Rachel y su esposo no tuvieron más opción que marcharse de la clínica con todas sus esperanzas aniquiladas, contratar una sustituta s****l en contra de todos sus principios demostraba lo desesperados que estaban y lo preocupante de la situación, desgraciadamente, no hubo argumento que pudiera convencer a la doctora Cohen.
Habían explicado con precisión cada aspecto de su plan, lo que la sustituta debia hacer, cómo debía llegar, lo que debía decir, cómo debía comportarse, cómo manejarian el pago, incluso llegaron al punto de ofrecer una remuneración casi del doble, sin embargo, nada logró que obtuvieran una respuesta afirmativa.
Y ante ese panorama ahora debían considerar cuál seria su siguiente movimiento, evidentemente Hunter no se encontraba en las mejores circunstancias para que ellos pudieran intervenir de manera más agresiva, así que mientras permanecían sentados en el elegante restaurante, bebiendo su café, sin emitir el menor ruido, no hacían más que preocuparse, apenas y soltaban esporádicos suspiros con los cuáles confirmaban que seguían presentes.
- Qué vamos a hacer?!- preguntó Rachel muy angustiada con un claro nudo en la garganta que le quebraba la voz.
- No lo sé- repuso George, un hombre que siempre supo como resolver los problemas familiares ahora se quedaba como un pequeño niño esperando un milagro de navidad.
Rachel no pudo contener las primeras lágrimas que brotaron de sus ojos, la contundente negativa que recibieron agotó las últimas esperanzas que tenía y ahora sin nada más que hacer, no podía dejar de sentir miedo por su hijo y una creciente culpa, en su mente no dejaba de repetirse que si no hubiese insistido en llevarlo al campestre nada de esto estuviera pasando.
- Debe haber algo......- repuso George tratando de calmar el silencioso, aunque desesperado, llanto de su esposa- debe haber alguna opción.....algo que no hemos considerado......- pero por más que pensara o rebuscara una opción que rescatara a su hijo del abismo que lo estaba devorando, su mente se perdía sin hallar el camino.
Afortunadamente para la pareja, la respuesta llegó, o al menos una pequeña luz que les devolvía la fe en que su plan aún podía llevarse a cabo, en ese instante de mayor desesperación, el teléfono de George comenzó a sonar.
- Si?- respondió sin siquiera mirar el identificador, pero estaba tan sumido en su abatimiento que apenas y podía actuar por instinto.
- Señor Rosenthal.....habla la doctora Cohen.
- Doctora, buenas tardes, hubo algún problema con la transferencia?- cuestionó directamente pues esa era la única justificación para tal llamada.
- No, no.....todo está en orden, en realidad me comunicaba para avisarle que consideré su propuesta....
- De verdad?!- exclamó más animado ante la sola idea de que aún tuvieran una pequeña esperanza.
- Señor Rosenthal, no le hablo para aceptar su propuesta pero estoy abierta a considerarla........antes de poder tomar una decisión me gustaría evaluar la situación de su hijo, saber cuál es su verdadero estado psicoemocional, solo así podré saber si amerita que esto se lleve a cabo...... es la única condición que pongo para poder siquiera considerar la posibilidad......le repito, esto no significa que voy a aceptar pero al menos estoy abierta a ayudarlo.
Si bien esa respuesta no era completamente satisfactoria, al menos aún tenían la posibilidad, ese panorama era todo lo que necesitaba para poder descansar y mantener una leve sonrisa, al menos por el momento no tendrían que considerar una arriesgada jugada mientras aprovechaban el tiempo para considerar qué más podían hacer o quizás la misma doctora Cohen podría ofrecerles alguna otra alternativa, eso era suficiente.
- Qué ocurre?- preguntó Rachel con los ojos muy abiertos y con pequeño destello de esperanza en ellos, pero George solo levantó la mano para hacerla callar mientras escuchaba atentamente las indicaciones de la doctora, dejando que su esposa lo mirase con expectación.
- Por supuesto que si.....si es posible podría ser esta misma tarde, aún estamos cerca de la clínica y sin problemas podremos pasar por usted, como verá es algo muy urgente para nosotros.
- Voy a entrar a una consulta.....pero si pueden esperar una hora podré acompañarlos después.
- Desde luego, estaremos atentos.
- Perfecto, entonces les llamo en cuanto este desocupada.
- Si, esperamos su llamada.....y de nuevo gracias!- exclamó George emocionado por la pequeña esperanza que tenían, hasta hace menos de una hora la pareja había perdido su última y desesperada alternativa, pero si la doctora se atrevió a contactarlos de nueva cuenta solo significaba que la posibilidad era muy latente, aunque aún debía actuar con reservas.
- Qué ocurrio?- cuestionó Rachel de nueva cuenta ansiosa por escuchar las noticias que tenían a su esposo sonriendo con tanta tranquilidad.
- Era la doctora Cohen.....me llamó para avisarme que quiere evaluar a Hunter, saber cuál es su estado y que después de eso podrá decidir si nuestro plan es factible.
Rachel sonrió esperanzada, si bien no estaba de acuerdo con el plan y aún lo consideraba muy cuestionable y hasta cierto punto repudiable, su desesperación por hacer algo que ayudara a su hijo era mayor además si algo la había caracterizado siempre era su amor incondicional hacia Hunter.
- De verdad?- exclamó aún con incredulidad, a lo que su esposo asintió- perfecto, entonces....paga y vamos a a clínica, no debemos hacer esperar a la doctora!- sentenció sin más interés por esperar, pues cada segundo para ella era un segundo que Hunter sufría.
- No, no....espera- George la detuvo en cuanto, y sin esperar más, la mujer se levantó de su asiento- la doctora entrara a una consulta.....ella va a llamarnos para que pasemos a recogerla en cuanto acabe- eso no era algo que Rachel quisiera escuchar y aunque le pesara, no tenía más opción.
Así que la pareja aguardó, con ansias y un constante nerviosismo que los llevo a mirar su reloj con regularidad, hasta que Rachel ya no pudo esperar más, casi 15 minutos antes de que el reloj marcara la hora obligó a George a apresurarse hacia la clínica, en la cual, afortunadamente, la doctora ya estaba despidiendo a su paciente en la recepción.
Apenas y le sonrieron y sin siquiera tomar asiento, esperaron a que ingresara a su consultorio por lo necesario para poder volver a casa, durante el trayecto obviamente fueron sometidos a un arduo interrogatorio sobre los otros episodios depresivos que Hunter había sufrido, cómo lograron sacarlo adelante, todo aquello que médicos y psicólogos habían hecho, los reportes, pero sobre todo, lo que esperaban al contratar a una sustituta, todo absolutamente, todo lo necesario fue dicho, hasta que llegaron a su elegante casa.
El servicio los recibió de inmediato y los informes que dieron sobre el estado de Hunter no variaron de lo que ya sabían, él continuaba encerrado en su recámara, no había probado alimento y seguía sin bañarse; lo único diferente que el ama de llaves pudo comentarles es que ahora estaba sentado en la cama mirando a la nada sin hacer el menor movimiento.
- Entrare yo sola, necesito poder conocer su estado emocional libre de cualquier influencia- indicó la doctora cuando se encontraron junto a la puerta de la que ahora era la habitación de Hunter, y aunque el matrimonio no consideró que fuera una buena alternativa, sí querían la ayuda de la terapeuta, no tenían más opción.
- Solo......por favor no le diga quién es realmente.....por favor- pidió Rachel casi suplicante.
- No acostumbro mentirle a mis pacientes.
- Lo sé...... pero mi hijo enloqueceria y no le pido que mienta.....solo dígale que es una terapeuta o psicóloga, en realidad no estaría mintiendo- Rachel comentó creyendo que decir parte de la verdad no era mentir.
Sin embargo, la doctora Cohen no le dió la respuesta que esperaba, se limitó a ver a la pareja considerando seriamente la locura que estaban llevando a cabo, como terapeuta, tenía mucho que decir pero cualquier cosa que decidiera hacer iba a depender exclusivamente del estado emocional de Hunter.
La doctora Cojen entró sin tocar o esperar a que la anunciarán, no podía ser de otra manera; y en cuanto lo hizo, comprobo lo dicho por el servicio, Hunter yacía en su cama, con la espalda recargada en la cabecera, la vista fija en la nada con sus manos abiertas y colocadas sobre cada una de sus piernas, solo se sabía que no era una figura de cera gracias a la suave, aunque constante, respiración que emanaba de su pecho, pero más allá, no hacía ningún movimiento, ni siquiera volteó para saber quién había llegado, no le importó en lo más mínimo.
- Ouh...vaya- sentenció la doctora cubriéndose la nariz cuando el leve, pero penetrante, olor a sucio inundó sus fosas nasales- buen.....uf..... buenos dias Hunter......mi nombre es.....ouh......soy la doctora Charlie Cohen, psicóloga, tus padres me llamaron para que pudiera venir a verte, al parecer están muy preocupados por tu estado de salud...... me gustaría saber si consideras que tienen alguna razón para estarlo- la doctora caminó hasta colocarse frente a los pies de la cama para verlo directamente, sin embargo, ni siquiera eso altero el estado en el que se encontraba el hombre.
Y efectivamente, no obtuvo ninguna respuesta, Hunter mantuvo su posición, no volteó a verla, no emitió un sonido ni siquiera fue capaz de soltar un suspiro.
- Hunter, me gustaría que pudiéramos charlar sobre qué te tiene en ese estado, yo no te juzgo y cualquier cosa que compartas conmigo quedara entre nosotros......estoy aquí para ayudarte- pero de nuevo el silencio fue lo único que obtuvo- Hunter- lo llamo otra vez, aunque en esta ocasión si logró que él se moviera, apenas y se dejó caer hacia un costado, cerrando los ojos y soltando un hondo suspiro.
La doctora Cohen comprendió que no tenía caso seguir insistiendo, aquí no iba a conseguir nada, por más que lo intentara, ya antes había sido testigo de situaciones similares y casi nunca terminaba bien, era preferible mejor enfocarse en encontrar una alternativa.
Y así como entró salió, luciendo bastante desanimada, afuera la esperaban los padres de Hunter, quienes no pudieron evitar sorprenderse por lo rapido que la doctora salió.
- Qué ocurrió?!- la primera en intervenir fue Rachel, su confusión al ver a la terapeuta abandonar la recámara a menos de minutos de ingresar no era un buen augurio.
- Hay algún lugar dónde podamos hablar?- cuestionó muy seria y de inmediato George le indicó el camino hacia su despacho, al otro lado de la enorme mansión.
Sin más demora el trío atravesó el lugar con una ansiosa Rachel que no hacía más que ver a la doctora esperando escuchar aunque sea el mínimo sonido que le diera algo de luz respecto al estado de su hijo, aunque para su desgracia debería aguardar hasta encontrase en un sitio seguro y alejado de cualquier persona ajena que pudiese cometer alguna indiscreción.
- Qué ocurrió?!- de nueva cuenta Rachel intervenía en cuanto George cerró la puerta detrás de si, pues su angustia no podia ser menguada.
- El estado de su hijo es preocupante......- repuso la doctora Cohen directamente mientras tomaba asiento en la pequeña sala del despacho, lo que desató el angustioso llanto de Rachel quien no deseaba escuchar tales noticias- Hunter cayó en una profunda depresión, un estado que quizas ya estaba latente y que se detono a partir de lo que vivió en el club.
- Hay algo que podamos hacer?- preguntó George intentando contener el desolado llanto de su esposa.
- Necesito......uhu..... necesito evaluar la situación, por el momento me es imposible darles una respuesta pues hay mucho que considerar, como profesional debo pensar en el bienestar y la salud del paciente pero también debo sopesar las implicaciones éticas y morales de cualquier medida que lleguemos a tomar.......sin embargo, algo les puedo prometer, es que contaran con mi apoyo para trabajar la depresión de su hijo.....ya sea que lo haga directamente o les recomiende a un especialista más capacitado.
El semblante de los padres de Hunter volvió a ensombrecese más de lo que ya estaba, probablemente era por su preocupación que cualquier tiempo, por mínimo que fuese, resultaba una eternidad para ellos, pero ya no podía esperar, estaban convencidos que cualquier minuto solo los acercaba a ese temible final que nadie quería aceptar en voz alta.
- Doctora, haremos lo que sea.....lo que sea..... no importa el costo, pagaremos lo que sea necesario, solo.......ayudenos- George sabía que el dinero no era el problema, sin embargo, sus recursos eran lo único que podía ofrecer por el momento y estaba dispuesto a pagar lo que fuese necesario para salvar a su hijo.
- Lo sé.....pero hay muchas más cosas que considerar- sentenció la doctora Cohen consciente de que para ellos ofrecer dinero se había vuelto el medio de convencimiento más socorrido y no iba a culparlos, ya que por la casa y el vehículo que manejaban tenia los recursos suficientes para darse ese lujo- me estaré comunicando con ustedes en cuanto tenga una respuesta viable, sea cual sea- aclaró para que el matrimonio no esperara como respuesta final la aceptación de su plan.
Y con un pesado suspiro acompañado de los habituales protocolos sociales de despedida, Rachel y George se resignaron a que, por el momento, hacerle compañía a Hunter mientras esperaban una respuesta por parte de la terapeuta era todo lo que podían hacer.
La espera durante la siguiente semana fue pesada, el estado de su hijo no mejoró aunque tampoco empeoró, lo que ya era suficiente para ellos; pero lo más angustiante era el inaudito silencio que la doctora Cohen mantuvo, de ella no habían tenido la mínima respuesta y a punto de agotar todos sus recursos la situación en la casa se hizo insostenible.
Rachel parecía haberse contagiado de alguna extraña enfermedad que afectaba su cerebro, no había una sola cosa en su rutina que no terminara por molestarla, enloquecía al punto de los gritos por cualquier nimiedad, el servicio de la mansión prácticamente vivia aterrorizado, la mujer había despedido ya a dos chicas del servicio por las razones más absurdas y ridículas que cualquiera podría escuchar pero en el estado psicológico de la mujer, hasta cierto punto, era comprensible aunque no justificable.
Gracias a eso, George pasaba más tiempo de lo necesario en la oficina, debido a las constantes e inauditas peleas que mantenía con Rachel, en donde los reclamos por su pasividad eran el pan de cada día, aparentemente, ante los ojos de su esposa, él era el único responsable del estado de Hunter, pero aunque hubiera querido hacer algo, e hizo cuanto estaba en sus manos, sin que su hijo deseara recuperarse, a ellos poco les quedaba.
Y aún así llegaba a su casa y estaba al pendiente de cada cosa que tuviera que ver con su familia, sin importar que diario escuchara lo mismo por parte de Rachel, él seguía presente y buscando alguna alternativa que pudiera sacar a su hijo avante.
- Al menos hoy llegaste más temprano.....- sentenció la mujer apenas George se aproximó al comedor en donde ella ya estaba por degustar la cena, sin embargo, no respondió nada, él ya se había cansado de discutir y por supuesto que no deseaba empezar una nueva pelea que terminara arruinando la cena para todos.
- Hoy no hubo tanto trabajo- fue la única excusa que pudo dar ante la evidente provocación de su esposa.
- Es curioso, no?...... el trabajo ha aumentado desde que mi hijo cayó en depresión...... no te parece interesante.
- Quizás...... aunque no me había percatado de esa coincidencia- sentenció con otra evasiva respuesta.
- Coincidencia, por supuesto- Rachel aclaró con tanto sarcasmo que cualquier persona que estuviese atravesando por un estado agresivo hubiese contestado de inmediato con suma violencia.
- Quizás.
Pero la pasiva respuesta de George solo aumentó la molestia en Rachel, la mujer estaba ya dispuesta a descargar su molestia ante lo que consideraba una afrenta por parte de su esposo quien, según su propia interpretación, había decidido dejarla sola para resolver el problema de su hijo, afortunadamente para el hombre en ese instante su celular comenzó a sonar evitando que esta cena se convirtiese otra vez en intercambio interminable de acusaciones y reproches.
- Si?- George contestó de inmediato sin darle la oportunidad a Rachel de prohibirle tomar la llamada.
- Señor Rosenthal, habla la doctora Cohen.
- Doctora, cómo está?- el desanimado tono se transformó de inmediato a uno mucho más animado, esta simple llamada para él significaba una nueva esperanza que ya había perdido con el pasar de los días.
Rachel tampoco fue ajena a la respuesta de su esposo y si bien estaba enojada su estado de ánimo también se transformó con increíble velocidad, obligándola a clavar sus expectantes ojos en el hombre a su lado.
- Muy bien, gracias...... lamento no haberme podido comunicar antes con ustedes, sin embargo, estaba revisando puntualmente la situación de Hunter, antes de tomar una decisión me permití compartir el caso con un colega amigo mío..... como le comenté, el estado de su hijo es bastante complicado como para tomar una decisión a la ligera aunque ambos coincidimos que el origen de su depresión proviene no solo del ambiente en el que se encuentra, sino también del hecho que ya es consciente de las limitaciones que a lo largo de su vida va a tener que experimentar, no me refiero solo a lo físico sino también a lo emocional y lo sexual..... su estado no es del todo preocupante, esta atravesado por las fases naturales del duelo, aunque sí es peligroso que su depresión haya tomado tanto tiempo.
- Y.....y..... y hay algo que podamos hacer?!- exclamó el hombre activando el altavoz pues Rachel estaba igual o más ansiosa que él por saber si había alguna alternativa que pudiera ayudar a Hunter.
- En estos casos la terapia psicológica es la alternativa que yo suelo recomendar antes de considerar la medicación, pero cómo comprenderán, por la gravedad del estado de su hijo, no es muy viable pues ni siquiera está en condiciones de responder, la intervención sería una total pérdida de tiempo y dinero para ustedes, y por supuesto para el psicólogo..... la medicación tampoco es una alternativa, es más, bajo las condiciones de Hunter sería muy riesgoso permitirle tener a la mano antidepresivos..... ustedes comprenden- explicó muy consciente de que el matrimonio entendía que si su hijo decidía acabar con todo, tener esos medicamentos a su lado podría facilitarle la tarea.
- Y entonces qué podemos hacer?- sin embargo, el poco ánimo que George había tenido al responder la llamada se estaba esfumando con la misma velocidad con la que apareció, debido a que la respuesta de la doctora no parecía llegar a ningún lado.
- Lo he considerado mucho, créame, tuve que pensar con mucho detenimiento las implicaciones eticas, morales y legales de todas las posibilidades de tratamiento para su hijo y aunque no estoy completamente convencida de que sea lo mejor, creo que por el momento no tenemos otra opción que llevar a cabo su plan....... por supuesto que no va a ser tan simple, necesito que firmen muchos documentos de consentimiento y desistimiento además seré yo quien guíe y coordine la aplicación de la intervención, solo para asegurarme que se lleve a cabo dentro de los limites éticos de mi especialidad.
Desgraciadamente aunque esa respuesta le agradaba al matrimonio, no podían aceptar que fuese la doctora Cohen quien la llevara a cabo, Hunter ya la conocia y sabia a qué se dedicaba además de que era muy poco probable que su hijo pudiese abrirse a experimentar de diferente manera su sexualidad con alguien que bien podía ser su madre, no parecía muy sano y sensato.
- Ah..... doctora le agradezco pero......pero como le comentamos, quizas mi hijo se sienta más cómodo con alguien de su edad- y a pesar de sentirse ligeramente avergonzado por dicha respuesta, era necesaria, solo esperaba que la doctora no se sintiera menospreciada y decidiera no continuar con el plan.
- Lo sé y comprendo la situación de Hunter y lo que ustedes desean perfectamente, no seré yo quien lleve a cabo directamente el tratamiento, sin embargo, sí debo estar ampliamente involucrada e informada de cada paso que se dé así podré intervenir en caso de que la situación comience a salirse de las manos.
- Y entonces quién vendra?, como le dijimos debe ser alguien joven, de la edad de mi hijo y además que sea de confianza, alguien que entienda lo qué debe y no debe hacer para que esto no se complique más de lo necesario.
- Por supuesto, la persona que elegí es de mi plena confianza, ella ha trabajado con nosotros por 5 años, actualmente está por retirarse de la clínica, aunque dadas las condiciones de la intervención, sé que es la única que puede llevar a cabo este plan manteniéndolo estrictamente laboral, así que como un favor muy especial para mí decidió aceptar este último trabajo.
- Usted la recomienda?- cuestionó Rachel, ahora que su alocado plan comenzaba a tomar forma necesitaba asegurarse que nada más allá de lo planeado ocurriera y lo único que tenía era la palabra de la doctora.
- Por supuesto, Sylvie Dekker es una de mis terapeutas más profesionales, ella siempre ha sido muy correcta, comprometida y sabe comportarse de acuerdo a los principios éticos, es la única que podría llevarlo a cabo...... ahora mi pregunta es, ustedes están dispuestos a continuar con este plan y a asumir frente a su hijo las posibles consecuencias que puedan surgir?
Pero esa pregunta no era necesaria, durante este tiempo habían considerado plenamente todo lo que implicaba, sin embargo, la desesperación frente al terrible panorama que debían vivir día con día era mayor, así que arriesgarían todo por brindarle a Hunter una nueva vida, de eso no tenían duda.
- Por supuesto que si, firmaremos cuánto quiera y pagaremos lo que usted decida, y cuanto antes mejor- fue la contundente respuesta de Rachel que por supuesto estaba avalada por George.
- Bien, entonces así sera...... necesito que vengan por la mañana a la clínica a firmar los documentos necesarios y por la tarde Sylvie estara en su casa...... cómo van a presentarla con su hijo?
- Acaban de marcharse dos empleadas domésticas, no sería extraño que contrataramos a una nueva, por supuesto que ella hará lo estrictamente necesario para no levantar sospechas y por eso estamos dispuestos a pagar un 30% más.
Si bien eso no era necesario, la doctora Cohen sabía que hacer dichas actividades no entraba dentro de las responsabilidades como terapeuta pero debido a que era la única alternativa de accion sin levantar sospechas y ya que implicaba un trabajo extra, iba a aceptar esa tan amable propuesta.
- Bien, será algo que compartire con ella.....solo espero que ustedes comprendan que su estadía en esa casa no será para servirles, es y deberá ser tratada como lo que es, una terapeuta- sentenció con mucha firmeza, no iba a permitir que Sylvie terminara siendo usada por la familia.
- Por supuesto que así será, tiene mi palabra- George aseguró para brindarle tranquilidad a la doctora y era lo menos que podían hacer ya que ella había accedido a llevar a cabo este poco ortodoxo tratamiento.
Y tal como lo acordaron, Rachel y su esposo acudieron a primera hora a firmar los documentos necesarios, finiquitar los detalles de la intervención, asegurar el primer pago y agendar las consultas de seguimiento, todo lo que debía quedar estrictamente aclarado para disminuir cualquier riesgo.
Así llegó la hora pactada, cerca de las 4 de la tarde el matrimonio se encontraba en su mansión aguardando nerviosa y pacientemente la llegada de la desconocida terapeuta, cada uno ya tenía una idea de cómo debia ser, sin embargo, dibujarla o describirla resultaba más complicado de lo que deseaban admitir, pero a pesar de ello lo único que les importaba era que esa joven pudiera llevar a cabo el plan y más importante, que tuviera éxito.
La doctora Cohen no había desistido en llenarla de halagos y cumplidos, quizás en otras circunstancias eso hubiese sido suficiente pero ahora necesitaban algo más, necesitaban a alguien capaz, preparada y lo suficientemente inteligente para lidiar con el carácter de Hunter y ese sería el verdadero reto.
De pronto el sonido del timbre proveniente de la cocina rompió la tensa espera, George y Rachel voltearon a verse con el palpable nerviosismo brotando de sus ojos, apenas y pudieron soltar un hondo suspiro cuando el ama de llaves cruzó por la estancia, sabían que la hora había llegado y esperaban que esa mujer cumpliera con sus expectativas.
- Señora, la señorita Dekker la esta buscando....dice que viene de la agencia para el puesto de mucama- sentenció el ama de llaves aumentando el nerviosismo.
- Oh, oh...si por supuesto- respondió Rachel tratando de tranquilizar los latidos de su corazón.
- Desea que yo me encargue?- preguntó la mujer al ver como esa presencia parecía haber acabado con la poca y tensa tranquilidad que se había vivido en esa sala.
- No, por supuesto que no......llevela al despacho, ahí la entrevistaremos- indicó Rachel levantándose de su asiento.
- Como ordene- desde luego que aquella respuesta confundió al ama de llaves, Rachel Rosenthal jamás se había encargado de temas tan triviales y desagradables como la contratación del servicio, pero ahora parecía muy deseosa de hacerlo, y aunque fuese extraño, no estaba para cuestionar, no cuando los últimos despidos le dejaron en claro la nula tolerancia de la señora de la casa.
De inmediato acató la orden de su jefa y llevó a la reservada chica que había llegado a la puerta de la casa hasta el despacho en dónde no solo sería atendida por Rachel sino también por George, lo cual ya era demasiado, pero considero que simplemente era el resultado de los difíciles momentos que estuvieron viviendo en la mansión.
Así que se limitó a cumplir con su trabajo sin pensar o tratar de averiguar nada más, pues de lo contrario corria el riesgo de ser el siguiente despido y en ninguna otra casa conseguiría los beneficios que aquí tenía, lo sabía de sobra.
- Señor, señora...... aquí esta- indicó abriendo ligeramente la puerta del despacho, provocando que el palpable nerviosismo creciera.
- Hazla pasar- indicó George al notar como su esposa se quedó muda.
- Adelante- sentenció el ama de llaves haciéndose a un lado mientras abría completamente la puerta para darle paso a la mujer.
Rachel y George de inmediato levantaron la mirada hacia la joven mujer que acababa de cruzar la puerta del despacho.
- Buenas tardes, soy Sylvie Dekker, la sustituta.