ARMONÍA.
— Por todo el tiempo que llevo conociéndolas y porque se que han luchado porque todo salga bien, debo serles completamente sincero.
Al consultorio había llegado el doctor Eric Monsalvo, ha sido mi oncólogo desde que tengo recuerdos y cada vez que entraba a consulta con un folder en la mano, mi madre se colocaba nerviosa por los resultados, no la culpo, cada vez que eso sucede hay una mala noticia y consigo más restricciones de su parte. Y ya con lo que dijo sé que viviere nuevamente como rapunzel.
— Debemos entrar urgentemente al padre de Armonía si queremos que sobreviva, ya su cuerpo no esta respondiendo a los medicamentos y solamente restarían 6 meses para que ocurra una falla.
Mi cuerpo se erizo por completo, a pesar de estar consciente de que algún día moriré, el hecho de haberle colocado fecha me hizo sentir impotente, afuera en el mundo había personas que hacían el mal y llegan a vivir hasta 80 años, mientras tanto yo tengo una sentencia de muerte desde los 5 años.
Ofuscada me levanto de mi asiento en el consultorio y salgo, me dirijo a la zona donde colocaban medicamentos y Michelle me recibe con una media sonrisa, ella ya lo sabía. Se acerca a mi y me abraza con delicadeza, dejo escapar un suspiro de lamento, ahora más que nada tenia que pasar con mis seres más cercanos, crear bonitos recuerdos con todos ellos, para que cuando llegue la película de mi muerte ver lo bien que la pase durante 6 meses.
— Armonía. — una voz masculina se escucha detrás de mí, ya sabia de quien se trataba.
— Alex. — me suelto de Michelle para mirar al chico, el cual se encontraba acompañando a su hermana a la quimio. — Hola Denís.
— Hola. — responde desinteresada.
— ¿Qué tienes? Te noto un poco acongojada.
— ¿Qué clase de preguntas son esas Alex? — su hermana lo ve como si tuviera un moco colgando de la nariz.
— Bueno, ella por lo general no se ve acongojada. — se defiende el chico.
— Vamos Denís te llevare a tu silla.
Michelle se lleva a la niña dejándome a solas con su hermano mayor.
— Ahora si me puedes decir que te sucede.
Alexander me tomo del brazo me saca de la sala para ir directo a la zona verde del hospital, era un gran patio repleto de flores y árboles, tenía caminos y uno en especifico que te llevaba hasta una fuente, al llegar ahí me siento y comienzo a juguetear con el agua. Alexander me ve y deja que me tome el tiempo para solar todo lo que tenia dentro de mi ser, pero lo único que salió de mi boca fue:
— Moriré dentro de 6 meses.
Alex sonríe a labios cerrados, para luego pegarme a su cuerpo dándome un abrazo reconfortante.
— Lo siento mucho Armonía. — dice cuando se aleja de mí. — se que es algo realmente fuerte de asimilar y no encuentro las palabras correctas para esta situación, pero algo en lo que si estoy seguro es que te daremos los mejores 6 meses de tu vida.
— No creo que eso suceda. — comienzo a jugar con mis cortas uñas.
— ¿Por qué? Ya pediste tu deseo por un año.
— A mi madre le dará igual y hará todo lo posible por alargar mi vida y eso implica no arriesgarme en la calle.
— Eso me parece injusto. — Bufa Alexander.
— Solo es una madre tratando de proteger a su hija. — me encojo de hombros.
— Cierto. — Alex asiente con su cabeza. — te voy a prometer algo Armonía. — cuando dice esas palabras lo veo fijamente a los ojos. — puede llover, tronar y caer relámpagos del cielo, pero tu antes de morir vas a vivir las mejores experiencias de tu vida.
— Gracias por querer hacer eso. — sonrió con un poco de felicidad.
— Ahora volvamos adentro, Denís debe estar desesperada.
— Si y mi madre debe estar buscándome como loca.
Nos levantamos de la fuente y nos entramos nuevamente al hospital, al entrar en el área de medicamentos, mi madre se encontraba sentada hablando con Michelle, en su rostro pude notar lo triste que se encontraba, su esposo la había abandonado y ahora su única hija iba a morir dentro de seis meses. Me duele dejar a mi madre completamente sola y triste, porque se que ella se sumergirá en aquel hueco tan triste y oscuro.
Así que a mi cabeza había llegado una idea y era encontrarle un buen pretendiente a mi madre, para no dejarla sola.
…
— Sabes que si en cualquier momento tienes una crisis me llamas que yo volare desde donde estoy para venir por ti. — dice mi madre cuando me deja en la escuela la mañana siguiente.
Ninguna de las dos la noche anterior había mencionado aquel tema de los seis meses, era mejor dejar todo en manos del destino y en caso de mi madre en las manos de Dios.
— Ya lo se mamá.
— Esta bien, entra a tus clases que vas a llegar tarde.
— Gracias por traerme mamá. — Me acerco a ella y le doy un gran abrazo, el cual se podía sentir como el de una despedida.
lkSalgo del auto con la única diferencia que esta vez llevaba una bomba de aire, el doctor Monsalvo la había recomendado por si mis pulmones llegasen a fallar. Claramente comencé a recibir mirada de todos, pero ya nada podía afectarme y estoy segura de que ellos terminaran con un remordimiento de conciencia ya que nadie en su sano juicio se ríe de personas con estas enfermedades tan graves.
El primero en notar mi presencia fue Dylan y su expresión fue de tristeza, no quería que las personas me vieran con lastima incluyendo mis mejores amigos. El resto se gira, solamente que esta vez ya estaba más cerca de ellos. Alex me sonríe y guiña un ojo.
— ¿Ya? — Julieta es la primera en quebrantarse.
— Todavía no. — xrespondo. — pero si en unos seis meses.
— Dios mío. — Saraí abraza a su hermano y esconde su rostro en su pecho.
— Los medicamentos ya no están funcionando y solo falta que mis órganos comiencen a fallar, el doctor me recomendó esto para no pasar malos ratos.
— Chicos, se que ustedes tienen mucho más tiempo con Armonía y se que les duele verla así, pero en estos momentos debemos hacer todo lo posible por crear bonitos momento. — Alexander se acerca a mi y coloca su brazo por encima de mis hombros.
— En eso tienes razón. — Julieta no recupero su compostura, pero intentó esbozar una sonrisa. — ¿Qué tal si hoy me acompañan al entrenamiento de hoy? Estaremos en varios lugares de la ciudad.
Todos me miran esperando una respuesta.
— Esta bien. — me encojo de hombros. — Pero ya no estén triste chicos, no puedo estar tranquila si ustedes están así.
— Haremos todo lo posible por mantenernos positivos. — dice Dylan.
— Ven acá y dame un abrazo grandulón.
Dylan se acerca a mi y me cubre con sus grandes brazos de basquetbolista.
— ¿Qué les sucede a los perdedores hoy? Los noto apagados — Claudia se acerca a nosotros. Dylan y yo nos separamos y la vemos. Ella tenia una semi sonrisa dibujada en el rostro.
— Te noto muy interesada en nosotros. — lanza Julieta. — ¿Acaso quieres ser parte de nuestro grupo de perdedores?
Claudia lanza una carcajada.
— No me hagas reír Yei, nadie quiere ser sus amigos.
— ¿Entonces que haces aquí? — esta vez es el turno de Alexander preguntar. El chico enarca una ceja y se cruza de brazos.
— Estos pasillos son libres o ¿Acaso ustedes lo compraron?
— Tienes razón. — Saraí se coloca en frente de ella como si estuviera desafiándola. — pero la verdadera pregunta es ¿Qué haces en frente de nuestras narices?
Claudia no dice nada, porque sabia que iba a perder la batalla, ella simplemente quería colmarnos la paciencia, más sin embargo ninguno le dará ese deseo que tanto anhela.
— Mejo vamos a clases, no vale la pena discutir con ella. — digo en un acto de valentía, con el apoyo de mis amigos me podía sentir más fuerte que nunca.
Entramos al aula de clases y nos ubicamos como de costumbre, poco a poco se fue llenando el salón hasta quedar copado de alumnos, nuestro profesor de que química noto el tanque de oxigeno y los tubos en mi cara que me enviaban oxigeno a poca fluidez a mis pulmones.
— ¿Hazel Grace? — pregunta en un tono cómico el profesor, rio por lo bajo, porque eso fue lo primero que me dije al verme en el espejo la mañana de hoy.
— Pues es lo que parece. — respondo.
— Ya sabes que si te sientes mal me debes avisar de inmediato.
— Claro que si profesor. — asiento con mi cabeza.
La clase comienza como era cotidiano y lo mismo de todos los años ya hasta incluso me aburría en clase, pero no estaba de más reforzar los conocimientos, mi meta antes era ir a la universidad y estudiar física teórica y ser igual de exitosa como sheldon Cooper, pero mi futuro se ve limitado a seis meses de vida, pero no me voy a quejar durante los últimos meses, disfrutaré de cada uno de los momentos sin queja alguna.
…
— Mamá por favor. — me encontraba de rodillas en el piso aclamando una salida con mis amigos.
Julieta hoy tendría una gran practica y le pidió a Saraí que documentara todo su proceso, ya que si en dado momento su grupo ganase la competencia habría todo un documental que subir a YouTube. Pero como ya presentía mi madre ya tenía sus dudas al respecto de si dejarme salir o no.
— No lo sé Ar, esto es realmente serio, debemos encontrar a tu padre si quiero que sobrevivas y mientras tanto no te quiero colocar en riesgo.
— Si mi padre no ha aparecido en 17… casi 18 años ¿Por qué crees que regresara ahora?
— Porque tengo Fe hija. — se acerca a mi y me toma de las mejillas, sus ojos de inmediato se llenan de lágrimas. — No quiero perderte.
— Estaré contigo en todo momento madre sea carne y hueso, o en un alma, porque tu diste lo mejor de mi durante todos estos años y eso jamás se olvida, pero ahora yo quiero vivir los últimos meses de mi vida de forma plena, quiero que mis amigos me recuerden como una persona feliz y quiero que tu también lo hagas, pero al estar presa en mi habitación no estaré bien.
Y si, funciono, al escuchar el claxon del auto de Dylan me levanto emocionada junto con mi bomba de aire.
— Un momento muchacha.
Mi madre abre la puerta del restaurante y le hace una seña a mis amigos para que bajen del auto, lo cual hacen, ellos al verme saben que van a recibir una muy buena catedra de lo mismo.
— Me imagino que ya se deben imaginar porque los llame aquí.
— Si. — asienten los tres con la cabeza, lastimosamente Alexander no puede venir porque debe trabajar.
— Le prometemos que Armonía no va hacer ningún esfuerzo. — habla Julieta. — además es probable que salga en el video de Justin Bieber con nosotros.
— ¿Justin Bieber bailara con ustedes? — Mi madre pregunta sorprendida.
— Eh… no, estamos concursando para poder ser parte de sus bailarines.
— Muy bien por ti Julieta. — la felicita mi madre.
— Yo grabare el documental. — dice emocionada Saraí
— Yo tendré el micrófono
— Y yo hare las preguntas. — sonrió.
— Entonces está bien, andando, háganme sentir orgullosas. — Una sonrisa se asoma por los labios de mi madre. Coloca su brazo por encima de mi hombro y planta un beso en mi coronilla. — Cuídate, te amo.
— Yo también te amo mamá.
ESPEROOOOOO MUCHOOOOO que le haya gustado el capítulo, fue hecho con mucho amor y cariño, y lo que sigue será un poco de relleno.
Muchos besos y abrazos
XOXOXO