Los días pasaron en un completo silencio, Hunter no regresó a su estado apático y depresivo de antes pero se notaba pensativo y un tanto distante de lo que ocurría a su alrededor, incluso dejó de insistir en jugar ajedrez con Sylvie aunque aún salía a compartir los alimentos con sus padres y pasar el rato en el jardín, algo había cambiado desde la visita a la oficina de George y eso era el temor de volver a enfrentar todo aquello que tanto detestaba.
- Lo has considerado?- fue la primer pregunta que Rachel lanzo en cuanto el almuerzo fue servido provocando indesados suspiros en Hunter y su padre.
George levantó ligeramente la vista hacia su hijo, solo para corroborar que él también se tenso al escuchar la innecesaria pregunta que lanzó su esposa.
Pero eso era algo habitual, la constante intervención de Rachel no lo hacía más fácil, la mujer estaba segura que este era el inicio para que Hunter retomara su vida con normalidad, así que en uno de sus múltiples arrebatos comenzaría a insistirle a su hijo que debía acudir a esa fiesta, en la que seguramente se divertiría y que muy probablemente podría conectar con alguna de esas hermosas mujeres de la que de bien podría enamorarse.
- Yo creo que deberías ir, sería bueno para ti y quien sabe...... quizás conozcas a una linda chica!!- remató con increíble alegría, como si acabará de hacerle una gran propuesta a su hijo.
- Aún no lo sé, creo que te lo dije ayer y el dia anterior y el dia anterior a ese......- Hunter contestó con molestia, esperando que su madre finalmente entendiera que no debia presionarlo.
Desgraciadamente, para ella esta parecía una oportunidad única que sin duda no podía desaprovechar, así que sí debía insistir lo haría esperando que su hijo accediera a acudir al evento.
- Pues no creo que debas pensarlo mucho..... además Dustin es tu mejor amigo y se lo debes, no olvides todo lo que él hizo por ti- Rachel jamás había recurrido al chantaje, al menos no de manera tan evidente, sin embargo, estaba tan decidida a que Hunter acudiera que no le importaba usar cualquier recurso.
- Eso debe decidirlo nuestro hijo.....y tú no deberías obligarlo con esos ridículos chantajes- intervino George al notar como el cuerpo de Hunter se tenso aún más, dejando incluso de comer pues el argumento de su madre ya era excesivo.
- Lo sé, pero creo que sería un poco desconsiderado de su parte no acudir, después de todo, Dustin paso varias noches con él en el hospital, incluso lo ayudo a ir al baño.....eso solo lo hacen los verdaderos amigos y tú deberías saber corresponder- si, Rachel no se iba a dar por vencida.
George y su hijo apenas voltearon a verse mientras ella fingía estar cortando un trozo de su salchicha, tratando de parecer indiferente a las reacciones de sus acompañantes.
- Rachel deberías detenerte antes de que tus comentarios suenen a chantaje- indicó George de manera muy sarcástica.
- Yo solo digo que Dustin nos apoyo demasiado en esos meses y Hunter debe.....
- Esa es decisión de tu hijo!!!!- gritó George interrumpiendo el exageradamente dulce argumento de Rachel.
- Terminare de comer en mi habitación- indicó hunter al darse cuenta que la situación ahí no iba a mejorar y que, de seguir, su madre en su empeño de convencerlo solo acabarían discutiendo- de echo, creo que seguiré comiendo ahí!!!- y ante ese comentario puso en marcha su silla de ruedas no sin antes lanzar la servilleta hacía el plato de Rachel dejándola desencajada.
- Hunter.....no es para tant.....- pero su hijo ya no escuchó la burda excusa de la mujer, él solo se apresuró a su recamara azotando la puerta con violencia detrás de si.
Hunter comenzó a dar vueltas, intentando controlar su frustración, de verdad no comprendía la necesidad de su madre de seguir presionándolo de esa manera tan burda y psicológicamente agresiva, siempre supo que Rachel era un mujer muy insistente y hasta podía llegar a decir un tanto castrante pero a raíz de su accidente, parecía que sus arrebatos se multiplicaron, y ahora sin tener a donde ir y atrapado en la silla de ruedas se volvía un muñeco de trapo ante los ojos de su mamá, y eso era lo que más detestaba, pensar que eventualmente tendría que sucumbir a sus caprichos por no tener más alternativa.
- Quién?!- gritó molesto cuando un par de golpes en la puerta interrumpieron sus cavilaciones y de verdad esperaba que no fuera su madre, pues en este momento terminaría contestándole como hace rato se merecía.
- Soy Sylvie....traigo su desayuno.
- Adelante- afortunadamente no era Rachel y al menos podría acabar de comer con tranquilidad.
Sylvie entró llevando un plato diferente de comida al que dejó en el comedor, por supuesto que sabía que Hunter necesitaba alimentarse correctamente y si al menos la comida le sabía diferente le ayudaría a cambiar su semblante tan apático y molesto que había tenido en los últimos días.
- Le traje un poco de gelatina, jugo, fruta, unos ricos y deliciosos waffles con jamón y queso.....además una rebanada de pay estilo Nueva York.
Hunter no reaccionó al cambio del menú, simplemente mantuvo su mirada fija en el tablero de ajedrez pensando en lo mucho que su vida había cambiado y temiendo lo que tendría que soportar a lado de su madre, nada parecía muy alentador y sí lo hacia sentir un tanto enojado y triste, ya no era un niño pero su accidente lo había reducido de nuevo a eso.
- Quiere que le traiga algo en especial?- cuestionó Sylvie al ver como no respondía e incluso parecía ausente, y eso le preocupaba pues de nuevo podía caer en depresión y todo gracias a la imprudencia de Rachel- o quizás desea que juguemos ajedrez?!......tal vez esta vez si pueda vencerme o es que ya desistió?- de alguna manera esperaba hacerlo reaccionar y sacarlo del abismo en el que de nueva cuenta parecía estar cayendo.
Sin embargo, lo único que obtuvo fue un hondo y largo suspiro que parecía el ultimo aliento de un moribundo, pero Hunter aparentemente estaba dándose por vencido y eso era justo lo que se trataba de evitar así que con una fingida y preocupada sonrisa se acercó hasta el tablero donde las piezas de mármol y oro estaban tan perfectamente formadas sobre el fino tablero de caoba canadiense esperando a ser usadas.
- Definitivamente debemos jugar- sentenció comenzando a preocuparse del absurdo mutismo que lo invadía, y acto seguido tomó asiento frente al hombre esperando que el ajedrez lo sacara de ese estado como ocurrió en otras ocasiones- usted inicia......adelante......- Sylvie le hizo un ademán cuando Hunter clavó su triste mirada en ella.
- No tengo ganas- respondió el hombre un poco desanimado.
- Yo tampoco tenía ganas y nunca pareció importarle- reclamó Sylvie recordándole como la obligó a jugar.
- Por favor....- pidió con desanimo.
- Vamos solo será un juego.....le daré ventaja y después le prometo que lo dejaré en paz.
Hunter no tenía ganas de discutir con nadie, las palabras, mejor dicho, el chantaje de Rachel y lo que implicaba si decidía no ir a la fiesta seguía rondando su cabeza con insistencia, por lo que no estaba de ánimo para nada pero cualquier cosa que le permitiera quedarse solo sería bien recibida así que casi mecánicamente tomó su peón sin mucho interés y lo movió a f3, y ante aquello Sylvie quedo completamente muda, no era algo común en jugadores tan ávidos como su oponente, pues significaba un error estratégico muy grave, ya que debilita el flanco de rey, dejándolo desprotegido.
-Está seguro que quiere empezar así?!- preguntó la mujer creyendo que probablemente Hunter no se había percatado de lo que hizo.
- Es tu turno- fue toda la respuesta que dió.
Sylvie miró las piezas frente a ella, consciente que continuar con la partida sería un tanto oportunista de su parte pero por un instante consideró que tal vez el hecho de perder de forma tan vergonzosa lo haría reaccionar así que movió su peón de rey a e5, controlando el centro y abriendo líneas para el alfil y la reina.
- Bien, y ahora qué hará?!
Desgraciadamente ni aquel hábil movimiento lo hizo reaccionar, Hunter llevó el peón a g4, debilitando aún más la posición de su rey, dejándolo totalmente expuesto y sin defensa.
- Ni siquiera lo va a intentar?!- preguntó, sabía que la única opción era que su reina atacara al rey de Hunter, el cual había dejado indefenso y sin capacidad de moverse o defenderse, puesto que no había ninguna pieza blanca protegiendo ni bloqueando a la reina.
El final de la partida inevitablemente sería Jaque Mate por reina negra, y aunque podía parecer un gran triunfo para ella, esto no era memorable ni digno de presunción, esta partida no era habitual en un jugador tan experimentado como Hunter, y lo único que demostraba era que hizo un mal desarrollo, probablemente intencional, de sus piezas con una obvia falta de control sobre el centro causando una derrota casi instantánea, así que solo suspiro antes de dejar caer a su rey frente al tablero, Sylvie no ganaría de forma tan burda.
- Cuando desee ser un digno oponente, avíseme- la mujer se levantó dejando a Hunter desencajado porque en teoría al inclinar a su rey, Sylvie admitió su derrota.
- Tú que harías- preguntó Hunter cuando ella tomaba el pomo de la puerta para retirarse de la recámara.
Sylvie volteó algo confundida, no tenía idea a qué se refería con aquella pregunta y su ceño no dejó lugar a dudas, Hunter soltó un leve suspiro que bien podría confundirse con una risilla.
- Disculpe?- exclamó, con algo de inquietud.
- Tú que harías?.....irías a esa fiesta?
- Uhum......esa es una decisión que usted debe de tomar, debe hacer lo que desee, sin considerar lo que yo o sus padres piensen o quieran......si va, hágalo porque es lo que quiere y si se queda, seguramente su amigo lo entenderá, si es realmente su amigo, así será.
- Hace mucho que no voy a una fiesta!- admitió con vergüenza.
- Y tiene ganas de ir?
- Qué voy a hacer ahí?.....bailar?- sentenció con sarcasmo mirando sus piernas- platicar?!.....sobre qué?!....mi accidente?!....yo....yo....yo....- a Hunter se le quebró la voz y las lágrimas comenzaron a acumularse en sus ojos- yo....yo....yo solía ser era el centro de atención en esa clase de eventos.......pero si decidiera ir...... seria muy....muy diferente!!
Y eso fue suficiente para que Sylvie comprendiera que Hunter quería hacerlo, estaba aterrado no por ir sino por todo lo que eso implicaba y porque además tendría que enfrentar una nueva realidad de la que seguramente se estaba resguardando tras los muros de su casa, su vida había cambiado en su totalidad y lo sabía, pero que su entorno, el ambiente en el que se desenvolvió por tantos años, se lo recordara era muy distinto.
- Entonces no tiene que ir......pero debe saber que si esas personas son sus amigos, lo van a cuidar y apoyar......
- Tendrías que ir conmigo- aclaró sabiendo que no podía responder a esa afirmación, no a todos los que llegaran a ese evento podría llamarlos amigos.
- Es parte de mi trabajo!- indicó Sylvie con una dulce sonrisa que alegró ligeramente a Hunter, y aunque esa felicidad no llegaba a sus ojos, al menos no se sentía tan abatido como hace menos de 20 minutos, tal vez porque ella no lo agobiaba hasta el cansancio como su madre y tenía la cortesía de escucharlo, algo que por supuesto Rachel no hacía- pero solo si usted decide ir.
Hunter volteó su rostro clavando su mirada en la ventana y el amplio jardín frente a él, eso era todo lo que había visto en poco más de 6 meses y rara vez el panorama fue diferente, a excepción de aquel par de ocasiones en que Rachel lo obligó a salir y la vez que Sylvie lo llevó a la empresa de su padre, lo único que había visto era su casa y en el fondo eso ya comenzaba a abrumarlo y aburrirlo.
Era consciente de todo lo que implicaba ir a esa fiesta y de todo a lo que podría estar expuesto, le daba miedo, esa era la realidad pero por primera vez también sentía el leve deseo de salir de este cansado encierro, ver algo más, tal vez reconectar con aquellas personas que si eran sus amigos, ya había pasado un año y con suerte su accidente y su actual situación no serían tan novedosos.
- Sylvie- la llamó antes de que la joven cerrara la puerta detrás de sí, entendiendo que su silencio tal vez era una forma de pedirle que lo dejara en paz.
- Si?
- Creo que.....tal vez.....tal vez sea buena idea ir......no lo sé......quizás me sirva......por favor prepárate, el viernes iras conmigo.
Sylvie asintió con una complacida sonrisa, ella también creía que salir y convivir le serviría mucho y eventualmente solo marcaría el inicio, en el que Hunter retomará su rutina y una vida mucho más normal, pero ella, a diferencia de Rachel, no pensaba obligarlo, esa era una decisión que él y solo él debía tomar.
Así que el resto de la semana transcurrió en una tensa calma, todos los habitantes de la casa parecían estar en alerta, esperando lo peor, Sylvie sabía que, si bien, acudir era una buena idea, también era consciente que las cosas no resultarian tan bien como esperaban y Hunter terminaría hundiéndose aún más retrasado su avance; por su parte, George tenía miedo que la decisión de su hijo representara un contragolpe que lo hiciera consciente que su vida jamás volvería ser la misma y que cualquier ilusión o esperanza de tener una existencia normal con una pareja e hijos sería solo eso, una pueril esperanza, y aún así prefirieron no compartir sus preocupaciones; la única emocionada y feliz con la decisión era Rachel, quien no temía expresarlo en cada oportunidad que tenía, a pesar de los múltiples intentos de su esposo por hacerla entrar en razón y que menguara su ímpetu, ella simplemente no parecía querer entender y terminaba interviniendo con sus sugerencias no solicitadas que obligaron a Hunter a evitar el contacto con ella.
Finalmente el viernes llegó y la hora para salir a la fiesta se aproximaba lentamente, mientras él era preparado con lo más necesario para mantenerlo confortable, y con ese propósito se eligió la ropa más cómoda de su guardarropa para evitarle innecesaria presión o una afectación a la circulación, para ello requirieron calcetines de compresión y un par más de calcetines acolchados por si era necesario cambiarlos en algún momento, un par de zapatos casuales y suficientemente amplios, afortunadamente también lograron convencerlo de usar una silla más moderna, con diseño ergonómico, marco liviano, reposapiés ajustables y cojines acolchados, y que además contaba con un mando eléctrico sumamente moderno, con el cual podía, no solo, controlar el movimiento sino también la velocidad, inclinación, ajuste de la altura o reclinación del respaldo; a lo cual solo accedió a usar por y para facilitarle las cosas a Sylvie y no demostrar su poca independencia.
Así la hora llegó, Hunter salió a la estancia a esperar a su acompañante, quien había demorado un poco más de lo normal en salir gracias a todo lo que tuvo que disponer para él, por lo que ahora era su turno de aguardar pacientemente, y era lo menos que podía hacer, para su desgracia lo hizo en compañía de sus padres y de la enorme excitación de Rachel porque su hijo saliera y retomara su vida, aunque eso también implico una serie de recomendaciones y cuidados que debía tener para evitar cualquier complicación.
Hunter se limitó a escuchar con suma paciencia, después de todo, sus preocupaciones estaban en qué y a quiénes iba a encontrar en la fiesta, así que apenas y fingía prestarle atención a su mamá, hasta que al fin Sylvie apareció, pero lo hizo usando su habitual uniforme y sin importar que Dustin supiera quien era, lo que deseaba es que ella pareciera una asistente personal y no una empleada doméstica o una enfermera.
- Qué estas usando?- Hunter interrumpió lo que sea que Rachel estuviera diciendo, adelantándose hacia Sylvie.
- Ah....mi uniforme- respondió con sarcasmo como si la pregunta fuese muy tonta.
- No, no, no.....no.....vamos a una fiesta y no quiero que me vean con una empleada o una enfermera.....ve a cambiarte- ordenó directamente, pero ya estaba muy alterado por la ansiedad de la anticipación y la castrosa intervención de Rachel, como para ser más cordial.
- Pero.....yo soy su asistente y debo lucir como tal- Sylvie lucía sumamente confundida, pues jamás recibió orden alguna de vestirse para una fiesta, además de que ella no era una asistente normal.
- No, ve a cambiarte, ya!!!- gritó Hunter un poco más alterado.
Sylvie volteó muy contrariada a ver a George y Rachel pero nadie estaba dispuesto a contradecirlo, por lo que el hombre asintió como una amable petición para que cumpliera el deseo de su hijo, después de todo no era nada extraordinario, entonces llevó su mirada hacia Rachel pues era ella quien podría poner más objeción sin embargo, estaba tan emocionada con la salida, que estaba dispuesta a pasar por alto cualquier cosa que en otro momento no hubiese permitido así que asintió con mucho énfasis, haciéndole saber que no tenía más alternativa.
Sylvie no tuvo más opción que dar media vuelta y regresar a su habitación, esperando no demorar en encontrar algo casual, elegante, pero sobre todo cómodo para no desentonar en la fiesta y además cumplir con sus responsabilidades, era demasiado para ella, pero solo debía recordarse los sustanciosos cheques que recibiría y que le ayudarían a cumplir sus sueños.
La joven eligió uno total look n***o conformado por unos leggins que combinó con una blusa de tirantes escote alto, un blazer largo brilloso tipo lentejuela, un atuendo que remato hábilmente con botines de piso; el cabello lo soltó de su habitual cola de caballo y el tenue maquillaje que traía solo lo acentuó con un labial rojo mate; era todo lo que podía hacer por las condiciones de su trabajo y la premura del tiempo.
Pero fue suficiente para que dejara a Hunter desencajado, apenas llegó a la sala, todos los presentes voltearon a verla pero fue él quien no pudo evitar quedar boquiabierto por lo bella, sensual y atractiva que se veía, si, desde luego que no estaba ciego y ya se había dado cuenta que era una mujer muy hermosa además de naturalmente provocativa, sin embargo, jamás se había percatado de que podía ser tan bella y con un cuerpo digno de admirar y mimar en todas sus formas.
Y por primera vez en mucho tiempo se sintió tímido, obligándose a bajar la mirada para no empezar a babear como un perro frente a un delicioso filete.
- Ya nos podemos ir?- preguntó Sylvie mientras caminaba hacia el grupo.
Hunter apenas atinó a asentir con nerviosismo y aún sin ser capaz de mirarla, a pesar de que su comportamiento era un tanto extraño, nadie preguntó si se encontraba bien, todos asumieron que su reacción se debía al hecho de acudir a la fiesta y eso era bueno, pues no tendría que dar mayores explicaciones de su actitud.
- Es hora!!- indico Rachel con tanta emoción que poco falto para que brincara como una colegiala.
Asi Hunter, Sylvie y el chófer abordaron la odiosa camioneta que, por advertencia del hombre, tendría que quedarse estacionada lo más lejos posible de la casa de su amigo, ya era suficiente con la elegante y aparatosa silla de ruedas que llevaba como para coronar la situación con la monstruosa camioneta que gritaba por todos lados "INVÁLIDO A BORDO", o al menos así lo sentía él.
Durante el trayecto no se dijo nada, Hunter se dedicó a soltar pesados suspiros, mientras divisaba a través de la ventanilla el familiar camino que tantas veces recorrió en sus elegantes y costosos autos deportivos, pensando en cuándo había sido la última vez que lo transitó y las razones que lo habían llevado hasta allá, una de esas fiestas que tanto solían disfrutar, en donde él y Dustin eran el centro de atención de las mujeres, recordó lo que llevaba puesto aquel día y el Bentley Continental GT color rojo que manejó y lo que había sucedido en el asiento trasero con Ellie, y por increíble que resultara, hasta podía recordar la borrachera que se puso.
Pero ahora todo sería muy diferente, no manejaba él y sí llegaba en una camioneta que afirmaba, contundentemente, su actual estado, no vestía como le gustaba, aunque no podía quejarse no era lo que él hubiera elegido, sin embargo, dadas sus condiciones no podía ser diferente, y en esas condiciones, difícilmente llamaría la atención de alguna mujer esta noche y era muy consciente de ello, de cualquier manera, quién querría pasar su tiempo con alguien que a duras penas podía moverse, y por supuesto, esta noche no se iba a coronar con sexo en la parte trasera del vehículo sobre los asientos de piel; no, esta noche quizás solo sería el centro de atención por breves instantes gracias a su trágica historia pero nada más.
Y eso lo obligaba a suspirar pesadamente con nostalgia y temor mientras era observado por Sylvie a través del espejo retrovisor, ella no podía negar que le daba algo de pena verlo en ese estado tan obviamente triste, incluso llegó a considerar la idea de irse a perder el tiempo a alguna parte de la ciudad y regresar para asegurarle a Rachel que habían ido hasta la fiesta, pero de algún modo Hunter necesitaba abrir sus lineas, tal vez no terminaría esta historia con un Jaque Mate, pero no debía perder sin intentarlo, si el rey se iba a inclinar debía hacerlo con la frente en alto.
Hasta que finalmente llegaron a la fiesta, por supuesto que ellos se bajaron un par de cuadras antes de la casa de Dustin y se dirigieron hasta allá en el más absoluto silencio, sin embargo, conforme la enorme y elegante casa comenzaba a dibujarse con mayor claridad en el panorama, los nervios en Hunter iban en aumento, su respiración se iba agitando mientras sus latidos se hacían más constantes.
- Quiere que nos vayamos?!- cuestionó Sylvie al notar el nerviosismo que se hacía más latente en tanto detenía toda marcha.
Hunter soltó una pesada exhalación, considerando las palabras de su acompañante, por supuesto que quería marcharse de ahí, pero detestaba saber y reconocer que su comportamiento era resultado del terror por enfrentarse a todas esa miradas, y eso lo molestaba, él nunca fue una persona miedosa o cobarde que se escondía o que se daba por vencido antes de tiempo, si llegó hasta aquí no era para salir corriendo a ultimo minuto.
- No, vamos- y sin más puso en marcha su silla de ruedas.
- De acuerdo, pero si desea que nos marchemos......solo dígalo!- increpó Sylvie caminando a su lado, haciéndole saber que lo acompañaría hasta que él llegara a su limite.
Hunter asintió en respuesta y con un último y profundo suspiro se adentraron en el camino que conducía directamente a la entrada de la enorme mansión, en donde el ruido de la música, las coloridas luces y el ir y venir de las personas ya dejaba en claro que la fiesta había comenzado.
Por supuesto, que entre más se acercaban, las miradas de las personas se hacían más constantes, varios de los ahí presentes comenzaron a reconocerlo y los cuchicheos no se hicieron esperar, pero Hunter elevó la cabeza pareciendo ignorante de lo que ocurría a su alrededor aunque en el fondo comenzaba a maldecirlos.
Poco a poco los invitados fueron abriéndole camino entre curiosas y condescendientes miradas mientras fingían no reconocerlo, hasta que estuvieron completamente dentro de la casa, Sylvie y Hunter se detuvieron en medio de la estancia buscando a Dustin, aunque por la cantidad de personas, encontrarlo sería un poco más difícil, en tanto dejaban que las miradas los acompañaran.
- Hermano!!!!- Dustin apareció desde la puerta que daba al jardín, el rumor de que Hunter había llegado se había corrido tan rápido que llegó a oídos del anfitrión- pensé que no vendrías!!!- sentenció verdaderamente feliz de verlo ahí.
- También lo pensé.....pero dije por qué no?!- repuso Hunter tratando de parecer calmo aunque los nervios lo estaban torturando.
- Eres bienvenido....ven, vamos al jardín- Dustin se percató que las personas a su alrededor habían formado una especie de circulo y todos, sin excepción, no hacían otra cosa que verlos y comentar el estado de Hunter, lo que menos quería era que su amigo se sintiera incómodo, al menos, en el jardín se encontraban personas más allegadas a ellos y creyó que en compañía de sus viejos amigos no se sentiría tan incomodo- y me alegra que vinieras con esta belleza- exclamó acercándose a Sylvie para saludarla de beso, por supuesto que el hombre no iba a dejar pasar la oportunidad de coquetearle.
- No podía dejarla- pero el tono de Hunter ya no era tenso, muy al contrario, se volvió extrañamente serio y molesto, dejándolos un poco confundidos.
Pero de nuevo ese repentino cambio fue atribuido a la tensión de encontrarse rodeado por tantas personas que, evidentemente, no hacían otra cosa más que mirarlo, incluso él, lo creyó así.
- Bien....entonces vamos- invitó Dustin con una incómoda sonrisa caminando al lado de su amigo mientras Sylvie se quedó unos cuantos pasos atrás.
En el jardín había otro gran numero de personas, dispersas por todo el lugar, algunas estaban bailando, algunas más sentadas en los sillones, otras tantas de pie compartiendo una copa pero todas, irremediablemente, todas, voltearon a verlo en cuanto apareció por la puerta, algunas lo hicieron con más discreción que otras pero lo hicieron y era difícil argumentar lo contrario.
- Descuida.....ya deberías estar acostumbrado, esas miradas eran algo común en ti!- Dustin trato de quitarle importancia al hecho de que se volvieron el centro de atención, aunque para Hunter no era igual que en aquellas otras ocasiones que su amigo mencionaba.
- Hum.....pero eso era porque me encontraban atractivo y no por ser un fenómeno de circo al que quieren ver!- dijó tratando de sonar divertido con las reacciones, pero era algo difícil de lograr con tan poca discreción.
- Wow....no sabía que te habías vuelto feo!- exclamó Dustin juguetonamente.
- No feo....pero si un fenómeno- y una risa melancólica abandonó sus labios denotando su tristeza, por lo que Sylvie tuvo que intervenir.
- Pues varias personas de aquí también son fenómenos....y a nadie parece molestarle- susurró, clavando su profunda y penetrante mirada en cada invitado que no se molestaba en disimular, intimidándolos ligeramente.
- Qué?- preguntó Hunter.
- Que aquí hay varios fenómenos....verdaderos fenómenos- Hunter y Dustin voltearon a verla con suma confusión tratando de entender a qué se refería- si, vean.....por allá la del vestido rojo con zapatos de teibolera- señaló con la cabeza discretamente hacia una mujer que no se molestó en disimular su burla hacía Hunter- es la señorita labios de trasero de mandril- refutó provocando la explosiva risa de sus acompañantes- y ven a aquel otro......el de pantalón de papá en domingo, es el señor pañal de bebé, es obvio que trae esponjas en el trasero y unas muy corrientes porque hasta acá se notan- de nuevo una carcajada salió de los hombres a su lado que, evidentemente, no pudieron dejar de mirar al sujeto que Sylvie indicó solo para corroborar que, en efecto, tenía razón- y podría seguir toda la noche......al parecer esta es una fiesta de cirugías plásticas!
Hunter negó con la cabeza, mientras la sonrisa se ensanchaba en su rostro, había llegado aquí completamente hundido en el nerviosismo, creyendo que las personas lo tratarían como a un fenómeno, pero ahora al verdaderamente prestar atención a su alrededor, comprobó que Sylvie tenía mucha razón, había personas que difícilmente podrían criticarlo y aunque no era muy correcto criticar, al menos eso le sirvió para sentirse más relajado.