11. La Apertura de la Reina.

4333 Words
Sylvie no tuvo el menor reparo en sacar a Hunter de su habitación incluso a pesar de que el hombre iba decididamente intentando evitarlo de alguna manera y sus contantes gritos no hicieron más que llamar la atención de más de uno en la casa que no se esforzaban mucho en disimular su interés por saber que ocurría. Incluso Rachel salió de su despacho para percatarse que su hijo era llevado hacía la salida, no sabía si pensar que aquello era bueno de alguna manera pero Sylvie había conseguido mucho, así que podría considerar que sería favorable, por lo que de inmediato, y con algo de temor, le dió ordenes al chófer de Hunter para que tuviera lista la camioneta frente a la casa. El hombre obedeció de inmediato, y justo a tiempo para toparse con Sylvie y un muy molestó Hunter, quien ya se había resignado a salir pues no le dejaron opción, aunque eso no significó absoluto silencio, al contrario, estuvo refunfuñando y soltando uno que otro improperio mientras era subido a la camioneta. - Y....a dónde pretendes llevarme?!- cuestionó Hunter un poco serio porque de nuevo lo estaban obligando a salir de la seguridad de su casa, en la cual no había miradas de lastima o comentarios condescendientes. Sylvie se mordió el labio mientras miraba de reojo al chófer, que sonrió ligeramente al darse cuenta que la mujer no tenía ni la menor idea de a dónde irían, pero ella era lo suficientemente astuta para improvisar, por lo que rápidamente se le ocurrió que la empresa del padre de Hunter era una buena opción, lo que por supuesto no le agradó a él. - De verdad preferiría ir a cualquier otro lugar que a la oficina de mi padre.....si eso te importa!!!- exclamó con una mezcla de melancolía y enojo al recordar como después de sus ultimas vacaciones ya no pudo regresar a trabajar, obligando a George a abandonar el retiro, algo que hasta el día de hoy lo hacía sentir muy culpable. - Por supuesto que me importa. - Y entonces a dónde vamos? - A la empresa de tu padre!!!- Hunter clavó su mirada en el reflejo de Sylvie en el espejo retrovisor, acababa de asegurarle que su incomodidad era escuchada y aún así era ignorada. - Ahora sé por que mi madre te contrato.....eres igual a ella- respondió antes de volver a girar su rostro hacia la ventanilla de la camioneta, dejando a Sylvie desencajada, pues honestamente no sabía como tomar aquella declaración aunque no estaba muy segura de considerarlo un halago. - Me aferraré a creer que eso fue un halago.....aunque no estoy segura- susurro esa última parte suavizando el semblante de Hunter, en el que una sonrisa intentó hacer acto de presencia- de cualquier manera me parece se sentirá cómodo en la compañía de su padre, es un lugar familiar y bastante seguro, créame, es lo correcto!!! - Francamente dudó mucho querer ser visto por tantas personas. - Cuántas personas podemos cruzarnos en el camino?!- cuestionó Sylvie retóricamente - Sabes si quiera de que tipo de empresa estamos hablando?!, esta no es una empresa pequeña de 50 empleados, tenemos más de 5000 empleados en la nomina!- refutó Hunter pues no quería que lo vieran tantas personas que en algún tiempo le mostraron respeto y ahora en sus ojos solo se reflejaba lástima. - Y cuantas de esas personas estarán en el lobby o los elevadores?!, probablemente menos del 5%. - No importa cuantas me vean sino que al final todos lo sabrán....todos sabrán que el patético y lisiado hijo del jefe, regresó a causar lastima. - Entonces son unos tontos, usted es hijo del dueño y por tanto dueño y futuro presidente, si no le agrada como lo trata alguien, despídalo!!!- Hunter elevó las cejas con sorpresa ante tan interesante perspectiva. - No había considerado que podía despedir a las personas que no me tratan como corresponde o ignoran mis ordenes- exclamó con un cierto tono que evidenciaba que Sylvie acababa de hacer un movimiento inconsciente que podría costarle la partida. Pero ella si reconoció el oculto mensaje en las palabras de Hunter, sin embargo, ni siquiera se inmutó, apenas y soltó una leve carcajada al pensar que el hombre la despediria en cualquier momento, lo que muy probablemente sucedería despues de ganar una partida de ajedrez. Afortunadamente ya no hubo ningún otro intercambio de comentarios, ya habían arribado al elegante y enorme corporativo de la empresa familiar y el hondo y pesado suspiro que Hunter soltó, solo confirmó que el incómodo destino no pudo ser eludido, desde luego, que la enorme camioneta llamó la atención del constante flujo de gente que transitaba en un ir y venir al interior de las oficinas. Pero la presencia de Hunter fue lo que llamó más la atención, nadie lo había visto desde que se supo del accidente y por supuesto que todos conocían el motivo de su inminente y abrupto retiro, así que su llegada causó, no solo sorpresa, sino tambien conmoción y las constantes y furtivas miradas que le dirigian no hacían por menguar el nerviosismo y la incomodidad que lo estaba invadiendo, desgraciadamente ya estaba en la enorme entrada de cristal y aunque deseaba arrepentirse, al notar los chismosos rostros del personal aceptó que no iba a salir corriendo para que ahora tambien lo llamasen cobarde. Así que tratando de parecer calmo y sereno, elevó el rostro con seguridad, mientras Sylvie lo empujaba hacía el interior, afortunadamente nadie tuvo la intención de hablarle o hacerle alguna deferencia, lo que agradecía pues no deseaba pasar por innecesarias charlas y escuchar sus frases motivacionales baratas. - Tranquilo- susurro Sylvie al oído de Hunter acariaciandole levemente el hombro para hacerle saber que ella estaba ahí para apoyarlo- puede despedirlos!! - Y empezare por ti!!!- declaró provocando una ahogada risilla en Sylvie. - Hunter Rosenthal!!!!- a penas y habían cruzado los accesos cuando una varonil voz resonó por el espacio obligándolos a detenerse y llamando la atención del hombre, quien volteó solo para descubrir a quien estaban a punto de cruzarse. - Dustin!!!- exclamó Hunter con cierta emoción al poder ver un rostro familiar y amigable, lo que necesitaba justo en este momento- amigo!!, un gusto!!!- y de inmediato una sonrisa apareció en su semblante mientras amablemente le ofrecía la mano para saludarlo como correspondía. - Hermano!!!- Dustin parecía igual de complacido y feliz con el encuentro y de inmediato correspondió el gesto pero con un gran abrazo- esto si que es un milagro!!!.....y que te trajo por aquí? - Ya ves, decidí saber cómo estaba mi herencia!!!- dijo fingiendo que en verdad deseaba venir, lo que hizo que Sylvie empujara el interior de su mejilla con su lengua. - Me alegra, así podré tenerte en la reunión y hablar de negocios. - Bueno, honestamente no sé si eso sea posible.....hace rato que me retiré de los negocios y ahora me dedico a vivir la vida de un vago- Hunter respondió intentando parecer divertido con la situación, sin embargo todos los ahi reunidos sabían que nada estaba más alejado de la realidad. - Hum- fue la leve expresión que Dustin soltó sabiendo que la amargura en las palabras de su amigo era innegable- lo sé pero eres tan buen negociante que me agradaría tenerte en la reunión con tu padre. - No sé de que se trata asi que......además yo solo vine de visita. - Eso no te detuvo antes......vamos hermano!!!.....te necesito!!!! Hunter no tenía intención de involucrarse en esos asuntos, no creía que tuviera algún caso, al menos era lo que su cerebro le decía pero su corazón se encendió de manera instantánea, él era un hombre de negocios nato y le encantaba tomar parte de las negociaciones, esa sensación de poder que había probado tantas otras veces se renovó aunque quisiera ignorarla, su semblante se iluminó y sus ojos se oscurecieron levemente como un cazador que admiraba a su presa. - Vamos!!!......eres el mejor en esto y lo sabes!!!- recalcó Dustin al percatarse del hambre en los rasgos de su amigo. - No estoy preparado. - Eso nunca te ha detenido.....ten- y de inmediato le extendió una carpeta con los pormenores de las negociaciones que había mantenido con George, Hunter lo tomó no muy convencido, regalándole una sonrisa burlona a su amigo pero para que negar que quería volver a vivir esa sensación- por cierto.....soy Dustin McGregor- dijo finalmente extendiendo su mano hacia la silenciosa Sylvie que había permanecido al margen de la conversación. - Sylvie- respondió con una amable sonrisa. - Vaya, es un lindo nombre para una linda chica..... - Es mi nueva asistente personal- sentenció Hunter sin quitar la vista de la carpeta. - Con razón no te habíamos visto.....estabas muy ocupado con tan hermosa compañía, así cualquiera!- Dustin parecía muy complacido con la presencia de Sylvie y no dejaba de sonreírle y mirarla con coquetería. - Te dije que es mi asistente personal o lo soñé?!- preguntó con un dejo de sarcasmo pues simplemente no le agradó la idea de inmiscuir a Sylvie en sus regulares bromas masculinas. Dustin sonrió fingiendo indiferencia, aunque fueron amigos de "parrandas", Hunter siempre se comportó más serio y formal con las mujeres, guardándose ciertos comentarios para si. - Entonces...... listo?!- Dustin comprendió la indirecta y trato de continuar como si nada, aunque eso no evitaría seguir con sus coqueteos con Sylvie, la mujer le había gustado y planeaba estrechar lazos. Y ya sabía cómo podría conseguirlo, por lo que esperaba que Hunter cooperase y lo ayudara, lo que sería la parte difícil del plan. Así, todos subieron a la oficina de George, donde se llevaría a cabo la negociación para la sociedad de ambas empresas, y en cuanto el grupo cruzó la puerta, la sorpresa del anfitrión se reflejo con plenitud en su rostro. George quedó absolutamente boquiabierto, hace mucho que su hijo ni siquiera se había arreglado para salir y ahora estaba ahí, frente a él, entrando por la puerta de su oficina y además llevaba la carpeta de la negociación, lo que ya se podía considerar un absoluto milagro. - Per..... pero qué?!- George intentó cuestionar mientras su hijo era llevado hasta el escritorio. - Olvide que hoy quería salir y venir a la oficina- respondió con total sarcasmo mirando de reojo a Sylvie. George entonces comprendió que su hijo estaba aquí obligado por la mujer, y eso debía agradecerselo de alguna manera, sin embargo, no evitó que levantara su mirada hacia ella con una mezcla de sorpresa, confusión y agradecimiento. - Entonces..... bueno......que agradable sorpresa!!!- exclamó sin saber qué más decir pues tampoco quería que algún reproche o discusión acabara con su visita, al menos él si era lo suficientemente prudente para agradecer la visita sin armar todo un espectáculo como lo haría Rachel. - Es lo mismo que yo digo.....y es bueno que este aquí, siempre me agradó su forma de negociar- intervinó Dustin colocando su mano sobre el hombro de Hunter. - Entonces creo que deberán ser ustedes quienes se encarguen de ese asunto, ya que al parecer soy demasiado viejo y con ideas muy anticuadas para intervenir- dijo George tratando de parecer calmo e indiferente, aunque no dejaba de ver a su hijo con reticencia solo para corroborar que no fuera un producto de su imaginación. - Entonces así será!- indicó Dustin volteando su cuerpo hacia Hunter esperando que diera la indicación para iniciar, pero él no hacía más que ver con los ojos ligeramente bajos a George y a su amigo soltando de tanto en tanto ligeros suspiros de resignación- y?- repitió al ver que el hombre no hacía más por moverse. - De acuerdo......podemos ir.....- Hunter se giró un poco hacía Sylvie, indicandole con el dedo que lo llevara hasta la pequeña sala que estaba frente al enorme ventanal de la oficina de su padre. La mujer obedeció de inmediato colocandolo justo al lado del sofá mientras los otros dos hombres tomaron asiento casi frente a él, dejando que ella ocupara una pequeña silla junto a la puerta, alejada de toda la acción pero con una vista impresionante de lo que ocurriría. Sylvie poco a poco comenzó a prestarle toda su atención a Hunter, al principio solo fue la curiosidad de saber cómo reaccionaría ante esta situación, sin embargo, conforme pasaban los minutos y la negociación tomaba forma el efecto cautivante que tenía sobre ella era más fuerte, él parecía otro hombre completamente diferente al que conoció en estos días, la forma en la que hablaba y se desempeñaba era tan imponente, justo como la que imaginó en un hombre de negocios tan importante, la habilidad para entender números y porcentajes le resultaba fascinante y la seguridad que emanaba no solo en sus palabras sino de todo su cuerpo era arrolladora, haciendo imposible que ella dejara de verlo. Por su parte, George poco intervinó y no pudo dejar de sentirse satisfecho con volver a ver a su hijo actuando de esa forma tan firme y segura, Hunter era un ávido y nato negociante, mucho mejor que él, y eso siempre lo hizo sentir muy orgulloso, verlo actuando como el gran e imponente presidente de su compañía otra vez, le revivió una esperanza de que quizas no todo estaba perdido y sabiendo quien fue la artifice de este milagro, levantó sus ojos para agradecerle, descubriendo a una perpleja Sylvie que apenas se percató de la mirada trato de disimular, agachando su cabeza con una tenue sonrisa de vergüenza. George entre cerro los ojos al notar la reacción de la joven, no estaba muy seguro de lo que significaba pero ese brillo en aquella mirada y el ligero sonrojo de las mejillas, no dejaba lugar a dudas así que con algo de duda miró de nueva cuenta a Hunter solo para corroborar que esas reacciones tuvieran que ver con su hijo y, efectivamente, el camino del embelesamiento de Sylvie conducía a Hunter. Apenas y marcó una sonrisa de lado, quería creer que era bueno que una mujer viera a Hunter de esa forma pero aún había un problema mayor que no consideró y su mente le hizo favor de recordar, Sylvie estaba ahí por cuestiones laborales y que terminaran enamorándose no parecía lo más sensato, aunque, tal vez, solo era una fascinación de la joven por ver a alguien como su hijo, por lo que trato de calmarse y procurar no hacer lo que haría Rachel y adelantarse a algo que probablemente jamás ocurriría. - Por eso me agrada negociar contigo!!!- exclamó Dustin feliz aplaudiendo fuertemente mientras Hunter solo negaba con la cabeza. - No exageres, solo reafirmamos los acuerdos a los que llegaste con mi padre. - Jah.....entonces por qué me llevó casi tres meses concluir lo que ahora nos tomo....- Dustin volteó a ver su reloj tratando de recordar a qué hora habían llegado- cuánto nos tomo?- levantó su mirada hacía sus acompañantes pero ellos estaban igual de absortos para darse cuenta del tiempo- bella Sylvie..... cuánto nos tomó?- cuestionó girándose hacia donde ella aguardaba. - Uhum- Sylvie tragó grueso, pues lo que menos necesitaba en estos momentos era la fija mirada del grupo de hombres- casi...uhum.....casi una hora y media- indicó observando su reloj. - Ves.....mucho menos de lo que nos tomó a George y a mi- Dustin le remarcó contundentemente, esperando que esto sirviera para sacarlo del encierro deprimente al que se estaba aferrando como un medio para protegerse- deberías pensar en volver!!! Y aunque aquella era una propuesta que todos le habían hecho, nunca lo hicieron de forma tan directa como Dustin lo hacía, George abrió los ojos mirando de lado al amigo de su hijo, mientras Sylvie apenas y se enderezó ligeramente en su asiento expectante a saber cuál sería la respuesta, en tanto el encargado de la propuesta mantenía toda su atención en Hunter con una enorme sonrisa. - No....no.....no.....yo ya no no puedo hacer muchas cosas!- respondió Hunter con un poco de pesar pero ya no tan convencido cómo solía responder antes, pues aunque no quisiera admitirlo, el estar aquí, haciendo estas importantes negociaciones, en donde la sociedad de ambas empresas implicaba más ceros en un papel del que alguien podría pensar, le devolvió su ímpetu, no sabía cómo explicarlo pero esa poderosa sensación volvía a estar ahí. - No puedes venir a la oficina?!- indagó con sarcasmo- y cómo llegaste hasta aquí? - No me refiero a eso.....es solo que.....verás....no es tan simple- si bien Hunter sabía que venir hasta aquí y tener que hacerlo dependiendo de otros no le resultaba muy atractivo. - Me parece que lo único que estas haciendo es poner excusas.....pero dejaré que pienses en un mejor argumento para negarte y lo discutiremos en mi casa el viernes......- demandó Dustin tomando los papeles que acababan de firmar. - En tu casa, el viernes?!.....para qué?!- Hunter hace tanto que no visitaba a sus amigos que había olvidado muchas cosas sobre ellos. - Wow.....ahora si eres un imbécil!!!- sentenció Dustin fingiendo enfado- no puedo creer que lo hayas olvidado!!, si fueras mi novio estaría muy, muy, pero muy molesto e indignado. - Vete al carajo!!- la tenue exclamación de Hunter provocó risas por todo el lugar, incluso Sylvie ocultó su burlesca reacción, pero lo que ella no sabía es que George siempre creyó que su hijo y Dustin eran mucho más que amigos, al menos esa era la constante broma que le hacía. - Siempre lo supe.....y quiero que sepas que no hay nada de malo, yo siempre te voy a aceptar tal cual eres hijo, solo por favor, nunca te vistas de mujer en casa, por tu madre- y ahí estaba de nuevo el olvidado chiste con el que solía molestarlo. Hunter volteó sus molestos ojos hacía su padre mientras Dustin se partía de risa, para él era muy gracioso, después de todo no era quien debía soportarlo. - Ves?!- le reclamó Hunter a su amigo. - Jajaja....jajajaja.....jajajaja..... no es mi culpa, yo solo dije que si fueras mi novio estaría muy enfadado contigo por olvidar mi cumpleaños!!!! - Mierda!!!- respondió Hunter visiblemente apenado, pues si alguien fue de los pocos que le demostró su amistad sincera en el momento más bajo de su vida ese fue Dustin, él había permanecido muy al pendiente de cada avance en el caso, había buscado y ofrecido alternativas médicas, lo cuidó en el hospital en más de una ocasión y nunca se quejó, permaneció a su lado cuando sus padres tuvieron que darle la noticia y lo acompañó silenciosamente mientras sufría por su nueva realidad, pero como solía decir, "Hunter era más que su amigo, era su hermano". - Wow......sabes qué?!, ahora espero un gran, enorme, obsceno y pornográfico obsequio!!!- pidió actuando como novia enojada. - Discúlpame.....eh.....olvidalo.....han pasado muchas cosas.....pero enviare un gran obsequio, lo prometo. - Qué?!, enviarme?!.....no papi, tu me lo llevarás el viernes hasta mi casa.....oíste?!, y no pienso aceptar ninguna negativa, después de que lo olvidaste de forma tan desconsiderada, lo menos que aceptare es que lo lleves personalmente......y además tendrás que llevar a la bella Sylvie, tú también puedes ir Sylvie, de hecho, espero que vayas ehhh.....- Dustin se levantó para mirarla directamente pues esperaba que la fiesta los ayudara a conocerse un poco más. - Ahh...yo.....no creo que sea posible- y de verdad que no pensaba hacerlo, ya había notado las coquetas miradas que recibía por parte del hombre y eso no era parte de su trabajo y mucho menos de su acuerdo, en realidad, parte de su trabajo implicaba permanecer con un perfil tan bajo que casi, casi, debía pasar inadvertida, y no era por ella, era por la discreción implícita que significaba ser una sustituta s****l. - Y por qué no?- Dustin no pensaba darse por vencido y más cuando la mujer ya le había gustado. - Porque eso no es parte de mis funciones- respondió con mucha seguridad, observando fijamente al hombre que trataba de sonrojarla con esa mirada de conquistador, lo que Dustin no sabía es que, hombres como él se topaba muy a menudo y era aún peor cuando sabían a que se dedicaba, eran la clase de hombres que pensaban que una sustituta era igual a una prostituta. - Acompañar a Hunter es parte de tus funciones y si él va.....supongo que tu tambien- refutó sin intención de dar un paso atrás, Sylvie volteó a ver a George y a Hunter, esperaba que él se siguiera negando, no es que le tuviera miedo a Dustin pero era innecesariamente cansado tener que repetirle el NO- tú vas a ir, cierto?!- y en esta ocasión le preguntó directamente a su amigo- me la debes!!!- pidió al ver el titubeo en él. Hunter miró a Dustin, después a su padre y finalmente a Sylvie solo para regresar sus ojos hacía su amigo, por supuesto que no tenía intención de ir, iba a estar rodeado de todos sus viejos amigos y conocidos, eso solo implicaba tensas charlas sobre: cómo ocurrió el accidente, qué pasaba por su mente mientras caía, que sintió cuando escuchó la noticia, qué va ser del él ahora, cómo vive su día a día, por qué no se ha operado; acompañados de sus: lo siento, es una lástima que te haya pasado, Dios sabe porque hace las cosas, es solo una prueba y el peor de todos: échale ganas, y no, definitivamente no tenía interés de ir. - No lo creo, no es posible.....no puedo hacer viajes tan largos- fue la única excusa que a Hunter se le pudo ocurrir. - Por favor......este lugar esta más lejos que mi casa.....así que sí vas a ir, y no se hable más......y tú también vienes con él, Sylvie- y con una coqueta mirada acompañada de una seductora sonrisa se dirigió a la mujer. Sylvie soltó un suspiro, con una mueca en su rostro que dejaba claro su fastidio, pero como Hunter no se negara si iba a tener que ir, pues esa era parte de su supuesta obligación. - Perfecto!!!- indicó Dustin al ver que ya nadie se negaba- los veo el viernes!!.....linda Sylvie!!- y guiñándole el ojo, cerró la conversación. Acto seguido tomó sus cosas y se despidió de los ahí presentes, dejándolos un tanto silenciosos pues lo que acaba de pasar era un poco paradójico, por un lado todos sabían que era bueno que Hunter abandonara su escondite y que ello le ayudaria a darse cuenta que aún podía tener una vida medianamente normal, pero para su desgracia eso también significaba enfrentarlo a la imprudencia de las personas y ese era la preocupación principal, el que todo aquello solo terminara por agravar el frágil estado psicoemocional del hombre. - No tienes que ir sino quieres- intervinó George sabiendo que sería su hijo quien pagaría las consecuencias si decidían obligarlo- podremos poner cualquier excusa....diremos que...no sé.....que amaneciste con problemas circulatorios y que hay que vigilarte para evitar un coágulo- Hunter sonrió melancólicamente por la excusa de su padre, era un tanto rebuscada pero en el fondo agradecía que lo apoyara y no insistiera en obligarlo a ir como lo habría hecho su mamá. - Gracias viejo.....pero no lo sé......yo te aviso- y aunque su respuesta sonaba un poco animada aún podía verse la tristeza y el miedo en su semblante y no era para menos, no solo por el hecho de lo que tendría que enfrentar en la fiesta con todas esas personas que no podrían evitar prestarle toda su atención, sino básicamente por todo o que implicaba ser llevado a un evento de ese tipo. Antes de salir tenían que someterlo a una revisión minuciosa de todo su cuerpo, especialmente en ciertas zonas como su trasero, espalda y caderas para asegurarse de que no tuviera ningún signo de enrojecimiento o irritación, pues si ya existían úlceras o llagas, era probable que Rachel no lo dejaria salir o insistiría psicóticamente en lo crucial que era protegerse adecuadamente con apósitos o vendajes, lo que resultaba muy incómodo para él; eso sin olvidar que tendría que usar el horrible cojín anti escaras durante toda la fiesta para distribuir su peso y reducir la presión en puntos clave. Además tendría que cargar con el kit completo de catéteres, bolsas colectoras y suministros adicionales, apósitos, desinfectante, guantes etc., aunque aún conservaba ciertos reflejos y funciones residuales, la desconexión parcial de su médula espinal significaba que no tenía control total sobre su vejiga o intestinos, si bien podía realizar la micción de forma controlada, siempre debía estar preparado para situaciones imprevistas, ya que los baños adaptados no estaban disponibles en todos los lugares, y siempre existía la mínima posibilidad de tener un accidente. Lo que también implicaba considerar la posibilidad de usar pañales absorbentes o protectores adicionales en caso de emergencias, de lo cual Sylvie tendría que deshacerse, y no era algo que deseara compartir con ella. Eso sin mencionar su bolsa completa de medicamentos para la esporádica espasticidad muscular que de repente se presentaba o el dolor fantasma que aún persistía bajo ciertas circunstancias en las que se veía obligado a tomar analgésicos que le ayudaban a mitigar el dolor. Y ni que pensar de lo incomodó que sería para él y el anfitrión de la fiesta que tuviera que retirarse, al menos en un par de ocasiones, a realizar ejercicios de movilización pasiva de las articulaciones para evitar rigidez o contracturas musculares, o peor aún, evitar desarrollar coágulos sanguíneos, lo que era algo primordial en su estado; y la comida sería otro gran problema, pues si bien podía ingerir casi de todo aún debía seguir una dieta que requería no solo un control de hidratación sino además una alimentación balanceada que no le provoca estreñimiento o inflamación abdominal. Para Hunter era simplemente demasiado para soportarlo, todo eso era agobiante y deprimente para poner una sonrisa y continuar como si nada le importara, al menos, estando en la seguridad de su casa se olvidaba de la mayoría de esos cuidados que le recordaban su cruel realidad.
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