Capitulo 5— Un aumento de sueldo

1326 Words
Capítulo 5— Un aumento de sueldo Narrador Bajando del auto una vez regresó a casa tras la visita al orfanato, Kirill permaneció de pie frente a ésta mientras se debatía si entrar o no a hablar con la niñera, y viéndola salir de pronto arrastrando una maleta, liberó una bocanada de aire. Se veía molesta, agitada, tirando de ella de tal forma que al observar a Kirill a lo lejos, intentó seguir como si nada, como si no lo hubiese visto. —¡Carajo!— Pateando la valija una vez sus ruedas se atascaron, Venus tiró de ella de igual forma pasando justo a un lado de Fassa quien se quedó rígido en el mismo punto al verla tan furiosa, y negando por lo que estaba a punto de hacer, sabiendo que posiblemente pagaría la rabia que sentía en ese instante con él, la llamó. —¡Señorita Black! Deteniendo su andar conteniendo su ira, Venus soltó la maleta de mala gana la cual se precipitó al suelo como si se tratara de un pesado yunque, y girándose despacio para verlo ladeó la cabeza antes de sonreír de manera forzada. —Dígame, señor Fassa— Lo dijo molesta, irritada, colérica, deseando mandarlo a la mierda, al final de cuentas ya no trabajaba para él. Dando un paso al frente, Kirill sopesó sus palabras antes de hablar, sabiendo que había sido demasiado grosero con ella, bastante injusto al despedirla a la primera oportunidad, pero en su defensa la ira que sintió en ese momento no le permitió pensar con claridad. Siempre que algo se trataba de Noelia, por lo general solía perder la calma, cegarse por la ira, esa niña era lo único que tenía en la vida, por lo que daba todo de sí mismo para mantenerla a salvo, para darle lo mejor. —¿Podemos hablar un momento? Negando con la misma sonrisa forzada, pues para ella ya no había nada que hablar, pues había sido muy claro cuando la echó de su casa esa mañana al decir que no sentía en lo absoluto lo sucedido, Venus tomó de nuevo la valija antes de sisear. —¡Váyase a la mierda... Señor Fassa! Empezando a arrastrar la pesada maleta, pues seguía averiada, Venus avanzó un par de pasos rumbo a la salida principal de la mansión, y siendo alcanzada por Kirill en un par de zancadas, este sinceramente quería enmendar su error. —Si quieres puedes quedarte— Interponiéndose en su camino, propuso, y volviendo a soltar la valija, Venus cruzó los brazos sobre su pecho enarcando una ceja. —He recibido buenas referencias de ti... Además de que estoy seguro de que Noelia no es muy inocente como pensé. Ladeando la cabeza a un lado, Black permaneció en silencio escuchando lo que tenía que decir, y liberando el aire viendo que la mujer estaba siendo más difícil de convencer de lo que pensó, Fassa negó antes de seguir. —¡Vamos Venus!— Kirill agitó sus manos empezando a irritarse— Sé que no tienes a donde ir, solo el orfanato, y regresar allí al perder este empleo te dejaría muy mal parada ante la madre superiora. Venus en el mismo lugar sabiendo que estaba en lo cierto tomó una bocanada de aire. —Tú necesitas este trabajo... Y yo una niñera... No lo hagas más complicado... En lo que va de año han renunciado siete, y estamos apenas en el mes de abril. Frotando su brazo mientras pensaba a dónde más podría ir al salir de allí. Violet, su vieja amiga quien fue adoptada por una familia poderosa llegó a sus pensamientos, pero descartándola enseguida pues no quería ser una carga para ella, solo el orfanato quedó. Allá no podía regresar, no tras prometerle a Esperanza dar lo mejor de sí para conseguir el empleo en casa de Fassa, por lo que sin más opción, solo preguntó tratando de sacarle provecho a la situación. —¿Y qué gano yo quedándome? ¿Solo un empleo? En donde no solo Noelia se comporta como una mocosa caprichosa... Sino que su padre también es un grosero. Reconociendo que estaba en lo cierto, sobre todo referente a Noelia, pues de regreso a casa, Miguel como uno de sus hombres de confianza le contó todo lo que Venus había hecho para llevarse bien con ella, Fassa comprendió que se había excedido, por lo que ofreció en un intento de restablecer la paz. —Un aumento de sueldo... Un treinta por ciento... Sé que lidiar con ella no es nada fácil, por eso busqué una niñera. Sonriendo de manera casi imperceptible, Venus elevó su mentón queriendo parecer que no le había gustado la propuesta cuando se daba por bien servida con solo el aumento, y removiéndose en su lugar aun con los brazos cruzados sobre su pecho, agregó. —Con un día libre a la semana. Asintiendo pues le parecía un trato justo para ambos, Kirill le extendió su mano a Venus quien la estrechó enseguida con una sonrisa tan amplia que parecía Cheshire, el gato de Alicia en el país de las maravillas, y soltándose al fin tras observarse en silencio por un instante, esta canturreó sintiéndose victoriosa. —Me habría quedado solo por el empleo, pero como usted insistió en un aumento — Se encogió de hombros, con una pequeña sonrisa — Quien soy yo para negarme. Girando sobre sus talones, Venus se inclinó para tomar la valija, y observándola como si quisiera estrangularla, Fassa siseó sintiéndose engañado. —Eso sí... Con dos condiciónes — Venus se detuvo en seco antes de girarse para mirarlo — la primera, debes ser cuidadosa con lo que dices frente a mi hija como ves ella es una esponja... la segunda, todo, Venus... Absolutamente todo sobre ella debes notificármelo, te daré mi número de teléfono para que me llames a cualquier hora, para lo que sea ¿Entendido? Ella asintió apretando sus labios, reconociendo que lo sucedido también fue su culpa. Fue una tonta al pensar que la niña no tomaría su idea para copiarse en el examen. —Cada vez está más fuera de control, y me preocupa... La edad difícil está por llegar, y tengo que estar preparado. Comprendiendo la mortificación que azotaba a Kirill, Venus asintió sintiendo un poco de pena por él, y pidiendo permiso tras terminar de hablar se dispuso a regresar al interior de la propiedad arrastrando la maleta. —Deja... Miguel se encarga de ella. Señalándole seguir, Kirill caminó junto a Venus hasta la puerta de la mansión, e ingresando los dos a la amplia estancia, Noelia los vio juntos ya que se encontraba en la parte superior de las escaleras. Soltando un bufido al ver a Venus regresar junto a su padre tras hacerla fuera de su vida, se puso de pie antes de correr a su habitación, y sonriendo un tanto incómoda por el cálido recibimiento, Black dijo: —¡Yupi! Creo que está feliz por que me quedaré. Soltando de manera irónica, Venus permaneció en el mismo punto sabiendo que la guerra apenas iniciaba, y observando el pasillo por donde Noelia había corrido segundos atrás, Kirill soltó el aire. Sabía que con el pasar de los años, su pequeña cambiaría un poco, pero jamás imaginó que lo hiciera hasta el punto de volverse un dolor de cabeza para todos en esa casa. Desviando su mirada a un lado, Kirill observó a Venus, quien se veía un poco incómoda por la reacción de Noelia, y sonriendo ligeramente, respondió: —Pues tendrá que acostumbrarse a verte... Estarás a su lado las veinticuatro horas del día. Empezando a caminar a su despacho, el cual se encontraba a un par de pasos, Venus permaneció en el mismo punto observando también la parte superior de la escalera, e ingresando en ese momento Miguel con su valija, Black se dispuso a arrastrarla a su habitación, mientras rogaba al cielo que Noelia descongelara su frío corazón.
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