La presencia de la hermosa mujer se notó de inmediato, y a pesar de que estaban complacidos por lo que tenían frente a ellos, Rachel y George comprendieron que cualquier expectativa que pudieron haber tenido fue superada y con creces.
Sylvie no solo era joven, tal vez de unos 26 o 27 años, sino que también era hermosa y bonita, dos cualidades muy difíciles de encontrar en una mujer, pero en ella parecían muy naturales, tenía una piel muy suave y tersa color ivory, ojos azul grisáceo muy penetrantes casi como los de un gato, cejas prominentes pero bien delineadas, labios carnosos que iluminó con un delicado lipstick rosa y una perfilada nariz, todo ello enmarcado con una larga y sedosa cabellera color marrón; su cuerpo tampoco estaba lejos de ser aceptable aunque no podían afirmar que fuera el de una modelo, era evidente que se procuraba los cuidados necesarios para mantenerse en forma y con prominentes rasgos femeninos bastante agradables para los hombres; en definitiva era hermosa, aunque si debían reconocer que vestía muy formal con un traje de dos piezas de pantalón color n***o y blusa color rosa pálida, sobria pero arreglada y de algún modo eso les daba tranquilidad.
- Buenas tardes, supongo que ustedes son los padres de mi paciente, no es así?- preguntó con un tono de voz ligeramente ronco que la hacía sonar muy seductora.
Pero lo perplejo que quedaron frente a la mujer les impidió emitir cualquier ruido.
- Los señores Rosenthal, no es así?- preguntó de nuevo intentando obtener alguna respuesta.
- Sssssi......si, lo lamento pero..... bueno no te esperábamos- George fue el primero en recomponerse- somos Rachel y George Rosenthal, los padres de Hunter.
- Mucho gusto, mi nombre es Sylvie Dekker- exclamó la joven sonriendo y acercándose a saludar al matrimonio que se encontraba sentado al otro lado del enorme escritorio de madera.
- Pensé que serias muy diferente- Rachel respondió el gesto jalando ligeramente a Sylvie un poco más hacia ella para estudiarla con mayor detenimiento.
- Disculpe?
- No lo sé, pensé que serias más...... exótica- fue el único adjetivo que Rachel pudo dar para no sonar inquisitiva.
- Jajaja- fue lo único que Sylvie pudo expresar con una singular alegría.
- Rachel!!.....disculpa a mi esposa, es....es.....es complicado para nosotros.
- Descuide, es lo que suele pensar la mayoría..... pero como seguramente la doctora Cohen les comento, no somos prostitutas y no vestimos como tal.
- Lo lamento, no quise ser agresiva- Rachel comprendió que sus palabras podrían ser mal interpretadas y lo que menos deseaba era echar a perder su única oportunidad.
- No se preocupe.....es algo muy común.....y bien qué es lo que sigue?- preguntó Sylvie tomando asiento frente al matrimonio, quienes habían estado tan absortos en la imagen de la joven que ni sí le habían extendido esa cortesía.
- Como seguramente la doctora te lo explicó, en esta casa estarás como una sirvienta exclusiva de mi hijo, él no debera saber en ningún momento quien eres realmente ni a que te dedicas, sé que es un tanto complicado pero deberás tratar de aplicar el tratamiento de manera discreta, muy discreta.....es...
- No se preocupe, la doctora Cohen me explicó puntualmente todo lo referente a su caso- Sylvie interrumpió la innecesaria explicación de George, pero ella ya tenía todos los pormenores- solo necesito saber, cuándo y cómo desean iniciar.
- Bueno eso......eso..... verás......eso será un poco complicado- Rachel admitió con algo de pena, pues esta parte del plan no había sido considerada gracias a que nunca creyeron llegar hasta aquí- mi hijo casi no habla con nadie......
- En realidad justo ahora no habla con nadie- George fue un poco más honesto.
- Y cómo piensan presentarme?
Por un instante Rachel y George guardaron silencio mientras miraban con algo de culpa a la curiosa mujer frente a ellos, pues aparentemente no habían pensado en todo como quisieron creer.
- Quizás solo deba entrar a hacer mis supuestas labores y dejar que el resto se de por si solo- Sylvie tampoco tenía idea de qué hacer debido a que nunca antes tuvo que hacer una intervención semejante.
- No creo que......eso no parece buena idea, es......es algo complicado......mi hijo suele ser algo agresivo con las personas no gratas y más en su actual estado- George tenía que ponerla sobre aviso si no quería que huyera debido a los arranques que Hunter solía tener.
Sylvie los miró con preocupación ante tal revelación, la doctora Cohen jamás mencionó que la situación fuese tan grave, si bien había trabajado con pacientes renuentes, la agresivid no era algo con lo que quisiera o debiera lidiar.
- Mi hijo...... él nos deja sacarlo, brevemente, al jardín solo para que limpien su recámara, creo que ese sería un buen momento- intervinó Rachel al notar la preocupación en los ojos de la joven- así no tendrán ningún innecesario enfrentamiento, solo tendrán un encuentro casual y breve, lo suficiente para conocerse, después de eso supongo, tú te encargaras de lo demás.
Sylvie volvió a soltar una sonrisa socarrona acompañada de una incrédula mirada y un leve asentimiento de cabeza, aparentemente el perfecto plan no era tan perfecto y ahora no solo tenia que fingir ser algo que no era sino que además también debía improvisar, pero ya había llegado hasta aquí, prometiendole a la doctora que se encargaría del paciente y asegurando que podía confiar en ella, eso sin mencionar que el pago ofrecido por la familia era lo suficientemente bueno para poder cumplir sus futuros planes con mayor prontitud y eso era algo que no iba a despreciar.
- Bien, entonces creo de debería instalarme y comenzar con las debidas presentaciones- repuso Sylvie consciente que por más información que pidiera nada iba a obtener, la pareja parecía tener un buen plan al menos así parecia en la superficie sin embargo, no se necesitaba de mucho para darse cuenta que toda esta locura era bastante simplista y hecha a groso modo, no había una planeación real y se sostenía solo de la esperanza.
Y sin más demora, Sylvie fue llevada por Rachel hasta la cocina donde casi todo el servicio estaba reunido, ahí encontraron al ama de llaves a quien le anunciaron la nueva contratación, dejandola a cargo de la asignación de recámara y la inducción con el resto del personal, obviamente a todos se les dijo que la nueva sirvienta había sido contratada para atender exclusivamente a Hunter, pues al igual que el chófer, traía amplia experiencia con pacientes parapléjicos.
Esa historia sonaba bastante creíble y nadie la cuestionó sobre todo conociendo a Rachel y su obsesión por hacer todo más facil para su hijo así que al menos por ese lado ninguna persona sospecharía quién y a qué se dedicaba Sylvie.
En realidad, el servicio la recibió con mucho beneplácito y cómo no hacerlo, si ellas habían sufrido los constantes desaires y agresiones de Hunter sin que sus padres hicieran algo al respecto, así que ahora saber que habían optado por contratar a una empleada exclusiva para él era toda una satisfacción, después de todo, Sylvie quien tendría que vivir esas horribles experiencias, sería su trabajo el que estuviera en riesgo y no el de ellas.
Así que ellos cumplirían cabalmente con ofrecerle todas las comodidades que los Rosenthal habían dispuesto para Sylvie, así se aseguraban que no saliera huyendo a las primeras de cambio y volver a tener que pasar por la desagradable experiencia de atender a Hunter; por lo que, sin dudarlo, fue instalada en una habitación individual, a diferencia de la mayoría del servicio que debía compartir recámara, el uniforme que se le proporcionó también era diferente, el suyo consistía en un vestido n***o cuello mao y botonadura blanca tipo oriental por arriba del pecho izquierdo, manga larga con tres botones en los puños en donde la R de la familia fue grabada.
Y de esa manera iba a iniciar esta nueva y última intervención, al dia siguiente Sylvie se preparó muy puntualmente, las indicaciones de Rachel fueron muy claras, ellos sacarían a Hunter brevemente de su habitación antes del desayuno para que ella pudiera ingresar a tiempo con la charola de comida después de hacer la debida limpieza.
Efectivamente asi lo hicieron, George sacó a Hunter cerca de las 8 de la mañana, a penas él y el chófer pudieron colocarlo en la silla de ruedas, aunque no hubo reclamos y pelea, si hubo nula cooperación por parte del joven que les dificultó bastante el cometido al punto que más bien parecían estar cargando un cadáver, eso sin mencionar, las constantes y evidentes caras de fastidio, pero tenía que ser así y todos lo sabían, por lo que fue llevado hacia el jardín trasero en donde en compañía de su padre aguardaron en absoluto silencio por poco más de una hora.
Hasta que Hunter se cansó de este ridículo y sin aguardar más puso en marcha su silla para regresar a su habitación, George no hizo más por detenerlo, se limitó a verlo marchar esperando que Sylvie ya hubiera acabado con sus supuestas actividades y que al fin se diera el decisivo encuentro.
Afortunadamente así fue y en cuanto Hunter cruzó el umbral de la recámara, el pulcro aspecto lo recibió; la cama había sido cambiada y tendida, las cortinas estaban totalmente abiertas para darle luz y vida al deprimente lugar, la ropa tirada en el piso fue levantada, el armario fue acomodado ligeramente y el desorden del baño desapareció.
Hunter no pudo evitar fruncir la boca y mirar con enojo el interior del lugar, y no por la limpieza que le proferian una vez por semana y la que, desgraciadamente, no podía eludir, no, lo que realmente detestaba era que trataran de hacer parecer que su vida era maravillosa con todos esos absurdos detalles, el tener que vivir con las cortinas abiertas para él era un horrible recordatorio del mundo que existía más allá de su encierro de cuatro paredes, pero de alguna manera había aprendido a lidiar con eso, sin embargo, lo que ahora sí lo molestó fueron los innecesarios detalles que colocaron en la recámara para darle algo de vida a su deprimente situación.
Sylvie inocentemente colocó floreros con algunas flores en un par de muebles, roció algo de aromatizante por el lugar, levantó las fotografías que Hunter había tirado y la cama fue cuidadosamente tendida con todo lo necesario y más, pues además colocó un total de 5 cojines, algunos de los cuales eran ortopedicos y especiales para personas con discapacidad física como la suya, lo que por experiencia de la mujer eran imprescindibles para un mejor descanso.
Pero para Hunter no representaban una ayuda, sino una burla y cruel afrenta, enfáticamente había dejado en claro que los cojines no debían estar ahí y que no quería innecesarios intentos por hacerle más llevadera su situación pero al parecer no solo lo habian ignorado, sino también desafiado.
Así que sin demora comenzó a rodar las ruedas de su silla dirigiéndose muy decididamente hacia la cama para tirar esos horribles cojines, pero su andar fue interrumpido a mitad de trayecto, Hunter pasó por un lado de su mesa de ajedrez sin siquiera prestarle atención pues su vista estaba fija en la cama, desafortunadamente se vió obligado a detenerse a penas había pasado la mesa pues algo más fue cambiado.
Hunter volteó su cara rápidamente hacia el tablero de mármol y caoba que estaba usando, solo para descubrir que las piezas fueron movidas, al menos las de su "contrincante", cuyo movimiento cambiaba la secuencia del juego radicalmente.
- Pero que mierda!!!- exclamó llevando su silla hacia la mesa, solo para revisar con suma atención lo que hicieron- quién carajos?!- espeto con molestia al descubrir la jugada que hicieron.
Sin embargo, aunque ese movimiento podría ser muy inteligente y bastante interesante, alguien se atrevió a tocar sus cosas, alguien del servicio y eso era totalmente inaceptable para él, así que con evidente furia se dirigió hasta la puerta solo para gritar y exigir una explicación.
- Rachel, George!!!- gritó con una potencia que retumbo en todas las paredes de la mansión, alertando y sorprendiendo a sus padres quienes hace poco más de un mes no escuchaban su voz.
El matrimonio, que se encontraba en el comedor a la espera del desayuno, de inmediato se miró entre si con los ojos muy abiertos, tratando de comprender si realmente fue la voz de su hijo la que se escuchó.
- George, Rachel!!!- y con ese nuevo grito lo comprobaron, levantándose rápidamente.
Los padres se apresuraron sin demora hasta la recámara de Hunter, solo para toparse con un hombre sumamente alterado, al grado que su rostro estaba completamente rojo y sus ojos se oscurecieron mientras su pecho subía y bajaba con violencia producto de la agitada respiración.
- Cariño, qué ocurre?- preguntó Rachel, entre sorprendida, preocupada y feliz por escuchar su voz nuevamente, aunque fuera por coraje.
- Quién fue?!- Hunter los miró fijamente en tanto su tensa mandíbula apenas y era capaz de dejarlo hablar.
Pero sus padres no comprendían su cuestionamiento, aunque si comprendían la evidente furia, por lo que debían ser muy cautos.
- Quién fue qué?- intervinó George con cautela.
- Fuiste tú, no es así?!- Hunter le recriminó a su padre.
- Yo fuí?!.....a qué te refieres?- de nuevo su padre trataba de entenderlo sin enfadarlo más.
- Tú lo hiciste, porque, quién más?- pero nada de lo que decía parecía tener lógica así que sus padres apenas pudieron hundirse de hombros- tú lo hiciste?!- gritó aún más molesto por la falta de respuesta.
- Hunter hijo, qué hice?!- indagó George con calma.
- Sé que fuiste tú, porque, quién más juega ajedrez en esta puta casa?!- exclamó retóricamente- nadie, ni siquiera mi madre...... pero ni creas que eso me va a obligar a jugar, deberían dejarme en paz de una jodida vez!!!
- Yo no he hecho ningún movimiento, no desde que cambiaste el tablero- George quedó sorprendido por lo dicho por Hunter, y no era para menos, nadie a excepción de ellos dos jugaba ajedrez en la mansión, Rachel no lo entendia y era muy desesperada, y ni que decir del servicio así que quizas finalmente su hijo ya se había vuelto loco.
- Entonces, quién fue?!- pero el tono de voz de Hunter dejaba en claro su obvio sarcasmo.
- Estás seguro que hicieron algún movimiento, cariño?- Rachel tampoco lo comprendía y al igual que su esposo comenzaba a inquietarse.
- No estoy loco- y acto seguido el joven se hizo a un lado permitiendoles a sus padres ingresar a la recámara.
George y Rachel caminaron sin demora hasta la mesa de ajedrez solo para corroborar lo que Hunter decía.
- Ves?!, ahora si lo vas a aceptar?!- preguntó Hunter señalando el tablero en tanto se colocaba al otro lado de las piezas de su contrincante.
- Esto es......wow.....en dos movimientos sera jaque mate, no importa lo que hagas- George quedó perplejo analizando el tablero con mucho detenimiento, pues su hijo estaba a punto de perder la partida.
Hunter clavó sus ojos en George esperando recibir una explicación, pero el hombre no hacía más que analizar la estrategia que lo tenía en jaque.
- Jaque- una voz femenina se escuchó rompiendo el pesado silencio y obligando a la familia a girar su vista hacía la puerta de la habitación.
Sylvie acababa de ingresar, llevando consigo la charola con el desayuno de Hunter, y con una amable sonrisa se acercó hasta el escritorio donde solian dejar los alimentos.
Hunter clavó sus ojos en la mujer sin perder de vista uno solo de sus movimientos, no podía negar que estaba entre sorprendido, enojado e intrigado por la hermosa chica que tenía frente a él, pues a pesar del desabrido uniforme que portaba, era evidente que una atractiva figura trataba de disimularse.
En tanto Sylvie no pudo dejar de sentirse ligeramente sonrojada, la penetrante mirada que la seguía era algo difícil de ignorar y más aún cuando provenía de un hombre tan atractivo, a pesar de su pelo largo y su prominente barba, era claro que Hunter era muy guapo.
Sin embargo, más allá de eso lo que los dejó a todos boquiabiertos fue la expresión que soltó al ingresar, ella había dicho claramente Jaque, lo que significaba que la respuesta al misterio de quién intervinó en el juego de Hunter, al parecer era, Sylvie
- Tú hiciste esto?!- preguntó George solo para corroborar que aquella inteligente jugada fuese obra suya.
- Si- fue la escueta respuesta que dió mientras trataba de evadir la intensa mirada de Hunter preparando la mesa con los alimentos.
- Sabes lo que va a ocurrir, no es así?- de nuevo el padre intervenía pues estaba muy entusiasmado con la arriesgada jugada que Sylvie había hecho y cómo eso dejaba a su hijo.
- Si......en dos movimientos será Jaque Mate, no importa lo que se haga, es inevitable.
- Cómo lo sabes?- Hunter al fin pudo reaccionar aún sin darle crédito a las palabras de Sylvie mientras miraba fijamente el tablero, pues para él este juego no estaba acabado.
La joven levantó su mirada hacia la familia dejando completamente de lado sus labores y con una burlona sonrisa negó con la cabeza por la obvia incapacidad de aceptar lo inevitable.
- Esta jugando con las negras, tienes tu peón en e5, un movimiento central, yo coloqué el alfil en una posición que apunta directamente al peón en f7, ante eso movera su caballero a c6 dejando desprotegido f7, entonces llevare a mi reina rápidamente para unirse al ataque sobre la casilla f7, intentara defender, pero cualquier jugada es débil en este momento.......el rey n***o no puede moverse y no tiene ninguna pieza que intercepte o capture a mi reina, inevitablemente mi próximo movimiento culminaria en Jaque Mate.
Hunter analizó el tablero e hizo los movimientos correspondientes solo para comprobar que, en efecto, cualquier jugada que hiciera dejaba absolutamente desprotegido a su rey, dándole la razón y el juego a Sylve, el Jaque Mate era ineludible.
El hombre quedó perplejo al igual que su padre, ambos no hacían más que analizar e intentar pensar en algún movimiento que salvará el juego, desgraciadamente, tenían que aceptar que no era posible.
- Es imposible- Hunter repitió aún mirando el tablero y con el ceño fruncido mientras colocaba sus brazos sobre la mesa, esperando que si mantenía la suficiente concentración encontraría el modo de evitar entregar a su rey.
- No hay......ya no.....no hay modo- exclamó George consciente y aceptando la derrota.
Hunter clavó aún más su atención en el juego, las piezas estaban colocadas en la posición que Sylvie las había dejado y por más que pensara en jugadas e intentara mover sus piezas, nada parecía cambiar el resultado.
- Aún no está convencido?!- cuestionó Sylvie con burla, le daba risa como el concentrado hombre se negaba a perder- quiere que concluyamos el juego?
Pero ese último cuestionamiento despertó nuevamente la molestia en Hunter, el hombre volteó a verla con los ojos muy abiertos y casi negros a pesar del hermoso tono verde de sus ojos, en este punto ya no sabía qué lo había molestado realmente, si la absurda intervención al arreglar su recámara como si se tratase de un cuarto de hotel con tan innecesarios detalles o simplemente fue el hecho de que le ganara la partida de manera tan sencilla y sin que él lo hubiera previsto.
- Tú quién eres?!- cuestionó con violencia acercando su silla al escritorio en dónde Sylvie colocaba los alimentos.
- Ay cariño, lo lamento.....ella es Sylvie Dekker, la nueva empleada doméstica- intervinó Rachel apresurandose también a la mesa donde los jovenes se miraban entre sorprendidos e intrigados, y un poco molestos,al menos así era con su hijo.
- Una empleada?!- exclamó con evidente sorpresa que no paso desapercibida para la joven mujer.
- Si, una empleada- aclaró Sylvie con seriedad pues aparentemente la creía tan insignificante para haberle ganado como lo hizo.
- Y crees que tienes el derecho de tocar mis cosas?!, acaso no sabes hasta donde llega tu trabajo?, tú te encargas de limpiar......eso es todo lo que debes hacer!!!- el joven puntualizó rodeando el escritorio hasta colocarse casi al lado de Sylvie.
- Hunter- lo reprendió su papá pues aunque su hijo nunca fue muy comedido para hablar con el servicio jamás había llegado a ser grosero, al menos no hasta su accidente.
- Vete de aquí y no vuelvas a tocar mis cosas!!!- pidió muy enérgicamente solo para comenzar a empujar su silla contra las piernas de la joven que pudo apenas dar un paso hacia atrás.
- Hunter!!!- lo llamó de nuevo George al verlo tan decidido a correr a la pobre chica que no había cometido más crimen que gabarle una partida de ajedrez.
- Oiga, qué le ocurre?!- Sylvie estaba muy confundida por el reaccionar de Hunter, aunque no era algo que le sorprendiera pues sabía perfectamente que los pacientes como él con regularidad solían comportarse bastante groseros, sin embargo, dadas las condiciones de su trabajo no era algo que estuviera dispuesta a tolerar.
Sylvie sujetó la silla de Hunter por los descansabrazos recargando todo su peso en ellos, impidiéndole avanzar más, aunque eso solo agravó el evidente mal humor, con lo que no contaba es que él no iba a desistir, y gracias a que era mucho más fuerte de lo que la joven pudiera creer, fue fácil que lograra poner su silla en movimiento otra vez.
- Vete- pidió arrojándole la silla una vez más.
- Majadero!- contestó Sylvie aventando apenas y con dificultad la silla de ruedas con todo y su ocupante.
- Será.....creo que es mejor que nos vayamos- Rachel intervinó, al notar que los jóvenes comenzaban a forcejear.
- Hunter ya!!!- gritó su padre con mucha severidad, lo que puso fin al incesante avance de la silla.
Hunter se detuvo pero eso no impidió que clavara su amenazante mirada en Sylvie, que desde luego no lo evadió, respondió de la misma forma, clavando sus enigmáticos ojos de gato en el desencajado rostro de su paciente.
- Vete y llévate esa basura!!!- repitió señalando el desayuno que tan amablemente le habían preparado.
- Será mejor que nos retiremos- Rachel se aproximó a Sylvie tomándola del brazo para llevarsela de la recámara, después de todo, el primer contacto ya se había dado y no era necesario forzar más la situación.
Y aunque la joven accedió, ni un solo segundo pudo quitarle los ojos de encima a Hunter, obviamente no era una mirada amigable o dulce y mucho menos coqueta pero ella no era de las que se dejara intimidar y si por ahora el único modo que tenía para comunicarlo era a través de su mirada, lo tomaría gustosa.
George siguió a las mujeres no sin antes soltarle un golpe en la cabeza a Hunter, bajo sus circunstancias no le pedía que fuera amistoso pero al menos si que educado, sin embargo, ni siquiera eso lo hizo reaccionar, apenas y soltó un bufido por la acción de su padre, antes de regresar su mirada hacia la mesa con el tablero de ajedrez.
Pero como en el juego, los movimientos y la estrategia lo es todo, y lo más importante es no permitir que el oponente vea tus debilidades o creer que puede intimidarte, así que en cuanto Rachel, George y Sylvie tuvieron un pie fuera de la recámara, la joven volvió un par de pasos solo para tomar el pomo de la puerta aunque lo hizo para hacer una última jugada.
- El ajedrez es un juego que requiere inteligencia, razonamiento, lógica y concentración....y para eso hay que alimentar el cerebro, si quiere ganar debería comer- y sin esperar el contraataque, Sylvie cerró la puerta rápidamente.
Hunter no pudo responder, no se le permitió hacerlo, pero eso no implicaba que se quedara satisfecho o tranquilo, sus ojos se habían clavado en Sylvie apenas había pronunciado las primeras palabras, sin embargo, lo dejaban un con un palmo de narices cuando le cerraron la puerta tan intempestivamente y sin darle oportunidad de debatir.
Afuera todos quedaron igual de boquiabiertos aunque ellos si continuaron con su rutina; Rachel y George regresaron al comedor en donde el desayuno ya comenzaba a enfriarse, en tanto Sylvie se fue a la cocina a preparar la comida y colación que la nutrióloga de la clinica donde trabajaba le recomendo para Hunter.
La mañana había sido algo prometedora, si bien no resultó tan agradable, al menos la Sustituta logró que Hunter hablara e hiciera algo más que dormir, desgraciadamente la curiosidad los estaba matando y querían saber qué había resultado de ese primer e intempestivo encuentro.
Por lo que en cuanto acabó el desayuno, George se dirigió hacia el jardín trasero desde donde, si Hunter tenía las cortinas abiertas, podría ver qué ocurrió con su hijo.
El hombre se acercó con calma y tratando de parecer desinteresado, no quería alertarlo y provocar su aislamiento, afortunadamente, el joven no había cerrado las cortinas gracias a que permanecia con la mirada fija en el tablero de ajedrez, no era algo completamente bueno, pero si un tanto alentador.
Sin embargo, las sorpresas para George aún no acababan, de un momento a otro Hunter levantó sus brazos, uno llevaba la flanera con el pudín y el otro se elevó un poco más hasta llevar la cuchara a la boca del joven, esto definitivamente era algo que no esperaba, y el asombro se reflejo en cada rasgo de su semblante.
George clavó sus ojos solo para comprobar que, en efecto, Hunter estuviese comiendo, pues las últimas semanas apenas y había probando bocado, lo que provocó que bajara considerablemente de peso, pero al parecer el ser derrotado en ajedrez había surtido algún efecto en él.
- Qué ocurrió?!- cuestionó Rachel llegando hasta dónde su esposo se encontraba incapaz de contener la curiosidad por saber que había pasado con Hunter.
- Shhhh- respondió George llevando su dedo índice a su boca para posteriormente señalar hacia donde su hijo se encontraba rascando los últimos rastros de pudín.
Rachel quedó igual de sorprendida, pero en su caso no tardó en aparecer una complacida sonrisa mientras sus ojos se llenaban de lágrimas; justo así, en ese momento cualquier duda respecto a la contratación de Sylvie desapareció, aunque aún era muy pronto para decir que fue una buena decisión, al menos ya estaba dando frutos, lo único que quedaba era aguardar y comprobar quien hacía y cuál era la última jugada en esa relación.