piel.
- Ahhhh!!....pero se sintió tan bien!!- prácticamente gimió con anhelo- No!!- se gritó de pronto cuando su consciencia le recordó lo éticamente cuestionable de su comportamiento- no se sintió bien!!, no debes pensar en eso como si quisieras volver a vivirlo, no puede y no debe volver a pasar, acéptalo!!
Fue lo ultimo que se dijo antes de volver a acomodarse para intentar dormir, aunque por el nudo que atormentaba su cabeza y corazón, probablemente sería imposible.
Y al contrario de ella, Hunter estaba feliz y se sentía tan pleno como no lo había estado con ninguna otra mujer antes, quizás porque por primera vez había sentido entrega total y absoluta, había sentido algo tan distinto e intenso que lo dejó absolutamente satisfecho pero con deseos de volver a repetirlo, en realidad, sí debía ser honesto, tendría que admitir que hubiera deseado que se quedara a pasar la noche con él, algo que nunca antes había querido en un encuentro tan fortuito como este.
Sin embargo, en esta ocasión había algo totalmente diferente, Hunter no podía dejar de pensar en ella y en su apasionado encuentro, la simple memoria que se dibujaba en su mente, era suficiente para que su cuerpo comenzara a reaccionar, y por qué no hacerlo?, si Sylvie tenía un hermoso cuerpo, mejor de lo que se imaginó, con unas curvas tan pronunciadas que con gusto perdería el control cuantas veces fuera necesario y una voluptuosidad que provocaría al más beato; y recordarla encima suyo con esos gestos tan seductores y con sus sensuales movimientos mientras su boca emitía los más dulces gemidos era un un total deleite, era simplemente la imagen absoluta de la perfección.
Y aunque para ambos parecía tener significados totalmente diferentes, no podían negar que fue un encuentro único, especial y muy significativo, algo que permanecería en su memoria mucho después de que las luces se apagaran.