Pov: Joe Queen
Las puertas del ascensor se abren y no la suelto, es como si mis labios estuvieran pegados a los suyos, no deseo detener lo que sucede, así que sin soltar sus labios camino con ella, sus manos me estiran de la chaqueta.
Nos chocamos con cualquier pared que se nos cruza por el camino, ella solo sonríe entre beso y beso.
— ¡Eres tan candente, Joy! Un esposo muy ansioso — Me carcajeo con ella y me separo para ver cuál es la puerta de nuestro alojamiento.
Estoy agitado y con una erección que hace mucho duele, ¡Es que ella es tan intensa!
Veo el número de una puerta y encaja con el número que está en mi llavero.
Abro la puerta y al entrar; el lugar es enorme, una gran cama en el medio, a la izquierda se visualiza una especie de mini cocina muy amoblada y cómoda, luego un baño, esto es como un pequeño departamento.
— ¡Esto es demasiado! — dice Catalina, mirando todo. — Es tan triste que lo único que usaremos será la cama — Se acerca y pasa sus manos suavemente por mi cuello — ¡Aunque nunca se sabe el uso que podemos darle a la cocina! — Se acerca a besarme y correspondo.
Pasará, de verdad va a pasar.
Nos vamos moviendo a la cama y caemos, quedando yo sobre ella, seguimos besándonos y me percato de algo.
No tengo un condón, no tengo un condón, ¡Carajo!
¿Yo... debería preguntarle a ella si tiene uno? Eso sería vergonzoso quizás, pero no puedo cagarla y que mi primera vez sea sin un condón, podría embarazarla, eso no sería bueno, no quiero embarazar a nadie aún.
Sus manos me hacen concentrarme en lo que hacemos, ella comienza a quitarme la chaqueta, la camisa, mis manos se mantienen apoyándome en la cama, no sé qué debo hacer, ahora estoy demasiado nervioso y preocupado por el condón.
Ella nos gira, subiéndose sobre mí.
¡Carajos, ella de verdad es divina! Pero yo... espero no cagarla.
Sus manos van a mis pantalones y no me da tiempo de detenerla, ella solo se deshace de ellos y me mira, a los pies de la cama comienza a bajar las tiras de su vestido, noto algo gravísimo.
¡Se bajó!
¿Qué diablos sucede?
Mi erección se bajó, trato de concentrarme pero no funciona.
— Yo... necesito un momento — confieso cual chica en su primera vez.
¡Soy patético!
— ¿Ahora? — Me levanto solo en bóxer y me acerco a ella; es solo un poco más baja que yo.
– Solo será un momentito, tú... Espérame aquí, así perfecta y tan bonita como estás — ella me mira confusa.
— De acuerdo yo... te espero, pero no te tardes mucho o te iré a buscar. — La pego a mí y la beso.
— No tardaré — escaneo su cuerpo que en ese vestido se ve increíble.
¡Por favor, debes funcionar!
¡Pêne idiota!
Ella camina hacia la cama y puedo verla de espalda como va despojándose de su vestido.
¡Vamos! ¡Demonios!
Tomo el teléfono de mis pantalones que están en el suelo y voy a la pequeña cocina, allí veo un sillón pequeño y me siento en él para revisar mi teléfono.
Toco mi m*****o y está muerto, nada sucede. Sigo teniendo mucha sed ¿Estaré deshidratado? ¿Será eso?
Googleo las posibles razones, leo un poco tratando de entender el porqué de mi inexistente erección; que hasta hace unos momentos estaba allí y hasta dolía.
Debo beber agua, eso dice, agua para hidratarme, que el alcohol salga de mi sistema y funcionará.
Veo una pequeña nevera y la abro, ¡Agua! Tomo una botella y bebo bastante.
¡Vamos, Joe!
No puede pasarme algo así.
Aprieto mi m*****o para intentar que la sangre decida llegar a él, pero nada sucede.
Me siento en el sillón y suspiro cerrando los ojos. Si me relajo, pasará.
¡Ring! ¡Ring!
Abro los ojos y la habitación está completamente iluminada, miro mi teléfono y una llamada entrante de Helen espera ser tomada.
Atiendo.
— ¡No me jodas! — ¡Me dormí! ¡Soy un completo fracaso!
— Joe, ¿Dónde estás? Arruiné todo, todo está arruinado.
— Hell, yo — Ahora no puedo concentrarme en lo que ella dice— Ahora — Se me parte la cabeza, camino a la habitación — ¡Mierda! — Ella está sin su vestido durmiendo, yo... La cagué.
— ¡Joe! — debo salir de aquí, ¡Cómo diablos no pensé anoche!
Comienzo a juntar mi ropa.
— Lo siento, Heli, yo… — Recuerdo todo, pero yo, creo que me volví loco — Creo que bebí mucho, se me parte la cabeza, ¡Carajos! Me quedé dormido. — Me quejo aún frustrado, porque a pesar del alcohol yo...
Deseabas que pasara.
Sí, obvio sí, yo… me sentía increíble, pero al final, solo soy el tonto de la situación.
– ¿Te encuentras bien? — escucho la preocupación de Helen al otro lado del teléfono.
— Sí, sí, todo bien, yo — Ella quizás necesita de mí — Lamento no estar en mis 5 sentidos para ayudarte, Hel...
— Tranquilo, no pasa nada, tú tienes tus cosas y... solo... avísame a qué hora regresamos, iré a buscar mis cosas a la casa de mis papás, yo... necesito volver a Seattle.
— Sí, sí, yo... ya casi estoy cuerdo ¡Maldición! – Mi padre si ve que no estoy pensará cualquier cosa dramática y trágica, podría darle algo.
— ¿Seguro estás bien? — claro que no, pero bueno.
— Sí, todo bien, a la 1 pm partimos, debo irme ya mismo antes de que mi padre crea que me secuestraron – murmuro poniéndome los pantalones.
—¿Dónde estás? — me pongo la camisa junto a la chaqueta — ¡Joe!
— Por ahí, yo... fue una noche algo intensa y…
— Oh, lo siento, lo siento Joe, te he interrumpido y tú... lo siento, nos vemos a la 1 pm en el aeropuerto. — corta la llamada.
Oh, Helen. ¡Sí supieras dónde estoy!
Junto todo para salir de la habitación y la veo dormir, ella... solo tiene puesta su ropa interior así que evito verla. Por respeto.
Ayer no tenías respeto.
Claro que sí, yo en ningún momento me propasé con ella.
Camino a la puerta.
Ella está desabrigada, podría resfriarse si sigue durmiendo mucho tiempo así. Miro el lugar y veo una toallas dobladas sobre una cómoda, tomo una y me acerco sin mirarla; tanto.
Pervertido.
No lo soy, solo... admiro la belleza de sus... Soy un pervertido ¡Miêrda!.
Siento una corriente queriendo instalarse en mi entrepierna.
La cubro de prisa y me marcho.
¿Ahora vas a funcionar inepto?
Esto sin dudas fue... un fracaso.
La fiesta bien, el alcohol bien, besarme con ella fue... fabuloso, pero luego fracasé en algo tan simple como mantener mi erección.
Nunca había llegado tan lejos y yo... no sé qué sucedió conmigo.
Oh, sí , sabes bien.
Sí, lo sé, soy un idiota de 24 años aún virgen.
Patético, Patético y Patético.
¡Por Dios! ¿Qué sucedió?
Salgo tomando un taxi, pero antes dejo todo pago para que Catalina descanse tranquila y... al menos en compensación por haberla hecho desperdiciar su tiempo.
Una chica encantadora, bonita y en extremo divertida, ella.. podría haber usado su noche con alguien más, no conmigo.
Lo sé ¿Cómo es posible que aún no haya tenido sexo?
Muy sencillo...
Cuando era joven me la pasaba en los libros y eso no era mi prioridad, cuando comencé a salir más, mi madre enfermó y luego murió. Yo... no salía, no me interesaba, además mi padre era aún más obsesivo que ahora, el tiempo solo pasó y cada vez fue más difícil tener el valor de estar con alguien, porque por mi edad las mujeres obviamente ya no serían unas inexpertas que no les moleste estar con alguien que no tiene idea de nada. Y así pasó y cada vez me acobardé más. ¿Quién quiere un hombre virgen? No es como las chicas, los hombres si quieren una virgen.
Y así sigo, lidiando con esto.
Pero ayer... fue una noche donde realmente me sentí bien, cómodo, confiado, feliz y divertido. Jugar a la boda, bailar con ella, besarnos, parecía que todo sería perfecto, me sentía confiado en que podría hacerlo y no sería un fracaso, pero veme aquí.
Paso lo que temía y jamás imaginé pasaría.
Porque nunca había llegado tan lejos, tampoco sabía que podía pasarme, que fallaría porque mi erección se muriera.
Pero supongo ya nada queda más que marcharme, con la poca dignidad que me queda.
Fui divertido sacando ese último episodio, me quedaré con eso, con mi primera borrachera. Y... lo lamento, Catalina, espero solo no recuerde nada de nada.
Llego al hotel, es tarde, de seguro mi padre ya debe saber que no estoy, solo espero no haya llamado al FBI para buscar a su hijo por cada maldito país con su paranoia de muerte y tragedia.
Llego por las escaleras a nuestro piso y veo a sus hombres.
¡Mierda!
— Señor Queen.. — dice uno de ellos.
Al instante mi padre abre la puerta y suspiro a sabiendas de que él estuvo buscándome.
— Oh, ya has vuelto ¿Cómo te fue en tu caminata? — lo miro confundido.
– Lo siento, señor Queen, tuve que decirle a su padre que salió a caminar un poco — asiento.
No sé la razón por la que Kaleb me está cubriendo, pero no me quejo en absoluto.
— Me fue bien, pero el dolor de cabeza no se me ha ido, salí a caminar por eso, creo que... — pienso algo ingenioso — Es el Jet lag, ¿Me buscabas para algo?
— Quería que recuerdes a las 1pm en el aeropuerto y avísale a tu amiga también, sí es que volverá con nosotros — asiento y abro la puerta de mi habitación.
– De acuerdo, me prepararé para cuando salgamos, nos vemos — solo entro a la habitación y suspiro.
¡Mi cabeza va a estallar!
Resaca, tengo una maldita resaca que solo quiero cerrar los ojos para que la luz no me haga doler más la cabeza.
Me doy un baño, pido algo de comer al cuarto y me alisto para volver, entre mis cosas encontré unas gafas negras que me ayudarán a soportar la luz.
Salimos al aeropuerto y me mantuve muy tranquilo, incluso en el vuelo dormí todo el tiempo, estoy agotado, es muy notorio que yo no estoy acostumbrado a esto.
Cuando aterrizamos, Helen está muy callada, no la atosigo porque estoy como con la energía menos 1000, pero luego que despedimos a mi padre, ella me mira.
— ¿Te encuentras bien? — pregunta con un tono preocupado.
Helen es mi amiga hace cuatro años, la conozco bien, es fría y jamás se preocupa por nadie, pero estos días ella ha estado distinta y sé que es porque está atravesada por muchos sentimientos
Me gustaría contarle mis problemas pero no quiero cargarla con ellos.
— Sí, solo siento que me pisó un camión o algo así, fue una noche demasiado alocada para ser la primera vez — respondo ya que eso es verdad.
Fue una noche muy alocada sin dudas.
— Es que tú sí que no tienes control — me carcajeo porque creo que soy un ebrio peligroso.
— Tu hermano y tus... primas son divertidos — en especial: Catalina, ella... es una cosa de locos.
— Lo sé, solo que peligrosos, ellos salen siempre así, cualquier día y varias veces a la semana — bajo un poco mis anteojos y la miro espantado.
— Moriría, definitivamente – salir así más de una vez al mes me dejaría agotado.
— Yo creo que sí, ellos son jóvenes y alocados…
— Pero se ven felices. — Ellos se ven muy felices, Catalina se veía plena y eso me encantó, yo desee ser como ella.
— Sí, seguro lo son.
De eso no me quedan dudas.
Aprovecho y charlo un poco con ella de sus problemas amorosos, pero mi cabeza sigue pensando en esa fiesta.
Llegamos y cada uno se fue a descansar, trato de dejar en el olvido todo lo que sucedió y ha dejado mi autoestima algo dañada, lo que rescato es que fue de las cosas más excitantes, conocerla y con eso me quedaré.