Cazando a un millonario

2005 Words
Adán, estaba en su oficina terminando los últimos detalles para dirigirse a casa después de una larga y cansada semana llena de reuniones, firmas y sellos infinitos… Él se colocó de pie y arregló los gemelos de su fino traje de diseñador cuando escuchó que tocaban a la puerta. «Tock, Tock, » —Pasa. No terminó la palabra cuando uno de sus escoltas entró y le entregó una nota. NOTA: Esta noche en el club ámbar. Adán arrugó la nota, tomó su celular, salió a toda prisa de su oficina y una vez confirmado lo que había leído en la nota, asomó una sonrisa de satisfacción y fue a su lujoso jacuzzi para estar preparado, ya que la noche prometía. Mientras, en el otro lado de la ciudad se reunieron tres chicas muy célebres. —Esta será nuestra noche —expresó Estrella mostrándole a sus amigas su nuevo y sexy vestido de fiesta. —Ese vestido es hermoso, parece de diseñador ¡Wow! —Sol quedó enamorada del hermoso vestido que mostraba su amiga. —Me alegra mucho que te guste, pues he comprado para todas. —Ella buscó algunas bolsas y se las entregó a sus amigas muy emocionadas. —Este es para ti. Ella le entregó un hermoso vestido rojo pasión junto a unos tacones aguja a Luna. Ella admiraba aquel hermoso vestido sin poder imaginar cómo se vería dentro de una pieza tan corta. —Este vestido no me define en nada —reclamó de inmediato. —¡Naaa! —se rehusó Estrella. —Esta noche tenemos una noche de chicas y no solo eso, esta noche también debemos cazar a un millonario. Todas se alocaron con solo pronunciar la palabra, pues era el más grande sueño de Estrella y ya había contagiado a su amiga Sol. Estaba cansada de vivir el día a día y una noche, al mirar su reflejo en el espejo, se convenció de que tenía todo lo que se necesitaba para conseguirlo. —Ahora me retiro y tienen tiempo para arreglarse, luego no les quiero escuchar decir que les gané y todos me eligieron a mí. Ella se despidió y se marchó en el taxi dejando a sus amigas en el parque. —Vamos Luna, tenemos que arreglarnos. Luna era una mujer llena de inseguridades y aunque la propuesta de su amiga le había llenado los ojos, sentía que no era lo suficientemente atractiva. Ella decía que Estrella lo contaba muy fácil, ya que se había operado y después de unos arreglos estéticos todos nos llenamos de seguridad. Peleando con sus temores, entró al baño y después maquilló su rostro, sin dejar de mirar el vestido que estaba sobre su cama. «Tock, Tock, Tock» Escuchó el sonido en su puerta y de inmediato la voz de su madre, quien desde su entrada la miró extrañada… —¿No te gusta mi maquillaje? —preguntó haciendo ese rostro que ya su madre conocía bien. —Estás hermosa, aunque muy escandaloso para tu gusto, pero es bueno ver que te estás atreviendo a más… ¿Este será tu vestido? —Se sentó en la cama, haciendo que aquel arreglo que había hecho Luna todo el domingo pasado se fuera al piso junto a su colchón. Ella se paró de la silla y corrió a ayudar a su madre mientras se percataba de que todo estuviera bien y no estuviera lastimada. Se tranquilizó al escuchar las carcajadas de su madre —Sí, es lo que debo lucir esta noche. Sarah tomó el vestido y lo observó por todas partes —Con lo que costó este vestido estoy segura de que había podido comprar una cama nueva. ¡Qué ironía! El 90 % del sueldo de Luna se quedaba en su casa, ya que su madre padecía de ataques epilépticos que cada vez se agravaba más y esa condición la dejaba imposibilitada para trabajar y también la mantenía llena de deudas para el costoso tratamiento que le regalaba momentos de tranquilidad a su madre. —No lo he comprado yo, me lo ha regalado Estrella, así que puedes estar tranquila. Ella avanzó y se acercó a su hija —Perdón por mi egoísmo —acarició su cabello con ternura —Eres joven y tienes derecho de hacer lo que hacen las mujeres de tu edad. Ella miró a su madre con ternura y más después de encontrar preocupación en su mirada —Tú y Estela son mi prioridad, hoy solo cumpliré un capricho de mis amigas. —Ella miró su reloj —Y no creo estar preparada a tiempo. —Yo te ayudo. Juntas terminaron con su maquillaje y la ayudó a ponerse su sexy vestido. Ella vio su reflejo en el espejo y le gustó lo que veía. —Te deseo una feliz fiesta. Ella terminó los detalles y salió de prisa, ya que iba con media hora de retraso, tomó un taxi y al llegar al bar le negaron el acceso, ya que se estaba llevando a cabo un importante evento. —¡Rayos! —gruñó al percatarse de su error. Intentaba comunicarse con sus amigas para contarle de su terrible noche, pero el ruido provocaba interferencia con la comunicación, haciendo que empezará a sudar y solo pensó en su maquillaje, así que guardó su celular y al darse la vuelta se chocó con un apuesto caballero. —¡Perdón, perdón! Al subir la mirada, se encontró con un hombre que medía 1,80 de estatura. Una fragancia exquisita y un temperamento de los mil demonios. —Solo te perdono si me dices tu nombre. Él miró aquella hermosa dama con mirada tierna y presencia tranquilizante. Jamás unos ojos habían hecho reaccionar a su helado corazón y todo sucedió en un instante. —Soy Luna. En ese momento ella vio un taxi y no quería perderlo, pues no sabía qué tan difícil sería volver a encontrar uno en una zona tan prestigiosa, así que se adelantó y como pudo lo abordó. —¿A dónde la llevó? Ella seguía conectada con la mirada de aquel apuesto caballero. El taxi se movía y él no apartaba la vista. En ese momento el taxista aclaró su garganta y ella reaccionó. —¡No lo sé! Fue como un acto mágico, ya que nunca antes se había conectado con un extraño y estaba segura de que no solo había sido su aspecto físico. —¿Entonces quién lo sabe? —preguntó frenando de golpe. —Es que mis amigas me esperan en un night club llamado Ámbar, pero definitivamente no es este lugar. —Ya sé lo que sucede, no eres la única persona que ha tenido este error. El conductor se veía malhumorado, pero sabía hacia dónde llevarla y eso la dejaba tranquila. Unas cuadras más adelante se detuvo en otro club y desde que se estacionó, logró ver a su amiga Sol y salió corriendo. —¿Dónde estabas? Te hemos hecho 100 llamadas y nada de contestar. Ella, después de un suspiro, le contó. —Quizás era el lugar hacia donde quería ir Estrella, pues aquí no hay nada ni nadie importante. —¿No? —Nada. Ella está muy desanimada. En ese momento vieron que ella venía caminando. —De no haber venido estabas mejor. —¡Wow! ¡Te ves espectacular! ¿Acaso no ves como roba la atención de todos los presentes? —¿De quiénes? ¿Meseros y pobres diablos como yo? ¡No, nena! No me interesa. Para subir el ánimo de Estrella, Sol le contó lo que le sucedió a Luna. —Te dije que allá no podemos entrar, escuché de una celebración privada y por los autos que vi estacionados afuera, debe ser algo de la alta sociedad. —Tú si fuiste al lugar exacto ¿Tienen el mismo nombre? —Perdón señorita, pero no me ha pagado. —Se acercó el taxista de inmediato. —Lo que sucede es que todas vamos de regreso hacia donde la recogió —de inmediato le respondió Estrella. —¿Nos regala unos minutos? Él la observó y fue al taxi, mientras ella entró por su cartera, dejando a sus amigas sin entender nada de lo que estaba sucediendo. A su regreso las invitó al taxi y Luna se negó. —Te he dicho que no me dejaron pasar. —Tranquila, he hecho una pequeña trampilla y allí es donde nos esperan. —¿Trampa? Ellas escuchan las bocinas del taxi sonar una y otra vez, ya que aquel hombre estaba enojado por la espera. —Les explicaré después. Ahora vamos. Ella en todo el camino no dijo nada y solo se dedicó a enviar mensajes y hacer llamadas. Se le veía preocupada y ansiosa, pero no dijo nada y así llegaron al lugar. —Son 70 dólares. —De inmediato, el taxista exigió su pago mientras las observaba por el retrovisor. —Aquí tiene $100 y disculpe la espera. Al parecer Estrella estaba totalmente preparada para cualquier situación y eso mantenía a sus amigas asombradas… Una vez fuera del taxi atendió una llamada y luego se retocó su maquillaje. —Aquí es donde deseo atrapar miradas. ¿Cómo me veo? —Hermosa —respondió Sol con rostro de espanto, ya que no entendía nada. —Okay. Allá adentro hay una persona que me invitó y también me dio dinero para que todo fuera más fácil. —A eso te referías cuando hablabas de trampa. Ya tienes al millonario listo para ganar la apuesta. —¡Shhh! Él no es millonario, pero en este lugar si podremos cazar a uno ¿No lo creen? —terminó guiñando un ojo. Luna solo pensaba en aquel hombre misterioso que erizó su piel y esto hizo que a su rostro se asomará una sonrisa. —No entiendo nada —volvió a reclamar Sol. —Bueno, ahora tienes que hacerlo, ya vienen por nosotras. Ella iba caminando con sensualidad hacia un caballero que salió del bar y la saludó con un beso en la mano. —Bienvenida, preciosa. —Disculpa la demora. Me he confundido de bar y mi noche ha sido todo un desafío. Él observaba a sus amigas haciendo que ella se las presentará —Perdón. Ellas son Luna y Sol. —¡Wow! Aquí tenemos todo lo que se encuentra en el cielo. Todos rieron. Con gentileza se presentaron —Soy Ángel. —Mi nombre es Sol. —Y yo soy Luna —de inmediato se acercó y también lo saludó. —Un placer conocerlas chicas, ahora vamos a entrar y que empiece la apuesta. —¿Apuesta? —siguieron las preguntas por parte de Sol. —Sí, tonta. Esta noche debemos cazar a un millonario. Tomada de la mano de su amigo se adelantó y a sus amigas no le quedó nada más que seguir sus pasos. La noche fue perfecta, pues en cuánto entró Estrella captó la atención de un importante caballero y luego Sol. Fue cuando Ángel se acercó a Luna con un trago y una pequeña nota: —Has perdido o quizás no. —Si ver a mis amigas felices es una forma de perder, debo informarte que soy una perdedora feliz. —Quizás no. —¿Eso por qué? —Porque alguien te ha enviado esto. —¿Qué es? —No lo sé. Ella leyó la nota y luego miró a Ángel. NOTA: ¿Podemos reunirnos mañana en la noche? Tranquila, solo no me gusta el alboroto y no tienes que responder en este momento. Hazlo mediante un texto. Terminó dejando su número de teléfono. —¿Estás seguro de que esto es para mí? —Sí, y yo qué tú lo aceptabas. —¿Por qué lo haría? ¿De quién se trata? ¿por qué a mí? —Porque has llamado la atención de alguien a quien nadie le mueve un pelo. Poderoso, atractivo y multimillonario… —Se te olvidó decir invisible y misterioso. —Suena mejor decir misterioso y te aseguro que será lo más emocionante de todo…
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