Capítulo Uno

4450 Words
"En medio de la noche, mientras nuestras mentes reposan, y estamos en calma, es cuando somos mucho mas vulnerables, los demonios nos atacan, la oscuridad dentro de nosotros cobra vida, el mundo nuevo nos consume, y somos arropados por el miedo. Quedamos solo en la oscuridad del vacío. Aun así en medio de la realidad somos consumidos, por odio, tristeza, pena y dolor. La oscuridad se alza desde el oriente, y pronto abrazará el mundo. Una Oscuridad profunda que no titubea, ni flaquea ante sus ojos" - Equinoccio. Parte I: "Despertar" Capitulo Uno. -Pesadillas Durante La Noche- — Es mejor que corras, Corre Allyson.... Corre Allyson, ¡Te he dicho que corrieras!— decía una voz ronca y tenebrosa que navegaba en el viento ahuyentando a cualquiera que se metiera en su camino, no solo era tenebrosa era macabra, escalofriante y sádica, de tal forma que me eriza cada vello del cuerpo, y me estremece cada vez que la escucho venir con el viento. Veo bien a mí alrededor y me encuentro en un bosque. Los árboles son altos, la brisa susurra cosas, los animales de la noche asustan más que en cualquier película de terror que haya visto en mi vida, la oscuridad es más intensa, y lo único que puede alumbrar tu sendero es la gigantesca luna que se posa en el cielo -claro solo si hubiera un sendero que alumbrar- la luna está llena, las bestias de la oscuridad salen de sus madrigueras. Sí. Es el mismo sueño que me ha perseguido en mi vida desde que soy muy niña, solo faltan los ojos rojos que me aterrorizan y me paralizan del miedo, doy un par de pasos, mi pulso se comienza a acelerar y el aire se vuelve más pesado, mis manos sudan, mi corazón late a mil, y mis piernas se vuelven gelatina, tan débiles que me hacen no poder caminar, ni dar un paso más, trago grueso, y vuelvo a escuchar la voz. —Mírate. Tan débil, e indefensa, tan vulnerable, tan sola, tan lista para morir— su última frase me deja inmóvil, miro a mi alrededor intentando dar con lo que ha dicho eso— Tan descuidada Argent, claro me gusta jugar con mi comida, me gusta torturarlos, masacrarlos, dejarlos sin luz en sus ojos, así que hagámoslo más divertido... Corre, Corre como si nada importara— ordena— corre por tu vida linda Allyson— De pronto la adrenalina es la que controla mi cuerpo, dejo de estar paralizada por el miedo, y corro. Corro como si no hubiera un mañana. Lágrimas caen por mis ojos como cataratas, bajo entre unas colinas, brinco árboles caídos, subo piedras, hago lo que sea para vivir, aunque siento que lo que me sigue es más veloz que yo, es más veloz que un auto, que cualquier ser humano, así que no pasará mucho para que me tome, me mate... pero sigo corriendo, sigo luchando. Tropiezo con una roca, y me doblo el tobillo, caigo al suelo, y tomo mi tobillo mientras lloro....está hinchado, presiono este con tal de intentar disminuir el dolor pero no lo logro, solo aumento mi llanto, y hago que mis lágrimas fluyan a través de mis ojos. Me levanto como puedo y sigo corriendo con lágrimas brotando como manantiales de mis ojos, pero cuando comienzo a correr soy tomada de la cintura, jalándome muy fuerte hacia a tras lanzándome por los aires, haciendo que mi cuerpo choque contra unas rocas con brusquedad, caigo al suelo y siento un fuerte dolor en la parte izquierda de mi cabeza, mis sollozos son ruidosos, y el dolor que siento en mi cabeza es intenso, guío mis dedos temblorosos al lugar afectado más por dicho impacto y al sentir que algo viscoso es tocado por ellos intento respirar para que el oxígeno llegue a mis pulmones y cerebro, pero al visualizar mis dedos y ver el rojo carmesí en ellos solo me provoca aumentar mi llanto ¡sangre!- Me he roto la cabeza- Lloro aún más, no solo de dolor, también de miedo, escucho pasos dirigirse hacia mí velozmente , trago profundo y contengo la respiración. Cierro fuerte mis ojos fuertemente, no quiero ver cómo moriré... no quiero ver lo que hará ese monstruo. Siento una mano fría tomar mi rostro y levantar mi mentón con más fuerza de la requerida. —Mírame—Ordena. Niego inmediatamente— ¡Mírame!—Escucho un grito fuerte. Está enojado, brinco en mi lugar como cachorro asustado, y eso es lo que soy en este preciso instante, y de verdad no quiero hacer que se enoje más. Abro lentamente mis ojos con temor a lo que veré delante de mí, lo único que la oscuridad de la noche me deja ver es sus dos ojos rojos intensos como la misma sangre. — Buena chica—Habla este con una sonrisa de satisfacción pura en su rostro, siento nauseas, tengo ganas de vomitar. Veo claramente como acerca su rostro oscuro a mi cuello, olfatea este como llenándose de mi olor y su lengua rosa una parte sensible para mí con mucha fuerza siento un pinchazo, y poco después como succiona mi alma, mis fuerzas se van lentamente, mi corazón late más lento, mi pulso disminuye, mi respiración se torna pesada, y mi cuerpo se debilita a niveles de ya no sentir nada... Muero lentamente mientras ese demonio de ojos rojos se lleva lo que soy en un momento de llanto y dolor... Tiemblo, grito y me remuevo con fuerza en medio de mis sábanas. No puedo respirar, no puedo llamar por ayuda, solo soy yo en medio de mi habitación gritando en mi cabeza, clamando por alguien que pueda ver a través de mí y sacarme de este hoyo de tristeza y exaltación. Intento dar bocadas de aire, pero no puedo. Chillo desesperada, más lágrimas, más llanto, y más gritos, escucho mi puerta abrirse con premura, y luego como unos fuertes brazos me rodean. — Allyson... Allyson, estás despierta, estás a salvo— la voz gruesa, pero a la vez suave de mi padre, me habla. Y me rompo, me sostengo de él como si mi existencia dependiera de ello, lloro, y grito, me remuevo, y mojo su camiseta. — Papá— gimo en dolor. — Shhhh...— acaricia este mi cabello suavemente— Estás a salvo— susurra. Lloro unos segundos más, poco a poco la calma y el cansancio arremeten contra mi cuerpo dejándome un poco desparramada y agotada, siendo sostenida por los fuertes brazos de mi padre. — ¿Qué sucedió?— su voz es suave, pero aun así me estremezco, no quiero recordar, no quiero hablar de eso. No digo nada, dejando que el silencio sea mi única respuesta, los latidos de mi corazón se normalizan, y mi pulso ya es tranquilo. — Comprendo— murmura este, siento sus labios presionados contra mi cabeza, aspiro su aroma y me siento cálida, segura. Escucho pasos, y pronto la silueta esbelta de mi madre entra por las puertas dobles de mi alcoba, esta viene con su bata de dormir suelta, y su cabello castaño oscuro como el mío cae suelto algo alborotado a los lados de su rostro. — Traje galletas y chocolate— murmura esta. Sonrío ligeramente y esta me da una gran sonrisa, se aproxima hasta donde estamos papá y yo en la cama y deja una bandeja con tazas y galletas a nuestro lado mientras se sienta. Me alejo de papá, y esta me envuelve en un cálido abrazo. Suspiro en su pecho, y siento los ladinos suaves de su corazón contra mi oído. — ¿Nuevas pesadillas?— indaga esta. — Más bien las mismas de siempre— me limito a decir en apenas un susurro, sus brazos me sostienen con mucho más fuerza. ellos saben, todos lo saben. Desde niña siempre he tenido problemas para dormir, mis pesadillas se repiten como una vieja cinta de casete en mi cabeza. Siempre lo mismo, y con el mismo final, yo en grandes charcos de sangre. Siento la suave calidez a mi espalda, y el aroma varonil de mi padre sostenerme junto a los brazos de mi madre, creí que ya se detendrían, creí que estaba a salvo. Mi psicólogo dijo que no era ningún trauma, tampoco algo que él pueda ayudar realmente, dijo que con el tiempo, al perder mis miedos y soltarlos ellos por sí mismo se irán. Pero no es fácil. Verte día tras día en el mismo escenario, corriendo por tu vida, gritando por ayuda, y muriendo en la misma situación te crean solo más miedos, más temores, y más traumas. — Creí que se detendrían— sollozo en el pecho de mamá mientras me aferro a su camisón de dormir— Creí que estaba a salvo— sigo— Tengo miedo, miedo de que jamás se vayan, de que jamás pueda descansar, miedo de... de... — Shhh— susurra mi madre— Nada de eso pasara mi pequeña, eres fuerte, eres valiente, y siempre, siempre estaremos contigo. — Aquí estamos mi pequeño ángel— murmura papá. (...) — ¿Estas lista?— pregunta mamá con una gran sonrisa, subo la mirada y la observo detalladamente, luce radiante. Asiento algo emocionada. En pocas horas el verano habrá acabado, y yo junto a mi mejor amiga estaremos rumbo a nuestra nueva vida. — Ya sabes las reglas Allyson, nada de chicos mientras yo no pueda vigilarte— me mira ceñudo papá, sonrio divertida. Me levanto de mi asiento y voy hasta él, lo rodeo con mis brazos y dejo un beso con algo de baba sobre su mejilla. — Vamos papá, soy tu ángel, tu princesa— le hago ojitos. — Y por eso mismo lo recuerdo, nada de chicos hasta los 25— ruedo los ojos. Mi padre puede ser un hombre realmente sobreprotector y celoso. — Mamá como aun lo soportas— miro divertida a esta. — La misma pregunta me formulo a diario quería— sonríe esta. — Ustedes dos están sobrepasando la línea— gruñe papá. — Ya amor, solo bromeamos— le sonríe está limpiando delicadamente los restos de su desayuno de su boca. — Si, claro— gruñe este. Mamá me guiña un ojo divertida. Amo estar con mis padres, y poder pasar estos momentos con ellos es genial. Vuelvo a mi asiento para terminar mi desayuno y poder ir a encontrarme con mis amigos, los cuales están muy emotivos por nuestra partida. El desayuno continua entre risas, y gruñidos de papá, ambos son una pareja extraordinaria, y bastante jovial, ver su química, y ese amor que se declaran con solo una mirada es algo que deseo algún día encontrar. Mi padre mira a mi madre con tanta adoración, y amor que lo irradia por cada poro, al igual mamá. Se aman, realmente se aman, y después de 15 años de matrimonio, siguen amándose como la primera vez, y eso es algo admirable. Mi padre, Nicholas Venandi. Es un hombre completamente familiar, es cálido, divertido y elocuente, tiene una sonrisa que te hace delirar, y su humildad cautiva, la verdad no culpo a mi madre por cada día que pasa enamorarse más de él. Papá no es un hombre desagradable a la vista, y a sus 36 años se mantiene completamente fornido y esbelto, cabellera castaña, ojos grises intensos, y mucha musculatura, porque si, mi padre es de esos hombres que podrían ser actores, y hacer babear a las damas, niñas, y adolescentes con su físico. Mamá tuvo suerte. Mide 1,90. Así que su altura es algo alucinante, mandíbula cuadrada, rodeada por una fina capa de barba muy bien cuidada, que solo lo hacen lucir más fuerte y varonil, lindos hoyuelos, sonrisa radiante, largas pestañas y un carisma nato, se ejecuta cada día en el gimnasio de nuestra casa, y nada al menos una hora en la piscina del patio, y a pesar de sus responsabilidades siempre mi madre y yo seremos su prioridad. Para él somos las mujeres de su vida, y sólo merecemos lo mejor, es un padre realmente amoroso y siempre está presente, jamás recuerdo haber pasado por algo importante, o cumpleaños y que él no estuviera presente; mi padre es un político, y viaja mucho por su trabajo como congresista del país. Aun así siempre está presente, y eso es algo que agradezco, porque no creo poder estar sin él, mi padre es alguien realmente importante para mí. Por otro lado tenemos a mi madre; Samantha Lightwood. A sus 31 años es una mujer completamente espectacular, con las curvas y medidas perfectas, y sus atributos muy bien proporcionados, ojos espectaculares cafés grandes, rostro perfilado, largas pestañas, cintura diminuta, cabellera castaña, labios en un perfecto corazón gruesos, algo que heredé sin duda de ella, su estatura, ya que mamá mide 1,65. Si, lo sé un fraude total. Con descendencia Indue, y su rostro de diosa empoderada. Mi madre es una ex modelo retirada, pero aún mantiene su rutina de ejercicios y buena alimentación, y es la mujer más dulce y humanitaria que podría conocer, apoya en todo a mi padre, pero es la que se encarga de la dirección de las fundaciones que han creado junto a mis tíos, creo que mi familia apoya y a abierto un largo camino de todo tipos de fundaciones para ayudar a los más necesitados, desde centros para mujer con cáncer de mama, orfanatos, refugios de animales, centros de ayuda a adictos, bueno la verdad es una lista muy larga. Pero mamá ama ayudar a todos, y cada granito de arena cuenta. Y con su carrera finalizada tiene muchísimo más tiempo, también participa y tiene su propia firma de diseñador. — Termine— anuncio saliendo de mi asiento. — Regresa temprano, tus tíos y yo les haremos una cena de despedida— me recuerda mamá. Asiento y me dirijo hacia ellos, dejo un beso en la mejilla de cada uno y salgo rápidamente del comedor. Casi corro hasta el estacionamiento, subo a mi auto con una sonrisa, y me pongo en marcha hasta la casa de Los O'Neills, mis tíos y padrinos, también los padres de mi mejor amiga de toda mi vida, Astrid. Conduzco por las calles de Manhattan con cuidado, y tarareando una canción que suena en la radio. La mansión O'Neills no está tan alejada de la Venandi, pero aun así tampoco está a la vuelta de la esquina. Apenas me detengo en el gran portón que divide la mansión de la carretera, estos se abren inmediatamente, ya que bueno, no solo estoy en la lista de invitados, sino que esta es casi mi segunda casa, cruzo la verja y le sonrío al guardia de seguridad, este me regresa la sonrisa, giro en la fuente quedando frente a las grandes puertas dobles de roble blancas de la mansión, pero no necesito bajarme, porque Astrid sale de ellas corriendo con una sonrisa cargada de diversión. — ¡Astrid!— escucho el grito de mi madrina, y con eso se que tal vez la pelirroja le ha hecho una de las suyas a la Tía Zoos. — Arranca, arranca, arranca— grita esta apenas sube al auto, piso el acelerador y salgo desparramada de la mansión. Esta ríe sin parar, y mira hacia atrás cada segundo, viendo como dejamos atrás la casa. — ¿Qué le hiciste esta vez?— sonrío, pero a la vez curiosa manteniendo la vista al frente. — Cambie su Shampoo, y ahora su cabello es un desastre— se ríe está, niego divertida. — Estas loca, algún día ella te mandara a una escuela militar— me río. — Ya eso no hace falta y lo sabes— sonríe está mirándome de lado. Así es, porque Astrid y yo hemos decidido irnos a estudiar al Reino Unido este penúltimo año de preparatoria, yo porque necesito un cambio de ambiente- recomendación de mi psicólogo- Y Astrid por alejarse de su insoportable ex. Echaremos de menos a nuestros amigos y padres, pero es lo que necesitamos, fue un poco difícil convencer a nuestros padres, pero tuvimos todo el verano para hacerlo, al comienzo estos se negaron, y mucho, pero logramos persuadirlos, así que hoy es nuestro último día en la ciudad, y es por ello que vamos a aprovecharlo al máximo. Astrid sonríe de medio lado y no sé porqué lo hace pero yo también lo hago. Mi mejor amiga es una gran vista para ambos géneros, Sus largos hilos finos rojos de cabello, grandes y despampanantes cuencas azules muy claras, labios formando un perfecto corazón, pequeñas pecas en sus pómulos, y nariz respingona. Es muy alta y esbelta, ya que fue bendita con las medidas, y sus atributos muy bien puestos, con su 1,75 de estatura me hace parecer a mí un minion. Pequeñas caderas, abdomen plano, largas y esbeltas piernas, y un trasero para morirse. La verdad ella es toda una reina, y una pelirroja despampanante, además un increíble sentido del humor, y también un carácter muy poco controlable por otros. Ella tiene ciertos rasgos similares a mis tíos. Su padre es Richard O'Neills. Alto, musculoso, completamente fornido, y con un físico para morirse, mejor amigo de mi padre gracias a nuestras madres, y todo un galán. A sus 38 años es creo que el sueño viviente de toda mujer. Sus ojos son de un claro azul, casi grises, cabellera espesa y castaña, rostro perfilado, y mandíbula cuadrada, rodeada por una ligera barba muy bien cuidada, mide al menos 1,83. Es lo suficientemente sobreprotector, y un poco gruñón si no está de buen humor, aunque quien no lo es; pero es un hombre increíble, no solo en su físico, creo que mi tío y mi padre son muy parecidos en sus características, y no juzgo a mi tía por amarlo con locura. También es un hombre ocupado como mi padre, pero siempre tiene tiempo para su familia, además es un gran abogado, pero desde hace unos años está involucrado en la política al igual que mi padre, así que ellos andan siempre juntos. Mí tía, la madre de Astrid es Zoos, o bueno nosotros la llamamos Zoos, su verdadero nombre es Susan Blossom. Es una ex modelo retirada al igual que mi madre, de allí nace su gran amistad de años, rubia, ojos muy azules, rostro fino y perfilado, grandes pestañas, labios finos, y con un cuerpo esbelto y muy bien cuidado. A sus 33 años, creo que es una de las mujeres más bellas que he podido conocer. Su figura es completamente fina, y su estatura es de 1,67. Pequeña cintura, anchas caderas, sus atributos muy bien proporcionados en los lugares correctos, abdomen plano, y su cabello rubio es casi de un color platino, dando al blanco, y muy largo. Ella junto a mi madre se ocupa por ahora en atender las fundaciones, y su marca de ropa, en la cual ambas son socias. Astrid tiene una excelente relación con ambos, pero le encanta jugarle bromas a los dos. Y hoy fue el turno de mi tía. Ambas charlamos un poco más sobre nuestros padres, y Astrid me cuenta como ayer por la noche tuvo una linda cena con mis tíos, cuando llegamos al Starbuck donde nos reuniremos con nuestros amigos, As' aparca algo chueco el auto, porque mi mejor amiga tiene serios problemas con la velocidad y es mala estacionando, pero aun así no nos preocupamos y nos ponemos en marcha. Apenas empujo la puerta principal, el olor a galletas recién horneadas y café inunda mis fosas nasales, sonrío, porque amo la cafeína, y es algo que realmente disfruto. Busco con la mirada a mis amigos, pero no doy primero con ellos, antes de que Astrid los señale en una mesa al fondo. — Allí están— apunta esta, sonreímos y andamos pa su encuentro. — Pero al fin llegan— sonríe Sommer, la cual está muy cerca de Jay. — Lo lamento, había tráfico— sonrío. — Entonces, qué se siente ser una pronto extranjera ¿eh?— sonríe Jay, ruedo los ojos y tomo asiento. — Se siente como que pasare 9 horas de mi vida sentada en un avión, y llegaré allí con el culo chato, y las piernas acalambradas— se burla Astrid. — Pero recuerda, tu lo pediste— se ríe Sommer mientras llega un camarero y procede a pedir nuestras órdenes. Cada uno se va por un clásico café, mientras yo pido té y galletas; ya bebí mi dosis de café diaria y no pretendo tener insomnio esta noche. Cuando el chico se va con nuestras órdenes y promete regresar pronto, una conversación un poco nostálgica pero divertida inicia. — No lo entiendo— bufa Jacob. — ¿Qué no entiendes?— sonríe sommer. — Que porque para estudiar deben cruzar el puto océano atlántico, aquí hay muy buenos internados, y no necesariamente deben irse a el centro del mundo. — Jacod ya hablamos de ello, y sabes que... — Si, lo sé, lo sé, es necesario— rueda este los ojos. Hago un mohín algo triste, enfoco mis ojos en Logan, el cual se ha mantenido en silencio desde que llegamos. — Ya dilo. — No tengo nada que decir— masculla este. — Sabes que sí, así que dilo ahora. — Pienso que irse tan lejos es tu forma de escapar y no enfrentar tus miedos, eso no ayuda en masa. — Logan...— alargo las vocales. — Ya, se muy bien lo demás. Hago un mohín aló triste y sobrepasó sus palabras, se que de algún modo él tiene razón, pero yo no soy la persona más valiente, ni la más sabia, y solo elijo la salida fácil de alguna modo. Creo que el hombre siempre se guiará por su supervivencia, no soy la excepción y seguimos los instintos que creemos correctos para intentar no salir heridos. — Les tengo una invitación a una fiesta de cumpleaños— salta Jay intentando aliviar el aire de tensión que se formó alrededor de todos. Todos ponemos nuestras miradas sobre el castaño y su amplia sonrisa. — Quien en su sano juicio te uniría a ti a las palabras fiestas y cumpleaños sabiendo lo locos que te pones sobre ello— se burla Jacob, Jay lo mira con la boca abierta haciéndose el indignado. — Todos me quieren en su jodido cumpleaños. — Yo no, pero no me queda de otra que aceptarte— se burla Logan. — Retractate ahora mismo jodida perra. — Permíteme dudarlo— sigue Logan con su usual sonrisa galante. — ¿Quien te invitó a un cumpleaños amor?— intenta desviar el tema Sommer, Jay la observa con adoración y deja un sonoro beso en su mejilla. — Es por eso que eres mi novia y te amo. — Hay ustedes son empalagosamente dulces, me dan diabetes— se burla Astrid. — Cállate pelirroja envidiosa. — Pero de la buena— se ríe esta. — Bien, pelea de divas, me encanta— me río. — Como sea— bufa Logan. — El punto es...— aclara Jay intentando recuperar su noticia— Que puedo llevar invitados, así que sean divas celestiales y acompañenme. — Esto resulta raro, Jay no es de invitarnos y ser condenadamente amable, así que eso solo significa que o no desea ir a ese cumpleaños por odiar a la persona, o es el de su abuela y no quiere morir de aburrimiento— Señala Jacob mirando fijamente a Jay. — Jodida vieja chismosa, no me delates— se queja Jay. — Lo ven, demasiado bueno para ser real, así que dinos Jay ¿O es el cumpleaños número 100 de tu abuela? ¿O el de alguna de tus primas insoportables? — Mi abuela no es tan anciana, tampoco es que es un dinosaurio, y les diré si aceptan ir conmigo— negocia este. — Dime fecha, no garantizo estar libre— se ríe Logan. — Como te cotizas tan alto Login, loguito— se burla este. — No me hagas retractarme Jayquito— le sonríe este de forma coqueta. — Vale, vale— alza sus manos en rendición— Es el de Katerina, ya saben mi prima insoportable con aires de grandeza. — Ja' lo sabia perra traicionera— le acusa Jacob. — No escucho números. — El 27. Necesito que digan que si— casi hace un puchero Jay que a mi parecer es muy lindo. — Me lo pienso— pide Jacob. — ¿Katerina es tu prima la de los pechos lindos?— Y ese es Logan haciendo una pregunta mientras se saca sus gafas de sol. Ruedo los ojos mientras llegan nuestros pedidos y Jay se piensa la pregunta de mi mejor amigo, este entrecierra sus ojos hacia él y luego lo mira como si lo acusara de haber matado a alguien, Logan solo sonríe tranquilamente de forma inocente. — ¿Tú cómo sabes eso de mi prima? — Mmmm no lo sé, pregúntale a tu prima— le sonríe está tomando su café y dándole un sorbo. — Sucia pervertida— le acusa Jay. — esto es interesante, saber que Logan se enrolló de algún modo con tu prima, sigan, me gusta este drama— se codea divertida Astrid a Sommer. — Miren a Allyson está en silencio bebiendo té como si no estuviera escuchando— comenta Jacod— Ella sabe cosas. — Traidor. — Allyson— me mira indignado Jay, me hinco de hombros y le sonrío dejando mi té. — ¿Cuanto me das por la noticia? Logan pago por mi silencio. — Si no dijeras algo como eso tu no serias mi mejor amiga, pero yo también puedo jugar a esa carta Ally— Logan me da una de esas sonrisas comemierda, le miro con horror y sigo bebiendo té.— Eso finge mejor no escuchar. — Creo que extrañare esto— cambia la conversación Astrid, con una mueca triste. Todos la observamos y ninguno se atreve a decir nada. — Yo igual— acota Sommer. — Bueno, tampoco es como si se fueran a la guerra— sonríe Jacob. — Por favor, Astrid llora si se rompe una uña, lo más cerca que estada de la guerra será en películas— se burla Jay. — Cállate— gruñe Astrid al castaño. — Solo acoto un poco de verdad— se ríe este. — Y yo saludare tu nariz con mi puño, idiota. — Mujer violenta— se ríe Logan. — Mujer inteligente— le guiña un ojo Astrid al rubio, todos reímos divertidos, pero aun así el aire melancólico sobre nosotros jamás desaparece. Si, extrañaré a mis amigos, y mucho.
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