Capítulo Cinco

3647 Words
[V] Capítulo Cinco. -Primer Encuentro- — Allyson...  —Allyson ven a mi... — Debes venir a mi… Miro todo a mi alrededor, un escalofrío recorre mi espina dorsal, cuando el viento parece empujarme, llamarme, invocarme. Miro lentamente a mi alrededor, mientras esta sensación de sentirme vigilada me hiela la sangre, el frío recorre mi cuerpo, y mi ropa hecha tirones me lleva a observar mi cuerpo. Mi camisón esta algo rasgado, y pequeñas manchas de suciedad lo envuelven, mi cabello esta suelto, mientras el viento gélico lo golpea contra mi cuerpo, mis pies están con pequeñas cortaduras que se extienden hasta mis muslos. Me abrazo, en un intento de buscar consuelo y refugio, me siento tan vulnerable, y la oscuridad espesa de la noche solo parece atraerme, tentarme… — Allyson... —Allyson… Allí esta la voz nuevamente, es gruesa, rasposa, profunda… tenebrosa, suena tan agotada. Sigo la voz, simplemente mi cuerpo en automático responde a su llamado. Camino adentrándome al oscuro bosque, los ruidos nocturnos me toman por sorpresa, pero no me asustan, camino lentamente mirando todo a mí alrededor, como si supiera a donde voy, como si ya hubiera estado miles de veces aquí.  — Allyson....  —Ven a mí...  —Ven a mí… — Debes venir a mí... Si buscas respuesta, Venandi. — Mereces la verdad. — ¿Quién… quién eres tú?— Me atrevo a preguntar con voz temblorosa. — Ven a mí… averigualo. Doy un paso más. Una ráfaga de viento fría llena el bosque, las aves de la noche huyen del lugar, los árboles chocan unos con otros fuertemente, y la luna se oculta tras de las nubes dejando todo en una oscuridad sepulcral. — Sigue así... ya estas cerca, Allyson. Abro mis ojos con brusquedad sentándome en mi cama, sostengo mi pecho, mi pulso está acelerado, mi respiración agitada, saboreo mis labios y están salados, paso mi mano por mi cara y hay residuos de mis lagrimas.  Suspiro de alivio, ¿qué fue todo eso?  Intento recordar mi extraño sueño y no puedo, es como si algo bloqueara esos pensamientos, como si fueran malos recuerdos que solo debo olvidar. Me arrojo en mi cama sobre mi espalda, miro el techo, la habitación de la academia luce solitaria, miro a ambos lados y Astrid y Cristal duermen plácidamente en sus camas, enrolladas como bolitas por la alta temperatura que hay afuera. Cierro mis ojos intentando conseguir el sueño, pero no puedo las imágenes que logro recordar de ese sueño vuelven a mi atormentándome. ¿Quién demonios fue todo eso? Recuerdo su voz, ronca, profunda, escalofriante, llena de algo que no logro reconocer, algo de una mezcla de odio pero al mismo tiempo de... Bufo frustrada al no poder recordar nada claro. Me levanto rendida ya de mi cama, al poner los pies en el suelo el frío me estremezco, tomo mi teléfono y son las 5 de la mañana, decido dejar un par de mensajes a mi mejor amigo, desde que llegué aun no hablo con él. Camino a la ventana, y la abro apartando sus largas cortinas, permitiéndome ver el oscuro bosque, trago profundo al sentir la brisa de afuera y me estremezco un poco, el bosque luce tranquilo, en calma, como esperando que algo pase, la luna está en su proceso de creciente, e ilumina el bosque, el campus y todo a su alrededor con su brillo. Niego con mi cabeza para alejar esos pensamientos, y vuelvo mi mirada a la oscura noche, bajo mi vista al campus y noto una figura en movimiento, cierro un poco mis ojos para intentar verlo mejor, es un chico, él está mirando el bosque, de pronto aparecen 4 chicos a su alrededor, todos están de ropas oscuras, y no logro detallarlos mejor, ellos parecen charlar de algo y así como llegaron los cinco de la nada, desaparecen sin dejar rastro entrando al bosque. Froto mis ojos, y parpadeo un par de veces, intentando creer lo que vi, o quizás lo que no vi, eh imagine; pero nada encaja, nadie está tan loco para entrar a ese bosque a ninguna hora del día, mucho menos de la noche, y la velocidad con la que se fueron, parecían más veloces que la luz, ya que mis ojos no lograron captar sus movimientos, tal vez era eso, o tal vez me estoy volviendo loca, y el sueño y mis pensamientos me están dejando desconcertada- Genial, loca y con sueño- dejo eso de lado y le restó importancia, ni si quiera estoy segura de lo que vi allí. Vuelvo a la cama algo resignada, y muerta de frío, intento quedarme dormida, paso un rato dando vueltas en mi cama sin conseguir nada así que resignada me pongo de pies nuevamente, veo la hora en mi despertador de mesa y son casi las 6 de la mañana, me coloco mis pantuflas y tomo mi paño. Entro al baño y hago mi rutina diaria, después de despotricar un poco al ver mi rostro lucir cansado y ojeroso, e insultar un poco mas frente al espejo por el desastre que disidió ser hoy mi cabello, salgo de la ducha caliente, y comienzo a rebuscar entre mis cosas mi uniforme. Me levanto del tocador y me miro en el espejo completo y me enorgullece el resultado, ya lista, y completamente preparada y un desagradable humor decido que es hora de levantar a las dos bellas durmiente que lucen tan tranquilas y pacificas en sus camas aun calientes. Sonrío como el gato de Alicia en el país de las maravillas, y con una idea algo maligna, cojo mi celular y coloco el sonido de alarma mas ruidoso y desesperante que encuentro. La canción comienza a sonar muy fuerte, y el ruido estremecedor las hace caer a ambas de sus camas, ellas tapan sus oídos, y creo que están gritando algunas palabrotas pero no las escucho por el alboroto, sostengo algunas risas y quito la canción. Las veo a ambas ponerse de pie con cara de pocos amigos y sé que no pasara mucho para que Astrid suelte muchas palabrotas. — ¡Puta Madre!¡Maldita sea!¡Allyson Evangelyn Venandi Lightwood!, ¿Perdiste la cordura?... ¿Qué tienes contra de un buen sueño Eh?— Grita una exasperada pelirroja, su pecho sube y baja muy rápido, y su rostro esta tan rojo como su cabellera. — Lo siento bebé, pero…  vi que no se levantaban y se les hace tarde, así que fui un alma piadosa y decidí levantarlas— sonrío inocentemente, dando mi mejor cara de niña buena, intentando reprimir mi risa que amenaza con salir, aunque fallo un poco en el proceso, y creo ver salir una vena en la frente de Astrid y su ojo izquierdo temblar un poco. Cristal, es mas sensata y no me arroja lazares con sus ojos, mira a su lado su reloj de mesa y abre sus ojos como platos. — Mierda... —se pone de pies de prisa entrando al baño,  la sigo con la mirada hasta que cierra la puerta y al mirar a delante hay una pelirroja que parece el cazador fantasma, ya saben el tipo que se vuelve calavera y le sale fuego del cráneo, pues eso parece mi mejor amiga. —Te quiero— le digo con cara del gato de Sheek. — No me mires con esa cara, porque te Juro Venandi que esto no se queda así— amenaza la pelirroja con su dedo y se va hacia su armario. Ella saca su uniforme y lo coloca sobre su cama. — Eh...— dudo en contarle mi extraño suceso o no— no podía dormir— confieso rascando mi nuca insegura si contarle todo lo que me sucedió, tal vez piense que ahora si me he vuelto loca. — ¿Y por eso tenías qué impedirme dormir a mí verdad? ¿Acaso yo tengo la culpa de que tu no duermas?— dice ella volteándose hacia mí colocándose la mano en el pecho de forma dramática, ruedo los ojos. — No, pero era porque tuve un sueño muy extraño. —¿Qué tan extraño? —Lo suficiente para decir que es uno de los más extraños que he tenido en mi vida— ella frunce el ceño, mientras se detiene y me da una mirada cargada de confusión, rasco mi nuca incomoda, pero luego  me hace seña para que continúe hablando— estaba aquí en la academia, o eso creo después de haberlo sopesado un par de veces, una voz me llamo desde el interior del bosque, pronto me encontré caminando hacia… hacia— mi cabeza comienza a palpitar en un profundo dolor— una cueva y luego... luego— intento sostenerme de algo, pero no consigo nada y caigo al suelo de golpe por el peso, Astrid corre a mi lado y se inclina sobre sus rodillas alarmada, pero mi cabeza duele, y quema, siento como si todo en ella diera vueltas, escucho susurros… susurros a mi alrededor, siento mareo, y ganas de vomitar, y el profundo dolor solo va en creces.   — ¿Allyson... Allyson estas bien? — Ella me mueve, yo solo sostengo mi cabeza con fuerza, siento que estallara en cualquier minuto. — Yo... yo.... ¡Ahhhh!— Grito desesperada, el dolor comienza a hacerse más fuerte mientras más quiero hablar, no puedo moverme, mis ojos pican, y siento como si estuvieran clavando una daga gigante en mi cabeza atravesándola... taladrandola. —Allyson... Tu solo respira... Anda respira conmigo, inhala, exhala, inhala, exhala— ella respira lentamente, intento imitarla, lucho por imitar sus respiraciones y hacer llegar aire a mis pulmones, poco a poco  el dolor va cesando lentamente. — Estoy... estoy bien— logro decir al sentirme mejor y como el dolor sesa, ella me jala por el brazo y yo me pongo de pies, mientras dejo de temblar. — ¿Segura?— pregunta arqueando una ceja preocupada, asiento, no muy convencida, pero al menos lo intento. — Si, segura— contesto logrando calmar mi respiración. — ¿Que mierda fue eso?— Pregunta exasperada, y con la preocupación plasmada en sus ojos. — No lo sé... fue como que si algo, o alguien me impidiera hablar de mi sueño— digo forzando una sonrisa— O tal vez es solo mi imaginación y debería ir a la enfermería— termino de decir ya mucho más normal, ella me observa como escaneándome, y con su mejor mirada de no me lo creo, pero suspira en rendición y eso me dice que me dará tiempo. — Bien... supongamos que te creo, pero la verdad no te creo nada, así que solo me terminare de arreglar, y no insistiré más con el tema… por ahora— termina de decir con su tono de advertencia. — Gracias— susurro por lo bajo mientras veo dirigirse a acomodarse. Masajeo mi cien, y tomo asiento en mi cama. Al pasar unos minutos sale Astrid del baño y mientras la rubia y la pelirroja se alistan yo solo me limito a escribir al grupo de mis amigos, y reír, ademas de contarles algunas cosas sobre este lugar.  — Allyson, vamos, debemos ir a comer— anuncia Cristal dándome a entender que ya terminaron con su “sesión de belleza” palabras suya son mías— No entiendo el alboroto, solo vamos a bajo—  cierro el chat y bajo mi teléfono. — Bien vámonos, gracias a ustedes ya vamos bien retrasadas, y seguro nos hecha una gran bronca, por las reglas de la escuela militar donde estamos— aclaro agarrando mi bolso, y mis cuadernos, y guardando mi teléfono en el bolsillo de mi chaleco. — Bien... ¿listas?— Pregunta Cristal animadamente. — Si, vamos ya—dice Astrid con una sonrisa. Caminamos por el pasillo, y entramos al ascensor, la verdad la academia no es tan mala, después del suceso del eclipse no he vuelto a sentirme vigilada, nos hemos pasamos el día entero con Cristal, León y Gastón. El ascensor se abre y nosotras caminamos a través del campus, el aire fresco nos atrapa, y hay estudiantes por doquier, todos luciendo sus perfectos uniformes, hasta podía decir que las chicas van a desfilar en pasarelas de Millán, y los chicos fueras modelos de Calvin Klein, ruedo los ojos por ello. — ¡Guao! los chicos de aquí parecen salidos de revistas— comenta la pelirroja, y no miente ni un poco, aunque por un momento me imagine a una bola de chicos adolescentes increíblemente guapos en ropa interior. Eso seria tan jodidamente sexy. — Se los dije, en la academia están puros riquillos, además el ochenta por ciento son unos mujeriegos porque son jodidamente “sexis”— dice cristal mirando a su alrededor. — Tal vez, son así porque las mismas chicas se lo permiten— comento mirando a nuestro al rededor. — Cierto, pero para la mayoría de las chicas aquí el sexo es lo más importante, son unas tontas, entran a la academia por su dinero, o bueno el de sus padres— comenta Cristal con fastidio. — Mi consuelo seria que no caemos en ese estereotipo— Dice la pelirroja dandole una mirada de consuelo, Cristal asiente algo frustrada. Al atravesar todo el campus entramos a las instalaciones, nos dirigimos al comedor, al entrar el lugar está repleto de alumnos y profesores, nosotras ignoramos las miradas que nos observan, que son solo algunos chicos idiotas y unas chicas mirando mas que todo a Cristal con molestia y a nosotras con curiosidad, vamos a buscar la comida, al llegar a la barra, una señora ya mayor mira a Astrid que es la que va de primero esperando su orden. Esta pide una gran variedad de comida, aunque es mas del típico desayuno estadounidense. Cuando le dan la bandeja llena de alimentos sé que Cristal le preguntará, pero la rubia no ha terminado de abrir la boca cuando ya Astrid está respondiéndole. — El desayuno es la comida más importante del día— dice la pelirroja dándole paso a la rubia para que ordene. — Ya me di cuenta— comenta la rubia y yo río por lo bajo. — A mí me das solo sándwich de jamón y queso, y un late de vainilla— pide Cristal la señora asiente y le pasa la bandeja con su comida. Camino al frente, miro todo lo que se ofrece para un buen desayuno. Pero me voy por el lado de Astrid y pido un desayuno típico americano, y equilibrado. Las tres nos dirigimos a una mesa vacía, y cada una comienza a comer. — No puedo creer que te comas todo eso— comenta Cristal a Astrid — Y no has visto nada querida— contesta la pelirroja guiñándole un ojo, Llegando a nuestra mesa, se nos unen Leon y Gaston, cada uno me deslumbra un poco por la menear en la que sus uniformes los hacen lucir, estos parecen hechos a medidas, solo para ellos. Ambos son muy pero muy guapos, y sus uniformes les quedan impecables, León trae su uniforme un poco alborotado, su cabello luce desgreñado con puntas en todas las direcciones, y aun su rostro luce soñoliento y algo enfurruñado. Por otro lado Gastón, parece lleno de energía y muy alegre, su cabello esta muy bien peinado, también parece traer en su rostro esa sonrisa suya juguetona con la que le he conocido. —Que fastidio— bufa Leon al sentarse a un lado de Cristal, puedo ver desde mi sitio sus mejillas tornarse un poco rojas, este coge una uva de su bandeja y se la mete en la boca.  —No es que me emocione un Lunes, pero… ¿no crees que exageras? — sube una ceja Cristal. Leon bufa. — No hablo de las clases— masculla este mientras comienza a comer de su sandwich. — ¿Ah no?— dice esta. — Esta cabreado, porque Samantha Warrior lo ha mandado a volar— se burla Gaston. — ¿Samantha Warrior?— le mira Cris. — La rubia Alemana de ultimo curso que esta muy buena— dice Gaston, Cris hace un mohín de desagrado y vuelve su vista a su mejor amigo. — ¿Por ello estas enojado? — Hn— gruñe este comiendo. —Cambiando el tema— se clara la garganta Astrid, esta parece notar la tristeza en los ojos de Cristal, así que decide intervenir— ¿Que clases les toca? — Historia— bufa Gaston rodando sus ojos. — Física— dice ahora con el ceño un poco mas fruncido Leon. — Tengo Literatura— se hinca de hombros Cris. — Bueno, nos veremos en la hora del almuerzo señoritas— nos guiña un ojo Gastón levantándose y despidiéndose con una reverencia, sacándonos algunas risitas, él toma el último sorbo de su jugo y se va marcha alegre mientras saluda a todo el que se le cruza. —También debo irme— bebe su jugo Cris, y se levanta— Las veo luego. Suerte en su primer día— dice ella picándonos el ojo y yéndose. — Suerte— dice Leon y también se marcha dejándonos solas en la mesa. — Vamos— dice Astrid levantándose.  Caminamos fuera de la cafetería en silencio, cada una iba en sus propias mentes, Allyson pensaba mucho en su sueño, y esta sensación de sentirse vigilada. Suspiro agotada, al menos mentalmente, necesitaba relajarse ahora. Cuando ambas llegamos a una intercepción de los pasillos, transcurridos por alumnos que iba y venían, sonrío a mi mejor amiga,  y figura de hermana. Astrid me devuelve el gesto, tenia una sensación extraña en mi estomago, Astrid y yo jamas habíamos sido separadas en clases, siempre la tuve allí para apoyarme en cualquier situación. — Suerte— dice Astrid a su mejor amiga. — Igual…— pienso un poco antes de continuar— no cabrees tanto a tus nuevos maestros— sonríe al final. Astrid rueda sus ojos, pero al final da una sonrisa llena de picardía. — No prometo nada— sonrío por ello, Astrid siempre seria Astrid, y si alguna vez me respondiera de otro modo, diría que el infierno se congelo. Ambas asienten conformes, y cada una se separa, yendo por su propio camino. Cuando me alejo rápidamente, buscando el aula que si mal no recuerdo en el recorrido que nos dio la secretaria de la directora nos dio a Astrid y a mi al llegar debe estar por el pasillo en el cual me deslizo. Me detengo un segundo y sujeto mejor mis libros contra mi pecho, y me giro hacia mi entorno, miro hacia a tras, sentía una extraña presencia siguiéndome nuevamente, allí estaba una vez mas la desagradable sensación de ser vigilada. Al no ver a nadie seguirme, me espabilo un poco, y sigo mi camino. Al poner un pie dentro del salón veo los asientos y está repleto de chicas y chicos, al entrar todos hacen silencio y me observan como si descubrieran mis más oscuro secretos, es ese tonto momento cliché donde parecemos un mono de feria siendo exigido, o una especie desconocida por la forma dramática en la que somos observados, por un momento me sentí desnuda. Trago profundo, y busco un asiento libre con mi vista, encuentro uno en el fondo de la clase. Me dirijo rápidamente, y ocupo el lugar. suspiro de alivio al sentir que la presión disminuye. De la nada, mientras saco algunos materiales que podría necesitar, un escalofrío recorre mi columna y me tenso instantáneamente, la puerta se abre una vez mas, y hay este momento dramático, donde todos parecen guardar silencio, y sostener sus respiraciones. Subo mi propia mirada y me encuentro con lo que causa tanta conmoción. Un chico, era alto, tan alto como de un 1.90, con una piel como la nieve en invierno, luciendo como porcelana, su cabello era oscuro, tan oscuro como la noche, tenia cejas pobladas y oscuras, y un rostro cincelado y definido, con una mandíbula cuadrada, nariz recta y perfilada, junto con labios en un perfecto corazón de un tono rosa pálido.   Su ceja izquierda era decorada por un par de pircing en aros brillantes plateados, y bajo su labio había otro pricing pequeño. Su cabello era una mata de mechones oscuros que parecían caer por su rostro, luciendo un corte algo alborotado. Pero sus ojos, sus ojos me roban el aliento como al resto, eran grises muy claros, y fríos, parecían transmitir un frío incluso mayor al hielo,  su uniforme parecía un poco desaliñado, y en su cuello resaltaba un tatuaje n***o, que parecía resaltar en su piel pálida, eran dos alas de águilas abiertas, extendidas en cada dirección.  Parecía desinteresado a las miradas, su postura lo decía, también era confiada, y segura, de autoridad completa, sus manos, una en su bolsillo, y otra sujetando la correa de su mochila lucían pequeños tatuajes, y letras en sus nudillos, letras griegas. Este avanza, y camina hacia los asientos, las personas parecen estar fuera de este mundo, por un segundo siento su vista fija en mi, y me estremezco. Era tan pesada, y fría, o eso creo, este pasa a mi lado, y se dirige a la ultima fila, un pequeño temblor me recorre, y casi quiero tomar mis cosas y huir, pero a la vez, un lado mas masoquista me pide acercarme y poder conocer al chico. Aunque allí están las alarmas, sonando dentro de mi cabeza, el chico parece ser todo lo que te advierte tu mejor amiga, y debes alejarte, parece llamar problemas, pero a la vez tiene un aire que me hace querer solo flotar hasta el. No solo era su belleza, cautivadora, sino su aura. Era extraño, de una manera mas oscura; y parecía atraerme a ella. Sin saberlo, ese día marcaría mi vida, seria el día, donde entraría en su juego, y jamas escaparía.
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