La casa de los Rosenthal, se convirtió en un discreto campo de batalla, con los naturales estira y afloja, pero lo peor era la actitud pasivo- agresiva que Rachel adoptó, insistiendo en pasar todo el tiempo posible con su hijo, con la vana excusa de que pronto no sería posible o disfrazandolo bajo la máscara de preocupación maternal, ya fuera obligándolo a enseñarle a jugar ajedrez, inventando excusas para aparecer en los momentos más inoportunos, o yéndose a dormir casi de madrugada fingiendo estar al pendiente de su hijo, la mujer parecía estar siempre ahí, como una sombra insistente tratando de evitar que Sylvie y él estuvieran a solas. Hunter, sin embargo, era muy consciente de las verdaderas intenciones de su madre y aunque la situación lo irritaba, no dejó que eso lo detuviera, él y

