Efectivamente la tarea de informarle a Rachel que su hijo decidió operarse fue de George, el hombre entró a la recámara de su esposa, una a la que no había puesto un pie en más de 6 meses, sabiendo que el caos estaba a punto de desatarse. La habitación estaba impecable, como siempre, aunque ahí poco rastro quedaba de su presencia y ya no reconocía el lugar, sin embargo, ella lo había querido así y al igual que Hunter se había cansado de discutir. Rachel se encontraba sentada en un sofá cercano a la ventana, con una copa de vino en la mano, y sin importar que escuchó la puerta decidió no levantar la vista de inmediato, aunque su expresión tensa indicaba que había notado su presencia. - Qué quieres, George?- preguntó con un tono frío sin molestarse en mirarlo, el hombre cerró la puerta de

