[III]
Capítulo tres.
-Bienvenidos a San Wla'-
— Señores pasajeros por favor colóquense los cinturones que estamos a punto de aterrizar— comunican a través de los altavoces, miro de costado a Astrid la cual parece estar muy profundamente dormida.
— Astrid— la remuevo un poco— Astrid.
Esta se remueve un poco y lentamente abre sus ojos.
— ¿Qué sucede?— bosteza esta tapando su boca.
— Vamos a aterrizar.
— Eso fue rápido— se estira la pelirroja, ruedo los ojos y me abrocho el cinturón.
— Pasaste la mayor parte del vuelo dormida.
— Mejor para mi— sonríe esta colocándose el cinturón, ruedo los ojos.
20 minutos después, y de que Astrid amenazara a una anciana por intentar colarse en la fila de retirar equipajes, estamos fuera del gran aeropuerto en la ciudad de Edimburgo, Escocia.
Froto mis manos, la temperatura esta realmente fría, no hay nieve cayendo, pero si que mi culo se esta congelando. Y pensar que esta es una de las ciudades mas frías del mundo.
Astrid golpea mi brazo con su codo, le miro mal pero de inmediato noto que me esta tendiendo un gorro tejido de lana, con gusto lo tomo, y le regalo una pequeña sonrisa.
— Hay que encontrar un taxi— masculla esta viendo a nuestra alrededor, asiento dandole la razón.
Ya es bastante tarde, la luna ya se abrió paso en el cielo, y hay bastantes estrellas.
Cojo el mando de mi maleta y la arrastro por la acera al lugar que indican los letreros donde podemos conseguir un taxi. Siento mis orejas bastantes frías, y me remuevo porque tengo ganas de hacer pis. Mala idea decir que esperaría llegar a la academia.
Después de haber conseguid un taxi, lograr subir tres maletas gigantes en el maletero, y darnos cuenta que el ingles que habla el conductor es bastante raro para nosotras, además de dales las indicaciones de a donde nos dirigimos estamos rumbo a la academia.
Si que me pareció un poco extraño la mirada poco agradable que nos ha dado el anciano al mencionarle que vamos a San Wladimir, quizás sea porque cree que somos una niñitas riquillas extranjeras, o de verdad al hombre le desagrada la academia.
— Es academia esta bastante alejada— habla el hombre— Debemos cruzar toda la ciudad vieja, además alejarnos un poco del centro.
Astrid y yo vamos prestando atención al hombre, ademas puedo ver las luces iluminando las calles de la ciudad Escocesa, y como hay personas ademas de autos andando.
»En el pasado el castillo que es hoy la academia, quizás en el reinado de Jaime VI, fue abandonado dicho recinto, porque declaraciones de la servidumbre decían que solían ver fantasmas, escuchar cadenas siendo arrastradas por las noches en las mazmorras, y escuchar reír a un bebé, luego de eso se construyo el Castillo de la Royal Mile.
Astrid y yo le miramos con horror, eso no lo decía el folleto, este al ver nuestras expresiones ríe suavemente y niega divertido, como si saber que el lugar donde vivirás los próximos seis meses esta embrujado es divertido.
»Tranquilas, cuando se creo la academia, muchos curas vinieron a exorcizar el lugar y dejar descansar las almas... aunque.
— Aunque...— seguimos juras al unison Astrid y yo.
— Nada— rie el conductor negando.
— Vale— alarga Astrid— De la vuelta de regreso al aeropuerto.
— Astrid— chillo yo.
— Te amo amiga, pero no dormiré en ningún castillo embrujado.
— No se preocupen, como dije el lugar es seguro, creo que mas aterrador seria pasar una noche en el castillo de la Royal Mile, ese lugar si que es escalofriante, aunque toda la ciudad fue alzada entre tantos mitos y leyendas, así que no teman.
— ¿Como cuales?— quiere saber Astrid, ruedo los ojos.
— Mmmm... como los de la ciudad subterránea, el mercado de la Royal Mile, donde en el siglo XVII, fueron quemadas al menos unas 300 o quizás 500 mujeres, el cementerio de Greyfriars, y muchos más.
— ¡Que horror!— chillo.
—Sí... ¿Así qué van a estudiar en la academia San Wladimir?
— Si, alguna cosa paranormal que haya pasado en los últimos 30 años que decirnos, quizás así le paguemos el doble por regresarnos al aeropuerto— medio bromeo medio digo la verdad.
— No, yo solo preguntaba, ya que esa es una academia muy costosa, y bueno no cualquiera logra entrar—Dice el mirando el camino restando importancia, nosotras asentimos.
— Creo que está más que claro que el dinero no es un problema— Comenta orgullosa la pelirroja ganándose un codazo mío.
— ¿Qué?
— Eso estuvo fuera de lugar.
— Ni que fuera un secreto— le lanzo otra mala mirada, esta ríe por lo bajo.
— Podrías, solo podrías intentar ser un poco más humilde— suplico con la mirada.
— Si, bueno. No hablaba por el dinero señorita, ese lugar, su historia, es realmente escalofriante. Aunque solo es un mito claro— sonríe este a traves del espejo retrovisor, mi ceño se frunce y aunque algo me dice que e mejor no saber, mi lado masoquista pide y aclama información.
— Expliquese— pide Astrid.
— Como verán en Escocia todo tiene una historia, pero ese castillo tiene algo que hace que las personas que salen no quieran volver jamas— dice el aun sin quitar la vista del camino con su muy claro asentó ingles, puedo notar que ya salimos de la ciudad y vamos por el bosque, sé muy bien que la academia está rodeada de puro bosque alejada de la civilización, en medio de la nada, pero no creí que fuera tan lejos.
»La mayoría de los estudiantes que van allí si es verdad que son dotados, eruditos adinerados, ya que no cualquiera entra, pero muchos de los que entran no han salido, al pasar los años siempre han habido accidentes muy peculiares , y muchos alumnos han muerto, además también algunos se han perdido en el bosque y han sido encontrados muertos y hasta desgarrados por animales salvajes— cuenta el a lo que Astrid y yo lo escuchamos muy atentas— además por causa de muchas muertes sin explicación hace 30 años la academia fue cerrada ya que ningún padre quería que su hijo muriese allí, pero hace 7 años la volvieron a abrir aumentando su seguridad, y prohibiendo la entrada al bosque, además siempre los alumnos están siendo vigilados por cámaras que están en todo el lugar, desde entonces no ha habido muertes ni desapariciones— termina de decir el, a lo que yo trago profundo.
— Vale... ¿pero ya no ha muerto más nadie en mucho tiempo verdad?— Pregunta la pelirroja a mi lado la cual está más pálida que nunca, pero en su voz se nota la curiosidad, mucho más que el temor.
— No señorita no ya no ha habido más muertes, y no era mi intensión asustarlas— dice el dándonos una sonrisa de boca cerrada disculpándose.
— Nosotras no estamos asustadas— replica la pelirroja haciéndose la indignada.
— ¿Entonces el lugar es seguro?— Pregunto para aliviar el ambiente captando su atención.
— Digamos que sí, pero no es lo que yo pienso para ser franco— contesta el.
— ¿Y qué es lo que usted piensa?— Pregunta ahora la pelirroja curiosa.
Él se rasca la ligera barba que tiene como si pensara sus próximas palabras.
— Yo pienso que ese lugar es predecible— Dice el mirando al frente.
— ¿Y qué pasa con eso?— pregunto.
— Porque según las historias de ese lugar esta maldito, y si es verdad el mito todo el que habite en ese castillo termina con una muerte trágica— Dice el dejándonos con mas intriga, pero algo me dice que mejor no siga preguntando.
— ¿Qué mito?— Pregunta Astrid, casi le lanzo una mala mirada de reproche, quizás ella no es muy asustadiza, pero yo si.
— Pues el del castillo de San Wla'— contesta el muy tranquilo doblando a la izquierda dejando ver un gran portón con unos vigilantes, en la cima de las verjas en letras cursivas se puede apreciar el muy claro "Academia de Artes San Wladimir."
Intercambia algunas palabras con los guardia las cuales estoy lo suficientemente distraída para no escuchar y sigue el camino hacia la academia, poco después se ve un gran castillo que parece del siglo XIV el gira alrededor de una fuente y se estaciona frente donde se encuentra el gran palacio.
— Señoritas hemos llegados, bienvenidas a la academia San Wladimir— dice él con una sonrisa amable.
Saben algo, justo ahora si no fuera porque estoy tomando con fuerza la mano de Astrid estaría tomando el primer vuelo de ahora de vuelta a los Estados Unidos.
— Es hora de llevarl....
— ¿Nos dirás la historia?— Astrid parece muy interesada en saber todo, mientras yo quiero pagarle demás al hombre para que me regrese al aeropuerto.Pero así es ella, le gustan esas cosas de misterio y paranormal.
El señor del taxi, sonríe, claramente esta divertido de ver a una castaña algo pálida, y una pelirroja muy interesada.
— El palacio fue construido en el siglo 10 o 11, no lo recuerdo— comienza a contar— Pues según la historia, se formo la monarquía del primer rey escocés. Unos 40 años de su reinado fue masacrado aquí mismo junto a su esposa por una criatura de la noche, esa criatura devastó muchas aldeas cercanas al castillo, y mato alrededor de unas 3.000 personas, es una de las masacres mas conocidas en la historia. Es por ello que se dice que el lugar esta maldito, y en los últimos siglos siempre han ávido muertes trágicas y desapariciones a los alrededores del castillo, la tragedia parece seguirle.
Ambas le miramos con horror depuse de dirigir una mirada a las altas torres que se alzan del castillo.
— ¿Y como se llamaban los reyes?— Pregunto con intriga.
— No lo recuerdo, pero no deberían preocu...
—De la vuelta, llevenos al aeropuerto— pide Astrid— Moriré en mi país, no en un país de Gram Bretaña, y mucho menos en un lugar embrujado— masculla Astrid negando con la cabeza.
— ¡As'!— chillo.
— Por favor allyson, sentido común, demos la vuelta y tomemos el primer vuelo que salga a Estados Unidos.
— Nada de eso, es solo un mito.
— Mito o no, yo me largo.
— Todo es seguro, no vamos a morir por ataques de fantasmas.
— Eso mismo dice la víctima antes de morir atacada por un fantasma.
— Señoritas creo que...
— No sé meta en esto— le lanza una mala mirada Astrid.
— O claro que si, digale que es seguro y solo exagera.
— Pues yo creo...
— Creer en nada, soy muy joven para morir.
— Nadie morirá— mascullo.
— No creo en la otra vida después de la muerte, así que aun me queda mucho por hacer antes de irme de este mundo.
— Astrid, exageras— ruedo los ojos.
— Ally— hace un puchero la pelirroja, niego, y procedo a abrir la puerta para salir del dichoso taxi, logro escuchar un 'Mierda' de Astrid antes de salir del auto maldiciendo por lo bajo.
Ninguna tiene tiempo de seguir esta discusión tan ridícula porque una mujer aparente de unos 30 años, de cabello n***o, con la piel muy blanca algunas arrugas en su rostro, con un ligero maquillaje y de ojos grises intensos, con un labial en sus labios color rojo mate, y su cabello recogido en un moño elegante, y tacones altos, además con un vestido n***o con dorado y un collar grisáceo en su cuello, sale a nuestro encuentro.
Tras de ella viene una chica que aparenta unos 20 y algo más, con lentes de pasta, ropas bastantes formales, y el cabello castaño claro suelto a los lados de su rostro viene trayendo unas carpetas en sus brazos.
— Buenas tardes señoritas— sonríe cortes la mujer mayor.
sonrío imitando su gesto y le extiendo mi mano, ella la estrecha.
— Usted debe ser la directora, la señorita Amanda, mi nombre es Allyson Venandi, y ella es mi amiga Astrid O'Neills.
Rápidamente la directora le da una mirada a la chica de las carpetas y ella parece buscar algo o a alguien y asiente.
— Bueno señoritas como ya saben yo soy la directora de la academia y ella es mi secretaria la señorita Vanessa— explica y yo solo me limito a asentir con Astrid— Síganme por favor— pide.
Astrid y yo no tardamos en arrastrar las maletas tras de nosotras, para cruzar las puertas, y dejar de congelarnos nuestros culos.
— Muy pocas veces tenemos estudiantes Americanos, pero con el tiempo se sentirán como en casa— comienza a decir la mujer andando frente de nosotras, guiándonos por un amplio recibidor, con estructura bastante vieja, pero a la vez renovada.—Como ya sabrán la academia fue creada hace muchos años atrás, en el siglo 19, las instalaciones son un antiguo castillo del siglo 11, a este año solo se han expandidos y renovados algunas áreas, pero su arquitectura se ha mantenido. Somos bastante exigente respecto al cumplimiento de los horarios, y deben presentarse a clases siempre uniformadas, como pueden saber ahora ir al bosque y cruzar la cerca esta prohibido, y en sus horarios— Vanessa nos extiende unas hojas— Pueden ver que deben elegir una asignatura extra, sea algún deporte, música, o arte.
»Los dormitorios femeninos están del lado este, y los masculinos del lado oeste, está estrictamente prohibido que las chicas vayan a los dormitorios de los chicos, no se les permite estar fuera de la academia al menos que tengan un permiso sellado y firmado por sus representantes, y no pueden caminar a altas horas de la noche por los pasillos.
»Esas son nuestras reglas deberán respetarlas si quieren permanecer en esta institución, ahora Vanessa se encargará de guiarlas a sus dormitorios, y mostrarles sus casilleros— finaliza la mujer, esta se detiene y nos observa— Vanessa también las pondrá al corriente de las actividades, y les explicara mejor respecto a las clases la cuales inician este lunes— dándonos una cálida sonrisa, y adentrandose a lo que parece su oficina sale de nuestra vista.
— ¿Allyson nos has inscrito en una escuela militar?— me pregunta Astrid apenas dejamos de ver a la directora al cerrar su puerta.
— Eso no lo decía el folleto.
— Vaya mierda.
Vanessa ríe un poco por nuestro intercambio de palabras y eso nos hace volver nuestra atención a ella. Me abstengo a negar con la cabeza mientras seguimos caminando por los pasillos los cuales intento ver para luego recordarlos y no perderme.
Vanessa solo habla y habla, nos muestra nuestros casilleros, y nos habla mucho más sobre las actividades de la semana, y da detalles de nuestros profesores, por un segundo solo quiero estrangular a la mujer, ya que estoy realmente agotada del viaje y ella no para de caminar por los pasillos mostrándonos la academia, pero yo solo quiero que diga que iremos a nuestro dormitorio.
Suspiro cansada, y le doy una ojeada a mi horario de clases, miro con horro la hoja en mis manos, cuando me fijo que mi primera asignación de los lunes es Matemáticas.
— ¿Todo bien?— Pregunta Astrid a mi lado.
— No— niego— Mi suerte es una mierda, tengo calculo el lunes a primera hora.
— Y yo que creí que estaba jodida viendo literatura— se burla la pelirroja ganados e una mala mirada de mi parte.
Salimos de las instalaciones mientras Vanessa nos guía a través del campus a los dormitorios de las chicas, o eso nos hace saber finalmente, ya allí entramos a un elevador, nos a hecho caminar mucho, cerca de mí escucho a una pelirroja soltar maldiciones hacia Vanessa pero ella no parece notar que mi mejor amiga la está masacrando con la mirada ya que trae tacones, al salir del elevador caminamos por un pasillo que ahora mismo luce solitario y tenebroso, solo falta la luz titilando, pero imagino que es por la hora todo el mundo debe estar comiendo ahora.
Nos detenemos frente una puerta que tiene en ella el Nº 34.
— Esta es su habitación,casi olvido mencionarles que mañana habrá un eclipse que solo se ve en varios países de Europa, entre ellos Escocia, se ve cada 200 años y nosotros tendremos el honor de verlo, así que no lo olviden, buenas noches— dice ella girando sobre sus talones y echándose a andar yo miro a Astrid y ella solo mete la llave en el pomo de la puerta cuando la gira escuchamos que Vanessa dice algo así que miramos por donde ella se fue.
— Olvide mencionar que su compañera llego ayer así que debería estar allí, bueno eso era todo— Dice ella yéndose finalmente.
— ¿Acaso dijo compañera?
— Esas fueron sus palabras.
— Soy rica y debo compartir cuarto con una completa desconocida, genial— bufa, ruedo los ojos. Empujando la puerta dejamos ver una habitación muy bonita de colores blanco y morado, con tres camas medianas y las tres decoradas diferentes sus espacios, además con ventanas que dejan ver el campus de la academia y más allá el bosque, también hay cajones mesas y una gran Tv, y una puerta que conduce al baño imagino yo.
— La buena noticia nuestra compañera no está aquí— digo mirando el lugar en completo orden pero sin nadie adentro.
— Pero la mala, que llego primero y eligió cama— bufa Astrid metiendo sus maletas a el cuarto.
— Si, pero mira la buena eligió la cama del medio— sonrío.— ¿Que cama eliges?
— Quiero la de la derecha, esta más cerca del baño, no tendré problemas para correr primero a este por las mañanas y usarlo de primero— ruedo los ojos, pero la imito metiendo mi maleta al cuarto.
Como mi única opción es la cama de la izquierda me dirijo a esta dejando mi maleta aun lado. Suspiro agotada, y mi primera ación es arrojarme a esta.
En un par de largos minutos, solo opto por darme un baño y colocar mi celular a cargar, saco de mi maleta un piyama, y me acuesto a dormir, ya mañana sobrara tiempo para acomodar mis cosas y quizás conocer a nuestra compañera.
Astrid esta lo suficientemente cansada, que para cuando salgo de la ducha esta ya esta dormida, y dejando salir ligeros ronquidos de su boca. Solo me queda negar y meterme bajo mis mantas calientes.
Al fin estamos aquí.
-Desconocido.-
— Levantate.
— ¡Por favor no...! por favor.
— Levantate.
— Te lo suplico.
Me inclino hacia ella, sujeto con más fuerza de la necesaria su cuello y la estampo contra las rejas. Un gemido de dolor brota de su garganta, sonrío lentamente de medio lado.
— Por.. por favor no me lastimes más.
Aprieto un poco más su garganta, algunas lagrimas escapan de sus ojos, y ese claro desafío que alguna vez uno en su mirada se desvanece. Ya no queda nada de lo que fue.
— Matame... por favor matame— dice en cortas palabras, mi sonrisa crece.
— Como desees...
Soplo la ultima vela sumergiendo la cámara en oscuridad, el cuerpo inerte y ya frío de Sofia en el suelo, a su alrededor un charco de sangre, su cabello rubio ahora rojo, y sus ojos siguen abiertos. Cierro la reja de metal creando un chillido algo molesto.
— Necesitamos hablar— comenta Scott al verme entrar a la sala, sus brazos cruzados en su pecho y su ceño fruncido me indican que hay noticias.
Asiento mientras paso ligeramente mi pulgar bajo mi labio limpiando una linea de sangre.
— ¿Seguirás con esas tonterías?— rueda los ojos Charlotte de piernas cruzadas en un taburete.
— Eres lo que eres gracias a esas tonterías.
Ella se tensa, mientras sus ojos se cargaron con un brillo de temor y molestia. Una sonrisa falsa crece en mis labios.
Sigo caminando mientras las miradas de ellos sigue fija en mí, saben que se viene algo. Lo intuyen.
Me detengo solo cuando la luz de la luna que se cuela por los amplios ventanales me ilumina.
— Volveremos. No necesitan entender más— pronuncio con una calma inexistente, mucha lentitud y frialdad.
Me giro hacia todos. Los rostros de desconcierto, y confusión me indican que no están conforme, pero saben que desafiarme o contradecirme es un error. Lo aprendieron.
— Bien.
Salgo de la casa, una sonrisa se expande por mi rostro, y la frialdad de la nieve cayendo me hace estar mucho mas conforme.
Ya no más juegos previos, no mas víctimas de distracción. Es hora de ir por ella, será mía.
Ella es mía. Absoluta y perfectamente mía.